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viernes, 29 de mayo de 2020

Algunos preparados útiles para nuestro huerto

El ajo es uno de los cultivos más populares del mundo; no en vano, forma parte de la lista de ingredientes de múltiples recetas. Pero además, tiene propiedades muy interesantes tanto para la salud humana como vegetal.
 
 
El ajo es bactericida y fungicida, por lo que preparados, a partir de él, ayudarán a prevenir y a tratar las enfermedades producidas por hongos y bacterias en nuestro huerto. También es muy efectivo para ahuyentar gusanos, pulgones y ácaros. También puedes echar una ojeada a otros preparados como el de cola de caballo, purín de ortigas o la Consuelda.
  
Tener ajo en el huerto, o incluso troceado sobre la tierra, es lo mejor que podemos hacer si queremos que las plantas estén bien protegidos contra plagas y enfermedades. Y es que este es un remedio natural que repele a los pulgones, hormigas y a los ácaros, y que, además, previene el ataque de hongos como la lepra o el oídio.
 
 
     El ajo, como hemos dicho, además de tener propiedades insecticidas, también es un muy buen fungicida. Y es muy fácil de confeccionar un preparado para utilizarlo en nuestro huerto, tan solo tenemos que mezclar:
  • 1 litro de agua.
  • 6 dientes de ajo.
Para su preparación procederemos de la siguiente forma:
  • Pela los dientes de ajo y córtalos en pedazos muy pequeños, o machácalos un poco con la ayuda de un mortero.
  • En una olla, o cazo, añade el agua y agrega los ajos.
  • Cubre la olla con un trapo o paño de algodón y deja que repose durante 24 horas.
  • Transcurrido este tiempo, pon la olla o cazo en el fuego, a fuego lento, durante 20 minutos.
  • Pasado este tiempo, apaga el fuego, deja que se enfríe, cuélalo para retirar los trozos de ajo.
  • Vierte el líquido directamente en el pulverizador o mochila de pulverizar.
  • Pulveriza toda la planta afectada.
  • Efectúa esta tarea durante 5 días seguidos, a la salida o puesta del sol.
  
Otros preparados útiles para nuestro huerto:
 
Alcohol de ajo:
 
Este preparado es para usar como insecticida. Procederemos a pelar bien los ajos (una cabeza), los machacamos, y los mezclaremos con medio litro de alcohol y medio litro de agua. Posteriormente colamos la mezcla y la guardamos en un frasco, tapado, (el efecto es mayor cuando la mezcla está fría). Con este preparado podemos combatir pulgones, araña roja o mosca blanca, que son las plagas que más daños causan a las plantas.
 

APICHI: 
  
Este insecticida, que podemos preparar en nuestra casa, es tan efectivo y potente que vamos a tener que diluirlo en agua una vez lo realicemos, usando un 10% del preparado por 90% de agua. Conocido en latino américa como APICHI; por sus siglas Ajo, PImienta y CHIle , es muy usado en plantaciones ecológicas, donde los recursos y el uso de químicos es más caro, pero que gracias a su eficacia, y bajo coste, se ha extendido su uso llegando hasta nosotros.
  
Los ingredientes que vamos a necesitar serán los mencionados posteriormente y las cantidades se podrán escalar a la medida de nuestras necesidades, pero, manteniendo siempre la proporción en los ingredientes.
 
  • 500 gr de Ajo.
  • 250gr de Pimienta en grano sin moler.
  • 500gr Chiles habaneros , Ajis o Guindillas (cuanto más picantes, más efectivo será el preparado)
  • 500ml de Alcohol 96º 
  
     Para su elaboración trituramos las guindillas y los ajos, pelados, añadimos los granos de pimienta y lo juntamos con el alcohol. Removemos la mezcla y la dejamos reposar durante 24 horas. Transcurrido este tiempo añadimos 10 litros de agua (de lluvia, pozo o declorada), lo tapamos y dejamos reposar, nuevamente, la mezcla durante una semana, como mínimo.
  
Antes de su utilización procederemos a colar dicho preparado.
  
Este preparado se puede almacenar durante meses, siempre que se mantenga en un sitio fresco y aireado.
 
Insecticidas caseros con leche: 
  
Estos insecticidas caseros son útiles contra ácaros y como método fungicida, debido a que el ácido láctico es útil para combatir hongos (entre otras cosas, por su pH), y como efecto beneficioso, las sales minerales, enriquecen el suelo. Para hacer un fungicida casero con leche, procederemos de la siguiente manera:
 
  • Mezclar ½ taza de leche con 10 litros de agua.
  • Añadiremos a la mezcla 3 tazas de harina de trigo.
  • Agitar la mezcla, enérgicamente, e introducirlo en la mochila fumigadora, para aplicar a nuestras plantas.
 

Insecticidas caseros con pimienta: 
  
     Los insecticidas que usan pimienta, como ingrediente principal, pueden luchar contra una amplia gama de plagas. Los pasos para la preparación de insecticida casero de pimienta son:
 
  • Trocear 6 guindillas, mezclarlas con dos tazas de agua en una batidora durante 2 minutos.
  • Dejaremos reposar la mezcla durante toda la noche.
  • Seguidamente procederemos a colar el preparado, añadiendo 1 vaso más de.
  • Ponerlo en el difusor y aplicarlo a las plantas.

Cilantro:
  
     Para acabar con ácaros el cilantro es un gran remedio. Se debe hervir esta planta con agua durante unos 10 minutos, colar la mezcla y echarlo en el huerto o jardín con la ayuda de un spray.
  
Aceite vegetal:
  
     Para acabar con pulgones, cochinillas, ácaros y orugas una buena solución es mezclar 2 tazas de aceite vegetal con media taza de jabón líquido, puro, agitar hasta que sea una mezcla blanca, se diluye en agua y se rocía con un spray. Es preferible usarlo por la mañana o la tarde cuando no apriete el sol porqué a más de 30 grados centígrados puede dañar la planta.
  
Caléndula o albahaca:
  
     Plantar caléndula o albahaca alrededor de las plantas es una gran solución para ahuyentar la mosca blanca.
  
Lavanda:
  
     La lavanda es una gran solución para repeler hormigas. Se debe hacer una infusión con 300 gramos de hojas de lavanda fresca con 1 litro de agua. La dejamos enfriar, colamos el preparado y ya podemos pulverizar sobre las plantas afectadas.
 
 
Un secreto: Un uso no muy conocido, de los ajos, es el de potenciar el aroma de las rosas. Plantado, entre estos arbustos, se consigue aumentar el aroma de sus maravillosas rosas.”
 
Frase del día:
Todo es relativo. El tiempo que dura un minuto, depende del lado de la puerta del baño que te encuentres.”
 

viernes, 1 de mayo de 2020

La Calendula en el huerto

La caléndula (Caléndula officinalis), es una planta muy útil en el huerto contra las plagas y para atraer polinizadores, sus pétalos son comestibles, usados en ensaladas, o como sustitutos del azafrán, (se le suele conocer, también, como el azafrán de los pobres), para dar color y sabor a nuestras comidas.
  
La caléndula es un ingrediente muy usado en cremas, ungüentos, lociones y todo tipo de productos cosméticos, por sus propiedades calmantes y regeneradoras.
 
Sus hojas son alargadas y con dientes. Las flores de la caléndula son grandes de entre 5 y 7 centímetros de diámetro.
  
El origen de la caléndula pertenece al centro, este y regiones Mediterráneas de Europa. En la antigüedad era conocida, por los hindúes y árabes, por sus grandes propiedades terapéuticas, más tarde los griegos conocerían también los beneficios de la caléndula.
  
Así mismo, la caléndula, también era empleada para realizar tintes por su intenso color, con estos tintes teñían las telas.
  
Su cultivo es sencillo y muy poco exigente. ¿Se le puede pedir algo más a esta discreta y colorida flor que, bien merecido, tiene el nombre de maravilla natural? Otros nombres por los que se conoce a esta planta son: botón de oro, flor del difunto, flor maravilla, rosa de los muertos, reinita, corona de rey…
 
 
Al ser perenne debemos buscarle un espacio fijo en el huerto en el que pueda desarrollarse y reproducirse.
  
Esta planta es muy útil en el huerto, la tonalidad de sus flores que van del amarillo al naranja, atraen a insectos beneficiosos como las mariquitas, depredadoras del pulgón, o a una gran multitud de polinizadores, y además sirve para repeler, mediante sus grandes raíces, ya que estas despiden sustancias con efecto insecticida contra los nematodos. (Esos pequeños gusanos que atacan las raíces de las plantas y que pueden causar daños irreparables). 
 
Si estas interesado, puedes echar un vistazo a otros preparados para el huerto, como estos, purín de cola de caballo, purín de ortigas, otros preparados para el huerto o la Consuelda.
  
Es muy recomendable la plantación de caléndula entre nuestras hortalizas y verduras, o simplemente en los bordes de nuestro huerto, pero hemos de tener en cuenta que puede ser no compatible, en proximidad, con nuestras verduras y hortalizas.
  
Así tenemos que la Caléndula se lleva bien con fresas, tomates y judías. Pero sus raíces desprenden sustancias que molestan a algunas plantas como el ajo, la lechuga o el hinojo, por lo que no conviene plantarlas cerca.
 
   
 Su aspecto es similar al de las margaritas o a los tagetes, de hecho todas pertenecen, como el girasol, a la familia de las Compuestas.
  
Por lo tanto sus flores siguen al sol, como los girasoles. Se abren al amanecer y se cierran al atardecer o cuando va a llover. Por esta razón, tradicionalmente, se utilizaban como indicadoras del tiempo.
  
El “nombre de pila” procede de las calendas (término latino con el que se hacía referencia al primer día del mes), ya que en condiciones favorables puede llegar a florecer casi todos los meses del año. Mientras que su “apellido” officinalis hace referencia a especies que tienen algún tipo de uso medicinal. De hecho, es una de esas plantas a la que se le atribuyen infinidad de propiedades beneficiosas para la salud. Pero lo que a nosotros nos interesa, en este momento, es que se puede utilizar para mantener sanos a nuestros huertos y jardines.
   
Como ya hemos dicho, la caléndula, es una planta anual que se siembra en primavera y finales de verano. Puede sembrarse en almacigo o en siembra directa, aunque es más recomendable hacerlo en almacigo. Lo ideal es sembrar 2 o 3 semillas por semillero a una profundidad de unos 2-3 cm. Es importante que el semillero mantenga la humedad hasta que sean trasplantadas a su lugar definitivo.
 
Además de la humedad es importante la temperatura, ya que requieren temperaturas del suelo de entre 15 y 20ºC para germinar, cosa que harán a los 8-10 días después de la siembra.
  
A la hora de trasplantar las caléndulas es importante que las temperaturas sean cálidas y que el sustrato sea ligero, puedes incluso mezclarlo con arena. Las podremos trasplantarla tanto a maceta como a terreno.
  
En el supuesto de elegir macetas, hemos de tener en cuenta que las caléndulas poseen una raíz muy prominente, por lo que es más que aconsejable utilizar una maceta o jardinera con cierta profundidad, unos 30 cm sería lo recomendable, para que se desarrolle correctamente.
  
Las caléndulas pueden tener una altura de unos 30-40cm, las variedades enanas (más adecuadas para macetas), y hasta unos 70 cm las que se cultivan en huertos y jardines, sobre el terreno.
  
Al tratarse de una planta anual, en principio, correspondería sembrarla todos los años; pero el que haya tenido caléndulas bien sabe, que por descuido o por la gran cantidad de semillas que produce, es fácil que más de una semilla de caléndula acabe en el sustrato o en el suelo, alrededor de la planta vieja y que al llegar la primavera siguiente, con la subida de las temperaturas, vuelvan a germinar, proporcionado una nueva planta de caléndula.
  
Así que ya sabes, ¡siembra caléndula una vez y tendrás caléndulas de por vida!
 
La caléndula es una planta que precisa pocos cuidados, de hecho, es común verla en bordes de huertos y parterres donde alguna vez se sembró, creciendo año tras año casi como si de una “mala hierba” se tratase.
  
Ahora bien, con ciertos cuidados, su floración será más abundante, por lo que hemos de tener en cuenta el seguimiento de unas pequeñas pautas para que nuestras caléndulas se vean espléndidas:
  • Luz: las caléndulas, como otros congéneres de su familia, prefieren el sol, por lo que aunque toleran la semi sombra, una ubicación soleada, sea en macetas o sobre el terreno, será ideal para obtener una mayor floración de las mismas.
  • Temperaturas: las caléndulas necesitan calor para desarrollarse y producir sus flores, por tanto los climas cálidos y templados son los más idóneos. Sin embargo es una planta bastante rústica y resistente al frío, soportando incluso heladas débiles.
  • Sustrato: las caléndulas no soportan el exceso de humedad, así como tampoco los encharcamientos.  Por lo que si has decidido cultivarlas sobre el terreno, deberás elegir un terreno bien drenado, suelto y permeable al que incluso puedes añadirle arena para aumentar el drenaje del mismo.
    Si las cultivas en macetas, hemos de tener en cuenta de realizar un agujero, en el supuesto de no lo tenga, al recipiente donde hemos de trasplantar nuestra caléndula. Resulta muy útil añadir una capa de bolas de arcilla, cantos rodados en el fondo de las macetas para evitar la acumulación de agua en las macetas por exceso de riego o por la lluvia. 
    Riego: En el inicio de su cultivo ha de ser lo más regular posible, hasta el trasplante a su lugar definitivo. Después será suficiente el riego 1 vez por semana. 
  • Abonado: requieren un abonado medio, aunque no son exigentes en abono, un aporte de abono rico en fósforo al inicio de la primavera y en otoño, aumentará la producción de flores.
      
Propiedades y usos de la caléndula, en la salud:
    
Esta flor posee múltiples propiedades y beneficios para la salud corporal y dérmica, especialmente recomendada para pieles agrietadas y secas, así tenemos que se puede utilizar como:
 
 
Antiinflamatoria, antibacteriana, calmante, carotinoide, rica en vitamina A, contiene bioflavonoides (que son los responsables de tratar los desordenes circulatorios, favorecen los vasos sanguíneos)
  
Por su poder antiinflamatorio se emplea sobre pieles irritadas, antiséptica (se utiliza para tratar problemas de úlceras bucales), tiene efectos beneficiosos para el hígado y la vesícula biliar, demostrados científicamente (no se debe tomar durante el embarazo y la lactancia), trituradas sus hojas se utilizan para eliminar verrugas y callos (aplicar directamente sobre ellas y desaparecerán)
  
Pero… ¿No pensáis que  es mucho más gratificante crear con nuestras propias manos, que salir corriendo a una tienda a comprar?
  
Mencionaré, a continuación, dos formas de utilizar esta planta en la confección de pomada o aceite de caléndula.
 
¿Cómo elaborar la pomada de caléndula?
   
Elaborada a base de aceite virgen, cera de abejas y flor de caléndula, calma las afecciones leves de piel como eczemas, dermatitis y psoriasis. Para su elaboración necesitaremos:
  • 1/2 litro de aceite (puede ser virgen extra o, prioritariamente, de almendras)
  • 30-40 g de cera de abejas virgen. (Las variaciones en la cantidad de cera influirán en la espesura final de la mezcla).
  • 100g de flores frescas. (La proporción habitual es de 1/3 del volumen de plantas y 2/3 de aceite)
  • Aceites esenciales aromatizantes (una vez hecha la pomada se pueden añadir unas gotas para darle un aroma agradable)
 
 
Elaboración:
1.   Calentar el aceite y freír, a fuego muy lento, las flores durante 1 hora u hora y media.
2.   Separamos las flores con un colador y las retiramos.
3.   Añadimos la cera y calentamos hasta que se funda.
4.   Si queremos una textura suave y uniforme podemos filtrar todo con un colador de tela o un paño.
5.   Envasar en tarro y añadir las gotas aromatizantes que se desee (opcional).
 
¿Cómo elaborar aceite de caléndula?
 
Es muy eficaz para tratar pieles secas y sensibles, tiene propiedades antisépticas, antioxidantes, terapéuticas, antiinflamatorias, fungicidas, hidratantes y cicatrizantes, aumenta la producción de colágeno, lo que hace que esté especialmente indicado para tratar irritaciones cutáneas, rozaduras, rojeces, picaduras de insectos e incluso eczemas, así como para aliviar las quemaduras producidas por el sol, entre otros casos.
  
Para elaborar esta receta necesitamos aceite de oliva virgen extra, también podemos utilizar aceite de almendras, que es el más neutro, flores de caléndula y un frasco de cristal.
  
Aceite en Maceración.
Resultado final.
  
Esterilizamos el frasco para evitar que se creen bacterias en el interior. Cortamos las flores en el punto justo donde la flor y el tallo se separan. Introducimos las flores en el frasco y las cubriremos, totalmente, con el aceite.
  
Cerramos el tarro, herméticamente, y comenzamos la maceración. Sólo hay que guardarlo en un sitio oscuro, durante 40 días. Por supuesto, hay una manera mucho más rápida, que es exponiéndolo al sol durante 15 días, ya que con el calor, el proceso de maceración se acelera notablemente, pero cuando se realiza en frío durante los 40 días, mantiene con creces, todas sus propiedades que no se pueden mantener, debido al calor.
  
Trascurrido este período, y una vez macerado nuestro aceite de caléndula, es el momento de sacarlo de la oscuridad. Podrás observar que el aceite se ha vuelto de un color naranja oscuro y muy intenso. Además, al abrirlo, tendrá todo el aroma de las caléndulas ya que lo han dejado allí. Sólo queda filtrarlo y guardarlo en diferentes frasquitos, a poder ser opacos.
  
El modo de empleo es únicamente externo (tópico), y su aplicación se realiza mediante suaves masajes sobre la zona a tratar de una a tres veces al día.
 
 
Seguro que después de leer todo lo anterior, os han entrado unas ganas irrefrenables de cultivar Caléndula. Así que, para facilitaros las cosas, os daré algunos consejos:
  
Respecto a su calendario de cultivo, hay dos épocas en las que puedes sembrarla: entre marzo y mayo o entre septiembre y octubre. 
  
Si te organizas bien y la colocas en un lugar bien soleado, puedes tener flor de Caléndula gran parte del año.
  
 Además, es una de esas plantas de las cuales te puedes “olvidar” porque es muy resistente
  
Prefiere climas templados, aunque se adapta bien al frío (resiste heladas de hasta -5ºC). 
  
Puedes cultivarla en prácticamente todo tipo de suelos, siempre que tenga un buen drenaje.
  
No es muy exigente respecto al riego.
 
Frase del día:
Todo necio confunde valor con precio.
 

domingo, 26 de abril de 2020

Purin de ortigas

El purín de ortigas es un abono rico en micro-elementos y minerales, tales como el hierro, calcio, fósforo, magnesio, silicio…. además de contener una gran cantidad de nitrógeno, principal nutriente necesario para las plantas en etapa de crecimiento.
  
La ortiga, nombre común de las plantas del género Urtica, de la familia de las urticáceas, la mayoría de ellas caracterizadas por tener unos pelos urticantes que liberan una sustancia alcalina que produce escozor e inflamación en la piel.
 
 
Este picor se debe a la acción del ácido fórmico, compuesto del que contiene una gran cantidad. También es conocida como "la hierba de los ciegos", pues hasta éstos la reconocen con solo rozarla.
  
Pero la utilidad que queremos darle aquí es la de un preparado que se confecciona con ella, de mucha utilidad y beneficios en nuestros huertos como fertilizante e insecticida.
  
Aunque es un remedio que no lleva nada de purines, como su nombre común podría dar a entender, se le llama así porque no es una simple infusión de la planta que se esté usando, sino que hay un proceso de fermentación que hace que el resultado sea muy potente contra gran variedad de enfermedades y plagas de los tomates y otros cultivos.
  
Los purines de ortiga se utilizan para mejorar la tierra, alimentar nuestras plantas y hasta para controlar ciertas plagas de insectos. ¿Pero qué son realmente estos preparados vegetales.?
  
En general, los purines son el resultado de la fermentación de restos vegetales y/o estiércoles, siendo los más utilizados en huertas ecológicas el de ortiga y el de cola de caballo. Sus innumerables propiedades hacen de estos preparados un aliado indispensable en el manejo de la tierra y la fertilidad de las plantas.
 
El purín tiene propiedades que podemos utilizar, para fortalecer nuestras plantas, de una manera ecológica en nuestro huerto. Por lo tanto el purín de ortigas, para las plantas es:
  1. Un gran activador del crecimiento, por su aportación de nutrientes a nuestras plantas, aportando nitrógeno, mineral y orgánico, fósforo, potasio, calcio y magnesio. La ortiga actúa como abono natural estimulando el crecimiento vegetativo y radicular de la planta.
  2. Un reforzante de las defensas naturales de la planta estimulando la producción de sustancias antibióticas como las fitoalexinas (estas moléculas son sustancias de defensa, que producen las plantas verdes, cuando son atacadas por un agente infeccioso). Así pues, el purín de ortigas permite combatir de forma preventiva las enfermedades criptogámicas, es decir, causadas por hongos (oídio, roya, mildiu…)
  3. Un repelente de insectos y parásitos de nuestro huerto. Aunque no mate los insectos, el purín de ortigas, tiene un efecto repelente contra algunos parásitos que pueden ser dañinos para las plantas, como los pulgones y los ácaros.
  4. Un fungicida para prevenir las enfermedades que atacan a los cultivos. La ortiga actúa inhibiendo la germinación de las esporas de los hongos. Por ese motivo, es un producto eficaz sobre todo como preventivo.
  5. Un gran activador del compost gracias a su contenido de bacterias y enzimas. Por su riqueza en nitrógeno, bacterias, fermentos lácticos y enzimas, el purín de ortigas no diluido es un buen activador de compost, puesto que acelera la descomposición de la materia orgánica.
 
 
Para su elaboración, en un cubo de plástico pondremos tantos litros de agua como litros de purín queramos elaborar. El agua debe ser libre de cloro, es decir, preferiblemente de lluvia. Si no disponemos de agua de lluvia, podemos usar agua de pozo o incluso agua de grifo (reposada), dejándola reposar dos días, para que elimine todo el cloro por evaporación.
  
Añadiremos cien gramos de Ortigas frescas por cada litro de agua que hayamos puesto en el cubo, de forma que si tenemos diez litros de agua, pondremos 1 kilo de ortigas frescas (preferentemente ortiga que no haya llegado a florecer, pero que estén bien desarrolladas).
  
Podremos realizarlo, también, con ortigas secas, y para elaborar el preparado anterior, la cantidad de ortigas sería de 250 gr de ortigas secas.
  
Lo removemos todo bien, dentro del cubo, con un palo de madera, y lo dejaremos reposar durante al menos 20 días. Antes de mezclar las ortigas con el agua, procederemos al troceo de las mismas.
  
Después de remover el preparado, pondremos sobre las ortigas un material de peso, (baldosa o similar, que quepa en el cubo), para que las ortigas estén cubiertas por el agua, evitando de esta manera que puedan flotar, (para facilitar la extracción de este peso, para remover el preparado, podemos sujetarlo con una cuerda o similar, dejando su otro extremo fuera del recipiente), procediendo a su tapado, posteriormente, con una tela, para favorecer el aireamiento del preparado.
  
Cada día debemos remover la mezcla 1 ó 2 veces, para que la maceración sea efectiva y el purín se vaya generando correctamente. Trascurridos los 20 días, procederemos a colar nuestro preparado, desechando el resto de las ortigas.
   
Nuestro purín estará listo cuando, al removerlo, ya no salgan burbujas y se haya creado una película en la superficie del agua, entonces es el momento de filtrarlo con un colador o con un paño de algodón fino y pasarlo a garrafas de plástico que se guardarán en un lugar oscuro y fresco.
  
El tiempo que trascurre desde que añadimos las ortigas hasta que las quitamos, puede variar de los 20 días como mínimo a los 40 días como máximo, dependiendo de lo concentrado que queramos que sea el purín.
  
Es importante saber, que la maceración produce un olor realmente repulsivo, y que cuanto más tiempo dejemos la mezcla macerar…. más intenso será ese nauseabundo olor.
  
Una vez confeccionado nuestro purín lo podremos utilizar en el riego o como insecticida, mediante la pulverización.
  
En riego, el purín se utiliza principalmente en etapas de crecimiento, cuando nuestras plantas están desarrollando materia vegetal y creciendo día a día. No es un abono indicado para el periodo de floración. La proporción de dilución en riego será del 20%, es decir, 2 litros de purín por cada 10 litros de agua, en una concentración más elevada podría inhibir el crecimiento. Otra planta beneficiosa para nuestro huerto es la consuelda.
  
En pulverización, una dilución al 10 %, 1 litro del preparado por cada 10 litros de agua, permite luchar contra los pulgones y los ácaros, cuando se pulveriza sobre las hojas.
  
Se aconseja una dilución al 5 % como tratamiento para la planta con el fin de prevenir enfermedades criptogámicas como el mildiu, el oídio o incluso la roya. Este preparado debe utilizarse cada dos semanas para conseguir un efecto preventivo.
  
Si no podemos usar el purín de inmediato, lo almacenaremos en recipientes herméticos (botellas, bidones), en un lugar fresco y resguardado de la luz. Procuraremos llenar los recipientes hasta arriba para evitar la oxidación causada por el aire. Así, el purín podrá conservar todos sus principios durante un máximo de un año.
  
Frase del día:
Lo importante es el dinero, la salud va y viene.”
 

domingo, 19 de abril de 2020

Remedios caseros en el Huerto

Si lo que pretendes cultivar es un huerto ecológico debes utilizar remedios caseros y ecológicos contra plagas y enfermedades, que seguro surgirán en tu huerto. 
  
     Como es conocido por todos, en este tipo de huertos orgánicos, no se pueden usar tratamientos fitosanitarios o insecticidas químicos para eliminar las plagas o los microorganismos como hongos o bacterias, así que estos remedios caseros son una buena alternativa y uno de los métodos más comunes de la lucha integrada.
 
La “lucha integrada” es la combinación de distintos tipos de métodos ecológicos para mitigar, que no acabar, con las plagas y enfermedades del huerto. El uso de preparados o remedios naturales contra plagas hechos a base de plantas es uno de ellos. A parte, hay otros como trampas para insectos, el uso de enemigos naturales o control biológico, etc.
  
Como el purín de ortigas o el preparado de ajo, la cola de caballo es una de las plantas más comunes para preparar remedios naturales contra plagas y enfermedades del huerto. Sirve para tratar enfermedades producidas por hongos y para eliminar plagas del huerto tan comunes como las babosas y caracoles, los pulgones, araña roja, mildiu, oídio, botrytis, roya...
  
La cola de caballo mejora la calidad del compost y el purín de ortiga acelera la descomposición del mismo, aleja los pulgones, estimula el crecimiento de las plantas, previene el mildiu y el oídio y es rico en hierro, fósforo, magnesio, calcio y silicio del que a menudo tenemos deficiencias en el sustrato de nuestro huerto. 
 
La cola de caballo también se puede usar para hacer bioestimulantes agrícolas naturales, preparados que ayudan a que las plantas del huerto crezcan más fuertes y vigorosas reforzando sus tejidos celulares.
  
Además de todo esto, la cola de caballo es una conocida planta con propiedades beneficiosas para la salud. Uno de sus usos más conocidos es la infusión de cola de caballo como diurético y purificador del organismo, un remedio adicional a las dietas que puede ayudar mucho en la pérdida de peso. Pero la cola de caballo tiene otros usos tradicionales. Sirve, por ejemplo, para detener las hemorragias nasales o para curar úlceras o llagas sangrantes.
   
En próximas entradas trataremos de más "remedios caseros para nuestro huerto." Os dejo unos enlaces a unos preparados o plantas, más que intersantes, para nuestro huerto. Purín de ortigas, preparados caseros para nuestro huerto, La Caléndula o La Consuelda.
 
Pero vamos a conocer cómo podemos fabricarnos nuestros preparados naturales, bien sea en decocción o nuestro purín, de cola de caballo, para su utilización en el huerto, como uso preventivo o uso curativo, de posibles plagas que puedan afectar al mismo.
 
 
Para la elaboración de nuestros preparados en PURINES, recogeremos la planta de cola de caballo a finales de verano, cuando esta comienza a tomar un color amarillo. En este punto será cuando la planta haya alcanzado su máximo contenido en sílice.
  
Las cantidades a utilizar para la elaboración del purín pueden variar, más o menos, pero para tener unos datos fijos lo haremos con la planta verde recién recolectada:
  •   1 Kg de cola de caballo, verde.
  • 10 litros de agua.
   
     Los purines se han de preparar en un recipiente NO metálico. Puede ser un balde de plástico, un envase grande de vidrio de boca ancha, una tinaja de cerámica u otro similar.  Introducimos las hierbas en el cubo y completamos de llenarlo con los 10 litros de agua, de lluvia, pozo o declorada, mencionados. Si utilizamos agua de red, que contiene cloro, la dejamos declorarse, previamente, dos días al sol.
  
Una vez preparados, los envases con los purines y el agua los depositaremos en un lugar oscuro y a la sombra, tapados para que no entren impurezas pero que sí pueda entrar el aire.
  
Todos los días, y durante 3 semanas, removeremos el preparado enérgicamente, de 2 a 5 minutos, con ayuda de un palo de madera, con el fin de oxigenar dicho preparado, volviéndolo a tapar después del proceso.
 
 
Este proceso de elaboración consta de varias fases, entre las que destacaremos:
  
  • Maceración: Ésta se inicia a partir del momento que iniciamos el preparado.  La acción del agua comienza a extraer las sustancias del material vegetal y prácticamente no hay desarrollo bacteriano.  El proceso de maceración dura de doce horas hasta tres días, según la temperatura ambiente.
  • Fermentación: Por la acción de hongos, levaduras y bacterias comienza a descomponerse el material vegetal. En esta etapa cambia la composición química del preparado, ya que las sustancias iniciales se transforman en encimas, aminoácidos y otros nutrientes para las plantas.  En la medida que avanza la fermentación, disminuyen las sustancias originales, aumenta la población de bacterias y de los productos elaborada por éstas.Los preparados en fermentación se utilizan principalmente como abonos líquidos, para regar el suelo entre las plantas o pulverizando, generalmente sin diluir, como abono foliar. 
  • Purín maduro: Después de dos o tres semanas las bacterias han transformado prácticamente todo el material disponible. Si al comienzo podía haber una diversidad de bacterias, en la medida que avanza el proceso de fermentación, una especie va desplazando a las demás. 
    El preparado está listo cuando el material original se encuentra disuelto completamente (quedando solamente los tallos u otras partes duras).  También habrá cambiado de color (cada purín adquiere un color característico) y tendrá un olor fuerte (a “podrido”), que se nota más al batir el líquido.
  
     Pasadas estas 2 o 3 semanas, nuestro purín, estará listo para aplicarlo en nuestro huerto, pulverizado o como riego. Antes de su utilización, en nuestro huerto, procederemos a colar el preparado e introducirlo en un recipiente, no metálico y que se pueda tapar.
  
En la huerta solamente estaremos en condiciones de conservar, por un tiempo limitado, los purines maduros.
  
A tener en cuenta es la duración de este preparado, el cual bien tapado en un recipiente no metálico, puede mantener sus propiedades durante 6 meses aproximadamente. Como recordatorio, podemos escribir sobre cada envase el contenido del mismo y la fecha de elaboración.  
   
DECOCCIÓN DE COLA DE CABALLO: 
  
Para preparar nuestra decocción de cola de caballo necesitaremos:
 
  •  1 Kg de cola de caballo fresca.
  • En su defecto podemos usar 100 gr de cola de caballo seca.
  • 10 litros de agua (de lluvia, pozo o declorada)
   
Para su confección procederemos de la siguiente manera:
   
1.  Si nuestra cola de caballo es fresca, procederemos a cortarla en trozos muy pequeños, e introducirla en un recipiente metálico.
2. Posteriormente llenaremos con agua este recipiente hasta cubrir totalmente su contenido.
3. Dejaremos reposar este preparado, durante unas 24 horas, en un lugar fresco.
4. Pasado este tiempo procederemos a hervir, a fuego lento, una vez ha comenzado la ebullición, durante unos 30 minutos, aproximadamente.
5.   Dejamos reposar este preparado, hasta que se enfríe.
6. Una vez frío, procederemos a colar esta decocción, desechando la parte sólida.
7. Guardaremos nuestra decocción en un recipiente, no metálico, y que se pueda tapar.
  
Si la cola de caballo es seca, obviaremos los pasos 1, 2 y 3, pasando directamente al punto 4, mencionados anteriormente.
  
 
Este preparado se aplica, diluido, mediante fumigación foliar de la planta. Opcionalmente, se puede aplicar mediante fumigación, y de forma preventiva, sobre el suelo y el compost.
  
Cuando se trata de prevenir la aparición de hongos, es recomendable hacer una aplicación cada 10 ó 15 días. Si su uso es curativo (para combatir al hongo ya presente) es mejor aplicar el fungicida de cola de caballo cada 2 días, prioritariamente al atardecer.
  
Por lo tanto, el purín de cola de caballo lo utilizaremos sobre todo para evitar la aparición de hongos en nuestras plantas, pulverizaremos cada 15 días, en las plantas más sensibles a coger hongos como pueden ser las tomateras, calabacines, pepinos… en una proporción de 1/10, es decir, una parte de purín por 10 de agua. Si tenemos el hongo instalado en nuestras plantas aumentaremos las dosis y reduciremos el tiempo de aplicación, aplicaremos nuestro purín una vez a la semana pudiendo aumentar la proporción de 2/10.
  
Es recomendable aplicar nuestro purín tras una tormenta de verano, como preventivo,  y de paso mantener la salud de las plantas y fortalecerlas ante cualquier plaga o infección.
  
Frase del día:
" La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta y hacer lo que preferirías no hacer.