jueves, 12 de febrero de 2026

Los semilleros

A medida que se acerca la temporada de primavera-verano llega la hora de confeccionar nuestros propios semilleros para que las plantas gocen de cierto tamaño a la hora de ser trasplantadas a su lugar definitivo de crecimiento.

Con la llegada de febrero podemos ponernos manos a la obra y preparar el trabajo de primavera. Sí, de primavera, porque, aunque estemos en pleno invierno, es el momento de preparar nuestros semilleros para la temporada primavera-verano.

Plantero apto para trasplantar.

Plantero de tomates progresivo.

Muchos de los cultivos del huerto empiezan con un semillero y los meses de febrero y marzo son perfectos para confeccionar los planteros de nuestras solanáceas. Es decir, las reinas de la huerta como tomates, berenjenas o pimientos. Y también nuestras cucurbitáceas: pepino, calabacín, calabaza o sandía.

La función principal de los semilleros es la de facilitar y mejorar el proceso de germinación y desarrollo inicial de las plantas. En definitiva, es darle a la semilla las mejores condiciones para nacer y crecer fuerte antes de llevarla a su lugar definitivo.

Al usar los semilleros, los cultivos de temporada larga como tomates, pimientos o calabaza se le adelanta bastante el crecimiento y comienzan con su producción de frutos con mayor anticipación, además de asegurarnos un crecimiento vigoroso.

¿Es necesario hacer semilleros de todos los cultivos? La respuesta corta es no, aunque depende de la región climática, la época del año y, por supuesto, de la especie que se quiere cultivar.

Pero, ¿cómo preparamos estos semilleros? Las semillas han estado en un lugar oscuro, seco y fresco, por lo que deberían ser viables. Lo primero es utilizar los elementos adecuados, empezando por unas bandejas de semillación que se adapten al tamaño de nuestra semilla y a la planta que, tras su germinación, tendrá que albergar durante unos dos meses antes de ser trasplantada al huerto.

Semilleros para este año.

Aspectos clave de los semilleros: 

·       Finalidad: Permiten la germinación y desarrollo inicial, ahorrando espacio y protegiendo plántulas delicadas.

·       Componentes: Requieren un sustrato ligero con buena retención de agua y nutrientes.

·       Tipos de Semilleros:

o   Portátiles: Cajones o bandejas de alvéolos transportables.

o Temporales/Permanentes: Preparados en el suelo del huerto directamente, con protecciones de madera o bloques.

·       Cultivos comunes: Tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, lechugas, pepinos y diversas hierbas, especialmente en verano.

·       Cuidados: Mantener la humedad constante, asegurar buena luz y una temperatura de germinación ideal (generalmente entre 20 y 25 ºC)

·     Trasplante: Se deben trasplantar cuando la planta tiene un tamaño adecuado (generalmente al tener al menos dos pares de hojas verdaderas). 

El sustrato a utilizar debe de tener una buena capacidad de retención de agua y a la vez de drenaje, así como nutrientes para que se alimenten las plantas al nacer. En los centros de jardinería hay disponibles sustratos de semilleros que cumplen con esas características. Para cubrir las semillas, lo ideal es usar un sustrato muy fino y cribado.

Una mezcla casera de substrato podría ser la siguiente:

🌼50 % de tierra negra, 30% compost o humus y 20% de arena o perlita.

Esta mezcla debe de quedar ligera y muy suelta.

Otra buena opción, si no deseas confeccionar tu propio substrato, puede ser el comercializado por Compo. Es un substrato ideal para semilleros, plantas jóvenes y esquejes. Garantiza una óptima fertilización para una germinación segura y un crecimiento vigoroso. La mezcla contribuye a un perfecto desarrollo del sistema radicular para una mejor absorción de agua y nutrientes. Incorpora perlita, copos de piedra volcánica natural para hacer la estructura más blanda y aireada, que permite el mejor desarrollo de las raíces.

Es muy recomendable, antes de usar el producto, remover y airear el substrato deshaciendo cualquier parte compactada.

Una vez que conocemos y disponemos de todo lo necesario ¡¡¡ llega el momento de sembrar !!!

Si las semillas son compradas, es importante leer bien las instrucciones de los sobres que las contienen y respetar los periodos de siembra indicados. Recuerda que las semillas también tienen una fecha de caducidad. Las hortícolas no duran muchos años y con el tiempo van perdiendo capacidad de germinación.

Si vamos a usar semillas viejas, lo mejor es comprobar que son aptas para germinar, para ello, colocamos unas pocas semillas en una servilleta húmeda, dentro de una bolsa con cierre hermético y la colocamos en un lugar cálido. Si germinan en menos de una semana nos indica que las semillas son viables.

La mayoría de las semillas hortícolas son de pequeño tamaño y se entierran de forma muy somera. Pondremos de 2 a 3 semillas en cada alveolo del semillero para asegurarnos al menos una planta por alveolo. Sin embargo, con semillas más grandes como la del calabacín, bastaría con poner una.

Ojo con la profundidad de siembra, si esta es demasiado profunda las plantas crecerán débiles y malformadas e incluso pueden llegar a no brotar de la tierra. Lo mejor es usar una regla de plantación, buscando información en el paquete y la profundidad a la que se debe plantar, normalmente es de 2 a 3 veces el tamaño de la semilla.

Más adelante tendremos que hacer un aclareo para dejar una sola plantita por alveolo. Seleccionando, no necesariamente las más altas, sino las más desarrolladas, con más hojas, tallos más gruesos, y un aspecto más sano y robusto.

Una vez que hemos procedido con la siembra, al semillero no le debe faltar (ni sobrar) agua. En esta primera fase es muy importante que el sustrato no se quede seco para facilitar la germinación de la semilla, por lo que el primer riego será abundante y los siguientes deberán ser frecuentes y ligeros. Es recomendable hacerlo desde abajo, por capilaridad, para lo cual podríamos poner el semillero en una bandeja con agua y que el sustrato absorba la cantidad de agua que necesite. Deberemos de tener mucho cuidado procurando que el sustrato este húmedo, pero no encharcado.

Para reconocer las especies y variedades que hemos plantado, una vez que hayan germinado, será preciso poner una etiqueta que no se borre con el agua. Puede resultar difícil distinguir entre plántulas recién nacidas y saber cuántas hay de cada una. Es necesario saberlo para poder dimensionar el espacio en el huerto al trasplantarlas.

El semillero lo colocaremos en un lugar cálido y con buena iluminación, pero evitando sol directo muy fuerte. En esta etapa las plantas necesitan mucha luz, pero una exposición fuerte y muy directa puede acabar con ellas en unas pocas horas, sobre todo en primavera y verano.

La mayoría de semillas germinarán sin problemas si se mantienen a una temperatura constante comprendida entre 15 y 25ºC dependiendo de la semilla.

Transcurridos de 10 a 15 días después de la siembra (en el caso como los pimientos puede llegar hasta más de 20 días) comenzarán a brotar las primeras plántulas.

Recuerda que siempre podemos utilizar un truco para hacer germinar y crecer antes a las plantas, este consiste en cubrir las bandejas o semilleros con una cubierta de plástico. La cubierta se retira cuando las plantas están por llegar a la parte alta.

Una vez que las plantas han crecido es la hora de hacer que se endurezcan las hojas. Es un proceso de un par de semanas y que se va realizando poco a poco. Las ponemos en un espacio protegido donde cada vez las dejaremos más tiempo, un día una hora, a los dos días 2 horas y así cada vez mayores periodos de tiempo para que se aclimaten al viento, la lluvia y la luz solar.

Cuando las plantas están aptas para ser trasplantadas al huerto y que no existe ya riesgo de heladas, es mejor esperar si estamos dudosos, podemos proceder con su trasplante al huerto, como norma, es necesario esperar hasta que la planta ha desarrollado, al menos 4 hojas verdaderas. Las primeras hojas que se crean se llaman cotiledones y no se consideran hojas verdaderas. Verás que se quedan en la base de la planta.


 


 

 

 Este es el invernadero-semillero que he construido para mantener el calor en el interior y fomentar la germinación de las semillas.

🌱 Errores frecuentes al confeccionar los semilleros para nuestro huerto:

·       Usar tierra del suelo del huerto: esta suele ser pesada y puede contener plagas u hongos.

·       Exceso de riego: provoca pudrición de semillas y “mal del almácigo.”

·       Encharcamiento: por falta de agujeros de drenaje.

·       Falta de riego: El sustrato seco interrumpe la germinación, lo revisaremos a diario.

·       Siembra muy profunda: las semillas pequeñas no emergen (apenas cubrir o presionar sobre el sustrato.)

·       Falta de luz: las plántulas son débiles y alargados, los colocaremos en un lugar muy luminoso y sol suave.

·       Temperatura incorrecta: el tomate, pimiento o berenjena necesitan calor para germinar y prosperar.

·       Sembrar muchas semillas juntas: las plántulas crecerán débiles y enredadas, sembraremos pocas y efectuaremos un raleado, si es necesario.

·       Una sola semilla por alveolo: seguramente se producirán marras y se desaprovecharán las bandejas.

·       No ventilar el semillero: favorece la aparición de hongos, destapar unas horas al día si está cubierto.

·       Trasplantar prematuramente: las plantas se queman o se marchitan, las adaptaremos gradualmente al exterior.

·       No rotular variedades y fechas: promueve la confusión y mala planificación del huerto.

·       Arrastramiento de las semillas al regar: Si se usa una botella o una regadera sin florón para regar, el chorro puede arrastrar las semillas o desenterrarlas. Durante la primera fase es mejor regar con pulverizador.

·       Aclareo insuficiente: Si se eliminan pocas plantas quedan demasiadas compitiendo por la luz y el espacio dentro de un alveolo.

Ventajas de un semillero para nuestras plántulas:

🌱 1. Mayor tasa de germinación

·       Las semillas están en un ambiente controlado.

·       Se gastan menos que sembrando directo en la tierra.

🕒 2. Adelantamos la cosecha

·       Podemos sembrar antes de que llegue la época ideal.

·       Cuando trasplantamos, la planta ya está crecida.

💰 3. Menor gasto de semillas

·       Únicamente usamos las necesarias, evitando gastar semillas en zonas donde no germinan.

🛡4. Mejor control del ambiente

·       Controlamos riego, temperatura y humedad.

·       Protegemos las plántulas del frío, lluvias fuertes o calor excesivo.

🐛5. Menos plagas y enfermedades

·       Las plantas jóvenes están más protegidas.

·       Hay menos riesgo de hongos y ataques de insectos.

📏6. Plantas más fuertes y sanas

·       Permite seleccionar las mejores plántulas.

·       Trasplantamos únicamente las más vigorosas.

🌍 7. Mayor organización del huerto

·       Planificamos mejor los cultivos.

·       Podemos mantener un orden y rotación de cultivos.

Conclusiones

Los semilleros son una herramienta esencial para los que deseamos sembrar semillas y cultivar plántulas en un invernadero. Estos recipientes tienen varios tamaños y pueden estar hechos de distintos materiales. Utilizar semilleros puede ayudar a proporcionar un entorno controlado para las semillas y las plantas, así como a promover un crecimiento sano.

Hacer un semillero mejora la germinación y reduce la pérdida de semillas. Nos permite controlar mejor las condiciones (agua, luz y temperatura) en las primeras etapas del crecimiento. Ayuda a obtener plantas más sanas y fuertes, ya que se pueden seleccionar las mejores plántulas. Facilita adelantar los cultivos y aprovechar mejor el tiempo de siembra. Reducir el impacto de plagas, enfermedades y clima extremo sobre las plantas jóvenes. Contribuye a una mejor planificación y organización del huerto.

 

📌 Como conclusión final podemos decir que el semillero es una práctica sencilla y eficaz que aumenta el éxito del cultivo, mejora el rendimiento y facilita el manejo de las plantas desde sus primeras etapas.

Con el trabajo previo de selección, recogida y extracción de semillas conseguiremos plantas más diversas y la posibilidad de recuperar variedades autóctonas que cuentan con años y años de trabajo de la naturaleza. Así que, paciencia y a ponerse en marcha para comenzar un nuevo ciclo y crear vida en nuestro huerto. ¡¡¡ Y no os olvidéis de disfrutar !!!

  Experimento: este año voy a probar un producto que me ha recomendado un experimentado hortelano del mercado del lunes de Castellón, ya que la recolección de cítricos todos los años es muy escasa. Es apto para árboles frutales y todas las verduras y hortalizas que se cultivan en el huerto.

Ergostim, es un bioestimulante y regulador fisiológico agrícola que activa, sin alterarlos, los procesos metabólicos de las plantas cultivadas. Además ayuda a mejorar el rendimiento y superar situaciones de estrés abiótico (sequías, heladas, fitotoxicidad). Activa la síntesis de proteínas y enzimas, lo que incrementa la producción, la calidad del fruto y el vigor vegetal.

Plazo de seguridad: No procede.

En árboles frutales la dosis oscila de (0.3 a 1 mL por litro de agua), aplicándose en momentos clave como inicio de la brotación, prefloración, cuajado de fruto o postestrés. Una vez se han empezado los tratamientos pueden repetirse a intervalos de 15-20 días.

Frase del día:

Un intelectual es el que dice una cosa simple de un modo complicado. Un artista es el que dice una cosa complicada de un modo simple.” Charles Bukowski (1920–1994) Escritor estadounidense.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Tareas en el Huerto en Febrero

En febrero ya es pleno invierno, los días son cortos, aunque van alargando progresivamente, las temperaturas bajas que, en muchas ocasiones, en determinados puntos de nuestra geografía llegan a las heladas, y precipitaciones más constantes que en otras temporadas.

En febrero, el huerto empieza a despertar poco a poco. Es un mes de preparación, más que de grandes cosechas. Suele contar con unas condiciones climatológicas bastante similares al mes anterior, por lo que algunos cultivos es posible que se repitan.

A partir de este mes la actividad en el huerto irá aumentando de forma sistemática, las herramientas deben estar a punto o casi preparadas.

Los cultivos ya establecidos se cuidan poco, pues la tierra aún está fría y las adventicias no han asomado todavía con mucha fuerza; se va manteniendo sin ellas con relativa facilidad. Deberemos de aporcar las habas, si no lo hemos realizado en enero. Podremos cosechar lechuga y escarola de invierno, coles y coliflores y algunos ajos tiernos.

La climatología de este mes es clave a la hora de escoger qué plantas se adecúan más a un entorno determinado, aunque el tipo de suelo también es importante.

Conociendo las condiciones meteorológicas generales, tan solo será necesario tener en cuenta el tipo de suelo para poder seleccionar las plantas que mejor se adapten durante el mes de febrero. 

Con todo esto, podemos determinar que, según el calendario de siembra en España, y si no existe riesgo de haladas, las principales siembras de febrero son los ajos, alubias, berenjena, boniato, calabacines, cebollino, coles, coliflores, escarola, espárragos, espinacas de invierno, fresas, lechuga y patatas. 

1. Ajos

Como es habitual, como en muchas plantas, los ajos disponen de diferentes variedades y en este caso, la que mejor se adapta a las condiciones para ser sembrada en el mes de febrero es el ajo morado, ya que puede efectuarse entre enero y marzo para, posteriormente cosecharlo a finales de primavera. Se precisa de una separación de unos 10 a 15 centímetros entre cada ejemplar, colocados todos ellos en surcos.

2. Alubias

Tanto las alubias como las judías de grano seco se comienzan a sembrar en el mes de febrero y su cosecha tiene una duración de unos cinco a siete meses. Se recomienda hacerlo en zonas donde el clima es suave. Las alubias se plantan directamente en el suelo durante la primavera y verano (o cuando la tierra supere los 10–12 ºC), tras el peligro de heladas. Se siembran a una profundidad de 3−4 cm en suelo mullido, con una separación de 40 cm y a 70 cm entre líneas. Necesitan sol, riego constante sin encharcar y suelen requerir tutores para trepar.

3. Berenjenas

Lo cierto es que lo mejor para la plantación de la berenjena es un clima más cálido del que se suele dar en febrero, pero es posible conseguir que salga adelante su siembra desde el mes de febrero si se lleva a cabo en semilleros protegidos, teniendo en cuenta que la mejor época para trasplantarla es la primavera. 

4. Boniato

Como ocurre con el resto de plantas, árboles y hortalizas, la mejor época para plantar el boniato depende de manera directa de la zona donde vaya a criarse, aunque por lo general se lleva a cabo entre los meses de febrero y marzo así como en primavera. Efectuaremos el semillero para proceder con su plantación en el huerto en primavera, entre abril y junio (al finalizar las heladas), en suelos sueltos, arenosos y abonados, con abundante sol. Se cultivan principalmente mediante esquejes o planteles, colocándolos en caballones con unos 40-70 cm de separación, manteniendo una humedad constante y cosechando en otoño (5-6 meses después)  

5. Calabacines

Los calabacines se pueden sembrar de marzo a septiembre, aunque es posible comenzar antes, colocando las semillas juntas para que cuando germinen sean capaces de romper la capa del suelo de manera sencilla. Tenemos la opción de hacer semilleros y posteriormente trasplantarlos en primavera, una vez superado el riesgo de heladas (abril-mayo en el hemisferio norte), requiere pleno sol y suelos ricos en materia orgánica. Se siembra a 2-3 cm de profundidad, dejando un marco de plantación de unos 80 cm a 1 metro entre plantas debido a su gran tamaño. Necesita riego regular y constante sin encharcar las hojas. 

6. Cebollino

A pesar de que el cebollino se puede plantar en el interior a lo largo de todo el año, si se quiere sembrar en exteriores, lo más recomendable es hacerlo entre febrero y mayo, aunque se trata de una planta muy resistente a las bajas temperaturas y a la sombra. Procederemos a efectuar los semilleros para proceder con su plantación en primavera, cuando ya no hay riesgo de haladas. Requiere suelos fértiles, húmedos y con buen drenaje, a pleno sol o semisombra. Es recomendable dejar al menos 10 cm entre plantas, cosechando frecuentemente sus hojas a 2-3 cm del suelo. 

7. Coles o repollos

La época de siembra de las coles y repollos comienza en el mes de febrero y finaliza en agosto, con una duración de cosecha que va desde los tres meses hasta los cinco, por lo que podemos empezar a disfrutar de los primeros frutos entre mayo y julio. Las coles y repollos se plantan principalmente en dos épocas: finales de verano para cosechar en otoño/invierno (julio-septiembre) o en primavera. Requieren suelos ricos, bien abonados y una distancia de unos 50-60 cm entre plantas, enterrando el tallo hasta la base de las primeras hojas. Son plantas exigentes en humedad. 

8. Escarola

Se trata de un tipo de hortaliza que puede sembrarse a lo largo de todo el año, aunque por lo general se llevan a cabo dos plantaciones, siendo las primeras sobre cama caliente en el mes de febrero, las cuales podrán empezar a disfrutarse a partir de mayo. Podemos comenzar a confeccionar los semilleros para trasplantarla al huerto posteriormente, aunque, como he dicho anteriormente, es posible cultivarla casi todo el año. Prefiere climas frescos (15-25 °C), suelos mullidos y ricos en nutrientes, plantándose a una distancia de 30-40 cm entre plantas. Requiere riegos frecuentes, sin encharcar

9. Espárragos

Las garras de espárragos, que es lo que equivaldría a la semilla de esta planta herbácea, se siembran entre los meses de febrero, marzo y abril. En cuanto al suelo más adecuado para conseguir grandes resultados es, sin duda, un suelo arenoso, fácil de conseguir aún sin tenerlo, ya que basta con añadir arena a la tierra de tu huerto para lograrlo. 

10. Espinaca de invierno

Febrero es perfecto para comenzar a plantar las espinacas de manera directa en la tierra. En caso de que las temperaturas sean aún muy bajas, se recomienda proteger la plantación. Además, otros requerimientos de este tipo de siembra es la necesidad de separación entre las plantas para que puedan crecer adecuadamente y procurar que a la hora del riego no se encharquen. 

11. Fresas

La temporada ideal para sembrar fresas es a finales de otoño o principios de primavera (marzo) evitando heladas, por lo que comenzar en febrero con los semilleros es ideal. Lo haremos en suelos ricos, bien drenados y a pleno sol. Se plantan a unos 30 cm de distancia, sin enterrar la corona (la parte superior de la raíz) para evitar que se pudra. Son ideales para huertos, prefiriendo suelos acolchados

12. Lechuga

Es posible plantar lechugas en febrero siempre que sea en semillero. Posteriormente, habrá que esperar a que estas tengan unas cuatro o cinco hojas para poder plantarlas de manera directa en la tierra. Prefieren temperaturas frescas (14-20°C) y sol directo o semisombra. Se siembran en semilleros (febrero-mayo o agosto-octubre) y se trasplantan al huerto tras 3-4 semanas, dejando 20-30 cm entre plantas, con suelo rico en nutrientes, húmedo y bien drenado.

🛠TAREAS PRINCIPALES en el huerto en enero:

1 .- Preparar y mejorar el suelo

·       Añadir compost o estiércol bien maduro (2–4 kg/m²).

·       Airear el suelo sin voltearlo en exceso.

·       Retirar restos de cultivos anteriores.

·       Planificar rotaciones y distribuir cultivos.

2 .- Posibles trasplantes

    Si el invierno viene suave:

·       Lechuga, cebolla, col temprana. 

3 .- Poda y mantenimiento

·       Poda árboles frutales de pepita y hueso (último momento).

·       Revisar plagas invernantes. 

·       Recorte de aromáticas (romero, tomillo).

·       Revisión de ajos plantados en otoño.

·       Control de malas hierbas tempranas. 

4 .- Riego

·       Muy moderado: 1-2 riegos semanales según lluvias.

·       Evitaremos encharcamientos.

·       Es mejor riego por goteo.

⚠️ Vigilaremos

·       ❄️ Posibles heladas tardías.

·       🐌 Caracoles tras lluvias.

·       🦠 Hongos por exceso de humedad. 

 Algunos refranes populares de febrero: 

·       La flor de febrero no va al frutero.

·       Cuando llueve en febrero se llena el granero.

En resumen, las tareas en el huerto en febrero son:

Tareas en el Huerto en FEBRERO

- Terminar de sembrar los ajos (si no hemos terminado).

- Sembrar las chalotas.

- Plantar cebolla blanca y babosa temprana (también se    pueden plantar en marzo).
- Plantar lechugas (Variedades apropiadas y en zona abrigada).
- Plantar árboles frutales.
- Podar los frutales.
- Podar las parras (a últimos de mes).
- Hacer semilleros de tomate, pimientos, berenjena, etc. del 15 en adelante y en invernadero.
- Mantener limpio el huerto de malas hierbas.
- Iremos recolectando las hortalizas de temporada. Puerros, Escarolas, Acelgas, etc.…

- Plantar y podar rosales (Es el mes ideal).
- Reproducir rosales por estaquilla o esqueje
- Podar los árboles de sombra.
- Podar los arbustos que florecen en el año.

Conclusiones:

Considerando que es un mes de transición (final del invierno e inicio de la primavera en muchas regiones):

·       Febrero es un mes clave de preparación del huerto, más que de grandes cosechas. Se trabaja el suelo, se abona y se planifican los cultivos de primavera.

·       Permite sembrar cultivos resistentes al frío (lechuga, espinaca, zanahoria, ajo, cebolla), aprovechando las bajas temperaturas.

Flor y tomate de colgar, de Alcalà de Xivert.

·     El huerto en febrero ayuda a adelantarse a la temporada, lo que se traduce en mejores cosechas en primavera y verano.

·       Se aprende a observar el clima y proteger las plantas de heladas tardías, fomentando una agricultura más consciente. 

·       Contribuye al cuidado del medio ambiente, al reducir el uso de productos industriales y fomentar la biodiversidad. 

·       Febrero parece tranquilo, pero es el mes que prepara todo lo bueno que viene después.

Frase del día:

El mundo es un libro, y quienes no viajan leen sólo una página.” San Agustín (354–430) Filósofo y teólogo.