jueves, 22 de abril de 2021

El Huerto en Abril

Con la llegada del mes de abril llega también el calor y las lluvias, los días son más largos, por lo que en el huerto comienza la actividad. La actividad, en el huerto, es frenética puesto que llega el momento de abonados, trabajos de mantenimiento, siembra, trasplantes, prevención de plagas, etc.

Llegado el mes de abril es el momento idóneo para preparar nuestros bancales y comenzar con las siembras trasplantes y plantaciones. Abril es un mes que marca el inicio para plantar la mayoría de los cultivos que, posteriormente, recolectaremos en verano (judías, tomates, lechugas, berenjenas, calabacines, pimientos…)  

 

A la hora de la siembra en nuestro huerto deberemos de tener presente que existen varios escenarios  para cultivar las verduras y hortalizas, entre los cuales tenemos:

  • Por siembra directa al suelo: En este apartado tenemos un sin número de plantas que no es necesario hacer semilleros: acelga, achicoria, calabacín, calabaza, cilantro, espinaca, garbanzo, perejil, nabo, lenteja, guisante, maíz, zanahoria, rabanito y remolacha.
 

Tomate Mar Azul.

  • Por semillero o almacigo y posterior trasplante al huerto: Se prepara el semillero con un buen sustrato especial para semillero y cuando tengan una buena raíz podremos efectuar el trasplante al suelo: berenjena, calabacín, cebolla, lechuga, apio, todas las coles, endivia, judías, sandia, melón, tomate, pepino, puerro, pimientos, etc.

Llegado el mes de abril es tiempo de planificar y diseñar como nos vamos a guiar para realizar todas las actividades que tienen que ver con la puesta en funcionamiento de nuestro huerto, teniendo en mente la preparación para el resto del año.

Plantación, parcial, 2021.

Acondicionar el suelo es una de las principales tareas que se debe hacer en el huerto sin importar su tamaño o ubicación.

Este acondicionamiento consiste en limpiar totalmente el terreno, eliminando las malas hierbas, aireando y mullendo la tierra, allanaremos la zona en la que vamos efectuar nuestras plantaciones y para finalizar, pero no por ello menos importante, aplicaremos una buena cantidad de compost a base de humus de lombriz rico en minerales, también podemos utilizar estiércol de animales (caballo, oveja etc.)

También nos puede ayudar la confección de un esbozo de cómo queremos que sea nuestro huerto o cómo deseamos mejorar el que ya tenemos. Para ello debemos considerar lo siguiente:

  • Conocer las necesidades de riego de las plantas que conforman el huerto, con lo que podremos ahorrar tiempo, energía y esfuerzo.
  • Consideraremos cuanta luz van a necesitar nuestras plantas con el objeto de que logren un buen desarrollo y podamos recolectar por más tiempo.
  • Tendremos en cuenta la siembra de cultivos compatibles para protegerse entre sí (asociación de cultivos) además del ciclo de cada una de ellos.
  • Mantenimiento del sistema de riego, es otra tarea a realizar muy importante ya que en verano la temperatura llega a niveles extremos. Por esta razón con tiempo debes preparar los puntos de riego necesarios para cubrir tu siembra sin contratiempo alguno.

Por otra parte, en abril, los árboles frutales es cuando florecen, y alguno de ellos da sus frutos, por lo que es bueno conocer las fechas, con la máxima exactitud posible, en las que cada árbol frutal florece o da sus frutos así como los meses en los cuales se debe hacer la plantación. La mejor época para plantar árboles frutales sin duda es desde el otoño hasta principios de primavera, evitando el invierno inclemente lo más posible.

Higuera en flor, 23 de Marzo.

Melocotonero en flor, 6 de Marzo.

En el mes de abril  es cuando se va a producir la floración de muchos árboles  frutales, ver si estas flores han cuajado y dependiendo de eso proyectar cuan abundante será la cosecha.

Durante el mes de abril entre los árboles, más comunes en nuestros huertos, que florecen nos podemos encontrar: Albaricoquero, Melocotonero, Cerezo, Ciruelo, Higuera, Limonero, Naranjo, Granado, Membrillo, Níspero, Manzano, Peral.

Los frutales requieren atención especial debido a que vienen cumpliendo un ciclo que casi siempre comienza en el otoño, para culminar en la primavera cuando el sol les permite cerrar un ciclo con la producción de sus frutos.  En el huerto hay que tener una rutina periódica para suministrarles los cuidados necesarios y puedan seguir su proceso natural.

Clarear los árboles que presentan una cantidad excesiva de ramas mezcladas con frutos, eliminando de forma selectiva los pequeños frutos a lo largo de sus ramas. Claro está que disminuirá la producción pero con la seguridad de obtener mayor calidad.

Parra, Uva Moscatel.

Limonero.

También se pueden plantar a principios de primavera o un poco antes si el clima ya es cálido, aquellos árboles frutales que no pudimos sembrar en otoño.  Eso sí, con cuidados especiales: tienen que ser frutales a raíz desnuda y sin hojas ya que necesitará de sus raíces para arraigarse y comenzar con su desarrollo.

El abonado es indispensable, sin excesos para que las plantas no se recarguen y se comiencen a caer sus hojas y sean víctimas de las plagas y enfermedades. Debe contar con un sustrato rico en nutrientes y que mantenga la humedad.


Níspero, plantado el 5 de Marzo.

Ajos.

Una vez que ya hayamos concluido con el plantado de nuestros cultivos el trabajo que nos queda es el cuidado del huerto. De esta manera deberemos de prestar atención a las necesidades de riego del mismo, al cuidado y eliminación de posibles plagas, hierbas invasoras, a los caracoles que, en sus inicios, pueden estropear nuestro huerto.

Frase del día:

Siempre es la hora correcta para hacer lo correcto.”

 

domingo, 7 de marzo de 2021

Habas por Magdalena

Estamos a primeros de marzo, el huerto, por lo general, ha permanecido en reposo durante todo el invierno a excepción del terreno destinado a los cultivos de otoño-invierno, como pueden ser cebollas, berzas, coliflores, puerros y, para mí, una de las leguminosas más sencillas de cultivar que podemos tener en nuestro huerto, el Haba.

El haba es una planta herbácea de la familia de las fabáceas o leguminosas cuyas semillas crecen en el interior de una vaina. Comparte por tanto familia con las legumbres, pero, en su versión fresca o tierna, se considera más una verdura, a efectos nutricionales y también prácticos. Es un caso similar al guisante fresco.

Es una planta muy rústica, poco exigente, tanto en nutrientes como en su cultivo, y que puede crecer casi en cualquier sitio. Al ser una leguminosa tiene la capacidad de recoger el nitrógeno del aire y liberarlo en la tierra. Por lo tanto es un cultivo que mejora la tierra enriqueciéndola para la siguiente plantación.

Por este motivo se le suele utilizar en muchos lugares como abono verde. El abono verde consiste en cortar la planta cuando está en flor (máxima producción de nitrógeno) y los tallos triturarlos y envolverlos con la tierra en el suelo. Su fijación de nitrógeno y la materia orgánica que aporta el triturado de los tallos hacen que sea un excelente abono orgánico.

Como hemos dicho, al ser un cultivo mejorante del suelo, puede preceder a otros cultivos más exigentes como el cultivo del tomate o el cultivo de los calabacines.

Las habas precisan sol para crecer, pero no en exceso, por lo que prefieren tener un poco de sombra durante el día. Asimismo, no tolera el calor excesivo y su temperatura ideal oscila entre los 20° C. La planta del haba tolera bien el frío. Aguanta hasta -5ºC bastante bien. Existen variedades locales que pueden aguantar incluso temperaturas inferiores.

Existen numerosas variedades de haba, estas se diferencian por el tamaño de su vaina (cortas, medias y largas). Otra diferenciación es por su productividad y el tiempo hasta su recolección.

Mencionaremos a continuación algunas de las variedades existentes y sus características:

  • Haba Aguadulce: las vainas son muy largas y con muchos granos, muy productiva, su producción es escalonada.
  • Haba Muchamiel: variedad muy precoz y productiva, dando sus primeros frutos a los 40 o 60 días de su plantación, sus vainas tienen entre 7 y 9 granos, es una de las más comercializadas. Se suelen sembrar en la primera quincena de septiembre.
  • Haba Mahón: es una variedad propia, planta temprana con vainas largas, su grano es aplanado y redondeado.
  • Haba Albina irabal: Variedad semiprecoz con vainas largas, pero semillas pequeñas, tiernas y muy dulces.
  • Haba luz de otoño: Una de las características de esta variedad es la formación de vainas dobles en los primeros puntos florales, sus vainas son largas y estrechas, en climas cálidos se siembra a finales de agosto o primeros de septiembre. 
  • Haba Fabiola: se siembra de octubre a noviembre, es una variedad muy productiva, sus vainas son rectas y compactas, suele dar gran cantidad del calibre de la variedad baby.
  • Haba Reina Mora: Las vainas son largas, de 23-25 centímetros de longitud, conteniendo 6-7 granos. La producción es abundante en los primeros nudos. La semilla al secarse es de color violeta brillante y de tamaño medio. Variedad extra precoz.

Dependiendo de la zona en la que nos encontremos el haba se puede sembrar desde la finalización del verano o principio de otoño, entre septiembre y octubre, e incluso, si nuestra zona es templada, podemos sembrarlas a comienzos del invierno.

Para una producción óptima, es indispensable una correcta preparación del terreno, este ha de estar suelto y con un buen drenaje, la plantación se realiza en llano o en un pequeño caballón.

Antes de la siembra es conveniente tener las semillas en agua durante 24 horas en remojo, para ablandarlas, acelerando, de esta forma, el proceso de germinación.

El marco de plantación mínimo, aconsejable, es de 60x30 cm, es decir, sembramos en hileras separadas por 60 cm, y las semillas separadas entre sí  30 cm. Se siembran en hoyos o en una pequeña zanja de 4 a 5 cm. de profundidad en ambos casos. Bastará con poner 2-3 semillas en cada golpe para asegurar que al menos una de ellas germine y se convierta en una planta.

Una vez efectuada la plantación procederemos a suministrar un riego abundante al terreno para dotar de una buena hidratación al mismo.

Posteriormente, y una vez hayan germinado, podemos efectuar, si así lo estimamos, un aclareo, esto es, que si germina más de una planta en el hoyo dejaremos solo una, dando prioridad a la que observemos más vigorosa.

Con respecto al suelo, como hemos dicho anteriormente, las habas son poco exigentes, pero este ha de ser capaz de retener agua y nutrientes además de poseer un buen drenaje. Así mismo es conveniente aportar materia orgánica baja en nitrógeno y rica en fósforo y potasio, ya que como el resto de las leguminosas, estas plantas son capaces de fijar el nitrógeno de la atmósfera en el terreno.

La cosecha la iniciaremos cuando las vainas vayan alcanzando un grosor adecuado, señal inequívoca de que las habas ya están engordando y están listas para ser recolectadas. Esto es cuando alcanzan una longitud de 15 a 20 cm, dependiendo de la variedad que hayamos cultivado. 

Cosecha semanal de Habas.

La cosecha del haba se realiza en marzo, abril y mayo  aproximadamente, si las hemos sembrado en otoño. O en julio o agosto si las sembraste en primavera.

En general el riego ha de ser moderado y con regularidad, con el fin de mantener el suelo húmedo y evitar en todo momento los encharcamientos. Durante la época de floración y llenado de vainas, las habas llegan a requerir de un riego constante, pero sin producir los encharcamientos. El riego durante las primeras etapas de crecimiento es importante para evitar una reducción en la cosecha.

Por el contrario, el encharcamiento puede ocasionar un exceso de humedad, originando la aparición de hongos y enfermedades, e incluso la pudrición de los tallos.

Cuando comienza la floración del haba, deberemos de tener especial cuidado con los riegos y la humedad excesiva. Si tienen demasiada agua pueden comenzar a marchitarse las flores con la consiguiente pérdida de cosecha.

Estas leguminosas se comportan mejor con humedad constate que con riego abundante y espaciados.

El método de riego más adecuado para el cultivo del haba es el riego por goteo. Un método que permite regular el flujo de agua adecuadamente y ayuda a mantener seco el follaje, evitando, de esta forma, la aparición de hongos.

Las horas más apropiadas para realizar el riego son las primeras horas de la mañana o al atardecer. Una vez que las plantas se han desarrollado, el riego lo efectuaremos, únicamente, cuando el suelo tenga signos de estar seco.

Al ser una planta muy rústica, presenta pocos problemas de enfermedades y plagas. Y menos todavía si se cultivan en un huerto familiar con métodos ecológicos, utilizando la rotación de plantas, pero entre los principales problemas o plagas que podemos encontrar en su cultivo debemos destacar:

  • El Mildiu y Roya del Haba: esta enfermedad se observa en épocas lluviosas y de alta humedad, alternando con días soleados y calurosos. Los síntomas son manchas blancas en las hojas y los tallos. Para prevenir esta enfermedad, lo más importante es dejar espacio suficiente entre las plantas del cultivo para favorecer la circulación del aire y no surjan estas enfermedades que, generalmente, son por hongos y por humedad. En el caso de la roya las manchas que podemos observar en la planta son marrones. Para su erradicación podemos utilizar extracto o purín de cola de caballo u oxicloruro de cobre. 
  • Pulgón negro o mosca negra: Este tipo de plaga suele aparecer a finales de su ciclo (si las sembramos en otoño). Estos pulgones se ponen en los ápices vegetativos de la planta (en la parte superior). Si la planta está suficientemente desarrollada podemos podar la parte afectada, despuntando la planta. Si el problema es más grave o persiste, usaremos jabón potásico diluido en agua, Neem o purín de ortigas. 
  • Babosas y caracoles: Si la siembra la hemos efectuado en febrero-marzo, la germinación coincide con la época en la que los caracoles y babosas (mucho más glotonas) están en plena expansión, y nuestra plantación de habas será un gran alimento para ellos.

Estas leguminosas se caracterizan por ser una fuente de proteínas y hierro. También llegan a proporcionar nutrientes como la vitamina C, carbohidratos, fibra, potasio, fósforo, sodio y magnesio.

Su índice glucémico es bajo, pudiendo ser consumidas por personas diabéticas que quieren mantener unos niveles de azúcar adecuados.

Son muy a tener en cuenta sus propiedades diuréticas y depurativas.

Su potasio nos ayuda con la hipertensión, mala circulación o retención de líquidos.

El contenido en fósforo que poseen nos ayuda a mantener unas funciones cerebrales saludables.

Las habas, también, se pueden consumir frescas y verdes, sin dejar madurar y secarse. Cuando van madurando los azúcares naturales se van transformando en almidón y se va perdiendo dulzor y la consistencia tierna. Así mismo se pueden consumir secas como cualquier otra legumbre, previa hidratación. Son más calóricas y su digestión es mucho más pesada.

El Haba es muy tradicional, como aperitivo, en los almuerzos de los agricultores. Las habas tiernas y frescas se han incorporado a la cocina moderna en ensaladas, purés o licuadas.

A la hora de la recolección del haba, debemos de buscar las vainas turgentes y crujientes, de color verde brillante.

Y qué mejor que mencionar un par de recetas, tradicionales de la zona levantina, concretamente de Castellón, en las que la base son las habas:

Tortilla de habas o “Tortilla de faves tendres”

La tortilla de habas es muy típica de Castellón y como ahora deberíamos de estar en plenas Fiestas de la Magdalena, aquí os indico como elaborar esta tortilla tan gustosa y sabrosa. (Fiestas suspendidas por la Generalitat por motivos de restricciones por Covid – 19)

En estas fiestas, el primer domingo de las fiestas, se celebra la Romería de las cañas, se sube desde la ciudad hasta la Ermita de la Magdalena y lo más tradicional para almorzar es el bocadillo de “tortilla de faves tendres”, a estas habas también se le pueden añadir unos ajos tiernos, y de postre no pueden faltas nuestras “Figues albardaes”.

Son unas fiestas que conmemoran los orígenes de la ciudad y no las fiestas de su patrón, como suele ser natural en la mayoría de los pueblos y ciudades.

Ingredientes:(para 2 personas) 

·      200gr. de habas desgranadas.

·      3 huevos.

·      Aceite de oliva virgen extra.

·      Sal

Elaboración:

·      Ponemos una sartén con aceite al fuego, cuando esté caliente añadimos las habas.

·    Sofreímos, a fuego lento, para que se rehoguen y se pongan tiernas, procurando no moverlas mucho si no se rompen y se suelta la piel.

·      Batimos los huevos en un bol o en un plato hondo.

·    Cuando las habas estén tiernas, las sacamos del aceite y las escurrimos, las depositamos en el bol con los huevos batidos y removemos con cuidado.

·      Ponemos un un poquito del aceite, que habíamos quitado anteriormente, en la sartén para hacer la tortilla y echamos toda la mezcla de huevos y habas.

·      Cuájala bien como cualquier tortilla, y ya está.

Habas al Tombet

Otro plato típico de Castellón son las Faves al Tombet. Reciben este nombre por el movimiento que se hace para remover las habas ya que se agitan en la cazuela o voltean pero no se remueven con ningún utensilio, a partir de que le agregamos el líquido.

Ingredientes: (4personas)

·        1 kg. de habas peladas.

·        300 gr. De ajos tiernos.

·        16 morcillas mini secas o 2 normales secas.

·        125 gr de bacón o panceta.

·        8 salchichas frescas.

·        4 alcachofas grandes.

·        Aceite Oliva Virgen Extra.

·        Romero, también se puede usar pimentón.

·        1litro de agua. (O hasta cubrir las habas)

·        Sal

Elaboración: 

·      Pelamos las habas, limpiamos y troceamos los ajos tiernos en trozos no demasiado pequeños.

·   Troceamos el bacón y cortamos en dos o tres trozos las morcillas, dependiendo del tamaño que tengan.

·      Antes de nada, y una vez que tenemos las habas desgranadas, es muy aconsejable el quitar el rabito que viene anexionado a las mismas, ya que estas quedarán más tiernas después de su elaboración, sobre todo en las de mayor tamaño, posteriormente procederemos al lavado de las mismas.

·     En una cazuela grande, si es de barro mejor, ponemos a calentar el aceite para freír la panceta. Remueve durante unos minutos y añade los ajos tiernos, remueve para que no se peguen y cuando estén con color añade las morcillas.

·      Si deseamos utilizar el pimentón, ahora es el momento de añadirlo a la sartén, este puede ser dulce o picante, dependiendo de nuestros gustos.

·      Limpiamos y preparamos las verduras, a las alcachofas les cortamos la punta y el tallo y retiramos las hijas verdes y duras hasta que aparezcan las blancas, las cortaremos en 6 trozos. Freímos las alcachofas hasta que estén bien doradas y salamos al gusto.

·     Añadimos las habas y las freímos, agregamos el agua caliente, hasta cubrir las mismas, cuando empiece a hervir bajamos el fuego y tapamos. Dejamos cocer a fuego lento unos 30 minutos, aproximadamente, dependiendo de lo tiernas que sean las habas. Si decidimos usar el romero ahora es el momento de añadirlo al cocinado.

·      Una vez que las habas están en la cazuela no las remuevas con ningún utensilio, únicamente mueve la cazuela, o sea al tombet.

·    Si durante la cocción observamos que nos quedamos sin caldo podemos ir añadiendo poco a poco, al final debe quedar con poco caldo pero no secas del todo.

Y para finalizar, unos pequeños consejos con los que, posiblemente, logremos mantener un buen estado de conservación en nuestras habas y aumentemos la producción de las mismas:

Las plantas de habas no precisan soportes para crecer, pero si el viento es excesivo corremos el riesgo de que las plantas se rompan por lo que es conveniente colocar algún medio de soporte a las mismas.

Es aconsejable la siembra de habas en suelos donde  anteriormente se hayan cultivado coles, judías o patatas.

Mantén a raya las adventicias en tu huerto.

No se llevan bien con los cultivos de ajos y guisantes.

Frase del día:

“Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas.”

martes, 12 de enero de 2021

Comenzamos con los Ajos

Sabias que, en el antiguo Egipto, el valor del ajo llegó a ser extremadamente alto debido a la creencia de que fortalecía considerablemente la salud de los esclavos que construían las pirámides. De hecho, un esclavo llegó a valer tan sólo 7kg de ajo.

Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 y sustituyó, en gran medida, al ajo como anti inflamatorio y antiséptico. Sin embargo, durante la IIª Guerra Mundial el ajo volvió a ser muy utilizado debido a la incapacidad de cubrir la demanda de antibióticos que había. De hecho, los rusos llamaban al ajo “la penicilina rusa”.

Tener ajo en nuestra casa es lo ideal si lo usamos mucho, esta planta es poderosa para nuestra salud y deliciosa para dar sabor a nuestros platos.

Los ajos, para su cultivo, requieren buenos niveles de nitrógeno en la tierra, por lo que tener abono orgánico de buena calidad será imperativo.

Así mismo, los ajos necesitan sol. Por lo que su ubicación la efectuaremos en zonas que tengan bastante luz solar a lo largo del día.

En los terrenos más secos colocaremos la simiente (los dientes) en el fondo del surco y en los húmedos, sobre el caballón (formando una fila en la cumbre) o una a cada lado del mismo (tresbolillo, este puede ser doble). La profundidad de siembra es de 3-5 cm, siempre con la punta hacia arriba. Cada diente se coloca a 10-12 cm del otro. Además, la distancia entre filas debe ser de 25 cm, como mínimo, para asegurar una aireación suficiente y evitar problemas de hongos.

La tradición es plantar los ajos en luna menguante.

Ahora bien, si lo que queremos cultivar son ajos tiernos, podemos plantar la cabeza entera, sin eliminar de ella las pieles protectoras de la cabeza de ajo. Las pondremos a un palmo de distancia unas de otras. Algunos agricultores plantan la cabeza dejándola a la vista, semienterrada, tapándola cuando han crecido algo las primeras hojas, con un aporcado ligero. Otra forma sería desgranar la cabeza del ajo y plantar los dientes, pero a una distancia muy inferior que la usada para la plantación de ajo normal (4 ó 5 cm.)

La recolección se hace prematuramente, sin esperar a que se inicie la formación del bulbo. Es más, un ajo tierno que haya iniciado la bulbificación habrá perdido calidad como tal.

Con datos numéricos, el ajo resiste temperaturas de hasta -10º C, en estado vegetativo, por su condición de planta rústica.  Si está en fase de crecimiento vegetativo, soporta un poco menos, temperaturas de hasta -5ºC.

A pesar de estas temperaturas tan bajas, al ajo le sienta mal las heladas tardías.

Si no hay “tempero ó sazón”, será conveniente efectuar un riego antes de proceder con la plantación, y posteriormente, una vez efectuada la plantación, volveremos a regar si observamos que la tierra se seca. Si la primavera es lluviosa, se comportará como un cultivo de secano hasta abril, fechas en las que debido a las mayores temperaturas será necesario dar un segundo riego, y tal vez otro en mayo. El ajo tiende a pudrirse fácilmente, por lo que, el riego debe ser de moderado a escaso en caso de lluvias.

El ajo es una hortaliza que, por la estructura de sus hojas, no compite bien con las adventicias por la luz, por lo que es recomendable hacer desbroces o binados de manera que las líneas de cultivo permanezcan limpias de hierba durante el cultivo.

A principios o mediados de primavera van a salir unos tallos con una flor. Si dejamos que la flor crezca, el ajo va a movilizar todos los nutrientes hacia la misma y “descuidará” el tamaño del bulbo por lo que, procederemos a cortarla. Entonces, con una mano sujetamos firmemente el tallo del ajo, para evitar que se desprenda del suelo y con la otra tiramos del tallo floral y éste último se va a romper.

Cuando las hojas han alcanzado una buena altura es hora de anudarlas ya que, necesitamos que las hojas se sequen y empiecen a movilizar nutrientes hacia el bulbo para que se desarrolle bien. Atado de los ajos  La técnica consiste, básicamente, en hacer un nudo común y corriente en la base del tallo. Es importante efectuar esta labor cuando el tallo no esté húmedo, ya sea por lluvia o riego.

La recolección la efectuaremos a las dos semanas de haber anudado el ajo, cuando se empiece a secar el tallo, esta la efectuaremos procurando no dañar la cabeza.

Posteriormente quitaremos las raíces y hojas podridas y los dejamos secando al sol durante dos días para evitar que se pudran más adelante.

No obstante, la novedad siempre llama nuestra atención, y cuando un alimento sufre un cambio tan radical como pasar de blanco al negro, su popularidad puede dispararse. Hablamos del AJO NEGRO.

El ajo negro, a diferencia de lo que muchas personas piensan, no es un nuevo cultivo o una nueva variedad de ajo; si no que es el ajo común que ha fermentado en determinadas condiciones de humedad y temperatura, durante un largo período de tiempo, es lo más parecido al “umami”, (ese nuevo quinto sabor de las cosas “sabor delicioso” que se une a los sabores dulce, salado ácido y amargo). De hecho este término, como no podría ser de otra manera, proviene de Japón.

Esta fermentación se obtiene colocando las cabezas de ajo en bandejas dentro de cámaras estancas. Ahí se mantienen a una temperatura y humedad constante, durante un periodo aproximado de 30 días. Después se sacan de las cámaras y se les deja oxidar en salas acondicionadas durante otros 45 días. Es en este proceso cuando el ajo empieza a cambiar su aspecto y color hasta transformarse en un ajo negro.

Lo más interesante del ajo negro es que adquiere con la maduración una serie de propiedades que no se encuentran en otros alimentos. Todo este proceso se elabora sin añadir ningún aditivo, por lo tanto su mutación es totalmente natural.

Pero lo que realmente diferencia al ajo negro del blanco, más allá de su textura y sabor, es su mayor riqueza antioxidante.

El sabor del ajo negro es mucho más suave y dulce que el del ajo blanco, además huele mucho menos y por lo tanto desaparece el mal aliento. Es más fácil de digerir y no repite. Lo ideal es tomarlo crudo, porque con la cocina se van perdiendo sus excepcionales propiedades.

Pese a su color oscuro carbonizado, a diferencia del típico color amarillento o blanco, su textura es gelatinosa y blanda en lugar de duro.

Además presenta mayor concentración de propiedades beneficiosas para nuestra salud en comparación  al ajo común.

Si de algo no cabe la menor duda es de los numerosos beneficios del ajo negro, entre los que podemos destacar:

·      Disminuye las tasas de colesterol  y triglicéridos en sangre.

·      Regula la presión arterial y previene la hipertensión.

·      Ayuda a mejorar la circulación.

·      Un mayor poder antioxidante (hasta diez veces) que el ajo común.

·      Contiene cerca de 7 veces más cantidad de polifenoles que el ajo común.

·      Su increíble carácter antibiótico.

·      Ayuda con problemas respiratorios como el asma.

·      Es un potente antiinflamatorio a todos los niveles.

·      Rico en vitamina C y proteínas.

·      Ayuda en los procesos digestivos y en el tránsito intestinal.

·      Es fuente de proteínas y colágeno.

·      Tiene propiedades diuréticas.


Para la transformación del ajo común  a ajo negro, procederemos de la siguiente manera:

·      Es necesario partir de una o varias cabezas de ajo común o morado crudo.

·      A continuación, se le debe limpiar la parte exterior de las cabezas de ajo, con cuidado de que los dientes del ajo no se desgranen.

·      Se colocan las cabezas de ajo, en un recipiente totalmente hermético y con algo de humedad.

·      El ajo negro necesita fermentar a más de 60 grados centígrados durante un período de 30 días, por lo que para hacerlo en casa se antoja un poco complicado, es recomendable utilizar un fermentador de ajo negro, especie de olla programable, capaz de mantener durante largos períodos de tiempo una temperatura constante

·     Pasados esos treinta días, los ajos habrán caramelizado obteniendo, casi en su totalidad, su característico color negro,  se sacan y se dejan reposar en lugares con alto porcentaje de humedad unos 45 días más, para que así puedan adquirir su proceso de oxidación por completo.

Por lo tanto, como las características más destacables del ajo negro podemos mencionar:

Su olor, este es afrutado muy agradable y parecido al del vinagre balsámico, que a pesar de que haya sufrido un proceso de fermentación no huele a putrefacción.

Su textura, esta es ligera, muy tierna y untuosa.

Su sabor, este es intenso, dulce y con un ligero toque ácido; a algunas personas les recuerda al regaliz. Se puede decir que tiene un sabor algo balsámico.

Su color, este cambia a un marrón pálido, pudiendo llegar al oscuro.

Y como no podía faltar, una exquisita receta confeccionada con ajo negro: Salsa all i oli de ajo negro.

Ingredientes:

  • 10 gr de aceite de oliva
  •   2 dientes de ajo negro
  •  1 huevo mediano
  •  Sal
  •  2 bolsitas de tinta de sepia o calamar (8 gr)

Para su confección diluiremos la tinta de calamar en un poco de agua, la pondremos al fuego hasta que hierva, posteriormente la dejaremos enfriar para su uso posterior.

En la batidora añadimos la yema de huevo, la tinta diluida, un poco de sal y los dos dientes de ajo, batiendo hasta que se deshaga el ajo.

Una vez finalizado este proceso añadimos el aceite, poco a poco, removiendo el preparado hasta que emulsione la salsa.

Parece que al Jazmín le ha sentado bien la climatología que hemos tenido últimamente, ya veremos la evolución con los fríos, e incluso heladas, que inevitablemente padeceremos en los próximos días.

 

Frase del día:

El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe aprender: a caer