miércoles, 8 de enero de 2020

Semillero o Plantero

Seguramente alguna vez te habrás preguntado si existe alguna diferencia entre un huerto y una huerta y es que, comúnmente, ambos términos suelen utilizarse de manera indistinta. Pero, una huerta es un terreno de regadío de gran extensión que se destina al cultivo de legumbres, verduras y árboles frutales, mientras que un huerto es un terreno de regadío de poca extensión, normalmente cercado, destinado también al cultivo de legumbres, verduras y árboles frutales.
 
Como podemos observar la diferencia entre ambos términos únicamente radica en la extensión del terreno de cultivo. Existen diferentes tipos de huertos según su soporte de cultivo, el tipo de sustrato que usan, las técnicas utilizadas, el riego o su finalidad.
  
Tener un huerto en casa nos libera de tensiones y aporta un poco de verde a la vida gris de la ciudad. También tendremos la oportunidad de observar y aprender el ciclo de crecimiento de las plantas.
  
Teniendo claro estos conceptos, preparémonos para poner en marcha nuestro huerto de verano, con las verduras y hortalizas de temporada. Una gran variedad de plantas para dar color a nuestro huerto cebollas, tomates, pimientos, berenjenas, pepinos y muchas cosas más…
  
 
Muchos, por no decir todos, de los que se inician en el mundo de la agricultura urbana suelen empezar con plantones por resultar más cómodos y fáciles (yo también lo hice). Pero poco a poco las ventajas de sembrar en semillas, que son muchísimas, van pesando más que la comodidad de los plantones. 
  
Pero como lo que nos proponemos es conseguir nuestro fin: “Tener un huerto espléndido en primavera-verano”, disponemos de dos opciones para ello.
   
Utilizar nuestros propios plantones o comprarlos en viveros, llegada la fecha de la plantación de los mismos. Si nos decantamos por la primera opción es el momento adecuado para ir preparando los utensilios a utilizar, así como las semillas de que disponemos para la obtención de nuestros plantones.
  
Si nos decantamos por la segunda opción, llegado el momento, tendremos las plantas de temporada aptas para cultivar en cada zona en viveros, mercadillos y cooperativas. 
  
Como estos sitios son el paraíso, vamos a querer llevarnos de todo, (aunque no tengamos ni idea de dónde plantarlo), así que no está de más ceñirnos al croquis de lo que cabe en nuestro “trocito de tierra”. Aún así, es posible que compremos verduras u hortalizas que ni conocemos. 
  
Los precios son bastante asequibles y deberemos de tener en cuenta que en algunos plantones, como las cebollas, viene más de una planta y tendremos que separarlas.
 
A tener en cuenta es recordar e identificar que es cada una de las plantas que hemos comprado, para ello nos puede servir ir anotando el nombre de cada una de ellas en el mismo papel que las suelen envolver.
  
Si después de comprar “tus plantones”, no puedes ir directamente al huerto a plantarlos, no te agobies, porque estos resisten un par de días envueltos en papel, pulverizando agua y metidos en una bolsa abierta.
  
Es muy importante tener una idea aproximada de lo que vamos a plantar en nuestro huerto y nada mejor que utilizar los semilleros para ir cultivando escalonadamente y así evitar que crezca todo de golpe, es preferible ir sembrando según vayamos consumiendo.
  
Pero lo que nos ocupa actualmente, es la creación de nuestros propios plantones, partiendo de nuestras semillas recolectadas de la campaña anterior.
  
Antes de manipular las semillas, y para mejorar los resultados, humedeceremos el sustrato antes de rellenar los semilleros, así toda la mezcla estará húmeda y no quedarán zonas secas que puedan dificultar la germinación. Este trabajo lo realizaremos un par de horas antes de sembrar nuestras semillas.
 
 
Rellenaremos los semilleros con el sustrato humedecido, dejando 1-2 cm libre hasta el borde.
 
Presionaremos ligeramente con la yema de los dedos para que se asiente bien el sustrato, procurando que quede suelta, para que la semilla no encuentre dificultades a la hora de abrirse paso hacia la superficie. Dependiendo de lo que vayas a plantar, si no están efectuados en tu semillero,  tendrás que hacer agujeros en la parte inferior del mismo para que drene el agua. 
  
Coloca 2 o 3 semillas, depende del tamaño de nuestro semillero, si los agujeros del mismo son de 3 cm serán suficientes 2 semillas, pero si los agujeros son de 5 cm podremos depositar 3 ó 4 semillas en cada uno de los agujeros del semillero, sobre el sustrato.
  
Utiliza un poco de sustrato humedecido para enterrar las semillas. Las semillas muy pequeñas, basta con presionarlas sobre la superficie, sin tapar.
  
Etiqueta los cultivos y vuelve a regar con un pulverizador o situando los semilleros en una bandeja con agua, (retíralos al cabo de un rato para que eliminen el agua sobrante). ¡No uses regadera, puedes arrastrar las semillas!
 
 
Puedes confeccionarte tu propio invernadero, con unos palos y plásticos, e introducir tus plantones en el mismo, con lo que aumentará la estabilidad térmica y el ritmo de germinación de las semillas. Si te decantas por esta opción, introduce tus semilleros en el mismo y si observas que hay un exceso de condensación tendrás que dejar una parte del invernadero destapada para evitar que se pudran o que sean atacadas por los hongos.
 
 
Pasados unos días verás aparecer unos pequeños brotes, y el trasplante de la plántula del semillero a su lugar definitivo se realiza cuando ésta ya tiene 4 hojas o alcanza una altura aproximada de 15 cm.
  
Ahora únicamente queda regar sin excesos y, !!! Dejar que la naturaleza siga su curso. !!!
 
 
No quisiera cerrar esta entrada sin mencionar algunas reflexiones que nos pueden ayudar a la hora de tener en cuenta la planificación y algunos consejos para ayudarte y animarte a la creación de tu propio huerto.
  
Todo el mundo sabe que las plantas necesitan agua, pero algunas tienen más sed que otras. Por ejemplo, los tomates necesitan mucha agua, pero les gusta sentir un poco la sequedad entre trago y trago, esto favorece la floración y cuajado de las flores.
  
Sí, sí. La palabra “fertilizante” o “abono” a menudo genera miedos entre los hortelanos primerizos, pero no hay por qué temerla. No quiero promocionar, ni hacer publicidad del producto, pero este es el que uso, habitualmente, en mi huerto.
 
Si estás buscando un abono para tu jardín, lo primero que habrás descubierto es que existe una amplia oferta en el mercado. ¿Por dónde empezar? Bueno, los abonos orgánicos “equilibrados” suelen ir bien para la mayoría de las flores, verduras y hortalizas.
  
Es un abono universal granulado de liberación lenta.
Nitrógeno, Fósforo, Potasio y Magnesio.

Si un abono es equilibrado quiere decir que sus tres ingredientes principales, nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), están al mismo nivel. En general, el nitrógeno es bueno para las hojas y los tallos, el fósforo es para las raíces y el potasio para las flores y los frutos. Por tanto, un abono equilibrado alimenta a la planta en su totalidad. No obstante, lee bien las instrucciones del envase para saber con cuánta frecuencia tienes que alimentar a tus pequeñas, y cumple los horarios. 
  
Aprende a llevarte bien con los insectos. Algunos, como los pulgones, serán tu peor enemigo. Pero otros, como las mariquitas y las abejas, serán tus mejores y más fervientes aliados y amigos. Si te das cuenta de que las hojas han empezado a arrugarse y a marchitarse, mírales el envés. Probablemente encuentres alguna población de pulgón en tu querida planta.
  
No hay nada más emocionante que plantar un montón de semillas en un huequito y ver cómo empiezan a brotar. No obstante, no conviene dormirse en los laureles; no puedes dejar que todas crezcan. Sí, ya sé que es duro eliminar una de las plantas, que con tanto mimo y cariño has ido criando, pero las plantas no pueden crecer unas encima de otras. Competirán por los recursos, la luz y el espacio… no podrán desarrollarse de forma adecuada y acabarán muriendo. Así que, es mejor que arranques los tallos más débiles…
 
  
Lo importante es planificar bien, es cierto que nadie nace enseñado, pero, por experiencia, sabemos que los “agricultores primerizos" se suelen dar cuenta de este detalle al final del proceso. Aunque solo siembres unas poquitas cosas, organízate bien, ten en cuenta tus horarios y piensa cuándo tendrás un rato al día para atender a tus plantas, regarlas y cuándo podrás podarlas, echarles abono, etc. Piensa en lo que te gustaría ver, oler o comer, y si todo esto encaja bien con tu tiempo y con la luz que llega a tu huerto. Investiga un poco, y sobre todo, los primeros años, trata de plantar algo que sea sencillo de cultivar. 
   
Concluyendo, los primeros años, lo más importante, es que te plantees qué es lo que te motiva y lo que más capta tu interés.
  
Porque, al final, los huertos urbanos, son para valientes. Con un poco de planificación y de documentación, pasarás la prueba y obtendrás una buena cosecha, !!! Seguro. !!!.
 
Frase del día:
El desapego no quiere decir que no debes poseer nada, el desapego quiere decir que nada te debe poseer a ti.
 

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