viernes, 14 de noviembre de 2025

Riego y poda del Limonero

Existen maneras sencillas de multiplicar la cosecha sin apenas esfuerzo ni físico ni económico. El riego y una poda correcta, realizada en el momento adecuado, es esencial para mantener sano nuestro limonero y mejorar su rendimiento.

Plantar un limonero en nuestro huerto puede parecer una tarea sencilla, pero mantenerlo saludable y productivo requiere dedicación y ciertos conocimientos.

Los limoneros pueden florecer y dar frutos varias veces al año, pero la floración principal y una cosecha abundante suelen ocurrir en primavera.

La primavera es una de las épocas más esperadas, el clima con sus temperaturas más cálidas, pero sin llegar a las altas temperaturas del verano, se convierte en un aliado de las plantas. 

Es el momento preciso para que el limonero pueda dar todo su potencial, pero si no recibe la cantidad justa de agua, el estrés hídrico no controlado, puede frenar la floración o provocar la caída prematura de los frutos.

Así pues, podemos estimular la floración de un limonero y maximizar de esta forma la producción de nuestro árbol.

Someter al árbol a un breve período de sequía puede ser la clave para que este frutal produzca flores y, eventualmente, nuevos limones. Este procedimiento consiste en dejar de regar la planta durante un lapso de unos diez días, lo que genera un estado de estrés en el árbol que impulsa al árbol a producir flores como mecanismo de supervivencia. Una vez finalizado este período, se debe reanudar el riego y añadir fertilizante.

Posteriormente, al reanudar el riego y añadir fertilizante rico en potasio, el limonero interpreta que las condiciones son óptimas para florecer.

No obstante, el estrés hídrico controlado, si bien es cierto que estimula la producción de frutos, no es recomendable recurrir a esta práctica de manera continuada, ya que podría debilitar al árbol a largo plazo.

El riego es crucial para el desarrollo del limonero. Durante la primavera, lo ideal es regar dos veces por semana, asegurando que el agua penetre a una profundidad de al menos 30 centímetros, donde se encuentran las raíces activas.

Uno de los errores más comunes es solo mojar la superficie del suelo, lo que hace que el agua no llegue bien a las raíces más profundas y que termine dando frutos pequeños. 

En invierno, el árbol limonero necesita ser regado apenas una vez por semana, aunque lo cierto es que todo dependerá del estado en el que lo tengamos y del suelo. Los suelos arenosos requieren riegos más frecuentes que los suelos arcillosos, ya que retienen menos agua.

Un riego excesivo en invierno puede ser perjudicial para nuestro árbol limonero, causando problemas como la pudrición de raíces y la caída de hojas, por nombrar solo los leves.

Indicios de la falta de riego en el árbol limonero:

·       Hojas marchitas: las hojas se ven caídas, flácidas y sin la rigidez normal.

·       Enrollamiento de las hojas: las hojas pueden empezar a curvarse hacia adentro, especialmente en los bordes.

·     Coloración marrón: los bordes de las hojas pueden volverse marrones o amarillentos, y en casos más severos, toda la hoja puede secarse y caerse.

·       Crecimiento lento o detenido: la falta de agua puede afectar el desarrollo general de la planta, resultando en un crecimiento más lento de lo normal o incluso deteniéndose por completo.

·       Frutos pequeños: la falta de riego puede afectar el tamaño y la calidad de los frutos, resultando en frutos más pequeños de lo normal.

·    Caída prematura de hojas y frutos: si la falta de riego persiste, el árbol puede empezar a perder hojas y frutos de forma prematura como un mecanismo de defensa para conservar agua.

Pero tan importante como regar un limonero es podarlo, aunque esta última práctica suele pasar desapercibida para muchos.

Dar vigor y abundancia de frutos a un limonero depende en gran medida de la manera en que se lo pode y, sobre todo, del momento elegido para hacerlo.

Especialistas en agronomía coinciden en que la poda es una práctica esencial para obtener un limonero saludable, con flores constantes y una producción regular de limones a lo largo del año.

Un limonero correctamente podado recibe mejor la luz, desarrolla brotes más fuertes y previene la propagación de enfermedades, lo que se traduce en una mayor calidad y cantidad de frutos.

La estación recomendada del año para podar resulta clave: podar en el periodo adecuado estimula la recuperación del árbol, limita el impacto de posibles daños y maximiza la formación de nuevos brotes productivos.

Una vez conocemos esto podemos determinar que el mejor momento para podar un limonero, en zonas templadas, es a finales de invierno o principios de primavera, cuando el árbol está en reposo vegetativo y antes de iniciar la brotación, por lo que se recupera mejor.

La poda estimula el crecimiento de ramas nuevas y flores, manteniéndolo sano y productivo.

La poda dependerá de la edad y de la zona climática en que nos encontremos distinguiendo tres tipos de poda:

🌱 Poda de formación (primeros 3–4 años)

·       Objetivo: Darle una estructura equilibrada y fuerte.

·       Dejaremos 3-4 ramas principales, bien distribuidas, alrededor del tronco.

·    Época: Final del invierno o inicio de primavera (después del riesgo de heladas y antes del brote fuerte).

·       En climas cálidos, se puede podar a finales de otoño si no hay riesgo de heladas.

🍋 Poda de mantenimiento o producción (árbol adulto)

·    Objetivo: Favorecer la entrada de luz, eliminar ramas viejas, secas o enfermas, y estimular la fructificación.

·       Época ideal:

Ø Final del invierno – inicio de primavera: (finales de febrero – mediados de marzo) cuando han pasado las heladas fuertes, pero antes de que comience la brotación y la floración.

✂️ Poda ligera (retoques)

·       Finales de verano – inicio del otoño

·       👉 Final de septiembre – octubre

·       Útil para quitar ramas secas, chupones nuevos o corregir ramas mal orientadas.

·    Solo pequeñas correcciones, sin efectuar cortes grandes, para no debilitar antes del invierno.

⚠️ Evitaremos podar:

·       En plena floración o fructificación (ya que esto reduce la cosecha).

·       Durante heladas o calor extremo (esto genera estrés para el árbol).

·      En las podas ligeras evitaremos podas fuertes, ya que el árbol no tendría tiempo suficiente para reponerse antes del invierno. 

En un limonero conviene podar solo las ramas necesarias para mantenerlo sano, aireado y productivo.

🌳 Pero, ¿qué ramas se deben eliminar?

·       La regla de oro es sencilla:

Ø Eliminaremos las ramas secas, enfermas o dañadas.

Ø Elimina las ramas que crecen hacia adentro, se cruzan o compiten por espacio y luz, manteniendo el centro ligeramente abierto para que entre la luz.

Ø Corta aquellas ramas que se rozan constantemente, ya que pueden dañar la corteza y favorecer la entrada de enfermedades.

Ø Quita las ramas débiles que no producen frutos y las que están sobrecargadas, para que la energía del árbol se concentre en producir limones de calidad.

Ø Recorta suavemente las ramas que han dado fruto para estimular brotes nuevos.

Ø Recorta las ramas muy bajas que llegan a tocar el suelo ya que ensucian el fruto y dificultan el riego.

Beneficios de una poda correcta:

Ø Estimula el crecimiento: al eliminar lo improductivo, el árbol concentra su energía en ramas sanas, creciendo más fuerte y rápido.

Ø Mejora la producción: favorece la entrada de luz y aire, desarrollando limones más grandes y jugosos.

Ø Previene enfermedades: un limonero ventilado y soleado es menos propenso a plagas.

Ø Refuerza la estructura: evita ramas débiles o cruzadas que puedan romperse.

Ø Facilita la cosecha: ramas bien distribuidas hacen más fácil recolectar los frutos. 

💡 Consejos prácticos para la poda: 

·    Desinfecta las herramientas antes y después de usarlas, para evitar enfermedades.

·       No cortes más del 25–30 % de la copa en una sola temporada.

·       Evitaremos podar en plena floración (abril – mayo) o en pleno calor (julio – agosto)

·       Si podas ramas gruesas, aplica pasta cicatrizante para evitar infecciones.

·     Riega abundantemente después, si el clima es seco, para ayudar a la recuperación.

·       Si nuestro limonero es joven, la poda de formación la efectuaremos en los mismos meses (febrero – marzo)

·    En la costa mediterránea podremos podar un poco antes, incluso en enero, si no hay riesgos de heladas.

·       Evitaremos podar en plena floración (abril – mayo) o en pleno calor (julio – agosto)

·   Después de la poda principal, un abonado con estiércol bien hecho o abono cítrico ayuda a que rebrote con fuerza.

·    La altura final deberá estar entre 2,2 y 2,5 m, para que podamos recolectar sin escalera. 

Como es normal, los limoneros pueden verse afectados por distintas plagas, pero hay algunas que suelen ser mucho más comunes que otras. Una de las más usuales es el pulgón.

Un insecto pequeño que se agrupa en brotes nuevos y chupa la savia, debilitando la planta poco a poco. Otro visitante habitual es la mosca blanca, que pone sus huevos en el envés de las hojas y produce una melaza que atrae hongos.

La cochinilla también es una de las plagas más problemáticas, sobre todo la de tipo algodonoso. Se pega a los tallos y hojas, y suelta una sustancia pegajosa que no solo afecta el crecimiento, sino que puede provocar la aparición de hongos negros.

El Minador de hoja es otra plaga que suele aparecer en los limoneros, una larva que se introduce en el interior de la hoja y va dejando un caminito en forma de túnel.

Además, hay que tener cuidado con la araña roja, que suele atacar en épocas secas y calurosas. El trips, por su parte, daña flores y frutos, causando manchas y deformaciones.

Estas plagas no solo afectan la estética del limonero, sino que también reducen su producción.

Conclusiones:

Tener un limonero en el huerto representa una opción sostenible y beneficiosa, ya que proporciona frutas frescas y de calidad, aporta autosuficiencia alimentaria reduciendo la dependencia de productos comerciales y contribuye a la biodiversidad del entorno. Además, su valor ornamental y su bajo mantenimiento lo convierten en un árbol ideal para integrar en un huerto ecológico, fomentando prácticas responsables y un mayor contacto con la naturaleza.

Frase del día:

Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.” Platón (427 a.C. – 347 a.C.) Filósofo griego.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Tareas en el Huerto en Noviembre

En noviembre, el huerto se enfoca en preparar para el invierno y aprovechar los cultivos de temporada de frío y preparar el suelo para la próxima temporada. Podemos sembrar hortalizas de raíz como zanahorias y rábanos, de hoja como espinacas y acelgas, y otras como habas, ajos, cebollas y lechugas. Es un mes de tareas de mantenimiento y proteger los cultivos del frío.

El buen habero, ha de sembrar en todos los santos y cavar en enero.”

El huerto entra en una etapa de transición y reposo. Es tiempo de limpiar, proteger, preparar y reflexionar. Aunque la actividad visible disminuye, las tareas de mantenimiento y planificación son fundamentales para asegurar un buen inicio de la próxima temporada.

Las temperaturas en este mes comienzan a descender, y el suelo se enfría, lo que nos obliga a los amantes de la horticultura a adaptar los cultivos y tareas a las nuevas condiciones.

El invierno está a la vuelta de la esquina, pero, a pesar de que cada día hace más frío, es posible continuar disfrutando del huerto y beneficiarnos de sus ventajas. No obstante, es cierto que tenemos que atender al tipo de verduras y hortalizas que podemos plantar teniendo en cuenta las bajas temperaturas. Basta con preparar nuestros cultivos para ello y, sobre todo, aprovechar este mes para empezar a plantar especies vegetales resistentes al frío. 

El huerto en noviembre empieza a ralentizar todos los procesos biológicos de las plantas en general y las adventicias no escapan tampoco a este fenómeno, ¡¡¡menos mal!!! Después del frenesí de la primavera y el verano, los cultivos y sus competidores empiezan a darnos algo de tregua. Aunque no del todo porque seguimos sembrando, trasplantando y recolectando algunas cosillas.

Nuestro huerto quiere entrar en reposo, pero todavía hay mucho que hacer en él. La dedicación que le demos al mismo será proporcional al resultado final, así que manos a la obra. De hecho, el frío no debe desanimarnos, ya que algunas hortalizas son perfectamente aptas para estas temperaturas. Veamos algunos cultivos que podemos plantar en Noviembre:

Las Habas, es uno de los cultivos por excelencia de los meses de frío. Aunque como tal no es exigente, sí demanda cierto tiempo y dedicación. Puede sembrarse por voleo, aunque en climas muy fríos, conviene hacerlo en semillero. La clave para que germine y crezca lo suficiente para ser trasplantada está en la humedad: necesita un sustrato que esté húmedo de forma constante.

El Puerro, un vegetal sencillo de cultivar y con una potencia aromática única. Es amante de la sombra por lo que hemos de escoger bien el lugar de plantación. De siembra por voleo, necesita una temperatura superior a 8 grados durante al menos 15 días para germinar correctamente. Una vez los plantones han crecido conviene aclararlos para dejar suficiente espacio de desarrollo a cada planta. Necesita profundidad para crecer.

La acelga y los guisantes, son unos cultivos que encuentran en noviembre un buen momento para germinar. Estas plantas son resistentes al frío y su siembra en este mes asegura una cosecha continua durante la temporada invernal.

Asimismo, zanahorias y borrajas tampoco deben quedar fuera de la planificación de este mes. Estos cultivos permiten obtener productos frescos para el inicio del año.

No debemos olvidarnos de los tradicionales de la dieta mediterránea, el ajo y la cebolla, estos encuentran en este mes el momento perfecto para ser plantados.

Aunque ciertamente la actividad en el huerto parece reducirse en noviembre, es un mes de plantación clave. Las hortalizas mencionadas garantizan una cosecha rica y variada para enfrentar el invierno con productos frescos y deliciosos.

En zonas cálidas todavía tenemos la gran suerte de seguir recolectando tomates, berenjena, calabacines, puerros y pimientos. Productos que en las zonas más frías ya dejaron de recolectarse hace tiempo.

Además de la plantación, noviembre es un mes ideal para llevar a cabo una serie de tareas en el huerto, preparándolo para la llegada del invierno.

🛠Tareas del Huerto en Noviembre – Zona Mediterránea

       Huerto en tierra – Clima templado, otoñal y húmedo.

·       1ª Semana: Preparación y limpieza

Ø Retirar restos de cultivos de verano (tomates, pimientos, calabacines…)

Ø Labrar y enriquecer el terreno en el que no vayamos a plantar nada, de cara a retomar los cultivos de primavera.

Ø Colocar mantillo (paja, hojas secas o compost) para conservar humedad.

Ø Si tenemos árboles frutales en nuestro huerto, este es un buen momento para podarlos y retirar las ramas muertas o enfermas. La poda permite que el árbol concentre su energía en las partes más sanas ayudando a prevenir enfermedades. 

Ø Siembras directas: ajos, habas y guisantes.

Ø En semillero protegido: lechugas, escarolas y acelgas.

Manzanas, buenas y buen calibre.

Rama rota por exceso de peso.

·       2ª Semana: Siembras de invierno

Ø Siembras directas: rábanos, nabos, espinacas y canónigos.

Ø Trasplantes: cebollas tempranas, puerros y coles.

Ø Reduce el riego, pero evita que la tierra se seque.

Ø Añade ceniza de madera (rica en potasio) si tienes calabazas o coles creciendo. 

·       3ª Semana: Protección y mantenimiento  

Ø Coloca telas anti heladas o campanas sobre las plantas tiernas. 

Ø Aporca la tierra de la base de coles y puerros para proteger las raíces. 

Ø Comienza un compost nuevo con hojas secas y restos del huerto. 

Ø Cosechas: acelgas, espinacas, rábanos, lechugas, zanahorias y nabos. 

Ø Frutas: caquis, granadas, cítricos, manzanas tardías. 

·       4ª Semana: Revisión y planificación

Ø Comprueba drenaje y elimina charcos tras lluvias.

Ø Revisa tutores, mallas y protecciones.

Ø Planifica rotación de cultivos para invierno y primavera.

Ø Cosechas: últimas calabazas, coliflores, berzas, brócolis, acelgas y primeros cítricos. 

💡 Consejos extra para noviembre en el huerto:

·       Evita heladas tempranas cubriendo plantas jóvenes por la noche.

·       Ajos y habas son los protagonistas del mes: ya que resisten bien el frío.

·       Vigila babosas y caracoles, muy activos con la humedad otoñal.

Conclusiones:

En noviembre, el huerto entra en una etapa de descanso después de la cosecha de verano. Aprovecharemos para limpiar los restos de cultivos, abonar el suelo y preparar la tierra para el invierno. Es un mes de mantenimiento, protección contra el frío y siembra de hortalizas resistentes como ajos, cebollas, habas o espinacas. También es momento de reflexionar sobre la temporada pasada y planificar la próxima. Aunque la actividad disminuye, es un mes clave para asegurar un buen inicio del siguiente ciclo agrícola.

Frase del día:

La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.” 

domingo, 5 de octubre de 2025

Tareas en el Huerto en Octubre

Tener un huerto en octubre es un desafío, pero también una gran oportunidad para disfrutar de la transición entre las estaciones y aprovechar los últimos cultivos de verano, así como preparar el terreno para el invierno.

“Dicen que, “en octubre de la sombra huye, pero que si sales al sol te cuides de la insolación.” Y es que no es hasta mediados o finales de octubre cuando empezamos a notar la llegada del otoño en la huerta valenciana. Pero no os confiéis, porque los primeros fríos y lluvias llegan siempre a traición, así que tendremos que estar preparados y planificar bien nuestras tareas.

En octubre, el huerto cambia de ritmo: en el hemisferio norte se prepara para el frío y en el sur para la explosión de la primavera, entrando en una etapa de transición entre el final del verano y el inicio del otoño, en esta entrada trataremos sobre las tareas de Octubre en el huerto en el hemisferio norte.

Octubre es un mes clave para el inicio de cultivos de invierno. La tierra aún conserva el calor del extremo verano, pero las noches son más frescas e indican que es el momento perfecto para preparar el huerto para los meses más fríos, ya que todavía es posible sembrar muchas variedades de hortalizas y verduras.

Octubre tiene unas características muy concretas a tener en cuenta a la hora de seleccionar lo que se va a plantar. Ya que es un mes irregular en cuanto a temperaturas y precipitaciones. Las lluvias aún pueden ser fuertes, pero mal distribuidas y alternando con períodos de más sequedad. Las temperaturas durante el día suelen ser suaves, alcanzando valores de 20 a 25 ºC, pero ya descendiendo considerablemente por la noche. Las horas de sol han ido disminuyendo haciendo reducir notablemente la actividad vegetal.

Es en este mes cuando se empiezan a notar los primeros indicios de que estamos en otoño: las plantas leñosas entran ya en una fase de poco crecimiento y las hojas de los árboles y arbustos de hoja caduca comienzan su decadencia.

Las plantas de la temporada de verano entran en su fase final del desarrollo y deberán ir siendo sustituidas. Si hemos dejado madurar del todo los últimos frutos nos servirán para recolectar sus semillas, secarlas y guardarlas para el próximo año.

A medida que queden espacios libres en el huerto haremos una buena aireación, labrando la tierra, y añadiremos una buena capa superficial de compost dejando la tierra en reposo unos días para que le dé el sol.

En cuanto a la salud de las plantas se aconseja realizar un tratamiento fungicida en los árboles frutales de hoja caduca cuando ésta empieza a caer y en las plantas del huerto más sensibles como las acelgas y los guisantes.

En cuanto a las tareas y siembras que podemos realizar en Octubre, estas tienen relación con la limpieza del huerto, es decir, la eliminación de cultivos de verano y la preparación para el otoño con la siembra de hortalizas de hoja, raíz y leguminosas que resisten el frío, como acelgas, lechugas, espinacas, zanahorias, rábanos, habas y guisantes. También podemos siembran ajos y puerros.

Ø Hortalizas de invierno de hoja: lechuga de invierno, espinaca, acelga, escarola, rúcula.

Ø Raíces: rábanos, zanahoria temprana, nabo, remolacha.

Ø Bulbos: ajos, cebollas, chalotas (a partir de mediados/final de mes).

🛠 Tareas principales de este mes:

  • Recolección: Últimas cosechas de tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, calabazas, uvas y manzanas, peras.
  • Preparar el suelo:

Ø Limpiar restos de cultivos de verano, para evitar plagas.

Ø Aportar compost o estiércol bien descompuesto para enriquecer la tierra.

  • Protección contra el frío:

Ø  Colocar mantillo o acolchado para proteger raíces del frío, además de conservar el calor y la humedad.

Ø Instalar túneles o invernaderos si hay riesgo de heladas tempranas. 

  • Control de plagas:

Ø Revisión constante: Aunque las plagas tienden a disminuir en el otoño, algunas como los pulgones y los ácaros pueden seguir activos. Así mismo deberemos de tener especial cuidado con los hongos que puedan crearse a raíz del exceso de humedad por las lluvias. 

Ø Eliminación de restos de plantas: Es importante retirar las plantas muertas o con signos de enfermedades para evitar la propagación de plagas y hongos. Esto es especialmente importante si tenemos cultivos que ya han terminado su ciclo. 

  • Planificación para la temporada siguiente

Ø Análisis de la temporada pasada: Reflexiona sobre lo que funcionó bien y lo que no durante este año. Es un buen momento para hacer un balance y mejorar las prácticas para la siguiente temporada.

Ø Planificación de cultivos: Siembra y rota cultivos con antelación. Prepara el plan de siembra para la primavera según lo aprendido este año.

🧺 Recolectamos: 

·     Apio, cebollas, coles, coliflores, alcachofas, boniatos, rábanos, zanahorias, acelgas, lechugas, espinacas, y las últimas judías, calabacines, tomates y berenjenas.

Pero la protagonista indiscutible del otoño será la calabaza, una hortaliza que podremos recoger de forma escalonada a lo largo de los meses de octubre y noviembre, y que se puede cocinar de mil maneras diferentes. Podemos recogerlas cuando alcancen el tamaño deseado o esperar a que se desarrollen del todo, dependiendo de cómo vayamos a cocinarlas.

Cuando vayamos a recolectarlas, lo haremos siempre incluyendo el pedúnculo y si las dejamos secar varios días al sol, podemos incluso conservarlas hasta seis meses. Eso sí, habrá que guardarlas en un lugar seco, bien ventilado y resguardado del frío. Evitaremos aquellas que estén dañadas porque acabarán pudriéndose y podrían afectar a las sanas. 

🌟 Consejos generales para ambos hemisferios: 

  • Rotación de cultivos: No repitas la misma familia en el mismo lugar para evitar enfermedades, plagas y agotamiento del suelo. 
  • Compostaje: Aprovecha restos de cosecha y hojas secas para hacer compost. 
  • Asociaciones beneficiosas: Planta caléndulas, capuchinas o albahaca para repeler insectos.
  • Observa el clima: Octubre puede traer lluvias fuertes o cambios bruscos de temperatura.

🌱 Conclusiones: 

Tener un huerto en octubre ofrece conclusiones interesantes porque es un mes de transición clave para el cultivo, tanto en el hemisferio norte (otoño) como en el sur (primavera).

1.  Mes de cambio 

o   En el norte, el huerto pasa de la abundancia de verano a la preparación para el frío. 

o   En el sur, es un momento de máximo dinamismo, ideal para iniciar los cultivos de primavera-verano. 

2.  La planificación es clave

o  Octubre no es solo para cosechar, sino para organizar los cultivos siguientes, elegir variedades resistentes y mejorar el suelo.

o   La rotación de cultivos ayuda a prevenir plagas y mantener la fertilidad. 

3.  El suelo es protagonista 

o   Es el momento de abonar, rotar, airear y proteger la tierra con compost o mantillo. 

o   Un buen trabajo en octubre asegura mejores cosechas en los meses siguientes. 

4.  Aprovechar el clima intermedio

o Temperaturas suaves facilitan siembras de transición: cultivos de invierno en el norte y de verano en el sur. 

o   Requiere estar atentos a heladas tempranas o golpes de calor según la región. 

5.  Huerto sostenible

o   Ideal para compostar restos de cosechas, usar acolchados y reducir desperdicios. 

o   Favorece la biodiversidad al plantar aromáticas y flores que atraen polinizadores.

En resumen

Octubre nos enseña que cada final es un comienzo:

  • En el hemisferio norte, es tiempo de preparar y proteger. 
  • En el sur, de sembrar y expandir.
  • En ambos casos, es un mes estratégico para asegurar cosechas sanas, sostenibles y abundantes en las próximas temporadas. 

Con una planificación adecuada y cuidado, el huerto puede convertirse en un oasis de abundancia incluso en los meses más frescos del año. Así, cada semilla plantada y cada trasplante realizado se convierten en la promesa de una cosecha fructífera y fácil de disfrutar.

Frase del día:

Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.” Mahatma Gandhi (1869 – 1948) Pacifista y estadista indio.