lunes, 15 de junio de 2026

Recoleccion del calabacin

La recolección del calabacín depende de la variedad, pero en general se cosecha cuando el fruto aún está tierno y antes de que las semillas se desarrollen por completo. En el litoral mediterráneo, la producción principal suele darse de junio a octubre, cuando se planta en primavera.

El calabacín es un tipo de calabaza cuyo fruto se recolecta y consume en un estado muy joven.

En nuestro huerto conviene repasar las plantas de calabacín prácticamente a diario, para recolectarlas en el momento preciso. Si bien este periodo de recolección es de varios días, dada la velocidad con la que adquieren tamaño, es el gusto del consumidor el que determina el momento óptimo de recolección.

Se recolecta tan joven que incluso sus flores son comestibles e ideales para algunas presentaciones gastronómicas.

Cuanto más pequeño es el fruto… más tierno y menos semillas tiene. Si dejamos que adquieran tamaño no pasa nada ya que pueden utilizarse para purés y cremas. El exceso lo hace prácticamente no apto para su consumo.

Su recolección se realiza de forma manual, siendo aconsejable el uso de tijeras o navaja para cortar los frutos. Cortaremos el pedúnculo dejando una longitud de dos a tres centímetros de tallo unido al fruto.

Como los calabacines se consumen como frutos inmaduros dentro de la amplia familia de las cucurbitáceas, dependiendo de la variedad y condiciones climatológicas, desde su plantación puede iniciarse su cosecha pasados de 40 a 60 días después de su plantación, en variedades más tardías comienza, aproximadamente, a los 90 días.

El tamaño ideal de los frutos, para obtener la mejor textura y sabor, se sitúa entre los 15 y 20 centímetros de largo, con un peso que oscila entre los 18 y 260 gramos, antes de que sus semillas comiencen a endurecerse. También es un síntoma característico el que su piel sea blanda, delgada y con brillo.

Si se dejan crecer demasiado, la piel se endurece, las semillas aumentan de tamaño y la calidad culinaria disminuye.

Señales que indican su punto para la recolección: 

Piel brillante y fina. 
     Fruto firme pero tierno. 
     La uña marca ligeramente la piel. 
     Semillas aún pequeñas. 

Se consume de forma completa ya sea crudo o cocinado, sin la necesidad de eliminación de sus semillas ni de su piel. Los frutos jóvenes y pequeños son más tiernos y tienen por lo general un sabor ligeramente dulce.

La calidad es un término subjetivo, si bien, en las tiendas se basan en los parámetros de su uniformidad, ternura de su pulpa y piel, una firmeza global, el buen brillo de piel, además de una buena apariencia del pedúnculo residual que debe estar bien cortado.

La forma, aunque es característica de cada tipo o variedad, es muy importante desde un punto de vista de su calidad. Esta debe ser uniforme, ausencia de zonas retorcidas y sin defectos por crecimiento.

Para su almacenamiento, es recomendable colocarlos en la nevera nada más ser recolectado. A nivel profesional se almacenan en cámaras frigoríficas con una temperatura óptima de entre 5° y 10°C, así como una humedad relativa del 95%. En estas condiciones se pueden almacenar un máximo de 10 días. Un mayor tiempo incrementa la aparición de pudriciones, amarillamiento y el adquirir un aspecto marchito. Si el calabacín se somete a temperaturas inferiores a -0.5°C aparecen daños por congelación: manchas de apariencia acuosa en la piel, pulpa acuosa que se vuelve parda y gelatinosa con el tiempo, etc.

Al cortarlos de la mata, nunca se debe de tirar de ellos y crear roturas por torsión, incluso a la planta. Como he avanzado, se realizará un corte limpio dejando una porción de pedúnculo. Tampoco debemos tirarlo a la cesta sino dejarlo suavemente para evitar su machacado y con ello un deterioro rápido del fruto. Trataremos de efectuar la recolección por la mañana, cuando los frutos están más frescos.

Si recolectamos bastantes en nuestro huerto en cada pase, conviene depositarlos en varios recipientes para evitar posibles daños por compresión, magullado y roce que siempre producen una abrasión. También, nada más se recolecten, deben de guardarse en sitio fresco y evitar que le dé el sol directo ya que inmediatamente se produce una pérdida de firmeza y el marchitamiento rápido.

Hay empresas que cuando recolectan los calabacines los tratan con ceras o aceites autorizados para reducir la pérdida de humedad, daños por abrasión e incluso para mejorar su aspecto.

En todo momento, cuando hago referencia a la recolección del calabacín insisto en que se trata de una labor muy cuidadosa. En las tiendas los vemos bien colocados, envasados y en perfecto estado y de no ser así… muchos no lo compran.

Consejos: 

·       La cosecha frecuente estimula la producción de nuevos frutos, por lo tanto, cuanto más frecuentemente recolectemos, más frutos producirá la planta.

·       Retira también los frutos deformes o dañados para favorecer el desarrollo de los demás.

·       Manipúlalos con cuidado porque la piel tierna se marca fácilmente. 

Errores más frecuentes en su recolección: 

Ø Dejar los frutos demasiado tiempo en la planta.

Cuando engordan mucho: 

Ø La piel se endurece.

Ø Las semillas crecen.

Ø Baja la calidad culinaria.

Ø La planta reduce la producción de nuevos frutos.

 Conclusiones: 

Hemos aprendido a identificar el momento adecuado para cosechar los calabacines, evitando que se hagan demasiado grandes o pierdan calidad.

Cuando los calabacines han sido recolectados en el momento óptimo de maduración y de una manera cuidadosa, esto garantiza una mejor calidad, textura y sabor, además de minimizar los daños tanto a los frutos como a la planta.

Además el manejo cuidadoso durante la cosecha reduce daños mecánicos, golpes y heridas en los frutos, conservándose mejor durante el almacenamiento y transporte.

La cosecha frecuente y adecuada estimula a la planta a seguir produciendo nuevos frutos, aumentando el rendimiento del cultivo.

Si respetamos esta actividad esto nos ayudará a comprender la importancia de cuidar los cultivos y respetar los tiempos de crecimiento de las plantas.

La experiencia ha fomentado el trabajo responsable, la observación y el aprendizaje práctico sobre la agricultura.

Una conclusión general sería que, la correcta recolección de los calabacines en nuestro huerto es fundamental para asegurar frutos de alta calidad, mantener las plantas en buen estado y aprender la importancia de un manejo adecuado de los calabacines.

Frase del día:

Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.” Anónimo

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