martes, 16 de noviembre de 2021

El final de los tomates

El verano hace tiempo que finalizó, y nos encontramos a mediados del otoño, ya hemos dicho adiós a esos vistosos cultivos de primavera-verano que hemos cultivado en nuestro huerto y, como era de esperar, los tomates hace un tiempo que ya han empezado a dar síntomas de agotamiento, por lo que se hace necesario proceder con su arrancado y dejar sitio para los cultivos de invierno, como las berzas, coliflores, brócoli, puerros, habas, cebollas….

 

 


 

Cebollas, Puerros, Habas y Bachocones.

2ª Plantación de Berzas y Coliflores.

Todo tiene un ciclo de vida y los tomates no son una excepción. Aunque en su hábitat natural, las plantas de tomate crecen como plantas perennes, por lo general se cultivan como planta anual para el cultivo. A los tomates se les conoce como perennes tiernos, ya que generalmente sucumbirán una vez que caigan las temperaturas, especialmente una vez que lleguen las heladas.

No cabe duda de que el tomate es la estrella en todo huerto, además está considerado como una de las “frutas”, sí una fruta, más valiosas que existen. En el camino para convertirse en la estrella de la huerta, ha ganado color, tamaño y vida útil. Pero ha perdido el alma: el sabor del tomate. La buena noticia es que la ingeniería genética ya tiene un plan para recuperarlo.

El sabor del tomate es la versión gastronómica de una orquesta sinfónica. Puedes retirar un instrumento sin que prácticamente se note, pero si se retiran muchos todo el mundo se da cuenta de que la pieza no suena bien.

La metáfora musical es muy apropiada, porque, mientras otras frutas como el plátano o la fresa son solistas (dependen de un compuesto volátil o de muy pocos), el tomate tiene unos 25 compuestos distintos para acabar creando su inconfundible olor y sabor.

Además de la recogida temprana, hay dos factores fundamentales que influyen en la deriva del tomate. El primero es el tamaño. Buena parte del sabor del tomate depende de los azúcares que contiene y, por normal general, el tamaño está inversamente relacionado con la cantidad de azúcar.

Para que nos hagamos una idea, los tomates actuales son mil veces más grandes que los primeros tomates domésticos.

El segundo gran factor ha sido que el sabor de los tomates nos ha dado bastante igual. Los incentivos económicos y empresariales priorizan el tamaño (y el peso) sobre el sabor y otras características. Eso hace que las variedades que se cultivan sean, fundamentalmente, las comerciales. Variedades que están seleccionadas para producir tomates enormes, brillantes, duraderos y de buen color. El sabor es secundario.

De hecho las variedades comerciales modernas solo tienen ya 13 de los 25 compuestos volátiles que le dan el olor al tomate, esto demuestra que llevamos décadas sin seleccionar los tomates por su sabor.

Ante esta coyuntura, la duda es si podremos alguna vez recuperar el sabor del tomate. La vida comercial del tomate hace que sea muy complejo y caro revertir el proceso.

Por eso, ¿Qué mejor que cultivar nuestros propios tomates en nuestro huerto? Podremos dotarlos de todas las atenciones que precisen y, con toda seguridad, no se parecerán en nada a los que podamos encontrar en los supermercados.

Una de las últimas recolectas de tomate de este año.

Una de las cosas a las que no solemos prestar atención es a la fase final de engorde y maduración, la cual conlleva una fertilización ajustada de ciertos elementos como pueden ser el potasio y el calcio.

El potasio aporta sanidad y también calidad del fruto, reduce el estrés hídrico y permite que las células del fruto sean más permeables, favoreciendo más cantidad de agua en el fruto.

Previo a la fertilización con potasio, hay que remarcar que los consumos de calcio desde las primeras fases fisiológicas hasta el inicio del engorde del fruto son necesarios para provocar una división celular y dureza del fruto de cara a su recolección.

Por lo tanto se hace necesario el aporte de calcio desde el inicio hasta la fase de engorde, en la que procederemos a la aportación de potasio.

Y, ¿porqué no, algunas curiosidades sobre los tomates?

¿Tus tomates se agrietan y se rajan?

Si has cultivado tomates alguna vez habrás observado que alguna vez han aparecido agrietados y rajados, esto suele ocurrir por varios motivos y con unas sencillas prácticas  podemos evitar su aparición.

Este agrietado o rajado no constituye ningún tipo de enfermedad y, estos tomates, se pueden comer con toda tranquilidad. Estas grietas aparecen por otras razones, entre las que podemos destacar:

·      Exceso de riego: al regar la planta en exceso los tomates se hinchan, por lo que terminan agrietándose.

·      Exceso de abono: sobre todo si en el suelo predomina el nitrógeno.

·      Cambios de la temperatura: deferencia de temperatura entre el día y la noche.

¿Cómo podemos evitar el rajado de nuestros tomates?

Una vez conocemos las causas más comunes para que nuestros tomates se rajen o agrieten evitarlo es muy sencillo. En primer ligar debemos regar siempre con la misma frecuencia y  hemos de evitar pasarnos en exceso. Si podemos aplicar algún acolchado natural mucho mejor ya que este mantendrá la zona con cierta humedad.

Controlaremos el estado del suelo de nuestro huerto y conoceremos la necesidad de nutrientes procediendo después al abonado en consecuencia. Con este acto conseguiremos el frenado de la aparición de plagas o enfermedades.

Con la temperatura no podemos efectuar muchas acciones, únicamente podemos optar por la recolección un poco antes de la maduración.

¿Se caen las flores de tus tomateras?

Con toda seguridad que alguna vez te ha pasado, tus tomateras han dado unas flores preciosas y en una buena cantidad, de pronto observas que, poco a poco, estas se van secando y caen al suelo, sin haber llegado a cuajar los tomates.

Antes de nada conviene saber que los tomates se auto polinizan, sus flores son macho y hembra al tiempo por lo que no se necesita más de una planta para la reproducción, no obstante   los insectos y el viento son importantes ya que cuando las abejas se posan sobre las flores del tomate, el zumbido de sus alas ayuda a agitar el polen y a moverlo dentro de la flor.

Por lo tanto vamos a identificar algunas de las causas que provocan esta caída de flores:

·      Temperatura: si esta sube por encima de 35 ºC la cantidad de polen de la flor baja notablemente lo que dificulta que la flor se polinice.

·     Poca luz: las tomateras necesitan mucha energía para producir tomates y esta la obtienen del sol, si no tienen al menos 6 horas de luz solar, si no reciben esa cantidad de luz, es posible que no sean capaces de sacar adelante los frutos.

·      Poca agua: Una planta con estrés hídrico no producirá frutos, producirá flores pero estas, simplemente, caerán.

·    Desequilibrio de Nitrógeno: tanto por exceso como por defecto, el nitrógeno, si nuestra tierra carece de nitrógeno, saldrán las flores pero estas caerán al poco tiempo, no obstante si la tierra tiene exceso, las plantas crecerán rápidamente y producirán una gran cantidad de hojas en detrimento del poco desarrollo de flores que se producirá.

·     Falta de Fosforo: la falta de fósforo se traduce en el secado de las flores. El aporte de un fertilizante foliar alto en fósforo solucionará este problema.

     Frase del día:

     " No confundas actividad con logro."  

viernes, 22 de octubre de 2021

El Olivo, árbol mitológico

El olivo un árbol mitológico. Según la mitología griega, el olivo nació por una disputa entre la diosa Atenea y el dios Poseidón; los dos querían ser protectores de la ciudad de Atenas. Los dioses del Olimpo elegirían a quien diese a los ciudadanos el mejor regalo. Poseidón, con su tridente, creó un caballo; Atenea, un olivo. Los dioses escogieron el olivo de Atenea (de él obtendrían madera, alimento y aceite para iluminarse), por eso la ciudad se llamó Atenas.

Su área característica de crecimiento es la ribera del Mediterráneo. Es una planta de hoja perenne y, según  las áreas geográficas de crecimiento, presenta variedades diferentes, verdes en la parte superior y grises plata en la inferior, perdurando en el árbol, una media de, tres años.

Olivo con cebo para la mosca de la fruta.

El tronco aparece gris-verde y liso hasta, aproximadamente, los diez años; luego se vuelve nudoso, con surcos profundos y retorcidos y toma color oscuro, casi negro. Las raíces tienen muchas ramificaciones superficiales que desarrollan la mayor parte de la actividad de absorción nutritiva. Se extienden horizontalmente hasta 2-3 veces la altura de la planta y penetran en el suelo, pudiendo llegar, en los suelos más fértiles, hasta 1,5 ó 2 metros de profundidad.

El olivo es un árbol robusto, capaz de resistir, en invierno, temperaturas por debajo de los 6/7 grados bajo cero, y de soportar largas sequías en verano.

La primavera corresponde al despertar vegetativo del árbol, después de la pausa de los meses fríos y en esta estación, se hace necesario abonar la tierra, trabajarla para favorecer el almacenamiento del agua y, sobre todo, podar el árbol.

Este abonado primaveral suministra al olivo las sustancias y los minerales necesarios, rectificando la relación de los contenidos en el terreno o integrándolos.

El olivo es capaz de sobrevivir en entornos áridos; sin embargo, en determinados momentos de su ciclo vegetativo, es importante que pueda gozar de una aportación hídrica adecuada. En verano es cuando se produce el desarrollo y crecimiento de los frutos. Durante estas fases del crecimiento una excesiva falta de agua provoca la caída de los frutos o, en el mejor de los casos, se disminuye gravemente su tamaño.

Se pueden considerar 4 ciclos en el árbol:

  • De 0 a 7 años: implantación improductiva (a los 5 años se realiza un trasplante)
  • De los 7 a los 30 años, aproximadamente: crecimiento con aumento continuo de la productividad (el principio de la producción, con sistemas tradicionales, se da a los 15/20 años; con sistemas modernos, a los 5/10 años)
  • De los 35 a 150 años: madurez y producción masiva.
  • Más allá de los 150 años: se inicia el envejecimiento, aunque con productividad notable durante siglos y, ocasionalmente, milenios.

 Una vez que hemos dotado a nuestro olivo de todos los cuidados necesarios llega el momento de la recolección, esta se produce dependiendo de la zona y el destino que le demos a nuestras aceitunas, de mesa o para la producción de aceite.

En esta entrada las destinaremos para mesa y aliñadas.

Aliñar tus propias aceitunas, además de ser muy fácil, tiene entre otras ventajas conseguir un producto cien por cien natural, rico, sano y, sobre todo, a tu gusto.

Las aceitunas, a aliñar, pueden ser verdes o negras y, a su vez, podemos prepararlas de tres formas: enteras, rajadas y machacadas. La diferencia fundamental es que las enteras se conservan durante más tiempo pero llegan a tener menos sabor, mientras que las machacadas hay que consumirlas en menos tiempo y adquieren sabores con más intensidad.

La variedad más importante de aceituna de mesa ha sido, desde siempre, la manzanilla y la más cotizada la gordal. Además también encontramos la cacereña, que es negra y la morona. Las aceitunas negras se suelen preparar enteras y debido a que tienen un menor amargor suelen necesitar menos tiempo para su elaboración.

Hemos de tener presente que, si queremos preparar aceitunas, rajadas o machacadas, antes de meterlas en agua debemos proceder con el “sajado” o “machacado” de las mismas.

Sajador de aceitunas.

Para “sajar” las aceitunas hay unas tablas de madera con agujeros de distintos tamaños, con cuatro cuchillas por agujero, que cortan la aceituna al hacerla pasar a través de ellos.

Sin embargo, para el “machacado” de las aceitunas se usa una especie de prensa pequeña que, mediante una palanca con muelle, aprieta la aceituna hasta que encuentra la resistencia del hueso y ésta se abre dejando a la vista el mismo.

  


Machador de aceitunas.

Machador y Sajador de aceitunas.

En la preparación artesanal de las aceitunas para su consumo podemos distinguir 2 fases: endulzarlas o quitarles el amargor y la segunda, el aliño en sí.

Fase 1: Proceso para suavizar o neutralizar el amargor de las aceitunas.

Hay dos formas de actuar en este proceso: una rápida (aproximadamente 10 horas) usando sosa caústica, y otra más lenta, y que sin embargo ha sido la más usada de forma tradicional, que consiste en sucesivos lavados con agua y posterior bañado de las aceitunas en agua salada.

El agua utilizada en este proceso puede ser cualquiera, siendo recomendable que no tenga alto contenido en cloro. El agua caliente a diferencia de la fría puede acelerar el proceso de elaboración de las aceitunas.

Así pues procederemos a colocar las aceitunas, a poder ser, en un recipiente de barro esmaltado suficientemente grande (en caso de no disponer de éste, se podrán usar unas garrafas o barreños de plástico, o cualquier recipiente que no sea metálico).

En un recipiente verteremos agua, hasta cubrir las aceitunas, y dependiendo de la cantidad de las mismas echaremos unos puñaditos de sal, procediendo con este acto durante diez días, aproximadamente, dependiendo del amargor de las mismas.

Para saber cuándo han perdido las aceitunas su amargor y por tanto están listas para pasar al siguiente proceso, tan sólo hay que probar alguna de las más verdes o de las que al estar machadas no han perdido su hueso y si ya no amargan podemos dar paso al aliñado.

Aceitunas Sajadas.

 

Aceitunas Sajadas, Zoom.

Fase 2: Aliño, proceso para darle el sabor que queramos.

Es la fase crucial, ya que el sabor final depende de los ingredientes del aliño. En esta fase daremos el sabor deseado a las aceitunas, para la cual se disponen de cientos de recetas transmitidas de generación en generación, siendo algunas típicas de determinadas zonas.

Para este proceso debemos de tener en cuenta la intercalación de capas de aliño en las aceitunas,  terminando siempre con una capa de aliño.

El recipiente deberá de permanecer tapado durante todo el proceso  de curación, siendo de vital importancia el envase del aliño.

¿Y por qué no unas curiosidades sobre las aceitunas?

  • Sabías que cada aceituna contiene, solo, 9 calorías de media. Aunque su contenido en grasa es alto, un 20% aproximadamente, son grasas Omega-3 y Omega-6, beneficiosas para la salud y reductoras del colesterol.
  • Que debido a su bajo poder calórico son aptas para cualquier receta de cocina, así como para muchas salsas y cremas.
  • ¿Sabías que para la obtención de un litro de aceite se necesitan 5 kg de aceitunas?
  • La aceituna es uno de los pocos alimentos que reúne los cuatro sabores básicos que detecta el paladar: amargo, dulce, salado y ácido. ¡Más versátil imposible!

Resultado final.

No me cabe la menor duda de que en un futuro, a la aceituna se le añada el nuevo sabor acuñado, no hace mucho tiempo, por el profesor Kikunae Ikeda y proviene de la combinación de los términos umai ‘delicioso’ y mi ‘sabor’, hablamos del UMAMI, cuyo significado es “sabroso”.

El llamado quinto sabor se ha hecho un hueco en la cultura occidental. Y aunque ya ha pasado un poco su boom, cabe señalar que hay muchos alimentos habituales en los que está presente.

Sí, al parecer, el llamado quinto sabor es de los primeros que aprecian nuestras papilas gustativas de lactante. Ya un poco más creciditos, advertimos el regusto del umami en los quesos, los pescados, los mariscos, en verduras como los espárragos, los champiñones, al beber té verde e incluso al paladear jamón serrano o unas anchoas.

Frase del día:

Una persona escucha solo lo que entiende.”

martes, 12 de octubre de 2021

La poda del membrillo

Agradable perfume, fruto grande, carnoso y de color amarillento.

El fruto del membrillo, como tal, no es famoso por comerlo en fresco, más bien se usa para compotas o mermeladas, añadiéndole azúcar, debido a su sabor fuerte, amargo y astringente.

A diferencia de las manzanas y las peras, la piel del membrillo se encuentra cubierta de un tomento, pelusa algodonosa que cubre la superficie de los órganos de algunas plantas, el cual se desprende en copos al rozarlo. También se desprende cuando, en otoño, el membrillo madura.


Pero, en esta entrada, lo que nos ocupa es la poda del membrillo y una de las razones más importantes para podar un membrillo es incentivar la producción del fruto.

Al efectuar la poda, los objetivos a alcanzar son:

·      Controlar el desarrollo del árbol.

·      Mejorar la cantidad y calidad de la cosecha.

·      Favorecer la iluminación y aireación en la copa e interior del árbol.

·    Eliminación de las ramas viejas, las cuales pueden albergar parásitos, así como también las secas, rotas o dañadas.

Para la correcta formación del árbol es necesario realizar algunas podas en el inicio, posteriormente, cuando el árbol está formado y se ha desarrollado, la poda deja de ser importante y suele efectuarse muy  pocas veces y estas van encaminadas a la eliminación de ramas muertas, torcidas y aquellas que se dirigen al interior o se superpongan con otras.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de planificar la poda de membrillos, son las heladas y el período de menor actividad y crecimiento del árbol. Por lo general esta se suele realizar a principios de primavera, antes de que el árbol recupere su actividad. En el caso de climas cálidos la poda suele realizarse en el otoño

En la poda de formación, que se efectúa hasta el 3er año con el fin de establecer la estructura del árbol y dirigir su crecimiento, al ser una poda bastante drástica, se efectúa cuando el árbol esta en reposo, es decir en otoño o finales de invierno.

Para su realización procederemos de la siguiente forma:

·      En el 1er año, se deben podar todas ramas del membrillo. Así, brotarán ramas más bajas.

·      En el 2º año, se recortarán un poco las ramas principales, a 2/3 de su longitud. Las ramas que broten desde la mitad inferior del tronco las quitaremos y las demás las dejaremos.

·    En el 3er año, podamos las ramas principales a 2/3 de longitud, y quitamos las ramas que vayan creciendo hacia dentro de la copa del árbol.

En la poda de fructificación, que se realiza en el 3er o 4º año del árbol, con el objetivo de establecer las ramas principales productivas, elegiremos las 3 o 4 ramas principales que queremos que sean la estructura del árbol. Estas ramas no deben tener demasiada inclinación, ya que así evitaremos que en el futuro se rompan por el peso.

 

A continuación, podaremos los chupones que salgan de estas ramas y las recortaremos un poco, dejando definida la estructura del árbol.

En la poda de producción, la cual se realiza a partir del 5º año, se efectúa para conservar su forma y despejar la parte interior del árbol, de esta manera aprovecharemos la cantidad de luz solar captada por la copa, con el fin de mejorar la calidad y cantidad de la cosecha.

Se trata de una limpieza y aclareo de las ramas, con el fin de facilitar la entrada de luz para beneficiar al fruto. En definitiva, lo que se busca con la poda de producción es mejorar el rendimiento del árbol y mejorar así su producción.

Para su realización procederemos de la siguiente forma:

·      En primer lugar, eliminaremos los chupones más grandes, ya que son poco productivos y frenan el correcto desarrollo de la rama.

·      Debemos cortar las ramas más bajas, ya que son las que reciben menos iluminación y, por lo tanto, producen los frutos de peor calidad.

·     Es recomendable que la copa tenga una forma lobulada, con muchos entrantes y salientes para aumentar así la exposición y conseguir un mejor aprovechamiento de la luz solar. También podaremos las ramas entrelazadas del interior de la copa, así como aquellas que estén dañadas, rotas o enfermas.

·      Los aclareos que realicemos no deberán de ser excesivamente intensos de ramas finas, para mantener la relación hoja/madera. Evitaremos así el exceso de madera, que reduce la capacidad de renovación de las ramas productivas.

Por lo tanto la poda de un membrillo maduro se hace para conservar su forma y despejar la parte interior del árbol. De esta forma, mejoramos la aireación y favorecemos la entrada de luz. Se denominan podas de producción, y durante esta fase también podemos realizar podas en verde y podas de rejuvenecimiento.

La poda de rejuvenecimiento, o poda de renovación, la cual se realiza en membrillos con más de 20 años, con indicios de envejecimiento, y después de haber estado produciendo muchos años. Estos síntomas pueden ser baja producción y de peor calidad, pérdida de follaje en el interior del árbol, hojas más pequeñas y de color amarillento,...

Se trata de una poda drástica, para rejuvenecer el membrillo, aunque también se puede hacer de forma progresiva.

·      Poda drástica de rejuvenecimiento: En el primer caso lo que hacemos es eliminar todo el follaje del árbol, dejando prácticamente la base del tronco y las ramas principales para que vuelvan a crecer.

·      Poda progresiva de rejuvenecimiento: Consiste en ir podando desde lo alto de la copa hasta la base de las ramas. Se hace por fases, cada 3 años iremos cortando una de las cuatro ramas principales del árbol.

La poda en verde del membrillo, generalmente la realizaremos en verano. Aunque se pueden realizar en cualquier época del año, lo normal es hacerlas a finales del mes de agosto, cuando el membrillo apenas tiene actividad a causa de las elevadas temperaturas.

Se efectúa para controlar el crecimiento de los chupones, eliminando los que no son aprovechables para el membrillo.

El momento ideal para la recolección de los frutos es unos dos meses antes de su maduración, en este momento, el fruto se caracteriza por un olor penetrante u unas pequeñas manchas amarillas en su corteza. Se almacena bien y puede durar hasta un poco más de tres meses, siempre y cuando se conserve adecuadamente.

Recolección de este año 2021.

Las frutas de membrillo saben mejor cuando se recolectan antes de que maduren completamente. Son altamente nutritivas, ricas en vitamina C y se pueden comer crudas, sus semillas también son comestibles. Las frutas maduras se pueden usar para hacer jugos, mermeladas o postres. Al igual que la fruta tropical popular se puede convertir en bebidas, mermeladas y otros alimentos.

Frase del día:

Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan. ”

martes, 7 de septiembre de 2021

Septiembre y el Huerto

Durante el mes de septiembre en el hemisferio norte, y en concreto en España, vemos como los días se acortan,  las temperaturas comienzan a descender y las noches comienzan a ser más frescas, no obstante, por otro lado, aumentan las lluvias… síntomas de que estamos próximos al cambio de estación.

Es un mes en el que se produce el cambio de  los cultivos que plantaremos en nuestro huerto. Así mismo es cuando comenzaremos a planificar nuestro calendario de plantación de hortícolas de otoño e invierno como pueden ser rábanos, acelgas, coles, cebollas, habas, puerros… menos exigentes, por otra parte, en cuanto a riego y con muchas menos plagas que las de verano.

Aquí dejo unos enlaces más sobre el cultivo de las habas.

-  Cultivos de invierno, Habas.

-  Habas por Magdalena.

Cuando observemos que los cultivos, que nos han acompañado durante el verano, llegan a su fin, y que su producción es nula o escasa, es el momento de proceder a su arrancado y, el momento idóneo para, efectuar un volteo de la tierra, con lo que conseguiremos un aireado de la misma, ya que con los riegos veraniegos se habrá creado una costra, dificultando el aireado de la tierra. Así mismo no debemos de olvidarnos de la aportación de abono para la reposición de los nutrientes que la tierra ha ido perdiendo durante todo el verano.

El fin de las judías.

 

Terreno para berzas y coliflores.

Una de nuestras mayores preocupaciones ha de ser el mantenimiento de la fertilidad en la tierra. Y una de las soluciones para conseguirlo está en la rotación de cultivos.

Como ya hemos indicado, en anteriores entradas, una de las premisas de esta alternancia consiste en cultivar distintas especies hortícolas en cada uno de los espacios que destinamos al huerto. De este modo, después de cultivos exigentes en nutrientes, plantaremos otros que no lo son tanto para que la tierra pueda regenerarse. En la práctica también nos permite ponérselo algo más difícil a determinadas plagas, que no encontrarán su planta huésped en el mismo lugar.

  • Así tenemos que, donde en verano hemos cultivado solanáceas (tomates, pimientos y berenjenas), podemos plantar liliáceas (ajos, cebollas y puerros)
  • Donde estaban las cucurbitáceas (como calabazas, calabacines y pepinos) podemos sembrar leguminosas (guisantes y habas) o bien crucíferas (coles, coliflores y rábanos). 
  • Las lechugas y escarolas se darán bien donde anteriormente habíamos cultivado zanahorias o cebollas. También podemos cultivar en el mismo espacio acelgas, espinaca y remolachas.

 

Plantación año 2021.

Plantación de Habas, Puerros y Cebollas.

Llegados al mes de septiembre nuestras plantas, al igual que nosotros, van a ir pasando menos calor, por lo que deberemos de ir reduciendo el riego, teniendo en cuenta tanto la temperatura como la posibilidad de lluvia, de esta manera reduciremos la posibilidad de que nuestros cultivos sean afectados por plagas, enfermedades y hongos.

Septiembre se caracteriza por ser un mes cambiante e impresivisible, los días aun pueden ser cálidos y secos, aunque sin llegar a las máximas de los meses pasados o, por otra parte, húmedos y frescos.

Pero no desesperemos, ya que si este año el mes viene fresco, siempre nos queda ese regalo improvisado a finales de mes que es el veranillo de San Miguel (29 de septiembre), esos días soleados en los que maduran y se cosechan algunas frutas como las peras y los membrillos.

Membrillero.

Los Bachocones, no fallan.

Estas circunstancias hacen que la actividad en el huerto sea, todavía, un poco intensa, aunque las tareas del huerto en septiembre disten de las más típicas del verano. Así mismo esta actividad también podemos observarla en los viñedos, ya que septiembre, en nuestro país, es por excelencia el mes de la vendimia, actividad que nos permitirá degustar los numerosos y excelentes caldos que se originan a lo largo y ancho de nuestra geografía.

Por lo tanto, llegados al mes de septiembre, las labores que podemos realizar en nuestro huerto disminuyen con respecto a las de verano. Aunque seguro que nos surgirán algunas más, a continuación menciono algunas a tener en cuenta:

  • En las zonas más templadas continuaremos con la recolección de tomates, efectuando la poda de los brotes principales, con esta poda conseguiremos que toda la energía de la planta se concentre en los frutos que ya están en desarrollo.
  • Retiraremos los cultivos que hayan dejado de producir, procediendo a continuación al arado y abonado de la tierra.
  • Realizaremos las conservas de judías, tomates, etc., con los excedentes de producción.
  • Vigilancia continuada de las posibles enfermedades de nuestros cultivos, como pueden ser el mildiu y el oídio. Podremos prevenirlos podando las hojas secas de nuestros calabacines, evitando mojar las hojas de estas hortalizas durante los riegos.
  • Terminar de recolectar los cultivos de verano y planificaremos el huerto para los cultivos de otoño-invierno.
  • Efectuar la plantación de las verduras y hortalizas que vayamos a cultivar durante el otoño-invierno.
  • Pero no se acaban ahí nuestras tareas en el huerto en septiembre, además si este mes se presenta con días intermitentes de sol y lluvias, con toda seguridad que harán acto de presencia las adventicias, por lo que deberemos de proceder a su control.

En resumen, septiembre se presume como un mes variable, bien cálido y seco como una extensión del verano (cada vez más frecuente con el cambio climático) o bien templado y lluvioso como una antesala del otoño que se avecina. 

Este año el mes de septiembre está siendo muy lluvioso y, a consecuencia de las lluvias (se han llegado a recoger 80 litros por m2 en un solo día), se ha generado un socavón en el bancal del membrillero, como se puede observar en la instantánea. En un principio era un poco más profundo (70 cm) y un diámetro de 40 cm, pero estoy procediendo con su taponado, ya que la tierra se filtraba por las grandes piedras que hay debajo de la tierra y que, en su día, se pusieron para nivelar el terreno.

Un buen consejo para hortelanos noveles, y experimentados, es tener a mano un fitosanitario para eliminar las orugas en las crucíferas. Las plantas de esta familia (coles, coliflores, repollos, grelos y brócolis) sufren de una plaga que en otoño, campa a sus anchas:

La oruga de la col:

Podemos detectar su presencia en nuestras plantas mediante una revisión ocular del envés de las hojas. En ellas puede haber puestas de huevos o las orugas que aparecen de los mismos al eclosionar. 

Los huevos son muy numerosos y están siempre agrupados. Son de color amarillo y fácil de ver a simple vista. Puedes retirarlos manualmente de las hojas, utilizando tus dedos o el filo de alguna herramienta de jardín. 

Huevos de Oruga de la col.

 

Orugas de la col en crecimiento.

Si han llegado a eclosionar, encontrarás una multitud de pequeñas orugas alimentándose de las hojas de tus plantas. Son realmente voraces y por ello la prevención es tan importante.

Elimínalas manualmente o utilizando un producto anti-orugas.

Es importante repetir la aplicación del producto según las indicaciones del fabricante, ya que sus madres (que ya son mariposas), pueden llegar a nuestro huerto desde otro lugar para depositar sus huevos. 

Con la bajada de las temperaturas, el ciclo de la mariposa de la col se acaba. En ese momento, las orugas se convierten en crisálidas para pasar el invierno. Su transformación finaliza en primavera, momento en el que emergen como mariposas para reiniciar su ciclo vital.

Frase del día:

El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va.