domingo, 13 de septiembre de 2026

La Poda del Tomate

Cultivar tomates en un pequeño huerto se ha convertido en una de las actividades favoritas de quienes buscamos iniciarnos en la horticultura doméstica. Sin embargo, conseguir tomateras sanas y productivas no depende únicamente del riego o de la exposición al sol. Cada vez más aficionados descubrimos una técnica tradicional que puede marcar la diferencia: la poda y la asociación de cultivos.

La idea es sencilla. Algunas plantas son capaces de beneficiar a las tomateras cuando comparten espacio con ellas, ya sea repeliendo plagas, atrayendo insectos polinizadores o ayudando a conservar la humedad del sustrato o tierra. Elegir bien estos compañeros puede resultar determinante para obtener una cosecha abundante y saludable.

Entre todas las opciones disponibles, la albahaca ocupa un lugar privilegiado. No es casualidad que tomate y albahaca formen una pareja inseparable tanto en la cocina como en el huerto. Esta aromática ayuda a mantener alejados insectos tan problemáticos como la mosca blanca o los pulgones y, según numerosos horticultores, incluso contribuye a mejorar el sabor de los frutos.

Las flores también desempeñan un papel fundamental. Las caléndulas y los tagetes son dos de los mejores aliados para cualquier cultivo de tomate. Las raíces de los tagetes liberan sustancias que ayudan a combatir los nematodos, pequeños organismos que atacan el sistema radicular de las plantas.

Otro grupo especialmente interesante es el formado por las hortalizas de hoja. Lechugas y espinacas pueden crecer alrededor de las tomateras sin competir por los nutrientes más profundos del suelo. Sus raíces superficiales y su crecimiento rápido las convierten en excelentes acompañantes.

Además, cumplen una función muy útil durante los meses más cálidos. Al cubrir la superficie del suelo, reducen la evaporación del agua y ayudan a mantener una temperatura más estable en el mismo. Esta especie de acolchado natural permite espaciar ligeramente los riegos.

🚫 Los vecinos que conviene evitar:

No todas las plantas son compatibles con la proximidad de otras, por lo que tan importante como saber qué plantar junto a los tomates es conocer qué especies deben mantenerse alejadas. Algunas plantas compiten directamente por los mismos recursos o comparten enfermedades que pueden propagarse con facilidad.

Es el caso de otras solanáceas como los pimientos, las berenjenas o las patatas. Al pertenecer a la misma familia botánica, son vulnerables a muchas de las mismas plagas y patologías, lo que aumenta el riesgo de problemas sanitarios en el cultivo.

Tampoco resultan recomendables especies de crecimiento agresivo como la menta, cuyas raíces pueden colonizar rápidamente gran parte de terreno. El hinojo es otro ejemplo clásico de mala asociación, ya que libera sustancias que pueden dificultar el desarrollo de las tomateras. 

✂️ Cómo y cuándo podar las tomateras para conseguir unos tomates grandes y sanos: 

La poda de las tomateras, en general, se realiza para mejorar la ventilación, evitar enfermedades y concentrar los nutrientes en la producción de frutos más grandes y sanos. 

Podar las tomateras puede mejorar el tamaño, la calidad y la maduración de los tomates, pero depende del tipo de planta que tengamos.

Hay algunos trucos, diferentes al fertilizado, para que nuestras tomateras produzcan más tomates y de mayor tamaño y calidad.

Los principales son referentes a la poda, que se le conoce también como “capar.” Deben quitarse ramas laterales, hojas inferiores y hojas enfermas.

Ø Podaremos los chupones: estos son los brotes que aparecen en la “V” entre el tallo principal y una rama, este brote roba fuerza a la tomatera, los retiraremos cuando midan entre 5 y 10 cm y lo haremos, al menos, con una frecuencia semanal. 

Estos chupones deben podarse lo más cerca al eje principal, usando los dedos para cortarlos a forma de pellizco. Esta es la forma más fácil, pero también puedes usarse una tijera.

Hay que saber que estos chupones están en las ramas más bajas. Si se encuentran en la parte más alta de la planta no conviene quitarlos porque pueden resultar ser ramas fructíferas que darán tomates. Verás que lo son porque tendrán botones florales. 

Ø Evitar plagas en las tomateras desde la base: El tallo principal de los tomates produce hojas parejo, pero las que están en la parte más baja, en contacto con el suelo, pueden complicar el desarrollo.

Para ello cuando el primer racimo tenga los tomates cuajados, elimina las hojas que quedan por debajo de ese racimo, después, conforme maduren los racimos, iremos quitando las hojas inferiores poco a poco.

Ø Deshojado o deshoje de mantenimiento: Se hace de forma regular a medida que la tomatera muestre hojas amarillas o marchitas debiendo retirarlas para favorecer el aireado y el aprovechamiento de nutrientes. Sin embargo, es mejor no retirar grandes cantidades de hojas o ramas de golpe para no debilitar la planta en exceso.

Habitualmente hay que retirar las hojas más viejas y cercanas al suelo, además de las que se encuentran sobre los ramos de frutos.

Ø Despunte: o cuando limitar el crecimiento de la tomatera, cuando la planta no va a tener tiempo de producir nuevas generaciones de tomates, se poda el brote apical o parte superior del tallo. De esta forma, la planta centra sus esfuerzos en engordar los tomates de los que dispone, en lugar de seguir creciendo. Se hace dejando una o dos ramas por encima del racimo floral más alto.

🍅 Cuándo y cómo podar las tomateras para aumentar la cosecha:

Podar las tomateras tiene ventajas y desventajas, por lo que conviene hacerlo según el tipo de tomate y el objetivo del cultivo.

La poda debe comenzarse en un momento determinado, porque si lo hacemos cuando aún es plántula, apenas germinada, solamente estaremos alterando el desarrollo de la planta.

El momento ideal para “capar” o podar las tomateras es cuando hayan alcanzado una altura mínima de 30 cm, un tamaño relativamente joven para entrenar a la planta y mantenerla lista para cuando sea momento de producir frutos.

Deberemos de efectuarlo cuando haya bajos índices de humedad con ello reduciremos el riesgo de que se asienten hongos. Así mismo lo haremos en las horas donde el sol no esté en el cenit para generar menos estrés en la tomatera.

Podar las tomateras es una técnica común para mejorar el tamaño del fruto y prevenir enfermedades, pero hacerlo en exceso conlleva desventajas importantes. Si eliminamos demasiadas hojas, la planta pierde su capacidad fotosintética, se estresa y sus frutos quedan expuestos al sol directo, lo que provoca quemaduras. No retires más del 20-30 % del follaje en una sola sesión.

Además de la poda, hay una serie de técnicas que podemos efectuar para aumentar la producción y calidad de nuestros tomates, como puede ser: 

Ø Cosecha a tiempo: Es vital que retiremos los tomates que ya estén maduros en cuanto los veamos, ya que esto permite que la tomatera sigua productiva. Si no los cosechamos, estaremos reteniendo los frutos venideros.

Ø Riego de forma regular: evitando cambios bruscos de humedad que favorecen el rajado de los tomates. 

Ø Fertilizante: aporta un fertilizante con buen contenido de potasio durante la fructificación. 

Ø Entutorado: las tomateras pueden llegar a alcanzar varios metros de alto. Es necesario que las apoyemos con un tutor, que puede ser un palo alto o hasta un enrejado, incluso hay zonas, como el levante, que crecen en lo denominado “barracas” confeccionadas con cañas. El soporte les ayuda a que los tallos no se venzan o se quiebren, incrementando la probabilidad de éxito de la tomatera.

Ø Sombreado: Dicen que, los mejores tomates son cultivados bajo malla sombra para que reciban apenas la luz suficiente para que no se quemen, pero que sigan produciendo. Podemos usar esta técnica consiguiendo malla de jardín con 30 % de sombra. 

La combinación de una poda ligera y constante, un buen tutorado y un riego uniforme suele dar mejores resultados que una poda muy intensa.

❀ Conclusiones:

Efectuar una poda correcta en las tomateras permite redirigir la energía de la planta hacia la producción de frutos de mayor tamaño y calidad, mejora la ventilación y la exposición solar, y reduce significativamente la incidencia de plagas y enfermedades fúngicas.

La poda en las tomateras, mejora la ventilación entre las ramas, lo que reduce la humedad y ayuda a prevenir enfermedades causadas por hongos.

Facilita la cosecha y el acceso a los frutos, además de simplificar otras tareas de mantenimiento.

Permite una mejor entrada de luz, favoreciendo la maduración de los tomates.

Reduce el crecimiento excesivo, especialmente al eliminar los brotes laterales (chupones) en variedades de crecimiento indeterminado.

Al quitar las hojas envejecidas o sombreadas, que ya no realizan una fotosíntesis eficiente, los nutrientes se concentran en el desarrollo floral y el engorde del fruto, logrando una maduración más temprana y uniforme. 

😬 Posibles inconvenientes:

Una poda excesiva puede reducir la producción total de tomates. Los frutos quedan más expuestos al sol, aumentando el riesgo de quemaduras solares en climas muy calurosos. 

Conclusión general:

La poda es una práctica beneficiosa cuando se realiza de forma moderada y en el tipo adecuado de tomatera. En las variedades indeterminadas mejora la calidad de los frutos, la ventilación y la salud de la planta. En cambio, en las variedades determinadas conviene limitarse a retirar hojas secas, enfermas o en contacto con el suelo, evitando una poda intensa que pueda reducir la producción.

El objetivo principal de la poda es redirigir la energía que la planta gasta en desarrollar ramas improductivas hacia la producción de frutos más grandes y de mayor calidad. 

Frase del día:

“ No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría.” Jean Cocteau (1889-1963) Escritor, crítico y cineasta francés. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

El Huerto en Septiembre

Con la llegada de septiembre, comienza una etapa decisiva para todos los que cultivamos el huerto. El final del verano no solo trae temperaturas más suaves y días más cortos, también marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola. La preparación que realicemos en este momento será fundamental para garantizar el buen desarrollo de los cultivos de otoño e invierno.

Mientras los girasoles comienzan a marchitarse las flores de las calabazas, con su intenso color amarillo, se abren con fuerza entre los últimos resquicios de berenjenas y pimientos. Un signo más de que se acabó el verano y de que hay que prepararse para la siguiente estación.

Hay mucho por hacer así que mientras terminamos de recolectar las últimas cosechas estivales tendremos que ser previsores y planificar bien el huerto para el otoño y el invierno.

El huerto, como organismo vivo, necesita un cuidado específico en cada estación. Tras una época particularmente seca como el verano y de cara a la organización de la temporada de cultivos, septiembre es un mes ideal para que nuestro huerto reciba una buena puesta a punto.

Septiembre marca el final del verano, en el huerto empieza una de las mejores temporadas del año. Con los días un poco más cortos y las temperaturas más suaves, el terreno se convierte en el escenario perfecto para renovar energías y ponernos manos a la obra. Es el momento ideal para limpiar las malas hierbas, preparar la tierra y dar la bienvenida a nuevos cultivos que llenarán nuestra mesa durante los próximos meses.

Berzas de grumo.

Coliflores.

El huerto en septiembre se encuentra en un punto de transición: mientras algunas hortalizas de verano siguen dando sus últimos frutos, otras ya preparan el terreno para los meses más fríos. Por esta razón, se trata de un mes clave para organizar, limpiar y planificar. En un huerto de clima mediterráneo, toca sobre todo terminar cultivos de verano, preparar el suelo y empezar los cultivos de otoño-invierno.

 Además, esta época nos permite combinar cultivos. Podemos seguir aprovechando el calor suave para mantener ciertas verduras estivales y, al mismo tiempo, empezar a introducir variedades resistentes que crecerán con menos horas de luz y temperaturas más frescas. Una manera perfecta de tener un huerto productivo y diverso durante todo el año.

Aunque dicen que, con algo de organización previa, podemos irnos de vacaciones sin preocuparnos por nuestro huerto, bastando con la instalación de un sistema de riego sencillo, algo de protección y una revisión antes de salir son más que suficientes para que nuestras plantas sigan creciendo a buen ritmo mientras nosotros desconectamos.

Soy de los que piensan que, aun permaneciendo todos los días en el huerto, regularmente, no controlamos correctamente las posibles plagas, estrés hídrico y adventicias, ausentándonos unos días de él, será prácticamente imposible encontrarlo en condiciones regularmente aceptables a la vuelta. Por lo que considero que, en el huerto no hay vacaciones.

🌱 Tareas principales de Septiembre en el Huerto:

Ø Planifica tu huerto: Quizás para compensar el ajetreo de los meses anteriores, el huerto en septiembre parece que nos da un poco de tregua, siendo un mes donde las cosas empiezan a ir más tranquilas y las decisiones pueden ser más meditadas, aunque en las zonas con climas cálidos todavía tenemos cosechas abundantes, muchos cultivos ya han dejado espacio libre para los nuevos. Todo esto lo convierte en el momento ideal para planificar los cultivos de otoño-invierno. Planificar nuestro huerto nos va a ayudar a tener menos problemas en cuanto a plagas, falta de espacio y nutrientes durante los próximos meses.

Ø Limpieza y retirada de cultivos agotados: Eliminaremos restos de plantas que ya han completado su ciclo productivo (como tomates, pepinos o calabacines). Esto evita la aparición de plagas y libera espacio para nuevas siembras.

Ø Recolecta semillas:  Recolectar nuestras propias semillas resulta entretenido y es una buena forma de ahorrar dinero, además muchas semillas tradicionales que han pasado de generación en generación cuestan muchísimo de conseguir. ¡Así que no lo dudes! pimientos, judías, berenjenas, tomates entre otras tienen un proceso muy sencillo de extracción. Una vez que las hayas extraído, hay que dejarlas secar al sol y conservar en un lugar fresco y seco. 

Ø Abona: Los cultivos de verano, como los tomates, los pimientos o los pepinos, son muy voraces en nutrientes, así que antes de volver a plantar en el mismo lugar es importante renovar los nutrientes del suelo porque si no, los cultivos que plantemos a continuación no tendrán de que alimentarse, podemos añadir compost o hummus de lombriz al suelo. 

Ø Disminución acusada del riego: Vamos a ir notando que la transpiración de las plantas cada vez es menor y las frecuencias de riego se van reduciendo mucho. Además hemos de controlar el riego teniendo en cuenta las posibles lluvias de este mes. Los programas de riego automático de verano debemos anularlos. De lo contrario el exceso de agua (riego y lluvias) puede provocar enfermedades fúngicas.

Ø Control de plagas y prevención: Aunque el clima es más favorable, septiembre puede traer nuevas plagas como orugas, babosas, pulgones y hongos. Usaremos soluciones naturales o ecológicas y revisaremos regularmente nuestras plantas. 

💡 Consejo: Un buen mantenimiento este mes marcará la diferencia en la producción y salud del huerto durante el otoño. No lo veas como el final de la temporada, sino como el comienzo de una nueva. 

🌿 Qué plantar o trasplantar:

Septiembre es un buen mes para crucíferas y podemos comenzar con: brócoli, coliflor, repollo y coles de Bruselas. También podemos plantar lechugas, acelgas, espinacas y cebollas. 

💡 Consejo: En la zona Mediterránea no debemos de tener demasiada prisa con las siembras de otoño. El calor de septiembre puede hacer que las lechugas, espinacas y otras hojas se espiguen. Para muchas de ellas, la segunda mitad de septiembre y octubre son mejores.

Muchas son las opciones que tenemos a la hora de escoger los cultivos que reinarán nuestro huerto en los próximos meses, pero…, continuaremos con las habas.

Hacia finales de septiembre y principios de octubre, plantaremos «Aguadulce», «Valenciana» y «Reina Mora», tres variedades de haba que alcanzan un tamaño considerable y que darán su fruto hasta el mes de marzo. Una recolección que en el caso de la Valenciana será incluso más numerosa ya que produce vainas muy largas que pueden contener hasta ocho granos cada una.

🧺 Qué recolectar en Septiembre: 

Los coletazos de lo sembrado en primavera y verano se pueden seguir obteniendo. Berenjenas, pimientos, tomates, calabacines, pepinos, lechugas y algún que otro melón y sandía por la zona sur son productos que aún deberíamos estar recogiendo si todo ha ido bien. Por supuesto no nos podemos olvidar de los cultivos de los que podemos disponer durante todo o casi todo el año como las lechugas, las acelgas, las zanahorias o los rabanitos y nabos.

❀ Conclusiones: Septiembre es un buen mes para continuar y renovar el huerto, aprovechando el final del verano y el comienzo del otoño. Constituye una fase de transición agroecológica clave en el cultivo del huerto, ya que coincide con el final del ciclo productivo estival y el inicio de la planificación de los cultivos otoño-invernales. 

Desde el punto de vista agronómico, la reducción progresiva de las temperaturas y de la evapotranspiración permite ajustar las necesidades hídricas, disminuyendo el riego de forma gradual y evitando tanto el estrés hídrico como el encharcamiento. Paralelamente, resulta fundamental evaluar el estado sanitario del cultivo y retirar restos vegetales enfermos o agotados para reducir la presión de plagas y patógenos.

La renovación del suelo adquiere especial importancia. La incorporación de compost o materia orgánica estabilizada contribuye a mejorar la estructura, la capacidad de retención de agua y la disponibilidad progresiva de nutrientes, favoreciendo además la actividad microbiológica del suelo.

En cuanto a la planificación, septiembre permite establecer cultivos adaptados a temperaturas más moderadas, como acelga, espinaca, lechuga, zanahoria, cebolla o determinadas brásicas, seleccionando las especies según el clima local y las características del suelo.

En definitiva, septiembre no debe considerarse únicamente un mes de final de cosecha, sino una etapa estratégica de transición, regeneración y planificación del agroecosistema.

Un control adecuado del huerto durante este período permite cerrar correctamente el ciclo de los cultivos estivales, recuperar y conservar la fertilidad del suelo, reducir problemas fitosanitarios y establecer las bases agronómicas necesarias para una producción otoño-invernal eficiente, sostenible y adaptada a las condiciones climáticas del lugar en que nos encontremos. 

🎇 Flor representativa del mes de Septiembre: Áster

El nombre Áster proviene del griego y significa «estrella»

Con su amplia gama de tonos desde blanco y rosa hasta morados y azules, el violeta es su color más común y reconocible. Este tono vibrante atrae miradas y simboliza la espiritualidad y la creatividad. 

La floración del Áster marca la transición del verano al otoño. 

 

Frase del día: 

“ El tiempo no es oro; el tiempo es vida.”