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martes, 14 de noviembre de 2023

La germinación de semillas

La comprensión de ciertos aspectos, sobre la germinación de semillas, es fundamental para los jardineros, hortelanos y agricultores, ya que les permite optimizar las condiciones para el crecimiento saludable de las plantas desde las etapas iniciales.

La germinación de semillas es un proceso fundamental en la vida de las plantas frutales, es la fase en la que una semilla se despierta de su estado latente y comienza a desarrollarse en una plántula.

Con paciencia y cuidado, podremos cultivar nuestros propios árboles frutales y disfrutar de los frutos que nos brindarán en el futuro.

Este proceso, aunque puede requerir tiempo y atención, es el inicio de un viaje gratificante hacia la producción de nuestras propias frutas frescas y saludables.

A tener en cuenta es que los cítricos su propagación común es mediante injertos. Si queremos comenzar un naranjo a partir de semillas, debemos entender que el naranjo que crece a partir de semillas puede no dar frutos durante los primeros 10 o 12 años o incluso más. Incluso es posible que no pueda dar frutos durante toda su vida. Por el contrario si nuestro árbol procede de un injerto podemos comenzar a recolectar los frutos después de 2 ó 3 años.

El naranjo cultivado a partir de una semilla puede producir frutos de mejor sabor o de sabor inferior que el árbol padre, mientras que un naranjo cultivado por injerto o a partir de un esqueje de tallo producirá exactamente la misma calidad de frutos que a partir del árbol padre.

En esta entrada, exploraremos los pasos precisos para germinar semillas con éxito, en este caso de naranja, y dar los primeros pasos hacia la creación de nuestro propio árbol frutal.

Existen ciertos factores que afectan al tiempo de germinación de las semillas. El período de germinación de las semillas de naranja suele situarse en un rango de tiempo que oscila entre 6 y 8 semanas. Sin embargo, varios factores pueden influir en la duración de este proceso:

1.    Variedad de Naranja: La variedad de naranja de la que provienen las semillas desempeña un papel crucial. Algunas variedades pueden germinar más rápidamente que otras debido a sus características genéticas específicas.

2.  Condiciones Ambientales: Las condiciones de cultivo, como la temperatura y la humedad, pueden tener un impacto significativo en el tiempo de germinación. Ambientes más cálidos y húmedos tienden a acelerar el proceso.

3.    Calidad de las Semillas: La calidad de las semillas de naranja es esencial. Semillas frescas y saludables tienen una mayor probabilidad de germinar más rápido que semillas envejecidas o dañadas.

4.    Profundidad de Siembra: La profundidad a la que se siembran las semillas también es un factor a considerar. Sembrar a la profundidad adecuada facilita la absorción de agua y la germinación.

La germinación comienza cuando la semilla de naranja absorbe agua, lo que provoca la hinchazón y el ablandamiento de su cubierta exterior. La absorción de agua durante la germinación activa enzimas que descomponen las reservas de alimentos en la semilla y las convierten en nutrientes utilizables para el crecimiento inicial de la plántula.

A partir de este punto, la radícula, que es la primera raíz, emerge y comienza a buscar nutrientes en el sustrato. Después, el hipocótilo, que dará origen al tallo y las primeras hojas, se eleva desde la semilla.

A medida que se desarrolla el proceso de germinación, se desencadenan una serie de eventos biológicos que permiten la transformación de la semilla en una plántula de naranjo. La duración de cada etapa puede variar según las condiciones y factores mencionados anteriormente.

Por lo tanto, el primer paso en el proceso de germinación es asegurarse de que las semillas de naranja que hemos elegido sean frescas y de alta calidad. La frescura de las semillas es crucial para el éxito. Deberemos de seleccionar cuidadosamente semillas maduras y saludables de un fruto de naranja maduro.

Antes de sembrar las semillas, deberemos prepararlas adecuadamente. Lavaremos las semillas para eliminar cualquier residuo de pulpa o jugo que pueda inhibir el proceso de germinación.

La semilla de naranja está recubierta con una piel bastante densa y dura, por un lado, preservando el brote de todo tipo de daños, y por otro, impidiendo su germinación. Si la semilla se seca, es muy difícil hacerla eclosionar, por lo que solo se usarán semillas frescas para germinar.

Podemos acelerar el proceso de germinación utilizando cualquiera de estas dos técnicas antes de proceder con la plantación de las semillas:

Estratificación fría

Tenemos que saber que las semillas de naranjo, al igual que las de otros muchos árboles, necesitan "saber" que están en el momento adecuado del año para germinar.

¿Y cómo desactivar ese reloj interno que las mantiene bloqueadas? Bueno, pues haciéndoles pasar por un invierno simulado, es decir, estratificándolas en un lugar frío y húmedo durante algunas semanas.

Para engañar a las semillas cogeremos un recipiente con tapa o una bolsa, llenarlo de arena húmeda, meter las semillas entre la arena y ponerlas a pasar frío.

Tienes dos opciones: si estás en invierno, simplemente puedes dejarlas en el exterior, en una zona que no reciba sol en todo el día. La otra alternativa es ponerlas en el frigorífico y esperar.

Transcurridos 15 días, aproximadamente podremos sacarlas y continuar con el proceso de germinación.

Escarificación

La escarificación de semillas es una técnica que tiene por finalidad abrir o debilitar la cutícula o estructura externa de las semillas para que la radícula pueda abrirse paso entre ella y se pueda producir la germinación adecuadamente.

Puede llevarse a cabo de una de estas tres maneras: por corte, por abrasión y químicamente.

Por corte: Este proceso se lleva a cabo en semillas grandes y con cubiertas muy endurecidas. Si quieres aplicarlo a otro tipo de semillas como el que nos ocupa en este caso, las de naranjo, la forma de proceder sería la siguiente: Tienes que coger un cuchillo, navaja o cúter y usar el filo para extraer una tira de la capa más externa de la semilla, no es preciso que sea toda, la cual parece una lámina de plástico grueso.

Por abrasión: es otra forma de escarificar las semillas, consiste en desgastar las cubiertas de las mismas utilizando algún material abrasivo, tales como gravilla o papel lija.

Para ello podemos introducir las semillas en un bote forrado con papel de lija y sacudir el mismo para que se vayan desgastando. Otra posibilidad es introducir las semillas en un bote de hojalata con un poco de arena y sacudir el bote para que la arena desgaste las cubiertas externas.

Química: se lleva a cabo mediante la utilización de productos químicos. Este tipo de escarificación, además de debilitar la capa externa de las semillas, la libra de posibles plagas o impurezas que podrían estar pegadas en las mismas.

Entre los químicos que se suelen utilizar encontramos el ácido sulfúrico o el ácido clorhídrico. La concentración de ácido con agua sería, aproximadamente, de un 20% con el acido sulfúrico y de un 10% con el clorhídrico.

Una vez finalizado el proceso que hayas elegido, sumergiremos las semillas en agua a temperatura ambiente permitiéndoles empaparse durante 24 horas, a este proceso se le denomina Activación, transcurrido este tiempo procederemos a desechar las semillas que estén flotando en el agua, esto nos indica que no son viables para la germinación.

La germinación es más efectiva en tierra que en cualquier otra mezcla para macetas. Una mezcla de tierra bien drenada y rica en nutrientes proporciona el entorno ideal para que las raíces se establezcan y se nutran de manera efectiva. Usaremos turba o vermiculita en partes iguales con tierra para hacer una mezcla de germinación apropiada.

Deberemos asegurarnos de que el recipiente que utilicemos disponga de agujeros de drenaje para evitar que el exceso de agua se acumule en el sustrato.

Comenzaremos con la plantación de las semillas, para ello enterraremos las semillas a una profundidad de 2 cm, aproximadamente, en el sustrato, asegurándonos de que estén adecuadamente espaciadas. Este paso es muy importante para permitir que las raíces se desarrollen de manera eficiente.

Un nivel constante de humedad en el sustrato es fundamental para el proceso de germinación. Riégalo suavemente después de sembrar las semillas para asentarlas en su lugar. Nos aseguraremos de mantener la tierra ligeramente húmeda, evitando el encharcamiento.

Las semillas de naranja germinan mejor en condiciones de temperatura que oscilan entre 21°C y 27°C. Trataremos de evitar la exposición directa al sol, ya que esto podría secar el sustrato.

La temperatura es un factor ambiental determinante en el éxito de las plántulas de naranja. Estas plantas prosperan en climas cálidos y deben ser protegidas de las heladas.

La luz solar es un recurso esencial para el crecimiento de las plántulas de naranja. A través del proceso de fotosíntesis, las plantas convierten la luz en energía y nutrientes, permitiendo un desarrollo vigoroso. Por lo tanto, proporcionar una exposición adecuada a la luz es crucial para nutrir estas jóvenes promesas frutales.

Trascurridas unas 6 u 8 semanas, deberíamos empezar a observar los primeros signos de germinación, con brotes emergiendo de la tierra. Una vez que las plántulas tengan un par de hojas verdaderas, estarán listas para ser trasplantadas a recipientes individuales.

Una vez llegados a este punto en el que las plántulas ya han germinado y disponen de algunas hojas verdaderas deberemos de seleccionar las mejores.

Los naranjos tienen dos tipos diferentes de brotes de plántulas: brotes genéticos y vegetativos. Los brotes vegetativos tienen las mismas características que el árbol madre, por lo que eventualmente producen frutos de calidad. Los brotes genéticos portan variaciones genéticas debido a la polinización cruzada; es posible que no produzcan la misma calidad de fruta de la madre. Los brotes genéticos deben eliminarse y no permitir que crezcan hasta la madurez.

Cada semilla de naranja produce 3 brotes, 1 genético y 2 vegetativos. Los brotes vegetativos son vigorosos y crecen más que los brotes genéticos más débiles. Deberemos de asegurarnos de cortar los brotes genéticos en la base con unas tijeras pequeñas y desecharlos. De esta forma lograremos que el brote vegetativo crezca sin ninguna competencia por los nutrientes.

El éxito en la germinación no termina con la aparición de las plántulas. Deberemos seguir prestando atención a la humedad y la luz a medida que las plántulas continúan su crecimiento. Continuaremos proporcionando a las plántulas suficiente luz solar indirecta para un desarrollo saludable.

Cuando las plántulas alcanzan una altura de 20 a 28 cm, haya pasado la amenaza de las heladas y tengan un sistema de raíces saludable, es el momento de realizar el trasplante al lugar definitivo o a una maceta de mayor tamaño pero ya de forma individual.

La gestión del agua es un arte en el cuidado de las plántulas de naranja. El equilibrio es clave, ya que el exceso de agua puede llevar a la pudrición de las raíces, mientras que la sequedad puede provocar estrés hídrico. El riego adecuado, que mantiene la humedad en el sustrato sin ahogar las raíces, es esencial para su prosperidad.

Las plántulas de naranja requieren una dieta equilibrada. Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, la llamada dieta NPK, junto con micronutrientes como el hierro y el zinc, son fundamentales para su desarrollo. La fertilización adecuada asegura que estas jóvenes plantas tengan acceso a los elementos esenciales.

Los naranjos pueden no ser particularmente difíciles de mantener, pero son susceptibles a algunas plagas y enfermedades que exigen atención como parte del cuidado de nuestro naranjo.

Las plagas son un problema menor para el cuidado de los naranjos, pero aún así hay algunas plagas que debemos vigilar. Entre ellas podemos destacar los pulgones, los minadores de hojas, las arañas rojas y las orugas del naranjo.

Las hojas amarillentas o con protuberancias en el envés pueden indicar la presencia de pulgones, mientras que las cicatrices sinuosas en las hojas indican la presencia de arañas rojas. Por otro lado, las orugas masticarán los bordes de las hojas de tu árbol.

El monitoreo constante y el control de enfermedades y plagas, al menos una vez al mes, son esenciales. Las plántulas de naranja pueden ser vulnerables a patógenos y plagas que pueden obstaculizar su crecimiento. La vigilancia y la acción rápida son claves para su protección.

Los naranjos son susceptibles a una serie de enfermedades causadas por hongos, bacterias y virus. Entre las más graves que hay que tener en cuenta para el cuidado de los naranjos se encuentran el enverdecimiento de los cítricos y la infección fúngica por phytophthora.

Si observas hojas amarillas moteadas o frutos de tamaño insuficiente que permanecen verdes en su extremo, es posible que estés ante un enverdecimiento de los cítricos.

Lamentablemente, no hay cura para el enverdecimiento de los cítricos, y un árbol infectado morirá. Si tienes más de un naranjo, la eliminación del árbol infectado es la única forma de evitar que la enfermedad se propague.

Algunos consejos generales para evitar la phytophthora y otras infestaciones de la corteza son mantener el mantillo alejado del tronco, cortar las ramas que tocan el suelo y raspar la corteza oscura o enferma.

Finalmente, el cuidado de las plántulas de naranja requiere paciencia y dedicación. El proceso, desde la germinación hasta la producción de frutos, puede llevar varios años. La constancia y la atención constante son cruciales para ver recompensado tu esfuerzo con una cosecha exitosa.

La cantidad de naranjas que puede producir un árbol de naranjo al año puede variar significativamente según varios factores tales como la variedad del árbol, las condiciones de crecimiento, el cuidado y el clima. En promedio, un árbol de naranja maduro y saludable puede producir alrededor de 100 a 300 naranjas al año.

No obstante, algunas variedades de naranjas pueden producir más, y factores como la edad del árbol, la poda adecuada, la fertilización y el riego pueden influir en la producción.

En resumen, la germinación de semillas de naranja es un proceso variable y emocionante que nos muestra la maravillosa naturaleza de la vida vegetal. Aunque el tiempo de germinación puede variar, comprender los factores involucrados nos puede ayudar a los hortelanos a lograr una germinación exitosa y a disfrutar del cultivo de naranjas frescas en nuestros huertos o jardines.

La germinación de semillas cierra el ciclo de vida de una planta, ya que las nuevas plantas producen semillas que, a su vez, pueden germinar y dar lugar a nuevas generaciones.

¡Nota! Por una razón u otra, relacionada con las condiciones ambientales, existe la posibilidad de que la plántula germinada muera. Por lo tanto, será más seguro si varios naranjos crecen al mismo tiempo en sus macetas antes de ser trasplantados a su lugar definitivo de crecimiento.

¡¡¡ Disfruta del proceso y de las recompensas que brinda el cultivo de naranjas en tu propio huerto !!!

Frase del día:

Cuando a la realidad le quitas la retórica, se queda en lo que es: una pesadilla. ”

martes, 17 de diciembre de 2019

Germinacion de las Bellotas

Cuando llega el otoño nuestro huerto, poco a poco, se va apagando para dejar sitio a los cultivos de otoño-invierno, el huerto en otoño cada vez requiere menos trabajo y nos deja tiempo para otras labores.
  
En este caso trataremos de germinar una bellota y, posteriormente, proceder con su plantación en la parte trasera de la villa, con el ánimo de repoblar el bosque.
 
Todo árbol plantado tiene una importancia increíble en nuestro entorno, pero las bellotas tienen un carácter especial, en nuestro clima ya que se trata de una repoblación autóctona (Mediterránea), resisten mejor los incendios habituales en el monte y mejoran el clima donde se encuentran.
  
Piensa que si plantas uno de estos árboles estas contribuyendo a un futuro mejor, solo uno de ellos en estado adulto es capaz de absorber la contaminación generada por 20 coches en un día. Quizás te parezca poca cosa pero imagina un bosque entero.
 
Las semillas de roble es realmente fácil el hacerlas germinar, básicamente lo único que necesitan es humedad durante unas cuantas semanas. Puede emplearse algodón u otro material, papel de cocina por ejemplo, para mantener la humedad. Ten en cuenta que en la encina la pérdida de humedad del 15% supone una importante disminución de la germinación, y que es total a partir del 20%.
  
La época en la que los robles comunes generan las semillas es a finales de septiembre o principios de octubre para ejemplares jóvenes, aunque si se trata de un ejemplar grande y desarrollado las produce a mediados de agosto y a finales octubre ya empiezan a caer al suelo.
  
Las semillas para germinar, como hemos dicho anteriormente, necesitan las condiciones adecuadas. Para hacer germinar las semillas se pueden utilizan dos procesos, la escarificación y la estratificación.
  
La escarificación de las semillas es un tratamiento pre germinativo, esta técnica tiene por finalidad abrir o debilitar la cutícula o estructura externa de las semillas para que la radícula pueda abrirse paso entre ella y se pueda producir la germinación adecuadamente. Puede ser por corte o por abrasión.
  
La estratificación es una técnica que consiste en imitar la temperatura de las semillas en su ambiente natural para conseguir que germinen. Esta puede ser fría, cálida y cálido-fría.
 
 
Para simular de forma artificial la escarificación se trata de abrasar la cubierta de la semilla (tegumento) para permitir que la humedad y el aire entre en contacto con el embrión y active el proceso de germinación. Se realiza desgastando la punta de la semilla con una lija o deteriorando la cáscara de la semilla.
  
La estratificación se simula dejando las semillas un periodo de tiempo, envueltas en papel húmedo en el frigorífico, pero no en el congelador. Todas las semillas no necesitan de estos dos procesos y pueden germinar simplemente envolviéndolas con un papel de cocina húmedo mantenido así durante varios días.
  
No todas las semillas son aptas para la germinación, para obtener una mayor tasa de éxito en la germinación procederemos a efectuar la prueba de viabilidad. En el caso de las semillas o bellotas de roble común las viables son aquellas que sumergiéndolas en agua no flotan.
 
Prueba de viabilidad de semillas.
  
Como se puede apreciar, en la foto izquierda no hay ninguna que flote, luego estas serán todas viables para ser germinadas. Pero en la de la derecha si hay algunas que flotan por ser de alguna temporada anterior y, aunque tengan el color adecuado, se consideran no viables y aptas para ser germinadas ya que, muy posiblemente, tengan algún tipo de podredumbre u orificio.
  
En la recolección las mejores semillas son aquellas que están maduras de color pardo negruzco y con cierto brillo al limpiarlas, que apretándola no ceda y que tengan el mayor tamaño de las que encontremos, las semillas más grandes son las más adecuadas ya que tienen más energía para desarrollar el plantón inicial.
  
Si la semilla todavía tiene alguna parte de color verde en unos días adquirirá el color pardo. Las semillas con un color marrón claro son una semilla de la temporada anterior, hay que recolectar las semillas de la temporada actual ya que las de la temporada anterior su poder de germinación es inferior.
  
Para forzar la germinación es conveniente mantener las semillas en agua de 24 a 48 horas para su rehidratación, aunque no imprescindible.
  
     Existen varias formas de efectuar este proceso, algunas de ellas pueden ser estas:
  
  • Envuelve las semillas en un papel de cocina, humedécelas, colócalas dentro de un pequeño recipiente y mantenlas humedecidas, en el frigorífico, durante un período aproximado de 30 día.
  • Otro método similar es, en vez de usar papel de cocina usar algodón.
  • Y un tercero es, usar una bolsa de plástico cerrada también manteniéndola humedecida de forma constante. En los tres casos proporcionando oscuridad a las semillas.
  
     Para que las semillas germinen antes, se recomienda lijarles o desgastarles un poco la punta sin dañar el fruto.
  
Pasado el tiempo indicado anteriormente, y cuando hayan empezado a hincharse, rompiendo la cáscara y empezado a brotar la raíz y el tallo, se puede plantar la semilla en tierra, pero es aconsejable plantarlas, temporalmente, en un recipiente temporal y, posteriormente, cuando ya esté formado el arbolito trasplantarlas definitivamente a la tierra.
  
 
Como recipiente para plantar las semillas en el caso de los robles comunes, temporalmente, es recomendable un tiesto que tenga cierta profundidad ya que estos poseen unas raíces largas que durante sus primeros meses y años se dedican a hacerlas crecer más que a crecer el tallo o las hojas. 
  
     En mi caso usaré bricks de leche recortados por la parte superior, con una altura para las raíces de unos 16 centímetros, al cual efectuaré unos agujeros en la parte inferior para que el agua al regarlas drene y las raíces no se pudran por la acumulación de agua. Para que la tierra no se salga por los agujeros efectuados en la parte inferior puedes poner un trozo de papel de cocina en la parte de abajo.
 
Una vez plantadas no hace falta regarlas mucho, una vez a la semana sin demasiada abundancia, sería suficiente. Los plantones de roble deben tener luz pero no estar expuestos directamente la luz del sol y protegidos de las heladas los días de frío. Al lado de una ventana o en un balcón debería ser suficiente.
  
No nos olvidaremos de vigilar los plantones para prevenir la aparición de hongos y bichos en la tierra, pero sobre todo… tener paciencia ya que su desarrollo y crecimiento es lento.
 
 
Otra forma de hacer germinar las bellotas es imitando a la Naturaleza. Procederíamos de la siguiente forma:
  
  • Una vez que tenemos las bellotas y hemos efectuado la prueba de la viabilidad, hemos conseguido el recipiente donde las haremos germinar, con la tierra adecuada, no es aconsejable que sea compost de los supermercados ya que este tiene muchos nutrientes y corremos el riesgo de que cuando trasplantemos el árbol definitivamente a la tierra, este muera por la falta de nutrientes que pueda haber en la tierra.
  • Ahora procederemos a enterrar las bellotas, pese a la selección previa de las mismas y efectuada la prueba de viabilidad, es mejor poner 2 o 3 bellotas por recipiente para asegurarnos el éxito, no importa como coloquemos las bellotas, la raíz siempre se orientará hacia abajo, y el brote buscará la luz en la superficie. Las cubriremos con una ligera capa de tierra y hojarasca enterrándolas 2 o 3 cm intentando imitar a la naturaleza.
  • Lo ideal es que el recipiente se encuentre en el exterior en una zona que no le dé el sol directamente, ya que el frío favorece la germinación, pero si esto no es posible hay que evitar ponerlo cerca de fuentes de calor.
  • Nuestra única preocupación, en estos momentos, es mantener siempre la tierra húmeda, ni seca ni encharcada.
  • La raíz principal crece hacia abajo; de ella saldrán el resto de raíces secundarias que formarán la red subterránea encargada de la captura de agua y nutrientes. Hacia arriba, surgirá un pequeño brote con dos minúsculas hojas, que puede tardar hasta cinco o seis meses en salir, así que tranquilidad es un proceso lento.
  
     A partir de Abril regularemos los ciclos de riego y observaremos las necesidades de nuestra planta, si es una encina necesita menos agua que si es un roble, ya no mantendremos siempre nuestro recipiente húmedo, y en verano se regará menos pero siempre vigilantes que no le falte agua al plantón. Al cabo de un año de la plantación, ya tendremos un buen plantón para poder trasplantarlo en el campo.
Buscaremos un lugar adecuado para nuestra especie, soleado para encinas y menos soleado para robles, el lugar debe ser aireado, hay que intentar plantarlo lejos de edificios, carreteras, tendidos eléctricos y guardando una distancia entre ellos no menor de 4 metros, hay que pensar cómo será nuestro árbol en el futuro.
 
 
Todos los árboles del género Quercus producen bellotas. Absolutamente todos. Pero sólo hay uno que las produce de muy agradable sabor: el Quercus ilex, o mucho más conocido por el nombre de Encina.
  
Fructifica en otoño, terminando de madurar hacia los meses de octubre/noviembre, que será cuando se puedan recolectar. A la hora de la recolección deberemos de efectuar una minuciosa inspección de las mismas, observaremos que no tienen agujeros, muestra de que es muy posible que este “gusana”, y posiblemente podrida. Así mismo comprobaremos que no están blandas. El color ha de ser marrón-rojizo.
  
Una vez hayamos recogido las suficientes, las podremos conservar en una caja de plástico sin tapa, o bien en una cesta de rafia, ubicada, en cualquier caso, en un lugar fresco y seco.
  
 
Frase del día:
Inteligente es quien solo cree la mitad de lo que oye. Brillante es aquel que sabe qué mitad creer.