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domingo, 12 de abril de 2026

Los pulgones

En el huerto, los pulgones son una de las plagas más comunes, pero también de las más fáciles de controlar, si se actúa a tiempo.

A finales de la primavera y durante el verano, las plantas de nuestro huerto entran en plena producción y las plantas ornamentales, que adornan balcones y jardines, muestran toda su floración. Es una época en la que es necesario prestar especial atención a ciertos problemas, como el ataque de insectos dañinos como los pulgones.

Los pulgones son pequeños insectos que suelen aparecer en las plantas de nuestro huerto, ya que se alimentan de su savia, lo que puede hacer que estas se debiliten e incluso que mueran.

En el caso de los cultivos hortícolas, estos ataques pueden comprometer el rendimiento y la calidad de la cosecha.

En este contexto, es esencial adoptar estrategias de control eficaces pero respetuosas con el medio ambiente, que sean inocuas para el resto de insectos beneficiosos que se encuentran en la naturaleza y seguras para las personas y los animales.

Los pulgones, huéspedes no deseados, conocidos como «piojos de las plantas», son pequeños insectos fitófagos pertenecientes a la familia Aphididae. Generalmente se presentan en grandes colonias, con ejemplares pequeños (de 1 a 4 mm), redondos u ovalados, y de coloración variable que va del verde al negro, amarillo, gris o rosáceo, según la especie y la planta huésped.

Estos insectos se instalan principalmente en brotes jóvenes, hojas tiernas, yemas e inflorescencias, donde se alimentan chupando savia mediante un aparato bucal urticante y succionador.

Esto debilita la planta, ralentiza su crecimiento y puede provocar el enrollamiento de las hojas, el amarilleamiento de los tejidos y la caída prematura de flores y frutos. Sobre todo, en los cultivos hortícolas, una infestación grave puede mermar la productividad, mientras que en las plantas ornamentales puede alterar considerablemente su aspecto.   

Además de los daños directos causados por la alimentación, los pulgones producen una sustancia azucarada llamada melaza, que se deposita en las superficies de las plantas, volviéndolas pegajosas y favoreciendo el desarrollo de hongos como el fuming (una pátina negruzca que dificulta la fotosíntesis).

Hormigas y pulgones: una simbiosis ganadora, es frecuente observar la presencia de hormigas cerca de las colonias de pulgones: éstas protegen sus asentamientos a cambio de melaza, estableciendo una verdadera relación simbiótica que complica aún más el control natural de la infestación.

Los pulgones son insectos extremadamente adaptables y pueden infestar una gran variedad de especies vegetales, tanto hortícolas como ornamentales.

Sin embargo, algunas plantas son más susceptibles a su ataque, a menudo debido a la ternura de sus tejidos, a su rápido crecimiento o a la composición química de su savia.

Los cultivos hortícolas más vulnerables de nuestro huerto, son los siguientes:

·    Solanáceas: como tomates, pimientos y berenjenas atraen a distintas especies de pulgones, sobre todo en las fases activas de crecimiento.

·       Leguminosas: como las judías, los guisantes y las habas propensas a la infestación, que afecta sobre todo a los ápices jóvenes y a las vainas en formación.

·       Brassicas: como la col, el brócoli y la coliflor a menudo albergan el pulgón ceroso, fácilmente reconocible por su aspecto grisáceo.

·   Cucurbitáceas: como el calabacin, pepinos y melones también son susceptibles, especialmente en las primeras fases vegetativas, cuando los tejidos son más tiernos.

·       Rosales: especialmente atractivos para los pulgones verdes y negros que se instalan en capullos y brotes.

·       Las plantas aromáticas como la albahaca, la menta y el hinojo pueden sufrir ataques localizados. 

Se pueden adoptar distintas estrategias para combatir la presencia de pulgones, evitando el uso de insecticidas químicos.

🐞 Uno de los remedios más eficaces consiste en introducir insectos útiles, en particular mariquitas, depredadores naturales de los pulgones en todas las fases de su ciclo vital, pero sobre todo durante la fase larvaria. 

Las larvas de mariquita, de aspecto muy diferente al de los adultos, son verdaderas devoradoras de pulgones y, por consiguiente, excelentes antagonistas naturales de estos insectos dañinos.

Hoy en día, es posible comprar larvas de mariquita en biofábricas especializadas o minoristas en línea. Otra posibilidad es fomentar la presencia espontánea de estos insectos creando un entorno favorable, por ejemplo, plantando flores como hinojo silvestre, caléndula, eneldo o cilantro.

Algunas buenas prácticas de cultivo también pueden reducir el riesgo de infestación, tales como: 

·    Evitar el exceso de nitrógeno: una fertilización excesiva estimula la producción de tejidos jóvenes, más vulnerables a los pulgones.

·       Favorecer la circulación de aire entre las plantas mediante podas ligeras o espaciando los cultivos para limitar los ambientes húmedos y estancados.

·     Las hierbas aromáticas como la menta, la salvia y la lavanda pueden actuar como repelentes si se colocan cerca de cultivos sensibles. 

Por último, pueden adoptarse métodos de contención mecánica: 

·   Trampas cromotrópicas amarillas: atraen a los pulgones mediante el color y los atrapan en una superficie adhesiva.

·       Los mantillos reflectantes (por ejemplo, con materiales plateados) pueden desorientar a los pulgones e impedir que se posen en los cultivos.

·      Remedios caseros mezclando jabón potásico y agua. Mezclaremos unos 15 mililitros de jabón por cada litro de agua, e introduciremos la mezcla en un pulverizador o mochila. 

Conclusiones

Una intervención a tiempo evita daños mayores impidiendo que la plaga se multiplique rápidamente y cause pérdidas importantes en los cultivos.

Al eliminar los pulgones se mejora notablemente la producción, las plantas crecen más sanas, produciendo más frutos y de mejor calidad.

Controlar los pulgones disminuye la transmisión de virus y la aparición de hongos asociados a la melaza.

El control ecológico es eficaz y sostenible, existen métodos naturales como el jabón potásico, el Neem y los insectos beneficiosos que funcionan bien sin dañar el equilibrio del huerto.

Al eliminar los pulgones, se rompe la relación con las hormigas, reduciendo otra plaga asociada.

El huerto se vuelve más resistente a futuras plagas, plantas fuertes y un ecosistema equilibrado previenen nuevos brotes de pulgones y otras plagas.

Al hacer un uso adecuado de estas técnicas, prescindiendo de insecticidas agresivos, protegiendo el suelo y el agua, se evita el uso innecesario de químicos.

Actuar sobre los pulgones en el huerto no solo es necesario, sino beneficioso a largo plazo, ya que asegura cultivos sanos, sostenibles y productivos.

Frase del día:

Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.” Aristóteles (384 ac -322 ac) Filósofo griego

miércoles, 8 de julio de 2020

Enfermedades y Plagas en el Huerto

Un huerto urbano sólo tiene sentido si lo desarrollamos de una forma ecológica. Como hemos mencionado en otras entradas, los objetivos fundamentales de este tipo de huertos deben ser la puesta en práctica de una experiencia de sostenibilidad, la educación ambiental y la obtención de productos sanos y sabrosos, por lo tanto no tiene ningún sentido la utilización de plaguicidas o fungicidas de síntesis química.
  
Partiendo de la base de que queremos practicar un cultivo lo más ecológico posible, lo primero que tenemos que entender es que en nuestras hortalizas y verduras van a aparecer todo tipo de insectos y otros organismos que conformarán el “micro-ecosistema” en el que se irá convirtiendo nuestro huerto.
   
Estado del huerto el 8 de Julio.
 
Esto es algo bueno, no debemos pretender tener un espacio aséptico, de hecho cuanto más variada sea la biodiversidad asociada a nuestro huerto, más estable y resistente a plagas será, además el estudio y observación de toda esta “vida” y las relaciones que se establecen entre los distintos seres vivos es una de las cuestiones más enriquecedoras para el agricultor de ciudad.
  
Cada paso que damos, cada conocimiento que adquirimos de horticultura, nos hace conscientes de lo mucho que queda y quedará por aprender. Nos enseña humildad y respeto por el trabajo que realiza la naturaleza en mantener sus complejos y equilibrados ecosistemas. Nuestra labor en el huerto será tan buena como logremos adaptarnos a lo natural, a los ciclos y tiempos vitales, y tanto como admiremos la perfección del trabajo natural.
  
El principal método de control y lucha contra las plagas y enfermedades que debe de llevar a cabo el agricultor ecológico, debe de ser “hacer las cosas bien”. Es decir, realizar todas aquellas prácticas que van a hacer de nuestro pequeño huerto un espacio fértil, resistente, estable, biodiverso, etc. Algunas de estas prácticas son: las rotaciones, las asociaciones, el uso de materia orgánica como único abono de nuestros cultivos, realizar un riego adecuado, etc.
  
Ahora bien, como hemos dicho anteriormente, van a aparecer problemas y dificultades a la hora de cultivar y mantener nuestras plantas en nuestro huerto, con respecto al mantenimiento podemos diferenciar 2 tipos de problemas en nuestros cultivos:
  
  • Enfermedades, estas son producidas por hongos, bacterias y virus. Las enfermedades causadas por hongos pueden provocar pérdidas importantes en el rendimiento y la calidad de los cultivos, disminuyen la vida útil de las plantas y limitan su producción debido a malformaciones de los frutos.
  • Daños por plagas producidas por animales, sobre todo insectos y arácnidos.
  
Las Enfermedades son más difíciles de diagnosticar y de tratar, ya que, salvo en algunos casos, no vamos a observar directamente al causante del problema y tendremos que diagnosticarlo observando sus efectos.
  
En estos casos, debemos de actuar sobre todo de una forma preventiva, fortaleciendo nuestras plantas con buenos abonos orgánicos como el humus de lombriz y con fertilizantes ecológicos como el extracto y purín de ortiga que potencia las defensas naturales de las plantas.
  
También podremos utilizar, en el caso de enfermedades por hongos, que suelen ser las más comunes (como el oídio, el mildiu o la negrilla), tratamientos más específicos tanto de forma preventiva, como en las primeras fases de desarrollo, algunos de ellos son el extracto de cola de caballo un producto natural e inocuo para las personas.
  
Las Plagas son más fáciles de identificar, ya que normalmente podemos observar directamente al agente causante del problema. Deberemos evaluar si el agente, potencialmente plaga, está ocasionando realmente un problema o se mantiene una población baja y estable que no ocasiona graves problemas.
 
Si consideramos que tenemos una plaga, que está dañando nuestros cultivos, actuaremos de la siguiente manera:
  • Valorar si nos estamos equivocando  en alguna práctica (exceso o falta de riego, exceso de abonado, cultivo fuera de temporada, carencia de sol…)
  • Eliminaremos las partes dañadas (hojas y tallos)
  • Si la plaga está muy extendida y es difícilmente eliminable manualmente, podremos utilizar productos ecológicos, tales como:
Jabón potásico: insecticida de contacto que debilita el exoesqueleto de los insectos. Se utiliza sobre todo para el control de ataques de insectos chupadores como el pulgón, la cochinilla o la mosca blanca.
Aceite de Neem: se trata de un insecticida natural que se extrae del fruto de este árbol, actúa frente a una amplia gama de plagas tales como la mosca blanca, el minador, araña roja, trips, pulgones, piojo, escarabajo de la patata, chinches… La acción conjunta de jabón potásico y aceite de Neem hace que sea, todavía, más efectivo el tratamiento.
Bacillus thuringiensis: se trata de una toxina que producen estas bacterias, es totalmente inocua para las personas y para la fauna útil, actúa de una forma muy selectiva con las orugas de especies como la tuta, heliothis, rosquilla verde, mariposa de la col, … etc.
  
En cualquier caso, la aparición de una enfermedad o una plaga, en nuestros cultivos, no debe de desanimarnos sino todo lo contrario, esto estimulará nuestra curiosidad por aprender y mejorar en el conocimiento de los distintos seres vivos de nuestro huerto y en el manejo de las técnicas de cultivo ecológico.
   
En esta entrada trataremos, a mí entender, las 5 plagas o enfermedades que pueden afectar a nuestro huerto:
 
La Mosca Blanca:
  
  
La mosca blanca es una plaga, pertenece a la familia de los aleuródidos, se han descrito más de 1500 especies de moscas blancas. Los adultos miden de 1 a 1´5 mm con un cuerpo de color amarillo pálido y un par de alas blancas. 
  
Las hembras viven algo más que los machos, de 14,5 a 55,3 días frente a los 6,4 hasta 34 de los machos, y sus puestas son sensibles a la temperatura.
  
En su desarrollo la mosca blanca pasa por 4 estadios ninfáticos distintos, siendo sólo el primer estadio el único móvil.
  
Las moscas blancas, al igual que la mayoría de insectos chupadores, suelen situarse en el envés de las hojas ya que es la zona con mayor porosidad y accesibilidad para su aparato bucal chupador. El haz en cambio es totalmente impermeable, y por tanto, inaccesible para la mosca blanca.
  
Para vigilar la posible presencia de mosca blanca en nuestro huerto habremos de mirar en el envés de las hojas o agitar un poco las plantas si queremos prevenir y poder coger cualquier invasión a tiempo.
  
Por lo tanto, para prevenir la aparición de esta plaga deberemos de tener especial atención en el riego (ni  excesivo ni escaso), la humedad y la vigilancia y observación de nuestros cultivos.
  
Si los métodos de prevención han fallado podemos recurrir a la utilización de algún producto ecológico que ayude a la planta a combatir al parásito, detener y eliminar la plaga. Podremos utilizar alguno de los mencionados anteriormente como pueden ser el jabón potásico y el aceite de Neem. Como solución casera funciona estupendamente el preparado de ajo, siendo una buena defensa contra todo tipo de insectos y hongos.
 
La Araña Roja:
 
 
Se la considera como una plaga. La araña roja es un pequeño ácaro de 0´5 mm en su etapa adulta. Se suele alimentar de plantas de ambientes secos. Se las llama arañas rojas debido a su capacidad de tejer telarañas pero no es un arácnido sino un ácaro.
  
Son muy peligrosas para la planta debido a que se alimentan de los contenidos celulares, devorando célula por célula dejando una débil y pálida mancha que contrasta con el verde de alrededor.
  
Las arañas rojas, al igual que la mayoría de insectos chupadores, se sitúan en el envés de las hojas ya que es la zona con mayor porosidad y accesibilidad para su aparato bucal chupador.
  
Por lo tanto para vigilar la posible presencia de araña roja en nuestro huerto habremos de mirar en el envés de las hojas si queremos prevenir y poder coger cualquier invasión a tiempo, no obstante cuando una hoja ha sido atacada por la araña roja la parte superior de la misma comienza a cambiar de color pasando del verde al amarillo y  posteriormente al marrón, que es cuando se seca.
  
Si los métodos de prevención fallan y las poblaciones de araña roja corren peligro de descontrolarse probablemente tengamos que recurrir a algún producto ecológico de protección frente a plagas que ayude a la planta a combatir al parásito, detener y eliminar la plaga.
  
Al igual que para el tratamiento de otras plagas de nuestro huerto es muy efectivo en la lucha contra la araña roja el jabón potásico. Una vez aplicado el jabón potásico es muy aconsejable la aplicación de aceite de Neem, que es un insecticida natural. La acción conjunta de jabón potásico y aceite de Neem hace que sea todavía más efectivo el tratamiento.
  
También podemos utilizar productos basados únicamente en esencias vegetales protectoras tales como el preparado de ajo, apichi o insecticidas caseros con picante.
 
El Pulgón:
 
 
El pulgón es una plaga que daña principalmente las hojas tiernas de las plantas más jóvenes chupando la savia. Sin embargo, al mismo tiempo, emite un veneno que hace curvarse las hojas. Esas curvaturas constituyen “refugios” en las hojas, lo que hace que sea difícil para las aves y otros depredadores llegar a los pulgones; de esta manera es muy fácil  que sigan propagando la especie fácilmente.
  
El pulgón puede dañar nuestras hortalizas seriamente, si no controlamos su número. En pequeñas cantidades no es, para nada, perjudicial para la planta, pero si no se encuentra a su principal depredador natural, que es la mariquita, tendremos que tomar cartas en el asunto nosotros mismos ya que perjudicará el crecimiento y desarrollo normal de la planta en la que habita. 
  
Hay que tener en cuenta que el pulgón llega a nuestras plantas transportado por las hormigas, las cuales se alimentan de los deshechos (melaza) que van dejando, ya que tienen un alto contenido en azúcares. En cierto modo, las hormigas son "ganaderas" de pulgones. Los crían en los hormigueros para posteriormente llevarlos a las plantas, por lo que puede ser una buena idea observar de cerca la población de hormigas de nuestro huerto.
  
Recuerda que todos los insectos son necesarios para tener un equilibrio biológico, ten en mente siempre que no se trata de erradicar una plaga, sino de mantener su población en equilibrio con el resto de insectos, incluidos sus depredadores.
  
Es muy sencillo saber cuándo nuestras plantas están siendo atacadas por pulgones. En brotes tiernos y el envés de las hojas podemos ver directamente al insecto. 

Empezamos a ver una cantidad más abundante de hormigas de la habitual. Esto se debe a la simbiosis que hacen con ellas, el pulgón expulsa melaza que es una delicia para las hormigas, y ellas a cambio los protegen de los depredadores naturales. Se empiezan a ver hojas enrolladas y pegajosas, también con manchas amarillas en el lugar de la picadura. Cuando el ataque es muy agresivo, podemos observar la “negrilla”, que es un tipo de hongo, que favorece su desarrollo sobre la melaza. 
 
Su ambiente favorito es el seco y caluroso, por lo que empiezan a aparecer en primavera y se quedan en el verano. Pincha sobre este enlace si quieres conoceralgo más sobre el pulgón.
  
     Algunos de los remedios ecológicos para tratar la aparición y propagación del pulgón, si no queremos utilizar insecticidas químicos, estas serían algunas de las opciones ecológicas:

  • Proceder a la plantación, cercana a las plantas propensas a ser atacadas, de ortigas, madreselva, lupino o dedalera.
  • Fumigar con infusión o purín de ortigas.
  • Pulverizar con agua jabonosa o con agua templada a presión.
  •  La mariquita, la crisopa y pequeñas avispillas son unos enemigos naturales y, por ello, nos ayudarán a controlar las plagas en nuestro huerto.
  
El Oídio:
 
El Oídio es una enfermedad causada por el hongo de ese mismo nombre. Se trata de un vello blanquecino que actúa sobre hojas y tallos en plantas débiles, situadas normalmente a la sombra y en zonas o épocas de mucha humedad ambiental.
  
Los oídios son frecuentes en hojas de cucurbitáceas (calabacines, pepinos, melones y sandías), aunque a menudo encontramos esa especie de harina blanquecina que va secando las hojas en los rosales o en los brotes tiernos de melocotones o nectarinas.
  
La aparición del Oídio suele darse en ambientes de elevada humedad, se asocia con un exceso de humedad, riegos por aspersión o lluvias prolongadas, con temperaturas entre 10º y 20ºC. Su propagación se ve favorecida por los cortes y heridas, así que procuraremos no tocar las plantas sensibles, como los calabacines o los pepinos, cuando están mojadas.
  
Para la eliminación del Oídio como norma general y de forma preventiva trataremos de instalar riego por goteo, aplicando preparado de cola de caballo, cuando la planta esté afectada cortaremos las hojas viejas y afectadas. Eliminando las partes afectadas a tiempo evitaremos la propagación a otras hojas y tallos así como entre plantas.
  
Una falta de aireación puede facilitar la colonización del oídio, esto puede ser debido a un follaje demasiado denso y apretado.
  
Podemos controlar los oídios con espolvoreos de azufre, respetando, posteriormente, los tiempos de seguridad adecuados.
  
El Mildiu:
  
Es una enfermedad provocada por algunos hongos pertenecientes al grupo de los oomicetos que parasitan multitud de hortalizas diferentes a través del agua de lluvia o de riego.
  
Puede provocar diversos síntomas, suele aparecer como manchas marrones o polvo, parecido a la ceniza, y de aspecto graso en el haz de las hojas, asfixiándolas hasta secarlas. En las solanáceas (berenjena, patata, pimiento y tomate) provocan manchas irregulares que al principio tienen un aspecto grasiento y que acaban secando totalmente la hoja, envés de aspecto blanquecino y tallos y frutos posiblemente afectados.
  
Al igual que el Oídio, la aparición de Mildiu suele darse en ambientes de elevada humedad, riegos por aspersión, o lluvias prolongadas con temperaturas entre 10º y 20ºC.
  
Para su tratamiento, en primer lugar, eliminaremos las partes afectadas para evitar la propagación a otras hojas y tallos de la planta. Facilitaremos la aireación de la planta para evitar la colonización del Mildiu, los aclareos y podas, pueden ser una solución.
  
Al igual que para el tratamiento del Oídio, para tratar el Mildiu podemos utilizar el preparado de Cola de caballo, preparado de ajo. Así mismo podemos utilizar productos ecológicos ya preparados y con garantías tales como:
  
  • Mildiu Stop, se trata de un producto formulado a base de extractos vegetales que actúa tanto de forma preventiva como de forma curativa.
  • Própolis, el propóleo es un producto elaborado por las abejas a partir de sustancias resinosas que recogen en las yemas de los árboles, arbustos y plantas más pequeñas. Las abejas lo colocan a la entrada de la colmena, con el fin de sellar todas las fisuras y evitar la entrada o presencia de cualquier parásito o enfermedad.
  • Oxicloruro de Cobre.
  
Al demorarse la plantación, por la Covid-19, la recolección también se ha demorado, no obstante hace unos días que ya he comenzado con la recolección de tomates, judías, calabacines, lechugas, ajos, cebollas, puerros, berenjenas.....
  
 
Y como este año he cambiado el vivero, donde conseguía los plantones de las hortalizas a cultivar durante la temporada, he descubierto una cosa muy curiosa y es la existencia de calabacines  "trepadores", es decir, crecen hacia lo alto, por lo que no ocupan espacio apenas en el huerto. Si quiero que el crecimiento sea el de inicio, pienso que deberé afianza los troncos con cañas para evitar que caigan al suelo, he incluso se parta su tronco. 
 
 
Frase del día:
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.” Walt Disney
   

lunes, 18 de noviembre de 2019

El Pulgón en el Huerto

Tal vez estés pensando que los pulgones son exactamente la misma alimaña que las pulgas, pero te has equivocado. Las pulgas y pulgones no tienen relación alguna, pues su apariencia y su modo de vida son totalmente distintos.
  
Debemos tener en cuenta que los pulgones, en sí, no son malos y que forman parte de la biodiversidad de nuestro huerto o jardín. El problema viene cuando se rompe el equilibrio y la población de pulgones es tan abundante que no puede ser controlada por sus predadores naturales provocando daños irreversibles sobre nuestras plantaciones.
  
Las temperaturas cálidas y el ambiente seco favorecen su desarrollo por lo que solemos encontrarlos principalmente en primavera y verano.
  
Los monocultivos, el exceso de abono nitrogenado, el riego inadecuado o la plantación fuera de temporada son circunstancias que pueden generar plantas débiles y por lo tanto más propensas a sucumbir a las plagas y enfermedades.
 
 
Estos “animalillos”, mejor catalogados como parásitos, pertenecen al orden Hemíptera y comprenden cerca de 4.000 especies diferentes.
  
Respecto a sus características, los pulgones tienen tamaño pequeño, forma de pera y pueden variar en color, ya sea negro, amarillo o verde.
  
Algunos de ellos pueden tener manchas sobre su cuerpo, que se divide en tres partes distintas: cabeza, tórax y abdomen.
  
Sobre la cabeza de estos animalillos hay un par de antenas delgadas y segmentadas, incluso, algunos poseen una especie de ala transparente.
  
Durante el invierno, estos bichos se reproducen sexualmente, poniendo huevos que no nacen hasta entrada la primavera.
  
Cuando llega esta época, las hembras pueden reproducirse de manera asexual, es decir, sin la necesidad de un apareamiento.
  
Una vez que llegan a la edad adulta, estos bichillos se transforman en hembras aladas y van en busca de nuevos cultivos para alimentarse, colonizándolos y llenándolos de más pulgones hembra no alados.
  
Al llegar el otoño, se reproducen nuevamente, naciendo hembras y machos alados que continúan apareándose y produciendo más huevecillos.
  
Los huevos permanecen en hibernación y, al llegar la próxima primavera, el ciclo comienza de nuevo.
  
En cuanto a su alimentación, viven del néctar de las plantas que succionan con ayuda de su fuerte pico.
  
Pueden adaptarse y proliferar en casi cualquier ambiente, siempre que tengan plantas y cultivos de los que alimentarse.
  
Hay muchos remedios caseros para eliminar el pulgón, con distintos grados de eficacia.
 
Estoy convencido que la efectividad de cada remedio depende del alcance de la plaga, si estamos en los primeros estadios será más fácil de controlar y eliminar, pero si la plaga ha avanzado demasiado, lo mejor es utilizar insecticidas específicos…
  
Ahora que ya conocemos algo más sobre los pulgones, y que sabemos que no son muy recomendables para nuestro huerto, veamos algunas maneras de deshacernos de ellos y tener nuestras plantas exuberantes y sanas:
  
Hay una solución natural para eliminar el pulgón tan simple que no lo podrás creer: se trata de usar ajos. El ajo es uno de los mejores insecticidas naturales para las plantas y también tiene grandes propiedades antimicóticas o anti fúngicas y antibacterianas. De este modo, usar ajo para las plantas te servirá para prevenir y combatir diversas plagas, como los pulgones, los hongos de diversos tipos e incluso las infecciones por bacterias.
  
1.- Infusión de ajo
       1 litro de agua.
      4 o 5 dientes de ajo. 
  
Preparación y aplicación:
  • Corta los dientes de ajo en trozos muy pequeños y machácalos, un poco, en el mortero.
  • Pon el agua en una olla y añade el ajo.
  • Pasado este tiempo, destapa la olla y ponla al fuego, este ha de ser lento, y que hierva durante 20 minutos.
  • Después, retira la olla del fuego, deja que se enfríe y cuela la infusión para quedarte solo con el líquido.
  • Deposita este líquido en un pulverizador.
  • Una vez este frío, ya puedes usar la infusión de ajo para eliminar el pulgón de tus plantas. Solo tienes que pulverizar toda la parte afectada con más cantidad de líquido y en el resto de la planta pulverizar solo un poco, para así evitar que los insectos cambien de ubicación.
Procederemos a rociarlo en nuestras plantas por un período de 3 o 4 días seguidos, no conviene usarlo más días seguidos en ciertas plantas si son sensibles. Es aconsejable, como siempre decimos, usarlo a primera o última hora del día, con el fin de no quemar las hojas de nuestras plantas por la acción del sol.
  
A este preparado se le puede añadir, además de los ajos, 2 cebollas medianas y 3 guindillas, machacaremos todo en un mortero y efectuaremos el mismo proceso que el indicado anteriormente.
  
Lo mejor de este pesticida es que no solo te ayudará a combatir esta plaga, sino que sirve para poder eliminar una gran cantidad de bacterias, ácaros… que pueden acudir a tu huerto. Algunas plagas que podrás controlar gracias a este pesticida son: 
  
Pulgones, Mosca Blanca, Hormigas, Orugas, araña roja, mildiu, oídio....
  
Pero existen muchos más preparados caseros que nos pueden ayudar a aminorar la existencia de estas plagas en nuestro huerto. Veamos alguno de ellos:
  
2.- Eliminar el pulgón con vinagre 
  
Debido al olor y al ácido acético que tiene el vinagre es un buen remedio casero contra el pulgón. Actúa como repelente muy efectivo, por lo que se usa principalmente como prevención para que no lleguen a aparecer los pulgones, pero usándolo durante varios días seguidos, una vez al día, también sirve para lograr que se acaben yendo de la planta en la que están, sin llegar a matarlos.
  
Para preparar este tratamiento ecológico contra el pulgón, solo necesitaremos vinagre de vino y agua. La proporción de cada elemento será de 1 a 10, es decir 1 parte vinagre por 10 de agua. Procederemos a esparcir la mezcla por toda la planta, y no únicamente en las partes donde apreciemos pulgón.
 
 
3.- Ortigas contra el pulgón de las plantas 
  
Ya sabemos que el aroma y las sustancias que desprenden estas plantas, son ideales para eliminar el pulgón de forma natural. El procedimiento para la elaboración de este preparado es muy sencillo, veámoslo.
  • Recolecta un buen manojo de ortigas, no olvides protegerte para evitar la urticaria.
  • La cantidad de agua, de lluvia o reposada, dependerá de la cantidad que necesites usar, pero para un manojo de ortigas se recomienda entre 1,5 y 2 litros de agua. (100 gramos de ortigas por cada litro de agua)
  • Deposita las ortigas dentro de un recipiente, lo suficientemente grande para que quepa el preparado, y añade el agua de modo que las cubra por completo. Remueve todo y deja las ortigas bien sumergidas.
  • Tapa el recipiente y colócalo en un lugar apartado y fresco. (Es indispensable que consideres que, debido a la fermentación que se producirá, durante los próximos días, el compuesto desprenderá un aroma muy fuerte y desagradable)
  • Deja fermentar el purín de ortigas durante unos 10 días aproximadamente. Deberemos remover el preparado cada 3 días.
  • El preparado estará listo para colarlo cuando desaparezcan las burbujas formándose una película muy fina sobre el agua.
  • Cuela el preparado y deposítalo en una botella o garrafa. Si no dispones de colador puedes utilizar cualquier trapo viejo que permita separar los sólidos de los líquidos.
  • Almacena las botellas o garrafas del preparado, bien cerradas y en un lugar oscuro y fresco para así prolongar la vida útil del mismo.
  • Y eso es todo, el purín estará listo para ser utilizado. Es recomendable utilizarlo lo más pronto posible, para así aprovechar todas sus propiedades, aunque si lo almacenamos en las condiciones indicadas anteriormente se pude almacenar durante 2 meses aproximadamente.

No olvidemos que esto es un concentrado, que dependerá de los días que haya estado en maceración, por lo que deberemos de diluirlo en agua, la proporción de la mezcla a aplicar será de 1 a 5, es decir, 1 parte del preparado por 5 de agua, y lo aplicaremos durante 3 días consecutivos para el tratamiento y 1 vez cada 15 días para la prevención. Si ha estado más tiempo macerando la proporción de dilución aumentará.
  
 
4.- Jabón, un buen remedio contra el pulgón 
  
El jabón de lavar los platos a mano es muy efectivo contra casi todas las plagas, pero hay que saber usarlo para no dañar las plantas. 
  
Por ejemplo, usar Fairy para el pulgón, o cualquier otra marca de jabón lavaplatos, es muy efectivo contra el pulgón y la mosca blanca y, de hecho, es una de las pocas opciones que logran deshacerse de la cochinilla algodonosa, una de las plagas más persistentes que hay.
  
 Asimismo, también puedes usar jabón potásico o jabón de potasa contra el pulgón.
  • Consiste en mezclar agua con un poco de jabón lavaplatos del que usamos para lavarlos a mano, no del de máquina. Rocía tus plantas con esta mezcla y verás cómo, gracias al jabón, el pulgón se separará fácilmente de la superficie, dejando tu huerto, jardín y macetas libres de esta molesta plaga. Hay quien añade a este preparado alcohol, la proporción será de 2 cucharadas de jabón y 2 de alcohol por cada litro de agua.
  
5.- Aceite blanco.
   
Lo que pretendemos con el aceite blanco, es asfixiar al pulgón, también es útil para el tratamiento de la mosca blanca y la cochinilla.
  
Necesitamos realizar una mezcla de aceite vegetal, que puede ser de oliva o girasol con jabón líquido neutro, con una proporción de 1 a 4.
  
Una parte de jabón, por cuatro de aceite. Se mezcla bien en una botella, hasta que la mezcla se vuelve blanca (aceite blanco).
  
Para utilizarlo se diluye, 10 miligramos por cada litro de agua. Lo debes conservar en un lugar alejado de la luz, seco y fresco, te va a durar tres meses sin estropearse, para todo el verano.
  
Pulveriza a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, para evitar que el rosal sufra quemaduras.
  
Nota Importante: ¡¡¡Elimina las hormigas.!!!
Las hormigas transportan a los pulgones de una planta a otra para que produzcan más melaza de la cual se alimentan, incluso algunas hormigas se los llevan hasta las raíces. Ahí no podemos hacer nada para combatir los pulgones, por lo que erradicar las hormigas sería el mejor método. Pincha aquí para conocer algún método.
Frase del día:
Lo que te hace rico no es cuánto dinero tienes en tu cuenta bancaria, sino cuanta alegría y paz tienes en tu corazón.