martes, 14 de junio de 2022

Marcos de plantación

Hemos visto que en distintas crisis históricas las ciudades han desarrollado amplios programas de agricultura urbana para poder asegurar el abastecimiento de sus habitantes. Si bien el sentido de los huertos urbanos ha ido variando a lo largo de la historia, y sus usuarios, organización y funciones son distintas en cada momento, siempre se han mostrado como un elemento fundamental en estrategias de resiliencia urbana.

Un huerto urbano es un espacio que dedicamos al cultivo de alimentos por nuestra cuenta y de forma natural, es decir, sin llevar a cabo prácticas como las de la industria convencional, como puede ser el empleo de sustancias químicas o de fertilizantes.

La idea es regresar a las prácticas del cultivo natural (ahora también llamado cultivo ecológico) y producir alimentos más sanos.

Sin embargo, lo que ganamos al construir un huerto urbano en casa no es solo eso. El efecto positivo que generamos es mucho más amplio. Veamos algunas de sus ventajas:

·      Estimula el autoconsumo: Los huertos urbanos no solo son una tendencia. Cuando se asumen como un proyecto a largo plazo, pueden convertirse en una vía para el autoconsumo de alimentos. Además de la satisfacción personal que esto genera, contribuimos a disminuir la oferta de alimentos que se producen bajo la lógica del consumo masivo.

·     Mejora nuestra relación con los entornos: Gracias a un huerto urbano, conocemos de cerca los ciclos naturales de la tierra y las condiciones propias de nuestro entorno. Al hacerlo, fomenta en nosotros el respeto hacia el medioambiente y la necesidad de conservar los recursos que usamos día a día.

·    Promueve prácticas sostenibles: Al ser nosotros mismos los encargados de gestionar y mantener el huerto, podemos multiplicar las prácticas sostenibles que algunas empresas u organizaciones ya ponen en marcha para conservar el medioambiente y el equilibrio planetario.

Podríamos marcar varias etapas de la evolución del significado de los huertos urbanos. En sus comienzos, en la ciudad industrial del XIX y principios del XX, eran prácticas necesarias para la subsistencia, en un contexto de desposesión que dejó a amplias capas sociales desprovistas de medios de sustento. Los huertos se utilizaron también como instrumentos de control social y de modificación de los hábitos y estilos de vida, y se regularon fuertemente para evitar que pudieran proporcionar una excesiva autonomía a sus beneficiarios.

Ajos a punto de su recolección.

Recolección de los ajos.

A partir de los años 70 los proyectos de agricultura urbana se relacionan con la autogestión, el desarrollo local, la mejora de entornos degradados, la integración social, el fortalecimiento comunitario y la educación ambiental.

Después de un largo periodo en el que los huertos se han entendido básicamente como elementos de ocio o asistenciales, en la actualidad cobra fuerza el objetivo de hacer más sostenibles las ciudades, y de lograr la inserción de la naturaleza en ellas mediante corredores ecológicos y otro tipo de espacios verdes que influyan positivamente en el metabolismo urbano y que aumenten la biodiversidad.

 

 

Parra de Uva Blanca.

Plataneras y Níspero.

Pero, como por norma general, los huertos urbanos son de dimensiones reducidas, deberemos de optimizar en todo momento el terreno del que disponemos y, para tal efecto, disponemos de los llamados marcos de plantación.

El marco de plantación es la distancia recomendada entre plantas y líneas de cultivos. Por ejemplo, el de una acelga es 30 x 40 cm. Los 30 cm son la separación entre una planta y otra. Los 40 cm es la separación entre hileras o filas de cultivos.

Teniendo esto en cuenta, existen diferentes formas de disposición de las plantas. Estas son las más populares:

·     Cuadrado: también denominado marco real”. La distancia entre plantas y filas es siempre la misma de manera que cada una de ellas se sitúa en el vértice de un cuadrado.

·      Tresbolillo: cada planta se sitúa en el vértice de un triángulo equilátero, guardando siempre la misma distancia entre plantas que entre filas.

·      Cinco de oros: es un marco real o rectangular pero con una planta en el centro de cada cuadrado o rectángulo. Debe su nombre a que asemeja a la disposición del cinco de oros en la baraja española.

El marco de plantación en los cultivos es importante, con una separación idónea de las plantas obtendremos cultivos más productivos y con menos riegos de plagas y enfermedades.

Así mismo el marco de plantación también es importante para conseguir una ventilación y aireación óptima para los cultivos hortícolas. Favorecerá el cuajado de los frutos y las hojas de las plantas recibirán toda la luz que necesitan para su desarrollo.

Veamos ahora algunos marcos de plantación, así como el período recomendado para su recolección, de algunas verduras y hortalizas:

·     Acelga: Como he dicho anteriormente, el marco de plantación es de 30x40 cm. La recolección se produce a los 50-60 días. Podemos recoger hojas sueltas o  la planta entera.

·      Alcachofa: La alcachofa es una planta ideal para sembrar en invierno y primavera. Su sabor es intenso y suave. Necesita un suelo profundo y rico en materia orgánica. El riego debe ser espaciado, pero abundante. La plantación debe realizarse a 80 x 100 cm. Permite la recolección de 4 o 5 cosechas. Se recomienda recolectar a los 5 meses antes de que la alcachofa se abra.

·      Berenjenas: La época ideal para plantar las berenjenas es el verano, pero podemos también plantarlas en primavera, con la llegada del buen tiempo. El suelo para su cultivo debe estar suelto, pero bien abonado y que retenga la humedad. El riego debe ser moderado. La plantación se realiza a 60 x 100 cm. Si queremos limitar la producción de sus frutos, se recomienda podar la planta. La recolección se realiza a los 3 meses. Se suelen producir entre 10 y 30 berenjenas por planta.

·      Cebollas: La cebolla se puede cultivar durante todo el año. El suelo debe de ser ligero, aireado y con poca materia orgánica. El riego debe ser regular al principio, espaciándose poco a poco. La plantación se realiza a 30 x 15 cm. Y se recolecta a los 3-4 meses. Es aconsejable dejarlas secar, en el propio terreno donde han estado, cuando procedamos a su arrancado.

·      Coliflor: La coliflor es una verdura que se puede cultivar durante todo el año. El suelo debe de ser arcilloso, aireado y con materia orgánica. El riego debe ser espaciado, pero abundante. La plantación se realiza a 60 x 70 cm. Se pueden atar las hojas para proteger la piña del sol. Se recolecta a los 3-4 meses.

·      Fresón: Es un cultivo ideal para cualquier estación del año. El suelo debe de estar bien abonado, blando, pero no demasiado calizo. El riego debe de ser espaciado. Sin embargo, cuando empieza a florecer el fruto, deberemos de regarlo con más asiduidad. La plantación se realiza a 30 x 40 cm. Se recomienda acolchar con paja para evitar pudriciones. Se recolecta desde finales de primavera hasta el otoño.

Mi Huerto el pasado día 8 de Junio.

·      Judías: Si las temperaturas acompañan, se pueden empezar a plantar en el mes de marzo. No les gusta ni el exceso de frío ni de calor. El suelo debe ser rico en fósforo y potasio. Podemos sembrarlas directamente  2 o 3 semillas con un marco de plantación de 40 x 100 cm. El riego debe conservar la humedad, pero sin encharcar. Las judías germinarán entre 8-10 días, dependiendo de la variedad. Se recolectan cada 8-10 días.

·      Lechugas: La lechuga se puede cultivar durante todo el año. El suelo debe ser suelto y fértil. El riego debe ser frecuente, sin mojar la parte central. La plantación se realiza a 30 x 40 cm, aunque varía en función de la variedad. La recolección se realiza a los 30-40 días, atando previamente las variedades romanas.

·      Pimiento: Existen muchas variedades de pimiento: verde, rojo, amarillo, guindilla… El pimiento se suele cultivar en verano. Pero podemos cultivarlo en primavera, en función del tiempo. El suelo debe ser ligero y rico en materia orgánica. Se debe regar con regularidad, pero sin encharcar la mata. La plantación se realiza 40 x 50 cm. Se recoge a los 2-3 meses, aunque de forma escalonada.

·   Pepino: El pepino se siembra a partir de primavera y cuando las temperaturas son superiores a 15ºC. Necesitan un suelo rico en nutrientes y abonado cada 2 semanas. En cada hoyo, introducimos un par de semillas. Cuando germinen (8-10 días), seleccionamos la plántula más fuerte. El marco de plantación es de 50 x 80 cm. La tierra debe estar húmeda, pero sin encharcar. Los frutos se recogen a las 10 semanas, cuando midan aproximadamente entre 10-20 cm.

·      Puerros: Los puerros se cultivan todo el año. El suelo debe de estar bien abonado y algo húmedo en verano. El riego ha de ser moderado, pero frecuente. El marco de plantación es de 15 x 30 cm. Y se recolecta a partir de los 4 meses, de forma escalonada.

·   Tomates: La época por excelencia para el cultivo del tomate es el verano. Pero también lo podemos plantar en primavera si el tiempo es bueno. El suelo debe estar bien nutrido, esponjoso y aireado. El riego del tomate debe ser frecuente, pero sin encharcar. La plantación del tomate se realiza a 40-50 x 60-70 cm. Conviene enterrar la parte del tallo. Los de mata alta requieren tutor y poda. En cambio, los de mata pequeña, como los cherry y los tomate pera no. La recolección se realiza a los 2-3 meses.

·      Zanahorias: Las zanahorias necesitan un suelo rico en potasio, sobre todo en la fase de crecimiento. Se siembra en semillas, con un marco de plantación de 1 x 4 cm. Germinan entre 5-25 días. Necesitan un riego suave, que mantenga la humedad. Se recolectan en 3-4 meses.

Pero como he dicho infinidad de veces, para que la producción de nuestro huerto sea efectiva, hacen falta unos polinizadores y que mejor que para ello, disponer de una colmena cerca de nuestro huerto?

Tabla, sombrilla, para mitigar el calor veraniego de la colmena.

Las plantas compiten entre sí, todas quieren ser polinizadas, ya que sólo entonces podrán reproducirse. Los sentidos de las abejas están adaptados a las señales que emiten las flores, por un lado su color y por otro su olor. Las abejas pueden ver los colores, y prefieren volar sobre las amarillas y azules ya que no ven el color rojo. Por ejemplo, sólo ven la amapola como una mancha oscura.

Sin embargo, las abejas pueden ver la luz ultravioleta, y las plantas con flores “saben” esto, por ello tienen pigmentos que reflejan la luz ultravioleta. Las abejas saben donde están las fuentes de néctar y por tanto cuáles son los lugares óptimos para aterrizar.

Es increíble que las abejas sólo pueden ver los colores a una velocidad de vuelo máxima de 5 km / h, a mayor velocidad ven su entorno en blanco y negro.

Las abejas huelen con sus antenas. Gracias a la movilidad de sus antenas, también pueden oler espacialmente, lo que les permite saber la dirección de la que provienen los olores y dirigirse directamente a la planta en flor, polinizarla y recoger el néctar.

Las abejas chupan el néctar, la base para la miel, con su trompa y lo almacenan en su “estómago de miel”. El polen, que contiene una gran cantidad de proteínas y se utiliza sobre todo para criar a la prole, es recogido por las abejas casi al vuelo. Se adhiere a los pelos de las abejas, y cuando éstas visitan la próxima planta de la misma especie lo transfieren en cantidades adecuadas a su estigma.

Las abejas visitan alrededor de 100 flores por vuelo de pecoreo, con una velocidad de hasta 30 kilómetros por hora. Con diez vuelos al día, visitan unas 1.000 flores, sin embargo son capaces de realizar hasta 40 vuelos diarios lo que aumenta la cifra considerablemente. Por lo tanto, si de las colmenas salen diariamente unas 20.000 abejas varias veces al día, unos 20 millones de flores se polinizan diariamente. Si quieres conocer algo más sobre las abejas, pulsa en este enlace.

Cuando la abeja encuentra una importante fuente de alimentos, comparte esta información con sus compañeras efectuando diversas danzas (circular y de meneo), que son el primer paso para un reclutamiento efectivo.

Frase del día:

La tristeza es un lujo que solo pueden permitirse los jóvenes. ”

viernes, 20 de mayo de 2022

El cultivo de hortalizas y vegetales

Tanto los huertos propios como los huertos urbanos, cada vez, se están convirtiendo en algo más común debido, en gran parte, a la creciente concienciación de los efectos positivos de tener un huerto para las personas que viven en ciudades y zonas urbanas.

A pesar de que el hombre no siempre lo tuvo fácil para conseguir alimentos, un cambio en su estilo de vida supuso una ruptura con la seguridad alimentaria que amenazaba su supervivencia. Hoy en día la agricultura se considera una práctica alimentaria esencial para la subsistencia de los seres humanos.

Plataneras en el bancal del Nispero.

La agricultura tuvo su origen durante el período Neolítico, el último de los períodos en que se divide la Edad de Piedra. Durante este período ocurrió el paso de una sociedad nómada, basada en recolección, caza y pesca, a una sociedad sedentaria, basada en agricultura y ganadería. De hecho, Se cree que el descubrimiento de la agricultura fue lo que impulsó dicho cambio. Gracias a ella, se crearon las condiciones perfectas para la formación de los primeros pueblos y a la creación de un sistema alimentario basado en la racionalización.

Incluso podría ser acertado decir que la mujer fue la que descubrió la agricultura, debido a los roles que en aquel tiempo imperaban, con los hombres saliendo todos los días a conseguir alimentos y las mujeres quedándose al cuidado del hogar, lo que les dio la posibilidad de observar lo que ocurría con las semillas de los residuos vegetales.

Según los historiadores, son ocho los cultivos que se desarrollaron con el inicio de la agricultura. Los primeros en ser cultivados fueron los cereales:

·     El trigo «espelta» (La espelta es un grano menos conocido y mucho más antiguo que su primo moderno, el trigo. ¡Se estima que la espelta ya se cultivaba hace más de 7.000 años!

Sin embargo, en el siglo XIX, tras la rápida evolución de técnicas agrícolas modernas, dejó de cultivarse, pues ya no resultaba rentable para los agricultores. Y es que las cosechadoras podían cosechar el trigo común en un único proceso, mientras que la espelta necesitaba procedimientos adicionales para poder extraer la cáscara exterior dura, lo que complicaba y encarecía el proceso.

·      Le siguió el trigo "mocho" y la cebada.

·   Después vinieron las leguminosas: guisantes, lentejas, yeros y garbanzo. Y por último, el lino también figuró entre los primero cultivos.

Todo parece indicar que las primeras siembras y cosechas agrícolas ocurrieron en diversas regiones de Egipto e India, hace alrededor de 10.000 años.

A día de hoy, la agricultura es una de las actividades fundamentales del sector primario y fuente de sustento para una amplia parte de la población de nuestro planeta. La agricultura moderna depende y está intrínsecamente relacionada con la investigación científica, la física y la biología. Una gran cantidad de los avances en estos ámbitos de conocimiento permiten optimizar procesos de producción, recolección y convertir a la actividad agrícola en una práctica más sostenible.

 

¡Bueno, vale! Lo anterior, como curiosidad, está bastante bien, pero a nosotros lo que nos interesa es el cultivo de hortalizas y vegetales.

Así tenemos que, los primeros cultivos de hortalizas se remontan a miles de años en la historia. La inclusión en la dieta de plantas comestibles cultivadas en huertos, supuso un punto de inflexión y un cambio muy positivo en la evolución de la alimentación humana.

El origen del cultivo de hortalizas y verduras es posterior, al menos, un millar de años, al cultivo de cereales como el trigo, el arroz o el maíz.

Con el fin de la última glaciación, acaecida 15.000 años antes de nuestra era, el clima se fue suavizando. A ésta le sucedió un recalentamiento progresivo del clima, apreciable a partir del milenio X, y un florecimiento de las plantas sensibles al frío, como las leguminosas.

El cultivo de hortalizas constituye un invento en la medida en que supone hacer el experimento de obtener plantas comestibles, o plantas cuya baya o fruto era comestible, y trasplantarlas directamente, o por medio de semillas, a otro terreno.

Podemos, por tanto, suponer que su puesta a punto requirió mucha más observación agrícola que los cereales, y por eso su aparición es más tardía.

Se ignora qué especies exactamente dieron lugar a los primeros cultivos de hortalizas. Sabemos que en Anatolia, que parece haber sido el centro agrícola más desarrollado de esta época, las lentejas, las almezas y las al­caparras figuraban entre las especies que fueron objeto de los primeros semicultivos 7.000 años antes de nuestra era.

En el Nuevo Mundo fueron la calabaza, la calabaza amarilla, y la calabaza vinatera, cuyos frutos secos servían de flotadores de pesca, y luego hacia el año 5.000, la papa o patata, el tomate, el amaranto y la guindilla.

También sabemos que en Egipto, entre los años 3.200 y 2.780 a. de C., los cultivos de hortalizas abarcaban una gran variedad, ya que incluían el espárrago, el cardo, el apio, la col, la lechuga, las cebollas, los garbanzos, los rábanos y la sandía. Un poco más tarde apareció el pepino.

Según parece, los cultivos de hortalizas egipcios sirvieron de ejemplo para el resto de la cuenca mediterránea, por su tecnología y su gran variedad.

En Europa, en el siglo IV a. de C., Roma adoptó el cultivo de hortalizas y de la mayor parte de las especies extendidas por la cuenca mediterránea. Paradójicamente, muchas de estas variedades desaparecieron y los cultivos de hortalizas declinaron al final del imperio romano.

La col no volvió a introducirse en Europa hasta el siglo IX, al igual que el pepino. Las espinacas, que se cultivaban habitualmente en China desde el siglo VII, no llegaron a Europa hasta cinco siglos más tarde.

Y varias de las especies mencionadas anteriormente, y en su tiempo consideradas triviales, no reaparecieron en Europa hasta mucho tiempo después, durante el Imperio Romano, como la alcachofa o la berenjena. Pero mientras tanto Europa había sido conquistada por la patata, introducida a mediados del siglo XVI.

Con respecto a la evolución del cultivo de hortalizas y vegetales, hay pocos ámbitos de la tec­nología agrícola que sean tan irregulares como el del cultivo de hor­talizas. El mejor ejemplo nos lo proporciona el tomate (cuyo nombre viene de la palabra azteca “tomatl”, fruta hinchada), el cual, existía en estado salvaje antes de la colonización de América del Sur.

El tomate fue importado a Europa por su interés botánico en el siglo XVI (aparece en la descripción de un autor italiano de 1.554 bajo el nombre de pomi d’oro, “manzanas de oro”), ya que el fruto en estado salvaje era amarillo.

Era consumido por los indios de Amé­rica del Sur, pero por entonces tan sólo se recolectaba, y los europeos lo consideraron sospechoso hasta el siglo XVIII. El presidente norteamericano Jefferson introdujo su cultivo en los estados del sur en 1.781, y se comenzó a consumir habitualmente desde 1.812.

Con la extensión y propagación de las diferentes variedades, a finales del siglo XIX, llega entonces el comienzo de las hibridaciones de diferentes especies de vegetales y hortalizas.

Hemos visto unas pequeñas nociones sobre el inicio de la agricultura y el cultivo de hortalizas y vegetales, veamos ahora unos pequeños consejos para la optimización y el cuidado de nuestro huerto. 

No cabe duda que para conseguir tener un huerto sano basta con seguir una serie de prácticas, entre las que podemos destacar algunas de las que considero más importantes:

·      No pretendamos abarcar todas las hortalizas desde el comienzo, ya que existen grandes posibilidades de que no sea efectivo. Lo importante es comenzar con una variedad menor y luego, paulatinamente, incorporemos otras plantas diferentes. De esta manera podremos controlar todos los cultivos y sacar el máximo potencial de cada hortaliza. Por lo tanto, en el inicio, plantaremos con moderación.

·   Para que un huerto tenga un buen resultado en primer lugar, es necesario tener un suelo en buenas condiciones. Si el suelo está muy encharcado, se debe arar la tierra para conseguir que no se acumule tanta agua. Por el contrario, si está muy seca, se arará igualmente para conseguir acumular mayor cantidad de agua.

En segundo lugar, también es importante suministrar el abono y el sustrato adecuado. Además, el fertilizante es un pilar fundamental para conseguir el terreno que tu huerto necesita.

·   Cuando creamos un huerto, existe una serie de herramientas que son necesarias para facilitar la actividad, y deberemos de ir adquiriéndolas con el tiempo.

·   Para asegurarnos la calidad de nuestras hortalizas, el clima es uno de los factores más importantes en nuestro huerto. De hecho, si los cultivos son autóctonos,menor será la probabilidad de contraer enfermedades o plagas.

·   El huerto tiene unas dimensiones limitadas, y las hortalizas necesitan su espacio. Por ello, debemos tener en cuenta que no se puede abarcar una gran multitud de cultivos y sobre todo de la misma familia, pues competirían entre sí por los mismos nutrientes y no conseguiríamos una buena cosecha.

Una posible solución es asociar cultivos sembrando plantas que se complementen entre sí, de tal manera que se ayuden a crecer y desarrollarse. De lo contrario, existiría la posibilidad de que aquellas hortalizas que son de la misma familia compitan y, como consecuencia, no conseguir un huerto sano y productivo. 

·  El riego es tan importante como los demás consejos, como saber exactamente cuánto y cuándo regar los cultivos. El por qué es sencillo: tan malo es no regar lo suficiente como regar más de lo necesario.

Para evitarlo, la mejor opción es hacer uso responsable del agua. ¿Cómo? Cultivar juntas plantas que necesitan riegos similares. De este modo, no tendremos plantas que necesiten un riego diario al lado de plantas que necesiten un riego menos frecuente.

Además, siempre es importante regar las plantas por el atardecer para evitar que el agua se evapore con el sol y pueda impregnarse con la tierra.

·  Por último, cuando cultivamos hortalizas u otras plantas, siempre estamos expuestos a la posibilidad de recibir plagas o enfermedades que debiliten y estropeen nuestros cultivos. Y como más vale prevenir que curar, es importante saber cómo anticiparse a ellas.

Una muy buena opción es tener plantas que previenen las plagas y no perjudican a nuestro cultivo. Pon cerca de tus cultivos plantas que atraigan a los insectos polinizadores como las margaritas o los geranios.

Frase del día:

" El corazón siempre es inexperto "

lunes, 11 de abril de 2022

El despertar del Huerto

Siempre hay un momento idóneo para marcarnos unos determinados propósitos, y uno de tantos, ¿por qué no?, puede ser el cultivo de nuestro propio huerto. El poder cultivar nuestro propio huerto puede llegar a convertirse en todo un placer, y algo adictivo, con lo que relajarnos todos los días y, además, obtener nuestras propias verduras y hortalizas, lo cual convierte esta afición en una actividad muy gratificante.

Es una responsabilidad con nosotros mismos el cuidar del bienestar y del planeta, por eso cada gesto suma, y no hay excusas. Por eso debemos de entender que hay un montón de beneficios al disponer de nuestro propio huerto.

Terreno preparado para la nueva plantación 2022.

Entre otros  beneficios, para el planeta, podremos destacar:

· Si colaboramos con el planeta ayudándole a respirar, el nos recompensará mejorando la calidad del aire.

·      Al cultivar nuestro huerto disfrutaremos del “sabor de las cosas”, ya que obtendremos frutas, verduras y hortalizas de temporada.

·      Así mismo contribuiremos con la reducción del uso de envases.

Existen, además, otros beneficios, los beneficios personales que el huerto nos aporta, tales como:

·      Dedicar un tiempo a cultivar, cuidar y observar las plantas, es una forma de relajarse y reducir los niveles de estrés: conectas con el ciclo natural de las plantas, los procesos más lentos y puedes poner en orden tus pensamientos….

·      Así mismo es una actividad para compartir ideas y conocimientos, con otras personas aficionadas al cultivo del huerto.

·    Y lo más gratificante es esa sensación de incluir en tus recetas tus propios alimentos, te sientes satisfecho por el esfuerzo y el cuidado, el tiempo que has dedicado…, te sabe mil veces mejor. Lo saboreas de otra manera.

Vamos a realizar un somero repaso esquemático de las labores de preparación del huerto para la plantación paso a paso. Este proceso no tiene por qué ser siempre así, pero sí es un proceso recomendable que permite cultivar con ciertas garantías de éxito.

Comenzamos una nueva etapa de cosecha y mientras, en nuestros semilleros, se preparan las variedades que cultivaremos esta primavera, debemos poner a punto el huerto para la siembra. Preparar bien la tierra es la clave, pero ¿cómo realizarlo correctamente?

De una temporada a otra, la tierra necesita recuperarse y ser cuidada para volver a ser fértil. El objetivo es conseguir que esté suelta, aireada y esponjosa. Y por supuesto con buena capacidad de retención de agua y con todos los nutrientes necesarios.

Boceto de la plantación, efectuada el pasado año, en el huerto.

Es imprescindible retirar los restos de cultivos anteriores y las malas hierbas. Para la eliminación de las malas hierbas, podemos emplear la técnica de confección de terrones que consiste en formar terrones con las hierbas, intentando no romperlos y así darles la vuelta dejando las raíces fuera y tallos y hojas enterrados. De esta forma conseguiremos que las hierbas se pudran de manera natural, enriqueciendo el terreno.

Mantener zonas lindantes en el huerto con hierbas controladas, así como restos de cultivo en floración permite crear espacios para mantener poblaciones de insectos, ácaros y demás animales que conviven en armonía en espacios naturales.

La opción de aportar un abonado de fondo depende del estado del terreno en cada momento. Ahora es el momento oportuno de corregir carencias de nutrientes para nuestra próxima cosecha

No debemos de olvidar que no todas las hortalizas necesitan la misma cantidad de abono, unas son más exigentes que otras.

Los abonos más adecuados para el huerto son: humus de lombriz, estiércol, compost y guano.

Una vez aportado el abono de fondo procederemos a remover todo ello con la tierra. Esta labor también nos permite airear y mullir el terreno para que la planta desarrolle mejor su sistema radicular.

Durante el proceso de mejorar el terreno es recomendable rebajar ligeramente las zonas de plantación retirando algo de tierra a lo largo de los surcos. Con ello conseguiremos que después de la plantación dispongamos de tierra para ir aporcando el cultivo de vez en cuando.

Seguidamente, si disponemos de riego por goteo, lo colocaremos sobre la línea de plantación. Los puntos de emisión de riego (goteros) nos darán la referencia del lugar exacto en el que plantaremos cada planta. Según las características de estas las plantaremos más o menos cerca del punto de emisión de agua.

Seguidamente distribuimos las plantas de modo que optemos por el marco de cultivo ideal para la especie en cuestión. En este momento también tenemos que decidir su distribución en función del tipo de crecimiento que va a tener el cultivo.

A veces tenemos dudas de la separación necesaria entre plantas para conseguir un desarrollo ideal de éstas. El marco de plantación en los cultivos es importante, con una separación idónea de las plantas obtendremos cultivos más productivos, a la vez disminuiremos los riesgos de plagas y enfermedades. 

Plantación después de 15 días.

El marco de plantación también es importante para conseguir una ventilación y aireación óptima para los cultivos hortícolas. Favorecerá el cuajado de los frutos y las hojas de las plantas recibirán toda la luz que necesitan para su desarrollo.

Así por ejemplo tendremos que el marco de cultivo para estas plantas, será: (son distancias recomendadas, que se pueden variar, ligeramente, pero si se varía es aconsejable que esta variación sea siempre al alza)

Acelgas 50x30cm.

Ajos 15x10cm.

Berenjena 100×50 cm.

Calabacín 120×80 cm.

Calabaza 150x100cm.

Cebolla 30x10cm.

Col repollo 60×40 cm.

Coliflor 80×70 cm.

Fresas 40×30 cm.

Girasol 70×20 cm.

Habas 70×50 cm.

Judía 80×40 cm.

Lechuga 40×30 cm.

Melón 100x100cm.

Patatas 70×25 cm.

Perejil 25×15 cm.

Pimiento 70×40 cm.

Puerro 30×20 cm.

Sandía 120×120 cm.

Tomate 100×50 cm.

Por lo tanto, debemos de tener en cuenta que una buena distribución en el huerto es fundamental, para obtener una buena cosecha.

Así mismo es clave definir espacios, acceso a la luz, al agua, el control del viento, el comportamiento de las plantas a sembrar…

No es necesario disponer de un gran espacio de terreno, para la ubicación de nuestro huerto, un espacio menor de 100 m. debería de ser suficiente para sembrar  algunas especies que una familia puede necesitar para su consumo anual.

Es muy interesante conocer esta información porque, si tenemos el espacio, nada nos impedirá tener nuestros productos frescos en casa.

Antes de ponernos a definir dónde irá ubicada cada cosa, es indispensable saber qué tipo de siembras vamos a realizar y algunos datos más sobre ellas.

Así tendremos que, es preciso separar las verduras o frutas por temporadas, estableciendo el tiempo que tardará cada una en generar frutos.

Plantación el 15 de Junio 2021.

A esto se le llama “ciclos de vida” y será clave para facilitar los tiempos de trasplante y recolección de cosechas. También será necesario definir el tipo de cuidados que requieren y las asociaciones que son favorables entre ellos. Este último aspecto de asociaciones nos ayudará a:

·      Aprovechar mejor el terreno.

·      Facilitar que las plantas crezcan más sanas.

·      Asegurar que recibirán una buena cantidad de nutrientes.

Antes de comenzar con la plantación nos puede ayudar la generación de un pequeño plano, estableciendo en cada sección el tipo de siembra que vamos a realizar

Buscaremos establecer cuanto material necesitaremos para cubrir cada espacio del boceto diseñado de nuestro huerto (sustratos, abonos, fertilizantes, semillas, plántulas...)

En los inicios, nos puede ayudar la confección de un pequeño calendario o agenda, en el que anotaremos las características de las plantas que vayamos a sembrar: si utilizan germinación en semilleros y cuanto tiempo tardan, el momento en que se deben de pasar las plántulas al terreno y los cuidados que deben de tener, el tiempo apropiado para realizar el trasplantado y cómo influirá su uso frente a otras especies.

Este paso es decisivo porque será el que asegure que una planta que está lista para trasplantar tenga el espacio que necesite. 

 Cabe destacar que, la práctica y la experiencia nos hará, poco a  poco, dejar de lado este método de actuaciones, conocidas ya por la rutina y siendo más fáciles de organizar.

Mención especial, y muy a tener en cuenta, es la rotación de cultivos, no sembrando en el mismo lugar las mismas especies todos los años.

Esto se debe a que cada tipo de especie vegetal necesita de cierta cantidad de nutrientes y, al rotar, nos aseguramos de que no se consuman en exceso los mismos.

Por otro lado, la rotación de cultivos ayuda a prevenir la aparición de plagas y enfermedades que puedan ocasionar daños en cada especie.

¡¡¡ Ya tenemos preparado nuestro huerto para la siembra !!! Lo hemos trabajado de tal manera que únicamente nos quedará trasladar el diseño de nuestro huerto, efectuado en papel, a la realidad, este es un proceso delicado, pero apasionante que, con toda seguridad y como buen horticultor, disfrutarás muchísimo.

Es posible que tu diseño sufra algunas pequeñas variaciones en algún momento ya que el papel no es igual que la realidad.

¡¡¡ A la faena !!!

Frase del día:

" La felicidad es un modo de vivir que habita en nuestro interior. "