lunes, 20 de julio de 2026

La Calendula

Conviene matizar que aunque a menudo se afirma que la caléndula "ahuyenta" muchas plagas o elimina nematodos, la evidencia científica es variable. Sus beneficios más consistentes y mejor observados son la atracción de polinizadores e insectos beneficiosos y el aumento de la biodiversidad. Puede contribuir al manejo integrado de plagas, pero no sustituye otras prácticas de cultivo.

Si nos alejamos de las recomendaciones generales y entramos en un control agroecológico avanzado, la caléndula no es una "planta mágica" que elimina plagas, sino una especie que modifica la ecología del huerto. Su valor reside en cómo influye sobre las redes tróficas (sistemas complejos de cadenas alimentarias interconectadas) la disponibilidad de néctar y la dinámica del suelo. 

ü Función ecológica: es una planta insectario. La caléndula produce néctar y polen durante un periodo muy largo, incluso cuando otras flores del huerto escasean. Esto permite mantener poblaciones de: sírfidos, avispas parasitoides, pequeñas abejas solitarias o escarabajos beneficiosos. El objetivo no es atraer insectos puntualmente, sino evitar el colapso de sus poblaciones entre floraciones.

En un huerto intensivo, disponer de flores continuas durante toda la temporada suele ser más importante que tener muchas flores durante dos semanas.

ü Manejo espacial: Un error frecuente es plantar una caléndula aislada. Es mucho más eficaz crear bandas florales de 40–80 cm de anchura, pequeños grupos de 5–10 plantas o bordes completos de bancales.

Los insectos encuentran mejor los recursos cuando están agrupados.

ü Tienen un papel como "planta banco": Una planta banco mantiene alimento para enemigos naturales aunque todavía no exista una plaga importante.

Por ejemplo: aparecen pequeños pulgones sobre la caléndula; llegan sírfidos y parasitoides; cuando los pulgones colonizan los tomates, los depredadores ya están presentes.

No conviene eliminar automáticamente los primeros pulgones de la caléndula si la población está equilibrada y no compromete el cultivo.

ü Influencia sobre el suelo: Las raíces mejoran la estructura superficial mediante raíces finas y abundantes; aportan biomasa descomponible fácilmente; favorecen la actividad microbiana de la rizosfera (zona del suelo circundante y más cercano a las raíces de las plantas)

No es un abono verde potente como las leguminosas o las gramíneas, pero sí una buena especie para mantener el suelo vivo entre cultivos.

ü Nemátodos: Existe bastante confusión. La especie más eficaz frente a nemátodos fitoparásitos suele ser el Tagete, gracias a compuestos de sus raíces.

La caléndula no debe considerarse un sustituto de los tagetes para este fin. Puede aportar beneficios generales al agroecosistema, pero el efecto nematicida es mucho menos consistente.

ü Alelopatía y metabolitos: (proceso biológico en el que las plantas liberan compuestos químicos al ambiente para interactuar con otros organismos)

La planta sintetiza: flavonoides, carotenoides, saponinas, terpenoides y aceites esenciales.

Estos compuestos participan en las interacciones con microorganismos e insectos, aunque en campo su efecto suele ser secundario frente a la arquitectura del huerto y la biodiversidad.

ü Calendario mediterráneo avanzado: En la costa mediterránea puede aprovecharse casi como una especie permanente.

Una estrategia interesante es: septiembre: siembra; octubre-noviembre: establecimiento; invierno: floración suave; primavera: máxima floración; verano: dejar algunas plantas en zonas con riego para conservar insectos auxiliares y permitir la producción de semilla.

Así siempre existe una fuente floral. 

ü Control para maximizar la floración: No interesa que la planta produzca demasiada semilla demasiado pronto.

Es conveniente: cortar flores marchitas; dejar únicamente las mejores plantas para semilla; evitar exceso de nitrógeno, que favorece hojas en lugar de flores. 

ü Una buena combinación podría ser: bordes con caléndula; franjas de borraja para atraer polinizadores grandes; manchas de hinojo para parasitoides; albahaca cerca de tomates por su prolongada floración; Tagetes donde exista riesgo de nematodos.

La diversidad de formas florales amplía el rango de insectos beneficiosos que pueden alimentarse.

ü Lo que muestran los ensayos: Los estudios indican que la caléndula sí aumenta la abundancia de insectos beneficiosos y polinizadores cuando se incorpora como recurso floral. En cambio, hay menos evidencia de que por sí sola reduzca de forma consistente todas las plagas o aumente el rendimiento de los cultivos. Su mayor valor aparece cuando forma parte de un sistema con cubiertas vegetales, rotaciones, acolchados y otras plantas insectario.

En un huerto ecológico bien diseñado, la caléndula no es un "repelente natural", sino un elemento estructural que mantiene la biodiversidad funcional.

Así pues, la caléndula es una excelente planta para integrar en el huerto, tanto por sus flores comestibles como por los beneficios que aporta al ecosistema. Además de ser ornamental y atraer polinizadores, puede ayudar a mejorar el equilibrio ecológico del cultivo. 

La caléndula se caracteriza por:

🌼 Flores de color amarillo intenso o naranja.

🌿 Hojas verdes alargadas y ligeramente vellosas. 

📏 Altura aproximada de 30 a 60 cm. 

🐝 Muy atractiva para abejas, mariposas y otros polinizadores. 

Y estos son algunos de sus principales beneficios: 

Ø Atrae polinizadores: Sus flores atraen abejas, mariposas o sírfidos (conocidos comúnmente como moscas de las flores, son insectos voladores inofensivos que adoptan la apariencia de abejas o avispas para protegerse de los depredadores. Son aliados fundamentales de la naturaleza gracias a su doble rol: en su fase adulta polinizan y como larvas devoran plagas) lo que favorece la polinización de cultivos como tomates, calabacines, pepinos o fresas.

Ø Favorece a los insectos beneficiosos: También atrae depredadores naturales como las mariquitas y las crisopas, cuyos adultos o larvas ayudan a controlar pulgones y otras plagas.

Ø Puede actuar como planta trampa: En algunos casos, los pulgones prefieren instalarse en la caléndula antes que en otros cultivos, lo que facilita detectarlos y controlarlos antes de que se propaguen.

Ø Contribuye a la biodiversidad: Tener distintas especies florales en el huerto crea un ecosistema más equilibrado, lo que suele reducir la presión de plagas a largo plazo.

Ø Ayuda al suelo: Sus raíces pueden mejorar ligeramente la estructura del suelo y aportar materia orgánica cuando la planta se incorpora al compost o se utiliza como acolchado verde.

Ø Floración prolongada: Florece durante muchos meses, especialmente si se van retirando las flores marchitas, proporcionando alimento continuo para los insectos beneficiosos.

¿Cuándo y cómo plantar la caléndula para que proteja el huerto?

La caléndula se reproduce por semilla y, como he dicho anteriormente, admite dos ventanas de siembra: de febrero a junio (primavera) y de septiembre a octubre (otoño).

En climas templados, el verano no es el mejor momento para sembrar, aunque las plantas ya establecidas aguantan bien el calor. El marco de plantación recomendado es de 25 x 25 centímetros.

En un clima mediterráneo la caléndula suele crecer muy bien durante todo el año, pero en verano agradecerá algo de sombra durante las horas de más calor, así como riegos regulares.

Es importante una buena ubicación de la misma en nuestro huerto, como por ejemplo:

·      En los bordes del huerto: crearemos una franja de caléndulas alrededor de los bancales. Atraen insectos polinizadores y enemigos naturales de pulgones y otras plagas.

·   Intercalada entre cultivos: una planta cada 1–2 metros entre tomates, pimientos, berenjenas, coles o lechugas ayuda a aumentar la biodiversidad.

·   Cerca de cultivos que requieren polinización: como tomates, pepinos, calabacines, melones, calabazas o judías para atraer abejas y otros polinizadores.

·     En zonas soleadas: florece mejor con al menos 6 horas de sol directo al día, aunque tolera algo de semisombra.

A la hora de la plantación o el trasplante tendremos en cuenta la asociación de cultivos, la caléndula se asocia muy bien con:

ü  Tomates, pimientos, berenjenas, coles y brócoli, lechugas, zanahorias y fresas.

No suele presentar incompatibilidades importantes, pero conviene no dejar que forme masas muy densas que compitan por luz y agua con cultivos pequeños. 

Conclusiones:

La caléndula es una excelente planta para incorporar al huerto porque contribuye a crear un ecosistema más equilibrado. Su principal ventaja es atraer polinizadores e insectos beneficiosos que ayudan al control natural de algunas plagas, además de aportar belleza y favorecer la biodiversidad.

Aunque no elimina por sí sola los problemas de plagas o enfermedades, es una herramienta útil dentro de un manejo ecológico del huerto. Por su facilidad de cultivo y sus múltiples beneficios, la caléndula es una de las plantas acompañantes más recomendables para cualquier huerto.

En un huerto mediterráneo es una planta especialmente recomendable porque florece durante muchos meses, soporta bien el calor moderado y suele resembrarse sola si se dejan madurar algunas flores. De este modo tendremos floración casi continua y un aporte constante de insectos beneficiosos durante la temporada. 

Frase del día:

La edad no es importante, a menos que seas un queso.” 

domingo, 5 de julio de 2026

El Huerto en Julio

En julio, el huerto vive su mayor esplendor, pero también enfrenta su mayor desafío: el calor extremo. Es el mes de la recolección masiva, donde los tomates, calabacines y pimientos llenan la cesta, pero también es el momento de preparar los cultivos de otoño e invierno.

El sol no descansa, el huerto en julio tampoco. Es verano, momento en que la luz y las buenas temperaturas aceleran el crecimiento de las plantas y la producción de frutos de nuestro huerto.

En julio el huerto está en uno de sus momentos más productivos, pero también más exigentes por el calor. Es uno de los meses de máxima actividad, abundancia y cosecha en el huerto, caracterizado por el calor intenso que exige riegos frecuentes y protección solar para las plantas. Es el momento cumbre para recoger tomates, calabacines, pepinos y pimientos, mientras se preparan los bancales para los cultivos de otoño.

🛠 Tareas prioritarias del mes de julio: 

Ø Cosecha Intensiva: Recolectaremos berenjenas, tomates, pimientos, calabacines, pepinos, judías, cebollas y las primeras sandías y melones. 

Ø Riego profundo: El riego debe de ser constante y profundo para combatir la alta evaporación. A pesar de la creencia de que es preferible regar durante poco tiempo varias veces, la experiencia nos ha demostrado lo contrario. Es mejor regar menos veces pero de manera profunda, para que el agua no se quede en la capa superficial del suelo, donde corre mayor peligro de evaporarse, y penetre hacia zonas más profundas donde se conservará mejor y será más accesible para las raíces. Evitaremos mojar las hojas para prevenir hongos.

Ø Acolchado: Ahora en los meses calurosos se hace casi indispensable para evitar una excesiva radiación en la tierra. Es la mejor forma junto con un riego eficiente, de ahorrar agua y sobre todo, mantener unas temperatura y humedad del suelo adecuadas, manteniendo a raya a las adventicias. El acolchado no es más que una capa de unos 5-8 cm de materia orgánica (hojas secas, cortezas finas, césped seco, compost o paja) cubriendo la capa superior del suelo. Con ello conseguiremos evitar que los rayos del sol incidan directamente en el suelo, evitando la evaporación del agua. Además, de esta forma controlaremos la aparición de malas hierbas y aportar nutrientes al suelo a medida que se va descomponiendo.

Ø Sombreado: En zonas de calor extremo, utilizaremos mallas de sombreo para proteger los cultivos más tiernos (como lechugas o brásicas recién plantadas) evitando así que se "quemen".

Ø Eliminar malas hierbas: Con tanta luz y calor nuestras plantas crecen rápidamente, pero también lo hacen las malas hierbas, las cuales nos desafían creciendo en aquellos lugares donde, supuestamente, las habíamos quitado hace sólo unos pocos días.

Tomates el 4 de julio.

Vista parcial del huerto.

Ø Poda y entutorado: Quitaremos las hojas bajas de las tomateras ya que favorece la ventilación entre las plantas. Así mismo verificamos que los tutores de tomates, pimientos y pepinos estén asentados correctamente y comprobando si hay necesidad de realizar nuevas ataduras a estas plantas.

Ø Podemos comenzar con la selección de plantas para recoger semillas, seleccionando las plantas que vamos a dejar que nos den semillas para la temporada que viene. Por lo tanto comenzaremos con tomates, berenjenas, calabacín, pimientos…

🧺 Qué cosechar normalmente en julio: 

El Huerto suele estar en plena producción:

·       Tomates, pimientos, berenjenas, pepinos, judías, calabacines, puerros, cebollas, melones, sandías y patatas tempranas. 

🛍️ Existe un truco muy básico para obtener más frutos de una misma planta: cosechar, cosechar y cosechar. Muchos cultivos tienden a producir más cuanto más se cosechan y disminuyen su producción si dejamos días de más los frutos en la planta, ejemplo de esto son: calabacines, sandías, pepinos, pimientos, muchísimas variedades de tomates… 

Todo el trabajo y sudor que le hemos puesto al huerto durante muchos meses, es ahora cuando lo vamos a ver en forma de pimientos, tomates, calabacines, berenjenas, judías, puerros, cebollas, rábanos, zanahorias, acelgas, escarolas, lechugas, etc.

Esta época es sin duda, el momento de las recolecciones. ¡¡¡A disfrutarlo!!! El melón y la sandía, en las zonas templadas y cálidas, son las frutas reinas de estos meses estivales. ¡¡¡Son increíblemente refrescantes y saludables!!! 

🐛 Control de plagas y enfermedades: 

El riesgo de plagas se multiplica en los meses de calor. Es importante prestar atención al huerto para detectar posibles problemas y saber aplicar cada tratamiento cuando procede para que resulte efectivo.

Sabemos que el calor acelera el ciclo de los insectos, por lo que vigilaremos las posibles plagas de nuestro huerto, especialmente:

·       Araña roja y Tuta absoluta: Muy comunes en tomateras cuando el ambiente es seco y caluroso.

·       Oídio: Aparece como un polvillo blanco en las hojas de calabacines y pepinos.

·       Prevención: Aplicaremos jabón potásico o aceite de Neem de forma preventiva y siempre al atardecer para evitar quemaduras por el sol.

🚫 Qué evitar:

·       Trasplantar a pleno sol y mediodía.

·       Un exceso de nitrógeno: da mucha hoja y menos fruto.

·       Mojar hojas por la noche con calor húmedo. 

🔬 Tips de experto:

·       El tomate agradece regularidad en el riego: cambios bruscos provocan rajado y podredumbre apical.

·       El tomate y la albahaca se asocian, tanto en el huerto como en la cocina, principalmente por sus beneficios mutuos: en el huerto, la albahaca actúa como repelente natural de plagas (pulgones, mosca blanca) y mejora el sabor del tomate, mientras que en la cocina sus aromas se complementan perfectamente. Esta "pareja perfecta" se considera una de las mejores asociaciones en agricultura orgánica. 

Es el momento de disfrutar de la mayor producción del año, pero también de mantener la disciplina con el agua para asegurar la calidad de los frutos hasta el final del verano. 

CONCLUSIONES:

Poder disponer de un huerto en julio, especialmente en zonas cálidas de la costa mediterránea, es más un ejercicio de gestión del estrés climático que de siembra activa. Las conclusiones suelen girar en torno a cómo mantener la productividad y la salud del suelo y las plantas en pleno verano.

Las cosechas comienzan a ser generosas.

En julio, el huerto entra en su fase más exigente. El calor intenso y la alta radiación solar provocan una evapotranspiración muy elevada, lo que convierte el riego eficiente en la prioridad absoluta. No se trata solo de regar más, sino de regar mejor: riegos profundos, preferiblemente al amanecer o al atardecer, y evitar el riego superficial que solo humedece la capa superior del suelo.

Muchas hortalizas de primavera (tomates, calabacines, pimientos, berenjenas) están en plena producción, así que julio es un mes de recolección continua. En cambio, sembrar a pleno sol directo suele ser arriesgado; solo algunas especies resistentes o de ciclo corto pueden iniciarse con éxito si se protegen bien.

El control del estrés térmico es esencial. El acolchado (mulching) con paja, restos vegetales o compost seco reduce la evaporación y protege las raíces. También se vuelve muy importante la sombra parcial en las horas centrales del día, especialmente para cultivos jóvenes o recién trasplantados.

Una conclusión importante es que el suelo “trabaja más” en verano: pierde humedad y materia orgánica más rápido, por lo que mantenerlo cubierto y nutrido es clave para no degradarlo.

En resumen, julio es un mes de equilibrio entre esfuerzo y recompensa. El huerto ofrece sus mejores cosechas, pero necesita atención constante para soportar las altas temperaturas. Con buenos riegos, acolchado y vigilancia, el huerto puede mantenerse sano, productivo y muy abundante durante todo el verano.

Ahora bien, en julio, un huerto no se gana con nuevas siembras, sino con tres estrategias principales: agua bien gestionada, protección frente al calor y control constante del equilibrio del ecosistema. Quien domina estos tres factores suele tener un huerto productivo incluso en los meses más duros del año.

😮 Anécdotas en el Huerto: 

Los huertos albergan secretos fascinantes, desde la pérdida de sabor de los tomates hasta el asombroso poder invasivo de la hierbabuena.

🍅 El misterio de los tomates: Una de las anécdotas más comunes en la horticultura es la pérdida repentina de sabor en los cultivos. Muchos principiantes que riegan sus tomateras con la misma disciplina se sorprenden al ver que, de una temporada a otra, sus frutos saben a plástico. Esto suele ocurrir por la degradación del suelo, la falta de nutrientes o el cruzamiento de semillas.

🌿 La pesadilla de la hierbabuena: Plantar hierbabuena directamente en el suelo es una de las decisiones más arrepentidas por los jardineros y hortelanos, quienes a veces pasan años intentando erradicarla. Esta planta es sumamente invasiva y se extiende rápidamente por toda la tierra, convirtiendo una pequeña siembra en una lucha constante por recuperar el terreno.

El Aguaymanto.

Recolección del ajo.

(El año pasado planté dos matas de aguaymanto, la semilla me la trajo un conocido de Perú, la producción del primer año fue escasa pero las matas resistieron el invierno y no las eliminé del huerto. A primeros de marzo de este año comenzó a florecer y, como se puede observar, la producción que estoy obteniendo este año es espectacular.) 

Frase del día:

Hay un placer mayor que matar, dejar vivir.” - James Oliver Curwood.

lunes, 15 de junio de 2026

Recoleccion del calabacin

La recolección del calabacín depende de la variedad, pero en general se cosecha cuando el fruto aún está tierno y antes de que las semillas se desarrollen por completo. En el litoral mediterráneo, la producción principal suele darse de junio a octubre, cuando se planta en primavera.

El calabacín es un tipo de calabaza cuyo fruto se recolecta y consume en un estado muy joven.

En nuestro huerto conviene repasar las plantas de calabacín prácticamente a diario, para recolectarlas en el momento preciso. Si bien este periodo de recolección es de varios días, dada la velocidad con la que adquieren tamaño, es el gusto del consumidor el que determina el momento óptimo de recolección.

Se recolecta tan joven que incluso sus flores son comestibles e ideales para algunas presentaciones gastronómicas.

Cuanto más pequeño es el fruto… más tierno y menos semillas tiene. Si dejamos que adquieran tamaño no pasa nada ya que pueden utilizarse para purés y cremas. El exceso lo hace prácticamente no apto para su consumo.

Su recolección se realiza de forma manual, siendo aconsejable el uso de tijeras o navaja para cortar los frutos. Cortaremos el pedúnculo dejando una longitud de dos a tres centímetros de tallo unido al fruto.

Como los calabacines se consumen como frutos inmaduros dentro de la amplia familia de las cucurbitáceas, dependiendo de la variedad y condiciones climatológicas, desde su plantación puede iniciarse su cosecha pasados de 40 a 60 días después de su plantación, en variedades más tardías comienza, aproximadamente, a los 90 días.

El tamaño ideal de los frutos, para obtener la mejor textura y sabor, se sitúa entre los 15 y 20 centímetros de largo, con un peso que oscila entre los 18 y 260 gramos, antes de que sus semillas comiencen a endurecerse. También es un síntoma característico el que su piel sea blanda, delgada y con brillo.

Si se dejan crecer demasiado, la piel se endurece, las semillas aumentan de tamaño y la calidad culinaria disminuye.

Señales que indican su punto para la recolección: 

Piel brillante y fina. 
     Fruto firme pero tierno. 
     La uña marca ligeramente la piel. 
     Semillas aún pequeñas. 

Se consume de forma completa ya sea crudo o cocinado, sin la necesidad de eliminación de sus semillas ni de su piel. Los frutos jóvenes y pequeños son más tiernos y tienen por lo general un sabor ligeramente dulce.

La calidad es un término subjetivo, si bien, en las tiendas se basan en los parámetros de su uniformidad, ternura de su pulpa y piel, una firmeza global, el buen brillo de piel, además de una buena apariencia del pedúnculo residual que debe estar bien cortado.

La forma, aunque es característica de cada tipo o variedad, es muy importante desde un punto de vista de su calidad. Esta debe ser uniforme, ausencia de zonas retorcidas y sin defectos por crecimiento.

Para su almacenamiento, es recomendable colocarlos en la nevera nada más ser recolectado. A nivel profesional se almacenan en cámaras frigoríficas con una temperatura óptima de entre 5° y 10°C, así como una humedad relativa del 95%. En estas condiciones se pueden almacenar un máximo de 10 días. Un mayor tiempo incrementa la aparición de pudriciones, amarillamiento y el adquirir un aspecto marchito. Si el calabacín se somete a temperaturas inferiores a -0.5°C aparecen daños por congelación: manchas de apariencia acuosa en la piel, pulpa acuosa que se vuelve parda y gelatinosa con el tiempo, etc.

Al cortarlos de la mata, nunca se debe de tirar de ellos y crear roturas por torsión, incluso a la planta. Como he avanzado, se realizará un corte limpio dejando una porción de pedúnculo. Tampoco debemos tirarlo a la cesta sino dejarlo suavemente para evitar su machacado y con ello un deterioro rápido del fruto. Trataremos de efectuar la recolección por la mañana, cuando los frutos están más frescos.

Si recolectamos bastantes en nuestro huerto en cada pase, conviene depositarlos en varios recipientes para evitar posibles daños por compresión, magullado y roce que siempre producen una abrasión. También, nada más se recolecten, deben de guardarse en sitio fresco y evitar que le dé el sol directo ya que inmediatamente se produce una pérdida de firmeza y el marchitamiento rápido.

Hay empresas que cuando recolectan los calabacines los tratan con ceras o aceites autorizados para reducir la pérdida de humedad, daños por abrasión e incluso para mejorar su aspecto.

En todo momento, cuando hago referencia a la recolección del calabacín insisto en que se trata de una labor muy cuidadosa. En las tiendas los vemos bien colocados, envasados y en perfecto estado y de no ser así… muchos no lo compran.

Consejos: 

·       La cosecha frecuente estimula la producción de nuevos frutos, por lo tanto, cuanto más frecuentemente recolectemos, más frutos producirá la planta.

·       Retira también los frutos deformes o dañados para favorecer el desarrollo de los demás.

·       Manipúlalos con cuidado porque la piel tierna se marca fácilmente. 

Errores más frecuentes en su recolección: 

Ø Dejar los frutos demasiado tiempo en la planta.

Cuando engordan mucho: 

Ø La piel se endurece.

Ø Las semillas crecen.

Ø Baja la calidad culinaria.

Ø La planta reduce la producción de nuevos frutos.

 Conclusiones: 

Hemos aprendido a identificar el momento adecuado para cosechar los calabacines, evitando que se hagan demasiado grandes o pierdan calidad.

Cuando los calabacines han sido recolectados en el momento óptimo de maduración y de una manera cuidadosa, esto garantiza una mejor calidad, textura y sabor, además de minimizar los daños tanto a los frutos como a la planta.

Además el manejo cuidadoso durante la cosecha reduce daños mecánicos, golpes y heridas en los frutos, conservándose mejor durante el almacenamiento y transporte.

La cosecha frecuente y adecuada estimula a la planta a seguir produciendo nuevos frutos, aumentando el rendimiento del cultivo.

Si respetamos esta actividad esto nos ayudará a comprender la importancia de cuidar los cultivos y respetar los tiempos de crecimiento de las plantas.

La experiencia ha fomentado el trabajo responsable, la observación y el aprendizaje práctico sobre la agricultura.

Una conclusión general sería que, la correcta recolección de los calabacines en nuestro huerto es fundamental para asegurar frutos de alta calidad, mantener las plantas en buen estado y aprender la importancia de un manejo adecuado de los calabacines.

Frase del día:

Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.” Anónimo