viernes, 24 de noviembre de 2023

Poda del Limonero

Tiene canción, sirve como postre, como ingrediente para comidas, como aderezo, como perfume... Tiene tantas propiedades que se ha convertido en un árbol multiusos apto para cualquier ocasión.

Acidez y aroma son dos de las características más destacadas del árbol del limón, el limonero. La hoja del limonero es de forma menos redondeada que la del naranjo, se trata de un árbol pequeño que no suele sobrepasar los 4 metros de altura; con copa abierta y ramificaciones provistas de espinas en las axilas de las hojas.

Imagen tomada el 30-09-2023

Imagen tomada el 10-10-2023

Sus hojas son perennes, anchamente elípticas, coriáceas, lustrosas y lampiñas, con el borde finamente dentado y con el peciolo estrechamente alado que suele estar articulado con la lámina. Son de color verde-amarillento.

Las flores, hermafroditas y muy olorosas, popularmente conocidas como azahares o flores de azahar, son pequeñas y crecen solitarias o en grupos de 2 o más. Su color es blanco, aunque suele tomar un tinte rosa o violáceo en su cara exterior, 5 sépalos cóncavos y 4 o 5 pétalos de unos 2 centímetros de longitud. El centro está adornado con numerosos estambres (de 25 a 40) con anteras amarillas y un ovario superior. Despiden un aroma fresco y agradable.

El limonero es muy conocido por su fruto, el limón, pueden ser alargados, ovoides o elipsoidales, con una excrecencia a manera de telilla en el extremo. La corteza es de color amarillo pálido que puede ser lisa o rugosa; suelen medir de 6 a 12 cm. y contienen de 8 a 12 gajos carnosos, de sabor ácido y agradable, en cuyo interior se encuentran inmersas las semillas, no obstante alguna variedad carece de ellas. Debido a la capacidad de florecer todo el año, se pueden encontrar limones maduros en cualquier época.

Tener un limonero en casa nos servirá para tener a mano una de las frutas más utilizadas en nuestra cocina, sobre todo como condimento, y como no, para llenar toda la terraza o jardín con una fragancia y un aroma especial.  

Tener un árbol limonero en el jardín o en nuestra terraza es algo que podemos conseguir de manera fácil a partir de un solo limón del que aprovechar sus semillas, ya que la propagación puede ser por semillas, esquejes o mediante injertos; esta especie nunca debe utilizarse como receptora de injertos ya que está sometida a grandes enfermedades.

Para la propagación por semillas, podemos proceder de la siguiente forma:

·  Prepara una maceta de unos 30 cm de diámetro con un suelo rico en nutrientes vegetales y minerales. Una vez que el suelo esté preparado, siembra una semilla y riega con agua regularmente, para que la planta pueda germinar. Dependiendo de la temperatura exterior, tardará de 4 a 6 semanas para que esto suceda. Una vez que alcance una altura de 15 a 20 cm, será el momento de trasplantarla.

El limonero, se cree originario del nordeste de la India, en las regiones cálidas de la base del Himalaya y la zona septentrional de Birmania y China; parece ser que fue traído a Europa por los árabes en el siglo X, aunque a la luz de los estudios más recientes se han identificado limones en los frescos de Pompeya, lo que demuestra que en el siglo I los romanos conocían ya los limones y otras especies de cítricos.

Por lo general se acepta que su cultivo se realizó primero en India y Pakistán, después se le llevó a Persia y posteriormente a la región mesopotámica, entre los ríos Tigris y Éufrates.

La primera plantación, realmente importante, en Europa se llevó a cabo en Génova hacia mediados del siglo XV dC. Hacia las Américas se exportó en 1493 cuando Cristóbal Colón llevó limones a bordo de la Española para sus viajes.

 

El limonero se desarrolla muy bien en climas mediterráneos, donde los inviernos no son muy fríos y en verano se obtienen temperaturas altas. La consideración acerca del frío es importante debido a que el limonero es uno de los cítricos que más sufre con la bajada de las temperaturas. La India es el principal productor de limones y limas, con cerca del 16% del total de la producción mundial.

Depende de la variedad del limonero, pero de forma general, todos necesitan un suelo profundo, fértil y que posea un buen drenaje. El limonero es bastante sensible a la asfixia radicular. En tierras calcáreas puede presentar clorosis férrica. Necesita gran cantidad de magnesio. La temperatura óptima para un buen desarrollo debe de oscilar entre 17 y 28 ° C, no soporta heladas fuertes ni demasiado viento.

El crecimiento vegetativo tiene lugar en las ramas más jóvenes en los tres períodos siguientes:

·     Primavera: las ramificaciones alargan y nacen hojas jóvenes de color verde claro, muy diferente del resto de hojas (que son de un color verde más oscuro). Sobre estas ramificaciones nuevas aparecen brotes fructíferos (botón floral y, más tarde, flores).

·  Verano: la planta brota, pero la brotación es menos importante que las brotaciones de primavera y otoño.

·      Otoño: la planta brota. Esta brotación asegura el follaje.

Tiene flores, frutos en formación y frutos maduros al mismo tiempo. Los frutos pueden tardan más de 10 meses en madurar y se hacen hasta tres cosechas durante el año.

Durante los primeros años de vida de un árbol frutal el agua es fundamental, posteriormente podremos ir reduciendo el riego, pero siempre teniendo en cuenta en la época en la que nos encontramos.

Para conseguir la mejor producción y engorde del fruto, los limoneros exigen un riego que mantenga húmeda sus raíces de forma constante (pero sin encharcamientos). Cuidado con la asfixia radicular. Notaremos que estamos regando demasiado si el árbol adquiere un aspecto amarillento.

Para la buena salud de los cítricos, al igual que para muchas verduras y hortalizas, se suele utilizar el abonado NPK (nitrógeno, fósforo y potasio) La fertilización es crucial en el momento en que los frutos maduran, y de manera regular en otros momentos del año pero sobre todo en primavera.

Dentro de los cuidados que debemos de tener para que este árbol frutal crezca sano y fuerte destaca la poda. Con una poda adecuada conseguiremos frutos de calidad, además de dar la forma deseada al árbol.

Las primeras podas hay que realizarlas a partir de los tres años, aproximadamente, ya que dar forma al limonero cuando sea demasiado grande será más complicado. En cambio, cuando el limonero es joven todavía, podemos podar y guiar a este árbol frutal sin apenas esfuerzo y con unas sencillas tijeras de podar. Hay que tener en cuenta que una poda temprana antes del tercer año podría dañar el árbol, ya que todavía es frágil.

Este árbol frutal necesita una poda anual para sanearlo y que pueda concentrar su energía en las ramas principales y en los frutos. Y el momento adecuado es antes de que el árbol comience a generar limones, o cuando haya finalizado el proceso: entre enero y febrero, y sobre todo, entre junio y julio, ya que es cuando el árbol detiene su crecimiento.

También es importante decir que si un limonero es joven,  se puede podar en cualquier momento del año, salvo cuando haya riesgo de heladas. En este caso, hay que protegerlo especialmente.

A la hora de podar es importante hacerse con unas tijeras adecuadas al tamaño del limonero. Antes de comenzar la poda, deberemos esterilizar las tijeras para evitar infecciones, y los cortes deben de ser limpios. Hemos de tener en cuenta que la poda no debe ser excesivamente agresiva, salvo que el limonero esté enfermo o demasiado débil.

Localiza las ramas más gruesas para que formen la estructura principal del árbol. Elimina las ramas que se entrecrucen con otras, aquellas que entorpezcan el crecimiento de las ramas principales, tratando de que el resultado sea armonioso, con el mismo número de ramas a un lado y a otro del tronco.  

Cuanto más fuerte y grande sea el limonero, deberás ir reduciendo el nivel de la poda. Y cuanto más débil sea, más deberás podarlo para estimular el crecimiento. Además, para que este árbol frutal nos dé una cosecha buena y abundante, es bueno cortar los primeros frutos y flores. Así, se estimula la cantidad y calidad de frutos.

El limonero es un árbol muy vigoroso que produce ramas anualmente y chupones no lignificados que restan energía al árbol, además, al realizar esta poda limitando la altura del árbol facilitaremos la recolección de los frutos.

Limonero apto para ser podado.

Por lo tanto, para podar un limonero correctamente, deberemos de seguir estos sencillos pasos:

·      Cortaremos, limpiamente, las ramas del limonero con unas tijeras de podar previamente desinfectadas, para evitar posibles infecciones en las ramas.

·      Es importante dar al limonero la forma adecuada cuando aún es joven. Por eso debes seleccionar las ramas principales podando las secundarias, deberemos de tener en cuenta que debe estar equilibrado, para que el peso de la copa no se incline.

·  Podemos podar las ramas bajas, que no vayan a disponer de la luz adecuada, y así la energía se concentrará en las ramas altas, fortaleciéndolas. Si alguna rama entorpece el crecimiento de las principales, córtala. Los despuntes de las ramas principales, puedes dejarlos unos 20 a 30 centímetros.

Los cítricos son una especie de árboles frutales sometidos a una gran presión de plagas. Existe una gran presencia de insectos y ácaros que afectan al cultivo durante todo su crecimiento, necesitando de una gran batería de tratamientos foliares para reducir poblaciones o buscando alternativas en base a insectos auxiliares.

·      Pulgones: quizás el más dañino es el pulgón negro de los cítricos.

·      Ácaros: araña roja, ácaro rojo y, especialmente, el ácaro del brote de los cítricos o ácaro de las maravillas o de las yemas, denominado así porque cuando ataca las yemas florales produce deformaciones en los frutos que adquieren formas retorcidas extrañas.

·      Minador de hojas de cítricos: produce galerías en el interior de las hojas de los brotes verdes provocando la entrada para enfermedades. Sólo es problemática si afecta a árboles recién plantados, para cualquier afección a sus pocos brotes retrasa el crecimiento de manera considerable, pero en árboles adultos no tiene ningún problema.

·      Mosca blanca: especialmente la mosca blanca algodonosa. Actualmente, esta mosca no es ningún problema en España, ya que su enemigo natural Cales noacki está perfectamente establecido y controla las poblaciones de la mosca blanca.

·      Moscas de la fruta: las hembras ponen mediante su ovopositor en el fruto, pero las larvas solamente se desarrollan en los cítricos dulces (naranjas, mandarinas, pomelos) porque no pueden soportar la acidez del limón.

Enfermedades

·      Alternaria o mancha marrón (Alternaria alternata)

·      Gomosis o podredumbre de cuello (Phytophthora citrophthora)

El árbol a veces es objeto del ataque de hongos y bacterias que causan enfermedades como la verrugosis, el mal seco, la gomosis, la mancha grasienta y la antracnosis, solo por mencionar algunas. Si crece con carencia de micronutrientes sus ramas se atrofian. Al margen de sus enfermedades, el limonero no está en peligro de extinción o globalmente amenazado.

Aunque existen muchas más variedades, las más conocidas a nivel productivo y por volumen de extensión son Fino, Verna y Eureka.

·      Fino: La variedad de limonero Fino es una de las más cultivadas en España. Es un limón temprano de gran productividad y que se recolecta en los meses de octubre a febrero. Es un árbol de grandes dimensiones y porte vigoroso, formando tallos con espinas. Su floración se inicia unos días más tarde que la variedad Verna.

·   Eureka: Esta variedad temprana de limonero fue obtenida en California (Estados Unidos), es un árbol vigoroso y menor producción de espinas que la variedad Fino. Las ventajas que ofrece es una entrada en producción rápida, gran producción y la capacidad de ofrecer una doble cosecha a partir de octubre.

·     Libón: Un limón de mucha calidad, con gran cantidad de zumo y de nivel ácido, los frutos de la variedad Libón son muy similares a las del Eureka.

·    Verna: Esta variedad de limón es una variedad muy cultivada, pero con recolección tardía. Es un árbol de gran porte pero sus tallos no tienen tantas espinas como la variedad de limonero Fino.

Plántulas de limón Meyer, obtenidos de pepitas.

·   Meyer: Este es un híbrido entre el limón y posiblemente la naranja o la clementina, y se le ha llamado así por Frank N. Meyer, quien lo descubrió por primera vez en 1908. La piel más delgada y una acidez ligeramente inferior que las variedades Libón o Eureka hacen que esta variedad requiera más cuidado en el transporte y no está tan extendida en cuanto al hecho comercial.

·   Yuzu: Cultivada en Japón y Corea durante siglos, el yuzu tiene el aroma parecido a una mezcla de limón Meyer y uva blanca.

Conclusiones:

Bueno, tener un limonero puede traer varias conclusiones positivas. En primer lugar, la satisfacción de cultivar nuestros propios limones y disfrutar de frutas frescas en casa. Además, los limoneros a menudo son resistentes y de bajo mantenimiento, lo que los convierte en una opción práctica para el jardín.

Cuidar de un limonero también puede enseñarnos paciencia y responsabilidad. Observar su crecimiento y cuidar de él nos conecta con la naturaleza de una manera única.

Por último, los limones son versátiles en la cocina y tienen muchos usos, desde condimentar nuestras comidas hasta hacer una estupenda limonada refrescante.

¡¡¡ Un limonero es como un regalo que sigue dando !!!

Frase del día:

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha. ”

martes, 14 de noviembre de 2023

La germinación de semillas

La comprensión de ciertos aspectos, sobre la germinación de semillas, es fundamental para los jardineros, hortelanos y agricultores, ya que les permite optimizar las condiciones para el crecimiento saludable de las plantas desde las etapas iniciales.

La germinación de semillas es un proceso fundamental en la vida de las plantas frutales, es la fase en la que una semilla se despierta de su estado latente y comienza a desarrollarse en una plántula.

Con paciencia y cuidado, podremos cultivar nuestros propios árboles frutales y disfrutar de los frutos que nos brindarán en el futuro.

Este proceso, aunque puede requerir tiempo y atención, es el inicio de un viaje gratificante hacia la producción de nuestras propias frutas frescas y saludables.

A tener en cuenta es que los cítricos su propagación común es mediante injertos. Si queremos comenzar un naranjo a partir de semillas, debemos entender que el naranjo que crece a partir de semillas puede no dar frutos durante los primeros 10 o 12 años o incluso más. Incluso es posible que no pueda dar frutos durante toda su vida. Por el contrario si nuestro árbol procede de un injerto podemos comenzar a recolectar los frutos después de 2 ó 3 años.

El naranjo cultivado a partir de una semilla puede producir frutos de mejor sabor o de sabor inferior que el árbol padre, mientras que un naranjo cultivado por injerto o a partir de un esqueje de tallo producirá exactamente la misma calidad de frutos que a partir del árbol padre.

En esta entrada, exploraremos los pasos precisos para germinar semillas con éxito, en este caso de naranja, y dar los primeros pasos hacia la creación de nuestro propio árbol frutal.

Existen ciertos factores que afectan al tiempo de germinación de las semillas. El período de germinación de las semillas de naranja suele situarse en un rango de tiempo que oscila entre 6 y 8 semanas. Sin embargo, varios factores pueden influir en la duración de este proceso:

1.    Variedad de Naranja: La variedad de naranja de la que provienen las semillas desempeña un papel crucial. Algunas variedades pueden germinar más rápidamente que otras debido a sus características genéticas específicas.

2.  Condiciones Ambientales: Las condiciones de cultivo, como la temperatura y la humedad, pueden tener un impacto significativo en el tiempo de germinación. Ambientes más cálidos y húmedos tienden a acelerar el proceso.

3.    Calidad de las Semillas: La calidad de las semillas de naranja es esencial. Semillas frescas y saludables tienen una mayor probabilidad de germinar más rápido que semillas envejecidas o dañadas.

4.    Profundidad de Siembra: La profundidad a la que se siembran las semillas también es un factor a considerar. Sembrar a la profundidad adecuada facilita la absorción de agua y la germinación.

La germinación comienza cuando la semilla de naranja absorbe agua, lo que provoca la hinchazón y el ablandamiento de su cubierta exterior. La absorción de agua durante la germinación activa enzimas que descomponen las reservas de alimentos en la semilla y las convierten en nutrientes utilizables para el crecimiento inicial de la plántula.

A partir de este punto, la radícula, que es la primera raíz, emerge y comienza a buscar nutrientes en el sustrato. Después, el hipocótilo, que dará origen al tallo y las primeras hojas, se eleva desde la semilla.

A medida que se desarrolla el proceso de germinación, se desencadenan una serie de eventos biológicos que permiten la transformación de la semilla en una plántula de naranjo. La duración de cada etapa puede variar según las condiciones y factores mencionados anteriormente.

Por lo tanto, el primer paso en el proceso de germinación es asegurarse de que las semillas de naranja que hemos elegido sean frescas y de alta calidad. La frescura de las semillas es crucial para el éxito. Deberemos de seleccionar cuidadosamente semillas maduras y saludables de un fruto de naranja maduro.

Antes de sembrar las semillas, deberemos prepararlas adecuadamente. Lavaremos las semillas para eliminar cualquier residuo de pulpa o jugo que pueda inhibir el proceso de germinación.

La semilla de naranja está recubierta con una piel bastante densa y dura, por un lado, preservando el brote de todo tipo de daños, y por otro, impidiendo su germinación. Si la semilla se seca, es muy difícil hacerla eclosionar, por lo que solo se usarán semillas frescas para germinar.

Podemos acelerar el proceso de germinación utilizando cualquiera de estas dos técnicas antes de proceder con la plantación de las semillas:

Estratificación fría

Tenemos que saber que las semillas de naranjo, al igual que las de otros muchos árboles, necesitan "saber" que están en el momento adecuado del año para germinar.

¿Y cómo desactivar ese reloj interno que las mantiene bloqueadas? Bueno, pues haciéndoles pasar por un invierno simulado, es decir, estratificándolas en un lugar frío y húmedo durante algunas semanas.

Para engañar a las semillas cogeremos un recipiente con tapa o una bolsa, llenarlo de arena húmeda, meter las semillas entre la arena y ponerlas a pasar frío.

Tienes dos opciones: si estás en invierno, simplemente puedes dejarlas en el exterior, en una zona que no reciba sol en todo el día. La otra alternativa es ponerlas en el frigorífico y esperar.

Transcurridos 15 días, aproximadamente podremos sacarlas y continuar con el proceso de germinación.

Escarificación

La escarificación de semillas es una técnica que tiene por finalidad abrir o debilitar la cutícula o estructura externa de las semillas para que la radícula pueda abrirse paso entre ella y se pueda producir la germinación adecuadamente.

Puede llevarse a cabo de una de estas tres maneras: por corte, por abrasión y químicamente.

Por corte: Este proceso se lleva a cabo en semillas grandes y con cubiertas muy endurecidas. Si quieres aplicarlo a otro tipo de semillas como el que nos ocupa en este caso, las de naranjo, la forma de proceder sería la siguiente: Tienes que coger un cuchillo, navaja o cúter y usar el filo para extraer una tira de la capa más externa de la semilla, no es preciso que sea toda, la cual parece una lámina de plástico grueso.

Por abrasión: es otra forma de escarificar las semillas, consiste en desgastar las cubiertas de las mismas utilizando algún material abrasivo, tales como gravilla o papel lija.

Para ello podemos introducir las semillas en un bote forrado con papel de lija y sacudir el mismo para que se vayan desgastando. Otra posibilidad es introducir las semillas en un bote de hojalata con un poco de arena y sacudir el bote para que la arena desgaste las cubiertas externas.

Química: se lleva a cabo mediante la utilización de productos químicos. Este tipo de escarificación, además de debilitar la capa externa de las semillas, la libra de posibles plagas o impurezas que podrían estar pegadas en las mismas.

Entre los químicos que se suelen utilizar encontramos el ácido sulfúrico o el ácido clorhídrico. La concentración de ácido con agua sería, aproximadamente, de un 20% con el acido sulfúrico y de un 10% con el clorhídrico.

Una vez finalizado el proceso que hayas elegido, sumergiremos las semillas en agua a temperatura ambiente permitiéndoles empaparse durante 24 horas, a este proceso se le denomina Activación, transcurrido este tiempo procederemos a desechar las semillas que estén flotando en el agua, esto nos indica que no son viables para la germinación.

La germinación es más efectiva en tierra que en cualquier otra mezcla para macetas. Una mezcla de tierra bien drenada y rica en nutrientes proporciona el entorno ideal para que las raíces se establezcan y se nutran de manera efectiva. Usaremos turba o vermiculita en partes iguales con tierra para hacer una mezcla de germinación apropiada.

Deberemos asegurarnos de que el recipiente que utilicemos disponga de agujeros de drenaje para evitar que el exceso de agua se acumule en el sustrato.

Comenzaremos con la plantación de las semillas, para ello enterraremos las semillas a una profundidad de 2 cm, aproximadamente, en el sustrato, asegurándonos de que estén adecuadamente espaciadas. Este paso es muy importante para permitir que las raíces se desarrollen de manera eficiente.

Un nivel constante de humedad en el sustrato es fundamental para el proceso de germinación. Riégalo suavemente después de sembrar las semillas para asentarlas en su lugar. Nos aseguraremos de mantener la tierra ligeramente húmeda, evitando el encharcamiento.

Las semillas de naranja germinan mejor en condiciones de temperatura que oscilan entre 21°C y 27°C. Trataremos de evitar la exposición directa al sol, ya que esto podría secar el sustrato.

La temperatura es un factor ambiental determinante en el éxito de las plántulas de naranja. Estas plantas prosperan en climas cálidos y deben ser protegidas de las heladas.

La luz solar es un recurso esencial para el crecimiento de las plántulas de naranja. A través del proceso de fotosíntesis, las plantas convierten la luz en energía y nutrientes, permitiendo un desarrollo vigoroso. Por lo tanto, proporcionar una exposición adecuada a la luz es crucial para nutrir estas jóvenes promesas frutales.

Trascurridas unas 6 u 8 semanas, deberíamos empezar a observar los primeros signos de germinación, con brotes emergiendo de la tierra. Una vez que las plántulas tengan un par de hojas verdaderas, estarán listas para ser trasplantadas a recipientes individuales.

Una vez llegados a este punto en el que las plántulas ya han germinado y disponen de algunas hojas verdaderas deberemos de seleccionar las mejores.

Los naranjos tienen dos tipos diferentes de brotes de plántulas: brotes genéticos y vegetativos. Los brotes vegetativos tienen las mismas características que el árbol madre, por lo que eventualmente producen frutos de calidad. Los brotes genéticos portan variaciones genéticas debido a la polinización cruzada; es posible que no produzcan la misma calidad de fruta de la madre. Los brotes genéticos deben eliminarse y no permitir que crezcan hasta la madurez.

Cada semilla de naranja produce 3 brotes, 1 genético y 2 vegetativos. Los brotes vegetativos son vigorosos y crecen más que los brotes genéticos más débiles. Deberemos de asegurarnos de cortar los brotes genéticos en la base con unas tijeras pequeñas y desecharlos. De esta forma lograremos que el brote vegetativo crezca sin ninguna competencia por los nutrientes.

El éxito en la germinación no termina con la aparición de las plántulas. Deberemos seguir prestando atención a la humedad y la luz a medida que las plántulas continúan su crecimiento. Continuaremos proporcionando a las plántulas suficiente luz solar indirecta para un desarrollo saludable.

Cuando las plántulas alcanzan una altura de 20 a 28 cm, haya pasado la amenaza de las heladas y tengan un sistema de raíces saludable, es el momento de realizar el trasplante al lugar definitivo o a una maceta de mayor tamaño pero ya de forma individual.

La gestión del agua es un arte en el cuidado de las plántulas de naranja. El equilibrio es clave, ya que el exceso de agua puede llevar a la pudrición de las raíces, mientras que la sequedad puede provocar estrés hídrico. El riego adecuado, que mantiene la humedad en el sustrato sin ahogar las raíces, es esencial para su prosperidad.

Las plántulas de naranja requieren una dieta equilibrada. Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, la llamada dieta NPK, junto con micronutrientes como el hierro y el zinc, son fundamentales para su desarrollo. La fertilización adecuada asegura que estas jóvenes plantas tengan acceso a los elementos esenciales.

Los naranjos pueden no ser particularmente difíciles de mantener, pero son susceptibles a algunas plagas y enfermedades que exigen atención como parte del cuidado de nuestro naranjo.

Las plagas son un problema menor para el cuidado de los naranjos, pero aún así hay algunas plagas que debemos vigilar. Entre ellas podemos destacar los pulgones, los minadores de hojas, las arañas rojas y las orugas del naranjo.

Las hojas amarillentas o con protuberancias en el envés pueden indicar la presencia de pulgones, mientras que las cicatrices sinuosas en las hojas indican la presencia de arañas rojas. Por otro lado, las orugas masticarán los bordes de las hojas de tu árbol.

El monitoreo constante y el control de enfermedades y plagas, al menos una vez al mes, son esenciales. Las plántulas de naranja pueden ser vulnerables a patógenos y plagas que pueden obstaculizar su crecimiento. La vigilancia y la acción rápida son claves para su protección.

Los naranjos son susceptibles a una serie de enfermedades causadas por hongos, bacterias y virus. Entre las más graves que hay que tener en cuenta para el cuidado de los naranjos se encuentran el enverdecimiento de los cítricos y la infección fúngica por phytophthora.

Si observas hojas amarillas moteadas o frutos de tamaño insuficiente que permanecen verdes en su extremo, es posible que estés ante un enverdecimiento de los cítricos.

Lamentablemente, no hay cura para el enverdecimiento de los cítricos, y un árbol infectado morirá. Si tienes más de un naranjo, la eliminación del árbol infectado es la única forma de evitar que la enfermedad se propague.

Algunos consejos generales para evitar la phytophthora y otras infestaciones de la corteza son mantener el mantillo alejado del tronco, cortar las ramas que tocan el suelo y raspar la corteza oscura o enferma.

Finalmente, el cuidado de las plántulas de naranja requiere paciencia y dedicación. El proceso, desde la germinación hasta la producción de frutos, puede llevar varios años. La constancia y la atención constante son cruciales para ver recompensado tu esfuerzo con una cosecha exitosa.

La cantidad de naranjas que puede producir un árbol de naranjo al año puede variar significativamente según varios factores tales como la variedad del árbol, las condiciones de crecimiento, el cuidado y el clima. En promedio, un árbol de naranja maduro y saludable puede producir alrededor de 100 a 300 naranjas al año.

No obstante, algunas variedades de naranjas pueden producir más, y factores como la edad del árbol, la poda adecuada, la fertilización y el riego pueden influir en la producción.

En resumen, la germinación de semillas de naranja es un proceso variable y emocionante que nos muestra la maravillosa naturaleza de la vida vegetal. Aunque el tiempo de germinación puede variar, comprender los factores involucrados nos puede ayudar a los hortelanos a lograr una germinación exitosa y a disfrutar del cultivo de naranjas frescas en nuestros huertos o jardines.

La germinación de semillas cierra el ciclo de vida de una planta, ya que las nuevas plantas producen semillas que, a su vez, pueden germinar y dar lugar a nuevas generaciones.

¡Nota! Por una razón u otra, relacionada con las condiciones ambientales, existe la posibilidad de que la plántula germinada muera. Por lo tanto, será más seguro si varios naranjos crecen al mismo tiempo en sus macetas antes de ser trasplantados a su lugar definitivo de crecimiento.

¡¡¡ Disfruta del proceso y de las recompensas que brinda el cultivo de naranjas en tu propio huerto !!!

Frase del día:

Cuando a la realidad le quitas la retórica, se queda en lo que es: una pesadilla. ”

martes, 24 de octubre de 2023

Las Habas y sus cuidados

Tanto si eres vegetariano como si no, las habas son una fuente indiscutible de proteínas. El cultivo de las habas, además, permite enriquecer nuestro suelo, ya que tienen la capacidad de fijar nitrógeno en nuestro sustrato. Todo son ventajas y además, están buenísimas. ¿Quieres saber cómo y cuándo cultivarlas?

Cultivar leguminosas en invierno genera ventajas agronómicas en lo que concierne a la fertilidad del suelo (el llamado abono verde). Las leguminosas son plantas que tienen la capacidad de recoger el nitrógeno del aire y liberarlo en la tierra, creando de esta manera una despensa de fertilidad en la tierra que mejorará la siguiente cosecha de plantas de verano.

El haba es originaria de Asia Menor y Norte de África, su cultivo es relativamente sencillo, siendo uno de los cultivos estrella del invierno, pero hemos de tener en cuenta ciertas premisas tales como que no toleran el agua excesiva, ni la sequía extrema, que son plantas de buenas raíces y tallos cuadrados y rectos que no suelen ramificarse y que pueden alcanzar 1’5 metros de altura.

Veamos unas pequeñas nociones sobre las habas, posteriormente trataremos, más extensamente, este cultivo de invierno.

Las leguminosas, en general, se siembran de sazón, o lo que es lo mismo, regando o aprovechando la lluvia para preparar la tierra, no volviendo a regar hasta que las plantas hayan nacido y sólo si las lluvias de la época fueran insuficientes. Tampoco necesitan fertilización previa, pueden pasar con la que queda del cultivo anterior de verano.

Es una planta anual, de ciclo corto y muy resistente, que debe ubicarse a pleno sol, aunque tolera un cultivo en semisombra.

Como las matas de las habas se pueden hacer muy grandes, la distancia de plantación de habas no debe ser inferior a 40 centímetros entre plantas y 80 centímetros entre líneas.

En la zona mediterránea, la siembra de habas suele realizarse entre septiembre y octubre y una vez nacidas, su crecimiento se frena, parcialmente, con los fríos y resurgen poco antes de primavera, floreciendo y dando sus frutos en abundancia de marzo a mayo, por eso, en estas zonas, su consumo está ligado a fechas concretas.

Inflorescencias agrupadas en racimos axilares con número variable de flores, de color blanco, con manchas oscuras en las alas y rayas de color pardo en el estandarte. Los frutos son legumbres típicas y su número varía de uno a cuatro por nudo, estando dispuestos de forma muy diversa según las variedades, desde erguidos hasta colgantes; tienen un color verde intenso cuando están en estado no maduro y que en la madurez se convierten en negros. Estas legumbres están tapizadas interiormente de un tejido aterciopelado característico. El número de semillas por vaina es muy variable, pero por término medio es de cinco a ocho.

Se consumen como vainas verdes tiernas o en grano, tierno o seco y el follaje es un forraje muy apreciado para la alimentación del ganado. Su recolección según el uso, requiere coger primero las vainas tiernas, después las de grano tierno y finalmente las que se vayan a dejar para secar.

Para el cultivo en el huerto son recomendables las variedades de ciclo más corto y de menor crecimiento.

Existen varios tipos comerciales entre los que podemos destacar:

·      Aguadulce: los tallos son violetas, los frutos grandes y alargados y las semillas son de color crema. De porte grande y con un número de granos de 5 a 9.

·      Muchamiel: tienen un porte medio, tallos rojizos, y semillas de color crema tostada, precoz y muy resistente. El número de granos oscila de 3 a 7.

·      Reina Mora: sus semillas son de color púrpura. El número de granos oscila de 6 a 7. Variedad extra precoz.

Pero… ¿Cómo cultivar habas?

Existen unos cuidados Básicos que debemos de tener en cuenta a la hora del cultivo de las habas, tales como:

Es uno de los cultivos más fáciles de cultivar en nuestro huerto, por lo tanto es un cultivo muy adecuado para principiantes. Al ser una planta muy rústica es poco exigente y puede crecer en prácticamente cualquier sitio.

La luz que reciben es uno de los puntos más importantes en cuanto al cultivo de las habas, puede que sea el que más importancia tiene. Estas plantas requieren de una gran cantidad de luz solar para crecer, por lo que no son un cultivo adecuado para condiciones de interior ni de semisombra.

Es una planta poco exigente con la temperatura, aunque se desarrollan mejor en climas templados y sin grandes variaciones térmicas. Aún así, mientras las temperaturas no sean extremas tus habas se desarrollarán adecuadamente, y es que pueden tolerar hasta heladas de unos pocos grados bajo cero. Sin embargo, con temperaturas por encima de los 20 ºC, especialmente en el momento de plantación, las semillas no germinarán adecuadamente.

Es aconsejable hacer caso a lo que nos recuerda el refranero Si quieres tener un buen habar siembra tus habas para el Pilar.”

Antes de realizar la siembra de habas es recomendable preparar el suelo de forma conveniente. Al tener un sistema radicular bastante desarrollado, habitual en leguminosas, es recomendable realizar una escarda al suelo y voltearlo hasta una profundidad de unos 30 cm.

Se adapta muy bien a todo tipo de suelos, especialmente aquellos limosos que retienen moderadamente la humedad y los nutrientes.

No necesitan aportes extras de abono, pero se puede abonar con una mezcla de fertilizantes fosfatados y potásicos que le vendrá muy bien (con consuelda, por ejemplo). Si no conoces la planta de consuelda puedes seguir este enlace.

Este abonado se efectuará, por lo menos, quince o veinte días antes de la siembra y se enterrará bien por medio de una labor.

Durante el desarrollo y producción del fruto bastará con aportar abonos NPK líquidos a dosis de 1 ml/Litro de agua.

Como cultivos asociados al haba, es buena vecina de las coles, las patatas, maíz y lechugas. Pero no asica bien con la judía, cebollas y ajos.

En el sistema de rotación de cultivos, aunque las habas son un cultivo mejorante, es conveniente esperar 2 o 3 años antes de volver a sembrarlas en el mismo lugar.

¿Cómo sembrar habas y sus cuidados?

El haba es un cultivo que, por lo general, se siembra directamente en la tierra, siembra directa, ya que no suele tolerar muy bien los trasplantes.

Una vez dadas las labores preparatorias y abonado el terreno con abonos de fondo, procederemos a la siembra. La siembra de las habas de huerta, se debe hacer en líneas y mejor aun sobre caballones hechos previamente ex profeso.

El marco de plantación del haba es muy versátil dependiendo de la variedad y tipo comercial que vayamos a cultivar. Las semillas se pueden sembrar de 30 a 40 cm entre ellas, depositando entre 2 y 4 semillas en cada agujero.

Las filas deberán estar separadas entre ellas, como mínimo, entre 80cm y 1 metro. Aunque tolera bien las siembras densas, no te olvides de que es mejor un marco amplio que otro muy ajustado, con lo que obtendrás una buena ventilación entre las plantas evitando posteriores enfermedades.

Las semillas debes enterrarlas unos 4 o 5 cm de profundidad. Recuerda: “una regla muy general es enterrar el doble del tamaño de la semilla en la tierra.”

El poder de germinación de las habas es alto, garantizando tasas por encima del 90%, pudiendo conservar semillas hasta 4 años o más sin relativo problema.

Para garantizar una mayor tasa de germinación, antes de plantar habas deberemos de poner a remojo las semillas durante las 12-24 horas anteriores a la plantación, de forma que se active la salida de la plántula y anticipando su brotación.

Cuando las plantas de habas ya tienen entre 15 y 20 cm de altura, es conveniente amontonar algo de tierra alrededor de las plantas (aporcado). Así crecerán mejor de la base y estarán más protegidas del derribo por los vientos. Puedes volver a repetir este aporcado más adelante si lo ves conveniente.

Más adelante, y cuando las plantas de haba tengan una altura considerable, es muy aconsejable que pongas estacas en los extremos del cultivo y pases cuerda, alambre o cañas entre las estacas (entutorado). Así estarán a salvo de vientos fuertes que las puedan tumbar.

En cuanto al riego, la mayoría de variedades de habas suelen requerir cantidades moderadas de agua y mantener una humedad constante en el suelo. El principal enemigo a la hora de sembrar habas es el encharcamiento, por lo que deberemos de asegurarnos que nuestro suelo tiene un buen drenaje.

Cuando comienza la floración del haba, debemos de tener cuidado con los riegos y la humedad excesiva. Con un exceso de agua pueden comenzar a marchitarse las flores con la consecuente pérdida de cosecha.

Así mismo en el momento de floración tampoco deben estar mucho tiempo sin agua, ya que la futura cosecha se resentirá.

Se comporta mejor con humedad constate que con riego abundante y espaciados.

Cuando las plantas ya están bien desarrolladas, hay agricultores que tienden a despuntar las ramas a partir de la 6ª ó 7ª flor. Esto favorece el control del crecimiento de la planta, aumenta el tamaño de las vainas y hace más difícil que aparezca el pulgón negro.

Las variedades de habas se diferencian por el tamaño de la vaina (cortas, medias y largas). Llegando a alcanzar de 20 a 25 cm.

Estas vainas están llenas de generosas semillas con un pronunciado sabor a avellana y una textura suave. Indistintamente comido cruda o cocida, el haba pertenece al grupo botánico de arvejas, de ahí su nombre científico de Vicia faba.

Otra diferenciación es por su productividad y por el tiempo hasta la cosecha (existiendo hasta muy precoces).

Dependiendo de tus preferencias y de la variedad de haba que hayas cultivado se pueden cosechar tiernas o secas.

Podemos empezar recogiéndolas tiernas y comerlas con la vaina. Más adelante recolectamos las vainas con semilla más grande, pero todavía tiernas, las cuales deberemos de extraer para comerlas crudas, cocerlas o saltearlas.

La recolección de grano seco se hace bastante más tarde, cuando las vainas empiezan a oscurecer y a presentar signos de desecación, puedes dejarlas secar en la planta.  En el momento que veas que ya están bastante secas, las recoges y las pones en un lugar donde les dé el sol, pero a resguardo del agua y la humedad, para que se acaben de secar completamente, lógicamente este proceso se realiza antes de que comience el desgrane de una forma natural en la planta.

Una vez bien secas las desgranaremos guardándolas secas, en un lugar seco y protegidas de la luz.

Observa que si haces esto de dejar secar hasta el final, también estas produciendo tus propias semillas de haba para sembrar la temporada que viene. Para este menester elegiremos las vainas de mayor grosor y con semillas de mayor calibre, procediendo a guardarlas en un bote de cristal y con cierre hermético, protegido de cambios bruscos de temperatura y de la luz.

El mayor valor, sabor y calidad que se obtiene de este producto, es el de las llamadas habas primerencas, es decir, aquellos frutos verdes obtenidos lo más tempranamente posible.

Al ser una planta rústica y de invierno presenta pocos problemas de enfermedades y/o plagas ya que estas se reducen en esta época. No obstante entre las plagas y enfermedades que nos podemos encontrar en el cultivo de esta hortaliza podemos destacar:

Pulgón negro: Esta plaga suele propagarse, sobre todo, al final del ciclo productivo de la planta, posiblemente, debido a la acumulación de nitrógeno en la planta.

Mildiu o ROYA del haba: Se da en épocas lluviosas y de humedad, alternando con días soleados y calurosos. Los síntomas son manchas blancas en las hojas y los tallos. Para prevenir esta enfermedad, lo más importante es dejar espacio suficiente entre las plantas del cultivo para que pase el aire y no surjan estas enfermedades producidas por  hongos, por la humedad. Así mismo podemos fumigar con cobre.

Jopo: es una planta parásita que, como todas las parásitas, se alimenta de los nutrientes que roba a la planta huésped haciendo que ésta se debilite y muera al poco tiempo. No existe remedio eficaz contra él. Lo único que se puede hacer para evitar su proliferación es rotar los cultivos y destruir los jopos antes de que fructifiquen.

Curiosidades sobre las habas:

Las habas proceden de Asia Menor y del norte de África.

Se tiene constancia de su consumo desde el 6.000 a.c., en el Neolítico.

Un factor importante para recomendar su consumo es su alto contenido en fibra, muy importante para la salud digestiva.

La tradición de esconder un haba en el roscón de reyes procede de la época de los romanos. En determinados festejos se le entregaba un haba al “rey de la fiesta”, como símbolo de buena fortuna.

Las habas son una fuente importante de proteínas vegetales. De hecho, se las consideraba la “proteína de los pobres”.

Las habas tienen numerosas propiedades nutricionales. Son un alimento rico en hidratos de carbono, hierro y fibra. También son fuente indispensable de ácido fólico. Contienen vitaminas del grupo B, E y C. Y minerales como calcio, fósforo y sodio.

El consumo de habas ayuda a bajar los niveles de colesterol.

Sus flores en infusión son diuréticas, depurativas y pueden aliviar los síntomas de las enfermedades reumáticas.

Frase del día:

La política se ha hecho economía y ha desaparecido la democracia. ”