domingo, 17 de septiembre de 2023

La Higuera y sus cuidados

La higuera tiene unos frutos dulcísimos que esconden un pequeño peligro, su fitofototoxicidad puede acarrear irritaciones dolorosas en la piel.

Procedente del Sur Oeste de Asia, se encuentra asilvestrada en el Sur de Europa, apareciendo en lugares rocosos y cálidos mediterráneos.

Una higuera es un tipo de árbol ideal para cualquier huerto o jardín. Suelen crecer de forma espontánea, crecen con lentitud pudiendo llegar a ser gigantescas. Además, la sombra que ofrecen es espectacular. Si además, a esto le añadimos que ofrece un fruto maravilloso (el higo), ¿por qué no plantar una higuera en nuestro huerto o jardín?

Es una especie que no cuenta con una gran esperanza de vida, pues apenas llega hasta los 50 ó 60 años, cuando está bien cuidada. Los árboles y, en general, cualquier planta que florezca a muy temprana edad, tienen una vida corta.

Para toda la estructura que desarrolla crece con lentitud, así que será necesario esperar hasta 10 años o más para que se convierta en un ejemplar adulto. Comenzando su ciclo productivo alrededor del 3º al 5º año de vida.

La higuera, en perfectas condiciones climáticas, de riego y sustrato puede sobrepasar los 5 metros de altura no llegando a superar los 10 metros, con un tronco que supera los 40cm. de grosor.

Florece en primavera, aunque sus flores no son visibles a simple vista, ya que son flores invertidas. Estas brotan de un receptáculo que tiene forma de pera, siendo las masculinas las que están más próximas a la apertura del mismo, y las femeninas más hacia el interior.

 


 

Brevas.

Higos.

Una vez que son polinizadas, una tarea que realizan pequeñas avispas, dicho receptáculo madurará y se acabará convirtiendo en lo que conocemos como breva (las brevas son higos del año anterior que no llegaron a madurar por el frío, se forman en invierno y termina de madurar en primavera), o higo (el cual estará listo para su consumo entre mediados y finales del verano).

Cada higo contiene muchas flores, entre 200 y 300, y cada una de ellas produce un único fruto llamado aquenio. Son muy pequeños y cada uno contiene una semilla. Dado que el higo está formado por un gran número de aquenios, cuando lo comemos estamos comiendo cientos de frutos.

El consumo habitual de higos reduce la posibilidad de sufrir degeneración macular en nuestros ojos en un 36%.

A la hora de plantar una higuera deberemos  buscar un sitio lo más soleado posible y resguardo de los vientos fríos que soplan  en otoño e invierno. Por otro lado, si lo que buscamos es una alta producción, conviene colocarla cerca de una pared o rocalla de forma que sus raíces queden limitadas. En caso contrario la planta gastará mucha energía en desarrollar raíces, energía que no irá a la producción de frutos.

Dicho sistema radicular permite a la higuera aguantar tanto fuertes períodos de sequía y como grandes heladas.

La época del año más favorable para la plantación de la higuera es a finales del invierno, entre febrero y marzo. Evitando hacerlo en épocas muy frías o calurosas.

Es un árbol perfecto para suelos con muchas piedras, es uno de los más resistentes que existen y por eso suele ser fácil de mantener. No requiere un suelo especial, pero sí que tenga un buen drenaje y sea permeable para poder acumular la cantidad justa de agua que le permita sobrevivir.

En los primeros días es importante suministrarle algún riego más pero, en general, una vez arraigada puede sobrevivir con el agua que se acumula de las lluvias y poco más.

La forma natural de reproducción de la higuera es a través de una pequeñísima avispa hembra, de unos 2 milímetros de longitud. Esta que va cargada de polen y transporta centenares de huevos fecundados, sale del higo en el que ha nacido a través de una pequeña abertura llamada ostiolo.

La hembra dispone de unas 48 horas para encontrar otra higuera de la misma especie, que puede encontrarse a decenas de kilómetros de distancia, aunque la higuera le facilita a la avispa la tarea, ya que emite un cóctel de sustancias químicas a la atmósfera cuyo rastro sigue aquélla con facilidad. Una vez alcanza el nuevo higo, penetra en su interior y avanza hasta la cavidad central distribuyendo el polen que lleva adherido. También deposita los huevos, uno en cada pequeña flor femenina; si la avispa es diligente puede llegar a poner más de doscientos huevos. Después de esta ardua labor muere exhausta.

Los huevos fecundados crecen y completan su desarrollo alimentándose de las semillas. Los machos se desarrollan antes y perforan el higo en su interior en busca de las hembras para aparearse. Están dotados de fuertes mandíbulas, no tienen alas y son virtualmente ciegos. Tras fecundar a las hembras, mueren.

Los higos, una vez han sido abandonados por las avispas, aumentan de tamaño, adquieren un color rojizo y se llenan de azúcar, convirtiéndose en un alimento atractivo.

Es uno de los árboles que mejor soporta los cambios de temperatura, puede aguantar desde -12ºC hasta 40ºC. No obstante, la temperatura óptima para un mejor desarrollo de esta planta frutal son los 18ºC.

Sus hojas, caducas, le hacen adaptarse mejor a los fríos inviernos, son grandes de 12 a 25 centímetros de largo por 10 a 18 centímetros de ancho, y se componen de 3 a 5 lóbulos. Son de color verde y al tacto se sienten un poco ásperas.

Dale suficiente espacio a las higueras, al menos de 5 a 10 metros de distancia de cualquier construcción u otros árboles.

Pero, como es lógico, también tienen sus ventajas e inconvenientes a la hora del cultivo y cuidado de este árbol, entre las que podemos destacar:

Ventajas:

·   Resiste sin problemas la sequía: Eso sí, durante el primer año es importante que se la riegue de vez en cuando para que sus raíces se fortalezcan.

·    Se puede reproducir por esquejes: esto significa que de un solo ejemplar podremos obtener varios. ¿Cuándo? A finales de invierno.

·      Produce dos tipos de frutos: el higo, que madura a finales de verano, y la breva, que es un higo que termina de madurar en primavera.

·      Puede estar en maceta: de hecho, hay quienes se atreven a cultivarla como bonsái. Se recupera bien de la poda, de modo que es una planta muy interesante para decorar el patio o la terraza.

Desventajas:

·    Es un árbol que puede resultar bastante sucio: durante el otoño e invierno se caen las hojas y los frutos que no se hayan recolectado.

·     Hay que podarla: a finales de invierno toca podarla para controlar su crecimiento. De no hacerlo sus ramas se extenderían demasiado, lo que le daría un aspecto desgarbado.

·      Las raíces son invasivas: pueden romper fácilmente el suelo hecho de hormigón así como las tuberías. Por ello, hay que ubicarla lo más lejos posible (a una distancia mínima de 10 metros) de cualquier construcción.

La higuera es un árbol tradicionalmente de secano. La cantidad adecuada de agua para regar una higuera dependerá de varios factores, tales como el clima, la edad, el tamaño de la planta, y el tipo de suelo en el que se encuentra. En general, es recomendable regarla profundamente una vez por semana durante el verano y cada dos semanas durante el invierno.

Es importante asegurarse de que el suelo esté seco antes de regar nuevamente, ya que las raíces de la higuera pueden pudrirse si el suelo está demasiado húmedo. Es recomendable regar temprano por la mañana o al final del día, evitando el riego durante las horas de mayor calor.

La poda se suele realizar en épocas determinadas y está enfocada en obtener más frutos o aspectos estéticos. Es necesario podar la higuera para mantener su salud y promover su crecimiento.

Esta se debe de efectuar a finales de invierno, antes de que reanude su crecimiento (esto lo verás en sus yemas, las cuales se hincharán cuando las temperaturas empiecen a subir). En caso de climas con inviernos no muy fríos, la poda en otoño puede ser una opción.

Es importante retirar las ramas muertas, enfermas o dañadas, así como cualquier crecimiento excesivo que pueda afectar a la estructura de la planta.

También es recomendable recortar el extremo de las ramas principales para fomentar la ramificación lateral y producir más frutos. Sin embargo, evita cortar demasiado, ya que esto puede estresar a la planta y disminuir su producción de frutos.

En general debe realizarse una poda no muy intensa. De lo contrario producirá higos tardíos. Las ramas de la higuera quedan desguarnecidas en su base rápidamente. Conviene por ello limitar la longitud de los brotes, así la savia retrocede hacia la base produciendo brotes de reemplazo.

La higuera no exige un sistema o producto especial de fertilización. Con aplicar un producto NPK (Nitrógeno, Fósforo y Potasio) equilibrado en los meses cálidos será más que suficiente.

Negrilla de la higuera.

Las plagas y enfermedades que pueden afectar a nuestra higuera son, entre otras: Mosca de la fruta, Cochinilla de la higuera, Orugas, Mosquito verde, Mosca del higo, Negrilla, Araña roja, Chancro del tronco.

La Negrilla, se suele dar en las zonas excesivamente húmedas y es una de las enfermedades más comunes. Como su nombre indica, un polvo negro cubre las hojas de la higuera y provoca en la planta que sus funciones no se realicen correctamente.

Cochinilla de la higuera.

La Cochinilla, en invierno el insecto hiberna en los huecos y grietas de la madera de la planta. Una vez llega la primavera reanuda su actividad, se hace adulto y a mediados de esta estación pone los huevos y nacen las larvas. Las hembras ponen muchísimos huevos y las crías se colocan en las ramas y las hojas. Normalmente producen dos generaciones al año y los adultos aparecen en la segunda generación a finales de julio.

Todas las partes verdes de la higuera contienen un jugo lechoso, áspero, agrio y gomoso, que se espesa al entrar en contacto con el aire (característica común en los ficus). La Savia. 

¿Has sentido alguna vez la picadura de una higuera?

Tal vez este agosto, época de recolección de los higos, te hayas decidido a recolectar los higos de tu higuera. Si al meterte entre las ramas hacía mucho sol, es posible que te hayas llevado una sorpresa desagradable: la piel en contacto con el árbol se te ha cubierto de ronchas y ampollas. ¿Por qué?

La higuera (Ficus carica L.), con su fantástica sombra, maravilloso olor y exquisitos frutos, “tiene un mecanismo de defensa contra algunos animales herbívoros e insectos, mediante el que los repele”

¡Cuidado con recolectar higos a pleno sol!  Esta defensa consiste en una secreción de látex en hojas y ramas. Podemos verlo claramente cuando arrancamos una de sus hojas pero, en realidad, el árbol lo va expulsando constantemente en esta época.

El calor, la luz solar y la transpiración unidos al contacto con la savia de algunas plantas pueden provocar una reacción alérgica bastante molesta llamada “fitofotodermatosis”.

Para que se dé esta alergia deben combinarse tres factores: el contacto con la savia de la planta, el sol y la piel mojada o transpirada. Esta reacción puede manifestarse a las 24 o 48 horas del contacto.

Si has tenido la mala suerte de ser “atacado” por una higuera, habrás visto cómo se formaban unas vesículas cargadas de líquido y un oscurecimiento o hiperpigmentación en las lesiones, como si fuese unas quemaduras que pueden ser pequeñas o extraordinariamente grandes. Cuando estas disminuyen, pueden dejar la piel oscura en su lugar, que dura varias semanas o meses.

Las personas más sensibles a este látex debemos tener cuidado con el consumo de los higos ya que también se encuentra en ellos, aunque en menor cantidad, y que puede provocar ulceraciones bucales en personas sensibles, sobre todo si se consumen sin madurar. Por esta razón, es recomendable pelarlos para su consumo.

El tratamiento para la fitofotodermatitis se centra en aliviar la piel con pomadas tópicas o paños fríos. La fitofotodermatitis puede prevenirse evitando los irritantes, usando ropa protectora y protector solar, y lavándose bien después de la exposición a las plantas que causan la reacción.

Entonces, ¿cómo podemos recolectar higos de forma segura? Para librarnos de esas molestas ampollas, lo mejor es que nos protejamos la cara, las manos y los brazos, es decir, las partes más expuestas al árbol. O bien, como dice la tradición, hacerlo en las primeras o últimas horas del día, cuando el sol apenas asoma en el horizonte.

A la hora de la recolección de los higos procederemos a observar el fruto. Palparlo. En caso de estar blando, está maduro. También si la piel se presenta agrietada.

En conclusión, la higuera es una planta hermosa y resistente, pero requiere de ciertos cuidados para mantener su belleza y salud. Es importante recordar que esta planta necesita luz natural en abundancia, un suelo bien drenado y una buena poda. Asimismo, es fundamental protegerla de temperaturas extremas y evitar el exceso de agua en sus raíces. Si sigues estas indicaciones, tu higuera crecerá fuerte y sana, y podrás disfrutar de sus frutos y sombra durante muchos años.

¡¡¡ Cuida tu higuera y disfruta de sus múltiples beneficios !!!

Frase del día:

La ignorancia puede ser curada, pero la estupidez es eterna. ”

lunes, 4 de septiembre de 2023

El Coleo o Cretona

El cóleo requiere muy pocos cuidados, se multiplica con rapidez, y la combinación de una gran gama de colores y contrastes, en sus hojas aterciopeladas, lo convierte en un preciado objeto decorativo en cualquier rincón de la casa que tenga luz.

El Cóleo o cretona, es una planta de porte semiarbustivo, originaria del sudeste asiático. Muy vistosa y llamativa por sus espectaculares hojas, ordenadas en pares, aterciopeladas y de colores vibrantes y variegadas, es decir, con distintas tonalidades cromáticas, además destaca la facilidad a la hora de cuidarla. Puede alcanzar un metro de altura en exteriores, aunque en maceta no rebasa los 50 centímetros.

Dependiendo de la variedad, las hojas pueden presentar combinaciones de tonos verdes, rojos, rosas, amarillos y blancos, lo que le otorga un aspecto llamativo y exuberante.

Parece que cuando pensamos en una planta especial rebosante de color y belleza siempre nos imaginamos un ejemplar lleno de flores. El cóleo llega para demostrarnos que eso no tiene por qué ser así siempre: posee unas singulares y originales hojas dentadas de tacto aterciopelado que, además, hacen gala de un colorido sorprendente, desde el verde hasta el granate oscuro pasando por el rosa, el fucsia y el púrpura.

Por el contrario sus flores, que surgen en otoño e invierno, son pequeñas y azuladas y nada especiales.

El Cóleo es una planta ornamental valorada por su belleza, diversidad y facilidad de cultivo. Su versatilidad decorativa y su resistencia hacen que sea una opción popular en jardines y paisajes. Por sus características, se desarrolla mejor en el interior, protegido del sol y de las temperaturas extremas.  

En zonas cálidas se puede cultivar como planta perenne de jardín, donde pueden crecer hasta parecer un pequeño arbusto con tallos gruesos y leñosos. 

En nuestro país puede cultivarse al aire libre en primavera y verano (siempre que esté en semisombra), pero al llegar el otoño te agradecerá que lo traslades al interior, no aguanta las heladas.

Aunque, como ya he dicho, no es una planta difícil de cuidar el cóleo requiere unos cuidados básicos para crecer sano y fuerte, ya que es algo delicado en algunos aspectos. Mucha luz, nada de sol directo, vigilar las temperaturas extremas y prestar especial atención al riego y a la humedad ambiental son las claves a tener en cuenta.

El cóleo crece rápidamente hasta alcanzar el tamaño completo, potencialmente hasta 90 centímetros de altura, en una sola temporada.

Teniendo en cuenta que es una planta tropical, podríamos caer en el error de creer que necesita luz directa. Y nada más lejos de la realidad. El cóleo prefiere la luz brillante pero indirecta. Evitaremos la luz solar directa intensa, ya que puede quemar sus hojas.

La salud de la planta y el colorido de sus hojas dependen, en gran medida, de la cantidad de luminosidad que reciba. Tanto el exceso como el defecto de luz pueden afectar al desarrollo de nuestro cóleo. Si lo exponemos a sol directo, sus hojas se quemarán. Si está en un espacio poco luminoso, las hojas perderán color e intensidad; e, incluso, pueden llegar a caerse.

Como regla general podemos asegurar que el cóleo o cretona se desarrolla mejor con sol matutino filtrado y sombra por la tarde, especialmente en climas cálidos.

La ubicación del cóleo es, seguramente, el aspecto que más tengamos que cuidar a la hora de cultivar el cóleo, ya que es fundamental colocarlo en un emplazamiento adecuado para lograr que crezca sano y fuerte. Si buscamos una correcta ubicación, el resto de cuidados nos resultarán de lo más sencillos.

Hemos de tener en cuenta que nuestro cóleo es muy sensible a las corrientes de aire, ya procedan de una ventana o del aparato de aire acondicionado. También le afecta bastante el calor excesivo de los radiadores.

Pero ojo: porque tan perjudicial como el frío es el calor. Así que si decidimos colocar nuestra planta junto a la ventana, lugar ideal para ella, cuidado con el radiador. Los grados de más no le sentarán nada bien.

Así pues, como el cóleo es sensible a las temperaturas frías, deberemos de mantener la planta en un entorno cálido, con temperaturas entre 18°C y 27°C evitando exponerla a corrientes de aire frío o a cambios bruscos de temperatura.

Antes de proceder a su plantación, en el lugar definitivo, abonaremos el suelo con compost, humus de lombriz u otro material orgánico. El coleo prefiere suelos húmedos, ricos, sueltos y con buen drenaje.  Cultivado en macetas requiere una tierra suelta, utiliza compost de buena calidad. No olvides que la maceta a utilizar debe de estar provista de orificios de drenaje.

Esta planta prospera en ambientes húmedos. Si el ambiente es seco, podemos aumentar la humedad colocando la maceta sobre un plato con piedras y agua, sin que la base de la maceta esté en contacto directo con el agua o mojando sus hojas con un pulverizador y agua.

El cóleo es una planta fácil de propagar, y puede hacerse de dos maneras diferentes: por semillas y por esquejes.

·      Por semillas: Tendrás que sembrarlas a finales del invierno en un sustrato que lleve mezcla de turba y perlita. Esta última se añade para mejorar el drenaje y prevenir encharcamientos. Una vez plantadas las semillas (y regadas abundantemente) germinarán en unos 15 días aproximadamente.

·      Por esquejes: Corta los esquejes de la planta cuando midan entre 8 y 10 cm y colócalos en un sustrato de turba y arena a partes iguales. Puedes comenzar a propagar el cóleo de esta manera desde febrero, teniendo en cuenta que tardarán unas dos semanas en enraizar.

El punto débil del Cóleo es el exceso de agua combinado con temperaturas altas que hace que la planta se vea forzada a crecer cuando debería estar en reposo, lo que provoca un crecimiento ahilado, es decir, débil y poco compacto.

Como ya hemos dicho anteriormente, el cóleo es una planta tropical lo que nos lleva a creer que la demanda de agua será abundante, cosa que no es así: tan solo necesita tener el sustrato siempre ligeramente húmedo. Para lograrlo deberemos ir ajustando la pauta de riego en función de la época del año: disminuirla en invierno y aumentarla en verano, cuando el calor aprieta.

Mucho cuidado con encharcar nuestro cóleo. De hacerlo, es probable que se pudran las raíces. Por eso y además de escoger un sustrato que favorezca la evacuación de agua y rico en materia orgánica, es fundamental elegir correctamente entre los distintos tipos de macetas. La ideal para el cóleo: es una de barro.

Entre octubre y enero disminuiremos el riego para que la planta repose. Le conviene pasar esa época en una estancia algo más fresca.

Los períodos prolongados de sequía ralentizan el crecimiento de la planta y las hojas pueden llegar a ponerse marrones en los bordes. 

Al ser una planta de crecimiento muy rápido, es necesario que le proporcionemos una ayuda en algunos momentos determinados. ¿Cómo? En forma de abono líquido que añadiremos al agua de riego o añadiendo a la tierra un abono equilibrado de liberación lenta. Este abono líquido lo añadiremos cada 30 días durante los meses de primavera y verano.

Recuerda que las plantas cultivadas en maceta, generalmente, necesitan más abonado que las plantas de jardín ya que el riego frecuente elimina los nutrientes de la tierra del recipiente.

Para controlar el tamaño y la forma de la planta deberemos realizar podas regulares. Además, la poda puede fomentar un crecimiento más compacto y estimular la producción de nuevas ramas.

Podar facilita darle ese porte frondoso tan llamativo del cóleo. Lo ideal es pinzar aquellas hojas que veamos espigadas y que tengan al menos entre 15 y 20 centímetros. Corta por debajo de los botones florales si quieres que la planta utilice su energía en producir nuevas hojas y no en las flores y las semillas.

Las plantas que no se podan tienden a crecer largas y espigadas, perdiendo su forma y follaje denso. Las plantas que se estiran pueden necesitar más sol. Esto suele suceder a menudo con las plantas de interior durante el invierno.

Aunque cultivemos plantas en interior, hemos de saber que eso no exime que sufran ataques de plagas. Sin embargo, no hay que perder de vista un detalle: en muchas ocasiones, la mejor manera de eliminar las plagas del jardín o del interior de casa pasa por prevenir su aparición. Algo que, en muchas ocasiones, está en nuestra mano.

No hay más que saber que tres de los enemigos naturales del cóleo, pulgones, ácaros y cochinilla, aparecen cuando el ambiente es demasiado seco. Si detectamos su presencia en nuestra planta, tendremos que atajarla lo antes posible con un insecticida efectivo.

Como ya he dicho anteriormente las dos formas de reproducir el cóleo son por semillas y por esquejes, pero veamos con más profundidad la forma de reproducirlo por Esquejes:

El cultivo del cóleo por esqueje se puede iniciar cuando las temperaturas superen los 18 ºC, por lo tanto, a partir del inicio de la primavera. Podemos aprovechar los restos de podas o despuntes para obtener los esquejes.

·      Corta los tallos: Corta los tallos rectos de unos 8 a 10 cm de longitud, un par de nudos o puntas de hoja. Es aconsejable coger los tallos por donde las hojas sean más coloridas. Si el cóleo es viejo, elige los tallos jóvenes para los esquejes, el enraizamiento será más sencillo.

·      Corta las hojas del esqueje: El corte basal será a unos 2 cm del nudo inferior. Retira las hojas del esqueje situadas en la parte más baja del tallo. Corta el peciolo lo más cerca posible del tallo y deja solo 2 o 3 hojas en la parte superior de tallo. De este modo, se limitará la evaporación y se facilitará el enraizamiento al limitar la producción de savia. 

·      Coloca el esqueje en agua: Comprueba que el corte del tallo sea limpio. Si es preciso, vuelva a cortarlo limpiamente un poco por encima. Coloca el esqueje de cóleo en un vaso de agua (deben quedar sumergidas las 3/4 partes del esqueje) y, en un par de semanas, verás cómo aparecen nuevas raíces. 

·      Planta el esqueje en el suelo o maceta: Una vez que el esqueje haya echado suficientes raíces, será momento de trasplantarlo al suelo. Utiliza la siguiente mezcla: un tercio de tierra para jardín, un tercio de compost de hojas y un tercio de arena. Colócalo en el suelo o maceta y compáctalo. Planta el tallo en el centro de la maceta y riégalo con cuidado.

En definitiva, el cóleo o cretona es una planta versátil y colorida que aporta un toque vibrante a nuestra terraza, jardín o espacio interior. Con sus hojas llamativas y su fácil cuidado, es una elección excelente para principiantes y aficionados a la jardinería. Siguiendo los consejos de cuidado, manteniendo un buen control de plagas y enfermedades y utilizando los métodos de reproducción adecuados, podrás disfrutar de la belleza y el encanto del coleo durante muchos años.

Frase del día:

Competir en deporte me ha enseñado que si no estás dispuesto a dar el 120% alguien sí lo estará. ”

martes, 15 de agosto de 2023

Cuidados de la Platanera

La platanera es una planta perenne muy apreciada por sus frutos, pero también por su uso ornamental en interiores.

Su origen se sitúa en Asia, si bien a día de hoy su cultivo se ha extendido también por América, África y por las regiones del Mediterráneo.

Las hojas de la platanera pueden llegar a medir de 2 a 4 metros por medio metro de ancho. Nacen de un tallo rizomatoso que se encuentra enterrado.

La platanera es una planta con un crecimiento bastante rápido que, cuando sea adulta, podrá producir alrededor de 100 plátanos cada año de entre 15 y 25 cm de longitud.  

Se considera que una planta es adulta cuando tiene alrededor de 10 hojas.

Se desarrolla en condiciones óptimas, en terrenos cálidos y húmedos, con alturas sobre el nivel del mar, desde 0 a 1.000 metros.

Es una herbácea muy generosa, por cierto, la más grande del mundo, que se multiplica rápidamente y demanda muy poco, aunque las condiciones climáticas deben ajustarse a su procedencia tropical.

Toda la infrutescencia del platanero se denomina “racimo” o “manojo”. Los plátanos individuales, llamados “dedos”, se unen formando “manos” y están dispuestos en espiral alrededor del eje de la inflorescencia. Cada fruto individual crece primero hacia abajo y luego, debido a la acción de las hormonas de la planta, a los pocos días, hacia afuera y hacia arriba.

Existe una planta madre que por lo general muere cuando da sus frutos, al cabo de un año de vida aproximadamente, pero alrededor de ella se desarrollarán muchas plantas bebés conocidas popularmente como chupones o hijuelos. Y debajo de la tierra, existe un rizoma muy fuerte que se va extendiendo siempre que haya buenas condiciones.

Los tallos de los plátanos solamente producen frutos una vez, tras lo cual deben ser cortados, dando paso a los hijos, para que vuelvan a proporcionarnos nuevos racimos repletos de sabor.

Su tallo en realidad es un rizoma grande, muy almidonoso, subterráneo, es decir, vive debajo de la tierra.

En la parte superior posee yemas que se desarrollan una vez que la planta ha fructificado y florecido.

Cada yema o pseudo tallo produce un solo racimo de plátanos y muere, pero la planta tiene la capacidad de producir nuevos tallos procedentes del rizoma, los cuales reemplazan a los que se secan tras dar la cosecha.

Inflorescencia, 15 de Julio.

Penca y bellota, 9 de agosto.

En la época de floración, la corona se viste con un escapo pubescente calculado entre 5-6 cm de diámetro que finaliza en un racimo colgante de 1 a 2 metros de largo, con muchas brácteas ovaladas cubiertas de un polvillo blanco harinoso.

Justamente, de cada grupo de flores pertenecientes a una bráctea se aglutinan los frutos, llamados popularmente “manos”, porque suelen reunirse entre 3 a 20 frutos que parecen dedos colgantes.

Una planta tarda de 9 meses a 1 año en crecer y prodigar sus primeros frutos, pero hay que considerar una serie de factores claves para que la plantación sea exitosa. Veamos cuáles son.

La mejor época para plantar plataneras es en los meses de lluvia, es decir, los meses de invierno o principios de primavera.

El plátano se reproduce a través de hijuelos, brotes que nacen del rizoma principal y que son capaces de dar lugar a una nueva planta genéticamente igual a la original, más adelante veremos la forma de proceder para una plantación correcta de nuestro platanero.

Ubicación: Los plataneros prosperan en climas cálidos y tropicales necesitando una exposición adecuada a la luz solar para un crecimiento óptimo. Se desarrolla mejor en áreas con luz solar directa, aunque también puede tolerar algo de sombra parcial. Asegúrate de que estén protegidos de fuertes vientos, ya que pueden dañar sus hojas.

Temperatura: Es crucial para que el plátano pueda desarrollarse saludablemente. Lo ideal son las regiones tropicales o un clima cálido y húmedo, con rangos de temperaturas entre 21 y 30 ºC, promediando 27 ºC. Tolera muy mal las heladas.

El platanero necesita una alta humedad ambiental para crecer adecuadamente. La humedad relativa ideal para el cultivo de plátanos oscila entre el 75% y el 85%.

Suelo: El medio en el que crece la planta es un factor importante para el éxito del cultivo del plátano. El suelo ideal para los plataneros es uno que esté bien drenado, profundo y rico en nutrientes. Prefieren suelos ligeramente ácidos. Si el suelo es pobre, enriquécelo con compost o materia orgánica. La platanera no suele ser tolerante a la salinidad del suelo

Riego: Los plátanos requieren riegos regulares, lentos y profundos cada 2-3 días, en época de producción. Lo ideal es el sistema de riego por goteo. Se trata de un cultivo muy sensible a la sequía, pero también extremadamente susceptible a los daños provocados por inundaciones y a suelos continuamente húmedos y mal drenados. Mantén el suelo húmedo, pero evita el encharcamiento, ya que pueden ser propensos a enfermedades fúngicas si sus raíces están constantemente empapadas.

Acolchado: Aplicar una capa de acolchado alrededor del platanero puede ayudar a retener la humedad, mantener una temperatura del suelo más constante y reducir el crecimiento de malezas, especialmente cuando acolchamos con materiales orgánicos, los cuales al descomponerse aportarán materia orgánica y nutrientes.

Fertilización: El platanero es una planta que requiere un aporte adecuado de nutrientes para crecer y producir frutos de calidad. Un equilibrio adecuado, cada dos o tres meses, de macro y micronutrientes, como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y otros elementos esenciales, es fundamental para un crecimiento óptimo.

Limpieza del falso tallo: Se trata de retirar las vainas de las hojas que cubren el tallo, en realidad falso tallo, de la platanera, para evitar que sean foco de infecciones o las plagas se oculten en ellas. Se eliminan manualmente cuando están secas.

Deshojado: Como su nombre indica, consiste en eliminar las hojas viejas, dañadas o dobladas por el viento, amarillas y, en general, aquellas hojas que suponen un riesgo para la planta y no aportan mucho a ésta.

También se deben cortar las hojas que puedan rozar con el fruto, en la época en que éste está madurando, para evitar que se produzcan daños en la piel de éste.

Deberemos de tener en cuenta que no se debe de dejar nunca a la platanera con menos de 7 hojas.

Control de plagas y enfermedades: Aunque es una planta resistente y de gran capacidad multiplicadora, deberemos estar atentos a los invasores o inquilinos indeseados, porque atrae muchos bichos, pero el escarabajo picudo negro, es el más peligroso. Algunas plagas comunes incluyen araña roja, trips y pulgones. Otra enfermedad fúngica muy temida es la negrilla, producida por un hongo del mismo nombre común.

Hierbas competidoras: La vegetación que crece de forma espontánea alrededor de la platanera constituye una importante competencia por el agua, los nutrientes y, sobre todo al principio, por la luz y, además, puede hospedar plagas y enfermedades del cultivo. Habrá que controlar, por tanto, el desarrollo de estas hierbas para que no se impongan.

Se considera fase crítica al periodo de tiempo comprendido entre la siembra y los primeros 6 meses. En esta fase crítica, será muy importante mantener el suelo alrededor de la platanera libre de plantas competidoras.

Destronque: Es un cuidado básico de la platanera que se debe realizar para evitar que la producción decaiga por la excesiva acumulación de pies en la misma zona.

Consiste en cortar el tallo a ras de suelo, hay quien lo hace más arriba, una vez que se han cosechado los plátanos y tapar el tocón con ceniza y tierra para evitar la proliferación de plagas y enfermedades.

Apuntalamiento: Los racimos de plátanos pueden ser bastante pesados, por lo que es recomendable proporcionarles apoyo con madera, metal, cuerda o ganchos para evitar que se caigan y dañen la planta.

Nieto del 1º Platanero.

Platanero con “mellizos”

Deshijado: El deshijado, o raleo de hijuelos, consiste en la eliminación de los brotes o hijos secundarios que la planta emite cerca de su pie, que constituirán el futuro del cultivo, ya que el pie principal se cortará después de la cosecha, eligiendo el más fuerte para continuar con la producción. Al cortar los hijos se debe eliminar la yema de crecimiento para evitar rebrotes.

Se suelen dejar al menos dos hijuelos, que suelen llamarse “hija” y “nieta”. Cuando se cosechan los plátanos y se corta la planta “madre”, la hija pasa a sustituirla, la nieta se convierte en hija y habrá que seleccionar una nueva nieta.

Protección contra el frío y viento: Si vives en un área con inviernos fríos, asegúrate de proteger adecuadamente tus plataneros. Estos árboles, como ya hemos dicho, son sensibles al frío y pueden dañarse o morir si se exponen a temperaturas demasiado bajas. Cubrirlos con mantas o esteras durante los meses más fríos puede ayudar a protegerlos.

El viento es un factor muy importante en la plantación de las plataneras, ya que puede provocar daños en las plantas, como desgarres en sus grandes hojas y tallos, pudiendo estropear los frutos.

Desmane: También llamado “poda de manos” es una práctica que consiste en eliminar de abajo hacia arriba, y manualmente, las manos falsas o incompletas de los racimos. De esta manera, se potencia el desarrollo de las restantes.

Mano falsa es la que tiene un plátano más pequeño que los demás lo cual nos indica que a partir de esa mano los plátanos que salgan más abajo y hasta la flor ya no prosperarán por lo que, si no se caen por sí mismos, se eliminarán.

“Mano falsa”

Poda de la flor o “Bellota”

Poda de la flor: También se conoce como “desbellote” y consiste en cortar la flor de la platanera unas 3 semanas después de que haya florecido, para favorecer el engorde de los plátanos y evitar que pueda ser un foco de infección.

Una vez que los frutos de plátano comienzan a desarrollarse, podemos cortar la sección restante de la flor. En caso contrario el tallo continuará alargándose, produciendo frutos cada vez más pequeños, incluso puediendo llegar a caerse a los pocos días de desprenderse la bráctea.

Este corte se efectúa a unos 5 cm de la “última mano”. Se realiza solo en las variedades o clones cuya flor no se desprende rápidamente tras la floración.

Como siempre, las herramientas de corte han de estar perfectamente desinfectadas.

El tiempo que tarda un fruto de platanero en madurar varía según la variedad del plátano y las condiciones de crecimiento. Sin embargo, en promedio, tarda alrededor de 3 a 4 meses desde que aparece la inflorescencia (racimo de flores) hasta que el fruto está listo para ser cosechado. Sin embargo, ten en cuenta que esto puede variar según la variedad de plátano y las condiciones de crecimiento.

El tener en cuenta estas indicaciones permitirá un crecimiento saludable del platanero y un desarrollo adecuado de los frutos. Es importante mencionar que diferentes variedades de plátano pueden tener requisitos específicos, por lo que siempre es recomendable consultar con expertos agrícolas locales para obtener información más detallada según la región y la variedad específica que se cultive.

El proceso de maduración del plátano, ocurre en etapas:

·   Floración: Primero, el platanero produce una inflorescencia que contiene muchas flores. Estas flores deben ser polinizadas para que se desarrollen los frutos.

·      Desarrollo del fruto: Una vez que las flores son polinizadas, los frutos comienzan a desarrollarse. Cada fruto pasa por varias etapas, incluyendo un período de crecimiento acelerado.

·   Cambio de color: Los plátanos generalmente cambian de color a medida que maduran. En el caso de variedades como el plátano común o el plátano macho, el fruto maduro suele volverse amarillo.

·    Madurez: El momento exacto de la madurez puede ser un poco subjetivo, ya que algunas personas prefieren los plátanos más verdes y firmes, mientras que otros los prefieren maduros y más suaves. Sin embargo, cuando los plátanos alcanzan su color característico, generalmente están listos para ser cosechados.

Cuando la piña ya tiene entre un mes y 45 días, se observan muchas de las brácteas secas, a punto de caerse. Es importante fijarse que ahora los plátanos ya están en sentido horizontal y que al final de cada plátano brota una pequeña flor, esa flor que habrá que quitar de forma manual, bien con los dedos o bien con el cuchillo, dependiendo de la variedad cultivada y este proceso es lo que dejará la cicatriz que observamos en la parte inferior del plátano cuando lo comemos.

Este proceso, llamado “desflorillado”, también dejará otras marcas en los plátanos. Si nos fijamos bien, muchos de ellos tienen unas motitas negras que son gotas de savia o látex seco, que emana de los plátanos al realizar ese corte.

Para saber si un plátano está maduro y listo para ser consumido, puedes fijarte en su color y textura. Un plátano maduro suele tener una piel de color amarillo (o rojizo en caso de variedades rojas), con algunos puntos marrones. Además, estará más suave al tacto y se pelará con facilidad. Si prefieres los plátanos menos maduros, puedes consumirlos cuando todavía tengan una tonalidad más verdosa y la textura sea más firme.

Recuerda que los plátanos maduros son más dulces y suaves, mientras que los plátanos verdes son más firmes y tienen un sabor más almidonado. La elección de cuándo cosecharlos dependerá de tus preferencias personales y de cómo planees utilizarlos en tu cocina.

REPRODUCCIÓN DE LA PLATANERA:

Ciertas especies de plataneras silvestres se pueden propagar por semillas. En cambio, las cultivadas, han sido seleccionadas para que el fruto fuera dulce, carnoso y carente de semillas, por lo que hay que recurrir a otra solución para multiplicar estas plantas.

El plátano cultivado, se propaga a través de hijuelos, es decir, a través de brotes que nacen del rizoma principal y que son capaces de dar lugar a una nueva planta.

Vamos a ver, someramente, cómo plantar hijuelos de plátano con las debidas garantías de que la nueva planta pueda prosperar y si todo va bien, producir frutos después de unos meses:

·  Procederemos a la extracción de los hijuelos y posteriormente limpiarlos y desinfectarlos. Estos hijuelos es recomendable que tengan 7 hojas, al menos.

·      Para la limpieza de los mismos retiraremos los tejidos dañados ya que podrían ser un foco de infección y una causa probable de fracaso de la siembra.

·      La desinfección se puede realizar con lejía diluida en agua, a razón de 5 ml de lejía por litro de agua. Se prepara la mezcla en un recipiente y se sumergen los hijuelos durante unos tres minutos. Si no queremos emplear sustancias químicas de síntesis, como la lejía, podemos recurrir a la ceniza de madera. En ese caso, mezclaremos 2 kg de ceniza en 1 litro de agua y embadurnamos bien los rizomas, solo la base de los hijuelos, con la mezcla. A continuación, se dejan orear durante un día antes de plantarlos.


·     Preparación del hoyo: Realizaremos un agujero de unos 40 cm de diámetro y 40 cm de profundidad, tratando de acumular a un lado del hoyo la tierra de arriba y al otro lado la tierra extraída a más profundidad. Es importante regar en este punto, siempre que sea necesario, puesto que después de realizar la siembra no se acostumbra a regar el hoyo.

·     Abonado: Es importante añadir un abono rico en fósforo, en el momento de la siembra, para que la nueva planta arraigue y se desarrolle con vigor, hasta que las raíces puedan explorar más terreno por su cuenta. Mejor si es orgánico ya que se proporcionará nutrientes durante más tiempo. Mezclaremos el abono orgánico con un poco de tierra de la primera que se sacó del hoyo. Después se deposita la mezcla en el fondo del agujero, de forma que no quede en contacto directo con la base del hijuelo.

·    Plantación del hijuelo: A continuación, se introduce el hijuelo en el hoyo y se va añadiendo a su alrededor el resto de la primera tierra que se sacó del hoyo (esta sin añadido de abono). Luego, se continúa añadiendo la tierra sacada de la parte más profunda del agujero, hasta que se llene completamente el hoyo de plantación. Deberemos de asegurarnos de que las hojas del hijuelo quedan por encima de la superficie, y se termina pisando a su alrededor para eliminar el exceso de aire.

Conclusiones:

Producción de Alimentos Nutritivos: La platanera es una planta productora de plátanos, una fruta rica en nutrientes como potasio, fibra y vitaminas. Esto la convierte en una fuente valiosa de alimentos saludables para la dieta humana.

Decoración y Paisajismo: Las plataneras pueden ser elementos ornamentales en el paisaje de tu propiedad. Sus grandes hojas verdes y la estructura única de la planta pueden añadir belleza y un toque tropical al entorno.

Beneficios Ambientales: Las plantas, incluidas las plataneras, contribuyen a la mejora del aire al absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno. También pueden ayudar a crear microclimas más húmedos y frescos en su entorno.

Espacio Requerido: Las plataneras tienden a crecer bastante y necesitan suficiente espacio para desarrollarse. Debes tener en cuenta el tamaño de tu propiedad y si puedes proporcionar el espacio necesario para su crecimiento.

En general, tener una platanera, puede ser una experiencia enriquecedora, pero requiere dedicación y conocimientos para asegurarse de que la planta crezca saludablemente y produzca frutos de calidad.

Frase del día:

La mayor parte de los fracasos nos vienen por querer adelantar la hora de los éxitos. ”