lunes, 26 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

     Llega una fecha señalada para todos nosotros que esperamos y recordamos a largo del año, por fin, se acerca ese día que compartimos todos juntos,  en la que con mucha ilusión y entusiasmo realizamos cada año nuestra particular felicitación de Navidad.
  
  
     Durante el último mes del año, vamos afinando nuestras voces para entonar, posteriormente junto a nuestros seres queridos, esos villancicos que por ser tan sonados, perduran a lo largo de los años.
  
     Este año os quería mandar a todos un “súper regalo muy especial” para esta  Navidad, pero me he encontrado con un problema ¿Cómo envuelvo un abrazo y un beso?
  
     Os quiero recordar que cuando os duela mirar hacia atrás y os dé miedo mirar hacia delante, mirar hacia la izquierda o la derecha y allí estaré a vuestro lado. 
  
     Por eso os deseo a todos ¡¡Una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!! 
 
Frase del día:
" La vida debe ser comprendida hacia atrás. Pero debe ser vivida hacia delante " Soren Kierkegaard (1813 - 1855) Filófo y teólogo danés. 
  

martes, 20 de diciembre de 2016

Plantacion y cultivo de los Ajos

     Ya en la Antigua Grecia, Hipócrates, físico y padre de la medicina, solía recetar ajo para tratar diversas enfermedades. Hoy en día, la ciencia moderna ha corroborado muchos de los beneficios de este “superalimento”.


     Con las lluvias que estamos teniendo estos días, se hace difícil la plantación de ajos y, ya comienza a apremiar la realización de la misma, tanto en fecha como en luna.
 
     Pero salvando estas pequeñas dificultades, y centrándonos en la plantación de los mismos, he de comentar que los ajos en el huerto son un cultivo de invierno sencillo, poco exigente y que ocupa poco espacio de terreno. Cultivar nuestros propios ajos en el huerto de forma ecológica nos permitirá tener nuestra propia reserva de tan usado condimento, evitando tener que comprar ajos introducidos en cámaras frigoríficas y que han sido tratados con fungicidas e incluso irradiados para evitar su germinación.
  

     Para saber cuándo y cómo plantar los Ajos en nuestro huerto, lo primero que debemos concretar es de qué grupo de Ajos estamos hablando, ya que básicamente hay de dos tipos: Ajos blancos y Ajos morados.
 
     Por otra parte, una matización. Es habitual referirse popularmente al concepto de sembrar Ajos, cuando en realidad no son semillas los que sembramos, sino sus bulbillos llamados dientes. Por lo tanto, debemos hablar de cuándo y cómo plantar los Ajos.
 
     En España, el grupo de variedades de Ajos blancos se plantan durante el otoño, mientras que las variedades de ajos morados se plantan en primavera.
 
     El ajo blanco, plantado durante los meses de octubre y noviembre, se recolecta durante el mes de junio. Son Ajos que no se conservan muy bien durante el invierno.
  

     Los morados, se plantan a partir de marzo y se recolectan un mes más tarde: en julio. Estos Ajos, aunque son un poco más pequeños, se conservan mucho mejor durante el periodo invernal.
  
     El ajo necesita de mucho sol, prefieren los climas templados y cálidos, pero soporta bien el frío. Le gustan las exposiciones soleadas, es una especie rústica por lo que también se puede sembrar en climas fríos y húmedos, pero puede tolerar la sombra parcial, siempre y cuando no sea por mucho tiempo durante el día o la temporada de crecimiento. El suelo debe estar bien cavado y esponjoso.
 
     Debemos de asegurarnos de que el suelo tenga un buen drenaje. Al ajo le gustan los suelos ligeros (arenosos), ya que los bulbos se forman peor en los terrenos arcillosos, pudiendo llegar a pudrirse por un exceso de humedad.
 
     Nos aseguraremos de incorporar suficiente compost a la tierra para proveerla de nutrientes antes de plantar el ajo.
 
     Elegiremos bulbos de ajo fresco, con grandes dientes evitando el ajo que se ha vuelto blando o está dañado.
     De cada diente brotará una planta de ajo, esto lo deberemos de tener en cuenta a la hora de calcular las cabezas de ajo a comprar, para realizar nuestra plantación.

     Para su plantación en el huerto y tras preparar correctamente el terreno, se confeccionarán unos surcos separados unos 30 centímetros, unos de otros. Cada golpe de plantación de diente de ajo debe de tener una separación de 15 centímetros. Y se introducen en el terreno de 3 a 5 centímetros, quedando totalmente cubiertos de tierra. 

     Conviene realizar la siembra en luna menguante, siguiendo el calendario biodinámico, en luna decreciente y en días de raíz.


     Los ajos recién plantados deben mantenerse húmedos para ayudar a que las raíces se desarrollen. Procuraremos no excedernos en el agua, ya que el ajo no crece bien, o incluso puede llegar a pudrirse, evitando en todo momento el encharcamiento.
 
     Regaremos únicamente si la primavera es muy seca, en mayo-junio y dejar de regar 15-20 días antes de ser cosechados.
 
     A medida que la temperatura va en aumento deberemos ir reduciendo el riego puesto que el ajo necesita de unas temperaturas calurosas y secas para que los bulbos puedan madurar.
 
     Los bulbos de ajo están listos para ser recolectados cuando se pueden apreciar los dientes individuales en el bulbo y las hojas se vuelven amarillas o marrones.
 

 
     A la hora de la extracción de los bulbos de la tierra deberemos de tener especial cuidado de no dañarlo puesto que es muy fácil provocarles magulladuras que afearán el bulbo.
 
     Seguidamente procederemos a lavarlos dejándolos secar posteriormente en un lugar bien ventilado o en la propia tierra al sol durante unos días si no hay días de lluvia. El ajo puede quemarse con el sol, así que procuraremos no dejarlos al sol por mucho tiempo.


     Para su almacenamiento las hojas secas pueden trenzarse, en forma de “ristra” y de esta manera se pueden colgar en tu despensa o cocina. Esto es decorativo y útil.
 
     A continuación, relaciono una lista con 10 beneficios del ajo confirmados científicamente y que, probablemente, desconocemos o no habíamos prestado atención.
  • El ajo contiene un compuesto llamado alicina, el cual tiene potentes propiedades medicinales.
  • El ajo posee un alto valor nutritivo, pero contiene muy pocas calorías. 
  • El ajo contiene antioxidantes que pueden ayudar a prevenir el Alzheimer y la demencia. 
  • El ajo mejora los niveles de colesterol, lo que puede disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas. 
  • Los compuestos activos del ajo pueden reducir la presión sanguínea. 
  • El ajo puede combatir enfermedades, incluido el resfriado común. 
  • Comer ajo puede ayudar a desintoxicar el cuerpo de metales pesados. 
  • El ajo puede mejorar la salud ósea. 
  • Los suplementos de ajo pueden mejorar el rendimiento atlético. 
  • El ajo puede prolongar tu vida.
   
     En definitiva, se ha demostrado que el ajo tiene efectos beneficiosos en las causas comunes de enfermedades crónicas, por lo que tiene sentido afirmar que puede prolongar la vida.
 
     El ajo es un alimento fácil de incluir en tu dieta y tiene un sabor increíblemente delicioso.
 
     El ajo complementa la mayoría de platos sabrosos, en especial las sopas y salsas, y su fuerte sabor también puede añadir gusto a comidas más sosas.
 
     La dosis mínima eficaz para lograr efectos terapéuticos es la ingesta de un diente de ajo con las comidas, 2 o 3 veces al día.
 
     El compuesto activo del ajo, la alicina, solo se forma cuando machacamos o partimos ajo crudo. Si lo cocinas antes de machacarlo, sus beneficios no serán los mismos.
 
     Además, la mejor manera de consumir ajo es crudo, o machacarlo y cortarlo y dejarlo durante un rato antes de añadirlo a la comida.
 
     No obstante, hemos de tener en cuenta que el ajo también tiene algunos inconvenientes, por ejemplo, el mal aliento. Además, también hay personas que son alérgicas a este alimento.
 
     Por lo general si padecemos un trastorno hemorrágico o estamos tomando medicamentos anticoagulantes, deberemos de consultar a nuestro médico antes de aumentar el consumo de ajo.
 
     Concluyendo, durante miles de años, existió la creencia de que el ajo tenía propiedades medicinales. En la actualidad, estas propiedades han sido confirmadas por la ciencia y hoy sabemos que este alimento puede prevenir el Alzheimer, reducir el colesterol y la presión sanguínea y hasta mejorar nuestro  rendimiento físico. En definitiva, el ajo puede prolongar nuestra vida.
 
Frase del día:
" Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito." Aristóteles (384 a.c. - 322 a.c.) filósofo y científico de la Antigua Grecia.
 

martes, 8 de noviembre de 2016

El Huerto en Noviembre

     Noviembre es un mes que viene marcado por las lluvias y el frío, además tenemos menos horas de luz. Una de las tareas más importante va a ser la de proteger a las plantas de las primeras heladas y que puedan así continuar desarrollándose. Esto lo podemos hacer con el  acolchado (en inglés mulching) es un mantillo o capa protectora que recubre la tierra.
 
 
     El mulching o acolchado tiene multitud de beneficios: inhibe el crecimiento de hierbas no deseadas (reduciendo considerablemente la carga de trabajo en la huerta), aporta materia orgánica al suelo, retiene humedad en la tierra (reduciendo la cantidad de agua necesaria para los riegos), protege a las raíces de cambios bruscos de temperatura y protege a la tierra de la erosión.
 
     Pero además es necesario conocer y aplicar otros sistemas para proteger los cultivos frente a granizos, heladas y el viento.


      Durante noviembre disminuiremos los riegos, aunque es importante estar pendiente y asegurarse de que los cultivos reciben el agua necesaria, ya que el tiempo puede ser inestable y puede no llover tanto como se podría esperar.
 
     Es buen momento para sanear los bancales en los que cultivaremos más adelante, cuando la tierra esté húmeda aprovecharemos para airearla y descompactarla, sacar las adventicias y los restos de los cultivos que hayan quedado del verano y que podemos usar como abono verde o añadirlas al compost.
 
     Pero retrocedamos un poco y hablemos de las plantas adventicias, ya sabemos que estas son muy poco conocidas con esta desinencia por muchos agricultores, no obstante otra cosa es hablarles de malas hierbas, ¿pero resultan realmente malas o perjudiciales estas plantas para el huerto?
 
     El hombre, desde que conoció la forma de domesticar las plantas y hacerse sedentario ha sentido repudio por las plantas salvajes o nacidas de forma espontánea, por considerarlas totalmente competidoras de aquellas que si les proporcionan un beneficio directo o producción. ¿Pero son verdaderamente una competencia?
 

     En la actualidad, son numerosas las publicaciones que tras investigaciones evidencian que estas plantas puede resultar un verdadero beneficio para nuestros cultivos y forman un rol importantísimo en el huerto ecológico, de ahí la sustitución de la desinencia “malas hierbas” por adventicias (“que se desarrolla en cualquier sitio”).
 
     Si bien es cierto que estas plantas poseen un rápido crecimiento y desarrollo reproductivo, gran adaptación a diferentes condiciones edáficas y climatológicas ya sea para su germinación o crecimiento; en el huerto reportan numerosas ventajas como las que a continuación se detallan.
 
  • Mejoran la calidad del suelo. Aportan materia orgánica (de forma fortuita) y evitan que la radiación solar intensa y directa dañe su estructura al destruir el humus y los microorganismos. 
  • Constituyen una cubierta vegetal que controla la erosión del suelo. 
  • Algunas de ellas son leguminosas que fijan el nitrógeno atmosférico. 
  • Protegen de las heladas ya que cubren el suelo. 
  • Son una fuente de recursos genéticos y biodiversidad. 
  • Sirven de indicadoras visuales del tipo de suelo. Ej.: si aparecen ortigas nos indica suelo es rico en nitrógeno. 
  • La presencia de una hierba adventicia puede impedir la presencia de otra planta que ofrece peores efectos. 
  • Estas plantas pueden incluso producir algún producto útil en alguna fase de su desarrollo comestible para el hombre o el ganado; o bien pueden en algunas ocasiones como plantas medicinales, las cuales podemos recolectar en nuestro propio campo de cultivo o huerto. 
  • Pueden usarse como colaboradoras de nuestra explotación actuando como mejorantes.

     En noviembre intentamos no sembrar ni trasplantar en los días más fríos, porque las plantas son todavía muy pequeñas y vulnerables, pudiendo sufrir daños por las heladas.
 
Durante noviembre podemos sembrar:

  • Escarola.
  • Coles. 
  • Habas. 
  • Ajos. 
  • Guisantes. 
  • Cilantro.
  • Puerros. 
  • Espinacas. 
  • Lechuga.
  • Berza. 
  • Apio. 
  • Coliflor.
  • Rábanos. 
  • Rúcula.
  • Borraja

     Una de las ventajas de esta época de invierno es la desaparición casi en su totalidad de Plagas que puedan atacar a nuestros cultivos. Debemos de tener en cuenta que cuanta mayor diversidad de hortalizas, medicinales y aromáticas tengamos en nuestro huerto, más posibilidades tenemos de evitar plagas, ya que, creamos un ecosistema que se autoregula.


     Aunque la mayoría de las plagas no nos debe preocupar, debemos prestar especial atención a la oruga de la col y a hongos como el mildiu o el oídio que proliferan fácilmente cuando hay humedad y temperaturas suaves.

Frase del día:
" El conocimiento de nadie puede ir más allá de su experiencia." John Locke (1632 - 1704) Filósofo y médico inglés.

domingo, 23 de octubre de 2016

Aceitunas verdes en salmuera

     En el mercado existe una gran variedad de aceitunas, pero siempre serán mucho más sabrosas si las preparamos nosotros mismos. Y es que no resulta complicado hacer aceitunas en salmuera y queden realmente ricas. Si tienes olivos o conoces alguien que pueda facilitarte aceitunas directamente del árbol, no te lo pienses más y atrévete a aderezarlas en casa.
 
     Como es lógico, para preparar estas aceitunas, estas deberán ser recogidas directamente del olivo, es decir, que no hayan sido aliñadas previamente.
 
     Siguiendo con las diferentes formas de preparar mis aceitunas, hoy voy a comentar  las preparadas en una disolución de salmuera, popularmente conocido como aceituna de "Tinajas". Su denominación viene porque antiguamente, al no haber envases de plástico, se preparaban en tinajas de barro, de ahí su nombre.
 
      Si quieres ver más formas de aliñar aceitunas, pincha en este enlace.  
 
     En esta ocasión, prepararemos aceitunas verdes, se pueden preparar también con aceitunas negras (maduras). Deberemos de tener especial cuidado en no efectuarles ninguna señal, marca o golpe a la hora de la recolección de las mismas, tras la recolección se les realizará un buen lavado depositándolas en un recipiente, que en ningún caso será metálico.
 
 
     Una vez después de lavar las aceitunas las depositaremos en un recipiente, suficientemente grande, como puede ser una fuente de barro, una palangana de plástico, etc.
 
     Seguidamente añadiremos agua al recipiente hasta cubrir las aceitunas totalmente.
 
     Esta agua deberá ser cambiada diariamente durante un período aproximado de 10 días.
 
     Una vez transcurrido este tiempo, procederemos a cambiar el agua a las aceitunas, durante unos tres días más, pero en este caso añadiremos una salmuera, confeccionada a base de sal y agua y en la proporción de dos cucharadas soperas por litro de agua. No es aconsejable poner excesiva sal, ni en este proceso ni en el aliñado de las aceitunas, ya que esta tenderá a reblandecer las acitunas. 

     Seguidamente procederemos a preparar el "aliño" o condimento para las aceitunas. Existen muchas recetas distintas, pero en este caso las aliñaremos con hierbas aromáticas. Para unos 3 kg de aceitunas necesitaremos:
 
      - 3 Kg. de aceitunas.
      - 2 litros de agua.
      - 1 cabeza de ajos.
      - 1 pimiento verde.
      - 1 pimiento rojo.
      - 1 ramita de Saboritja (ajedrea)
      - 1 ramita de romero.
      - 1 ramita de tomillo.
      - 1 ramita de algarrobo (borde)
      - 6 hojas de laurel.
      - 1/4 de bote de orégano.
      - 2 cucharadas soperas de sal por cada Kg de aceitunas.
      - 1 limón (opcional)

   
     A la hora de proceder con el embotado, colocaremos en la parte baja del bote una pequeña cantidad de las hierbas indicadas anteriormente, podemos intercalar las hierbas entre capas de aceitunas, teniendo en cuenta de terminar con una pequeña cantidad de hierbas para evitar que las aceitunas esten en contacto con el metal de la tapadel bote. Así mismo podemos añadir una pequeña cantidad de aceite para evitar que las aceitunas esten en contacto con el posible oxígeno que pueda entrar en el tarro.
 
     Con los ajos procederemos a golpearlos con un mazo, o similar, para que al romperse desprendan su sabor, y los echaremos en la mezcla que hemos cocido.
 
  Se recomienda que el agua a utilizar sea baja en cloro, yo utilizaré agua embotellada.
 
     Dejaremos reposar el aliño una semana aproximadamente, en el recipiente donde hemos hecho la mezcla.

 
Frase del día:
" Las dificultades preparan a menudo a una persona normal para un destino extraordinario." C.S. Lewis (1898 - 1963) medievalista, apologista cristiano, crítico literario, novelista y académico británico.
 

domingo, 16 de octubre de 2016

Aceitunas Verdes

       El fruto del olivo, la aceituna, además de destinarse a la elaboración del aceite de oliva puede consumirse como aceituna de mesa. Existen determinadas variedades que son más adecuadas para un uso u otro. Para el consumo de mesa suelen emplearse las siguientes variedades: manzanilla, hojiblanca, gordal, la arbequína o la empeltre.
  
     Si quieres consultar como confeccionar otro tipo de aceitunas pincha en este enlace.
 
     Esto de curar aceitunas es uno de esos saberes populares que durante años he querido aprender por si llega un día la tormenta solar y volvemos a la Edad Media. Que sabiendo curar aceitunas y hacer pan de masa madre ya tengo la vida resuelta. El año pasado ya curé unas "aceitunillas" y este año repito con las aceitunas del olivar familiar, compuesto exactamente por un olivo de origen incierto en la villa de la madre de mi esposa. Es lo que hay.
  
 
     Las aceitunas son un alimento importante dentro de la Dieta Mediterránea junto con el aceite de oliva virgen extra. Las aceitunas constituían un alimento de gran importancia en la dieta de nuestros antiguos. Tradicionalmente se consumían como complemento alimenticio en meriendas o almuerzos que se realizaban en el campo o en los hogares; era muy habitual el consumo de olivas negras con pan. En la actualidad las olivas o aceitunas se emplean como aperitivos, para la elaboración de ensaladas o en determinados guisos.
 
     Las aceitunas que se destinan a la conserva para su consumo en mesa se recogen en la estación otoñal, mientras que la aceituna destinada a la obtención de aceite se recoge a partir del mes de diciembre.
 
     ¿Habéis probado alguna vez una aceituna cruda, según cae del árbol? Es una experiencia… irrepetible, y nunca mejor dicho porque no la repetirás en tu vida. Son incomibles por su gran amargor, que hay que quitarles tratándolas.
 
     Para que la aceituna sea comestible, se desprenda de su amargor y sea agradable al paladar se debe seguir un proceso de curado o salazón y endulzado o aliñado. Este proceso se lleva a cabo de diferentes maneras, siguiendo diferentes tradiciones dependiendo de cada zona o familia. También dependiendo del grado de madurez de la aceituna: inmadura (verdal) o madura (negra); el proceso será de una manera u otra.
 
     Ya en la antigüedad clásica se constatan escritos que plasman la tradición de la preparación de aceitunas destinadas a un consumo directo. Los griegos sazonaban las aceitunas con miel y algo de vinagre, pues les agradaba el sabor dulzón; además las acompañaban con hinojo, ruda, apio o laurel. Por otro lado en Roma, el autor latino de origen hispano Columela (siglo I) describe una receta para las aceitunas recogidas en otoño en las que se machacaban y posteriormente se lavaban en agua caliente. Por último se les daba sabor sumergiéndolas en salmuera con hinojo, mosto fresco y lentisco.
 
     En la época romana al agua de remojo se le añadían cenizas de leña, que son alcalinas y reducen el tiempo que se tarda en quitar el amargor de semanas a horas. […] descomponen la oleuropeína y también rompen la cutícula cérea exterior y disuelven materiales de la pared celular. Estos efectos dejan al fruto en conjunto mucho más permeable a la salmuera que viene a continuación y ayudan a que la fermentación progrese más deprisa. […] 
 
     Pues eso, que las aceitunas se curan o endulzan solo con agua (semanas), o con un álcali como la sosa cáustica disuelto en agua (horas) para quitarles el amargor y ablandarlas, y luego se ponen en salmuera y, de forma natural, las encantadoras bacterias lácticas hacen su fermentación láctica, que ayuda a que se conserven. Las cenizas alcalinas se sustituyeron por sosa cáustica a principios del siglo XX, por su mayor efectividad. A este tipo de tratamiento se le llama aderezo español o sevillano.
 
     Pero, si las aceitunas se pueden endulzar solo con agua, sin porquerías corrosivas, ¿cuál es la ventaja de usar la sosa? Que no solo tardan mucho menos en estar tratadas, sino que dicen los sabios que quedan mejor preparadas para la fermentación posterior, pues la oleoeuropeína y sus congéneres pueden llegar a inhibir la fermentación. Y, ¿qué puede ocurrir? Que se nos estropeen y no se conserven tanto tiempo como si las tratamos con sosa. No lo digo yo, lo dicen los señores del CSIC.
 
     Otra cuestión: he visto que hay bastante confusión entre «aliñar aceitunas» y «endulzar aceitunas». Hay quien engloba todo el tratamiento (endulzado y aliñado) dentro del término aliñar y eso no es correcto. Aliñar significa condimentar y es lo que se hace después de endulzar o quitar el amargor a las aceitunas.
 
     Como se ha dicho, existen cientos de recetas para “Aliñar”  las aceitunas y prepararlas para su consumo, por ello a continuación comentaré un modo de confeccionar las aceitunas, muy utilizado en Aragón.
 
Olivas verdes rajadas o enteras

     En primer lugar procederemos a efectuar un lavado previo del fruto para eliminar la suciedad como polvo u hojas que pueda haber traído tras su recolección en el campo.
 
     Posteriormente procederemos a “machar”, “sajar” o no efectuar ninguna acción a las aceitunas, dependiendo del tipo que vayamos a elaborar. En el supuesto de que sean machadas deberemos de tener especial atención en no partir el hueso. Y si se quieren enteras prescindiremos de la fase de machado o sajado de la aceituna.
 
     Seguidamente procederemos a quitarles el amargor a las aceitunas. Este proceso se denomina “desamargado”. Para ello, procederemos a poner las aceitunas en agua, si queremos acelerar el proceso añadiremos sal a la misma, en una proporción de dos puñaditos por cada 10 litros de agua. Deberemos de cambiar el agua durante un período de, al menos, 8 días.
 
     Llegados a este punto procederemos con el “aliñado” o “adobado” de las olivas. Las aceitunas se guardarán en tarros de cristal del tamaño deseado. Pueden reutilizarse los tarros de cristal de las conservas que traemos del supermercado. Se recomienda que el tamaño de los recipientes no sea demasiado grande porque si hay aceitunas que se ponen malas contaminarán todo el recipiente, por ello, cuanto más pequeño sea el envase, menor cantidad de olivas se estropearán.
 
     Los ingredientes para el aliño son muy variados. Una receta es poner para las aceitunas enteras dos rodajas de limón y dos ajos por cada litro de agua, además de hierbas como el hinojo y la ajedrea.
 
     Pero yo, en este caso, procederé de la siguiente manera con los ingredientes:
 
     Ajedrea, romero, tomillo y orégano, laurel, ajo, algarrobo borde, pimiento morrón asado, pimiento rojo y verde natural, vinagre, limón y agua con sal.

     A la hora del embotado precederemos poniendo en la base del recipiente una pequeña porción de las hierbas y condimentos mencionados anteriormente, el vinagre y el agua con la sal se incorporarán al final. El pimiento morrón se desmenuza en pequeños trozos y las otras variedades de pimiento se incorporan en unos trozos de bastante mayor dimensión que los anteriores. No es conveniente poner demasiado limón ya que desprende un sabor muy intenso a las mismas.
 
     Posteriormente se irán introduciendo capas de aceitunas y entre ellas otra igual a la que hemos puesto en el comienzo con las hierbas. En la última capa es cuando pongo el limón, dependiendo de como sea el tamaño del bote, dependerá el tamaño de trozo de limón a incorporar.
 
     Llegados a este momento es cuando añadiremos un buen chorretón de vinagre, yo suelo poner una quinta parte del tarro, una vez que las aceitunas y condimentos están dentro. Seguidamente terminaremos de llenar el bote con la salmuera preparada. Para preparar esta salmuera hay varias formas de proceder. Una de las más usadas para saber la cantidad de sal adecuada es usar un huevo fresco con su cáscara introducirlo en el agua e ir añadiendo sal y removiendo, con una cuchara de palo, para que se disuelva hasta que el huevo comience a flotar. Esto significa que la mezcla ya esta a punto; entonces se retira el huevo. A este proceso se le conoce con el nombre de “agua a punto de huevo”.
 
     Para las aceitunas rajadas o “sajadas” yo suelo ponerles los mismos condimentos, pero como he indicado anteriormente es conveniente que a la hora de introducir las olivas en el recipiente se aconseja poner en el fondo parte de los condimentos (hierbas aromáticas, ajos, limón,…), a continuación rellenar con las aceitunas y en la parte superior cubrir las aceitunas con el resto de condimentos. Por último rellenar el recipiente con agua y un poquito de aceite de oliva virgen extra el cual ayudará a formar una capa en la parte superior para que no penetre el oxígeno y eche a perder las aceitunas; asimismo es necesario que las aceitunas no sobrepasen el nivel del líquido porque si lo hicieran se estropearían.

     Finalmente, y pasados 8 o 10 días, para las aceitunas rajadas, llega el momento esperado, la degustación y consumo de las mismas. Para el consumo de las aceitunas enteras el período de espera será de 1 mes aproximadamente. Estos periodos de tiempo pueden variar, por lo que se aconseja ir probándolas. 
 
Frase del día:
" Nunca moriría por mis creencias, porque podría estar equivocado." Bertrand Russell (1872 - 1970) Filósofo, matemático y escritor británico.