viernes, 23 de junio de 2023

El Aloe Vera

Antiséptica, antioxidante y llena de propiedades calmantes. El Aloe Vera es una de las plantas medicinales con más beneficios.

Y tú, ¿aún no tienes una?

 El aloe vera, también conocido como sábila”, es una de las 250 especies de aloes del mundo y proviene del norte del continente africano. De estas 250 especies distintas de Aloe vera analizadas en los últimos años,  solo dos, tienen propiedades medicinales: Aloe barbadensis Miller y Aloe arborescensis.

También se ha descubierto que el gel de las hojas contiene varias sustancias imprescindibles para el organismo humano: aminoácidos esenciales, vitaminas, enzimas, polisacáridos y estimulantes biológicos.

La sabiduría popular tenían razón, por eso el aloe vera se ha ganado un primer puesto en la medicina natural. 

El aloe vera es una especie de planta perenne, cuyo nombre científico es “Aloe Barbadensis”, suculenta (plantas con un tejido capaz de actuar como un almacén o reservorio de agua), semitropical, con fuertes raíces fibrosas y numerosas hojas gruesas y carnosas, con bordes dentados, de color verde o verde grisáceo pudiendo medir de 40 a 50 cm de largo y unos 10 cm de ancho.

Su floración es muy particular y suele producirse a finales del invierno. De su base surge un alargado tallo que ofrece una flor tubular, generalmente de color rojo, naranja o amarillo. 

Desde la antigüedad, diferentes pueblos y culturas han visto en el aloe vera una inagotable fuente de virtudes. Observaron que cuando se produce un corte en alguna de sus hojas, la herida cicatriza prácticamente de inmediato. Por eso comenzaron a prestarle atención a esta planta y descubrieron sus  propiedades y beneficios

Descubrieron que debido a sus propiedades hidratantes, calmantes y regeneradoras servía para curar quemaduras, heridas y afecciones cutáneas, para combatir las picaduras y prevenir la caída del cabello o, incluso, los problemas de hígado.

Además, se sabe que desde los egipcios (1.500 a.c.) ya era utilizada con fines de belleza y medicina, pues se describen 12 remedios a base de ella en el papiro Ebers, o el “Libro de los remedios”, el cual es uno de los tratados médicos más antiguos.

El  aloe vera fue para los egipcios la “planta de la inmortalidad”; para los sumerios una “mágica virtud”; para los templarios “el elixir de Jerusalén”; y para los árabes el “lirio del desierto”, “la fuente eterna de la juventud” y una “planta de primeros auxilios”.

Con el tiempo, a esta lista se añadieron otras propiedades convirtiéndola en una panacea. Sin embargo no todo lo que se cuenta sobre ella es cierto.

La planta de aloe vera es muy similar al cactus por su apariencia puntiaguda y el hecho de que prospera en paisajes desérticos significa que a menudo se confunde con un tipo de cactus. Sin embargo, se trata de un lirio perteneciente a la familia de las Liliáceas.

Se puede cultivar tanto en interior como en exterior, es un cultivo muy resistente, que no necesita muchos cuidados y de fácil mantenimiento. Eso sí, requiere de un buen drenaje, con un sustrato específico para cactus, y unos riegos espaciados, que varían según lo coloquemos en interior o a pleno sol, pudiendo ser, como mínimo, cada 10 o 15 días.

Aunque el aloe vera es una planta muy resistente, lo cierto es que no tolera demasiado el frío. Esto es debido a que "cuenta con unas hojas muy acuosas, y si la temperatura baja demasiado en invierno, la planta puede llegar a helarse y morir."

La plantación del aloe vera se debe realizar al finalizar el invierno. En el mes de marzo es un buen momento, precisamente por la subida de temperaturas y para facilitar el desarrollo de la planta al haber más horas de luz natural. De todas formas, si va a encontrarse en un espacio interior, se puede realizar en cualquier época del año, siempre y cuando haya un ambiente templado de forma continuada en casa; es decir, no debe sufrir contrastes térmicos diarios, algo que le podría perjudicar seriamente.

Busca una ubicación en la que el terreno no sea ni muy húmedo ni muy frío. Asegúrate de que en esta ubicación recibe, al menos, los rayos del sol durante 6 horas diarias y que pueda estar protegida de los mismos en las horas centrales del día, ya que el exceso de sol podría quemar sus hojas.

No es muy exigente con los nutrientes ni el sustrato ya que es capaz de adaptarse a casi todos los entornos cálidos y/o secos; el suelo debe de ser arenoso y con muy buen drenaje, para evitar los excesos de humedad; no resiste heladas ni encharcamientos, por lo que debemos evitar regarla con mucha frecuencia.

El aloe vera, al igual que la mayoría de las crasas o suculentas, experimenta un fenómeno muy particular y es que con el tiempo y si prospera favorablemente comenzarán a nacer nuevas plantas en su base. Por eso es tan fácil plantar aloe vera.

Para trasplantar los hijuelos, espera a que cada uno mida al menos 20 cm, córtalos con cuidado y colócalos en una maceta o directamente en el jardín o huerto. ¡Así de sencillo!

Planta de aloe al que le esta naciendo un hijuelo.

Ahora bien, si no quieres reproducir tu aloe vera, deberás cortar estos hijuelos, cuando vayan brotando, para evitar que robe los nutrientes del sustrato a la planta madre. 

Aunque el aloe vera es una planta muy fácil de cuidar y no suele sufrir demasiado el ataque de las plagas, en ocasiones padece la acción de especies como la cochinilla, ácaros y algunos áfidos, así mismo puede presentar ciertos problemas en su desarrollo, tales como:

Si las hojas de tu aloe vera están caídas: puede deberse a varios motivos, así, puede ser por un exceso o falta de agua, una temperatura inadecuada, falta de iluminación o una maceta pequeña.

Si las hojas de tu aloe vera tienen manchas: esto se debe a un exceso de riego. Mete el dedo en el sustrato y si está demasiado húmeda, tendrás que reducir el riego, esperando a que el sustrato se seque por completo antes de volver a regarla. 

Si las hojas de tu aloe vera están marrones: esto es debido a un exceso de luminosidad y es algo normal. Esto se debe a los compuestos fenólicos que la planta sintetiza para protegerse de la radiación ultravioleta. 

Cada hoja está compuesta de 3 capas:

·      La capa externa, una cutícula gruesa que tiene una función protectora e imparte rigidez a la planta.

·      La capa media de látex, el parénquima clorofílico que fluye, espontáneamente después de cortar, una savia amarga y amarilla: el jugo.

·      Una capa interna que consiste en un líquido espeso y mucilaginoso: el gel.

El jugo y el gel de Aloe Vera son las partes utilizadas de la planta.

El jugo o la savia

También llamado "látex de Aloe", es rico en glucósidos hidroxiantracénicos, principalmente aloína A y B.

El gel o pulpa

Es un mucílago (sustancia orgánica de textura viscosa, semejante a la goma, que contienen algunos vegetales) compuesto de 99% de agua, el resto de los productos que componen este gel y le confiere sus propiedades excepcionales.

El aloe vera tiene una enorme cantidad de propiedades: como ya hemos dicho anteriormente, contiene vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas, etc. Sin embargo, su aprovechamiento depende en buena medida del procesamiento de la materia prima.

Además de sus beneficios externos, el aloe vera también se consume internamente en forma de jugo. Se cree que el consumo de jugo de aloe vera puede ayudar en la digestión, promover la desintoxicación, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud en general. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el consumo excesivo de jugo de aloe vera puede tener efectos laxantes, debido al látex que contiene esta planta, y debe ser utilizado con precaución.

En general, el aloe vera es considerado seguro para su uso tópico y consumo moderado, pero es importante tener en cuenta que cada persona puede reaccionar de manera diferente. Siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de utilizar productos a base de aloe vera, especialmente si tienes alguna condición médica o estás tomando medicamentos.

Pero… ¿cómo extraigo el gel de aloe vera de mi planta correctamente?

Es muy fácil hacer tu gel de aloe en casa, para ello sigue estos simples pasos que menciono a continuación:

·      Evalúa la hoja de sábila, para asegurarte que esté madura (esta deberá de tener, al menos, 3 años de edad), corta la hoja de aloe desde la base sin dañar a la planta. Necesitaremos recolectar 2 o 3 hojas de aloe grandes y turgentes.

·      Es aconsejable, además, que la planta de aloe vera no haya recibido riego en los últimos cinco días, y efectuar el corte de noche o por la mañana temprano.

·      Corta con un cuchillo una hoja externa y lávala bien para eliminar cualquier suciedad o residuo.

·      Poner a remojar durante 24 horas en un vaso con agua y un poco de sal (la hoja siempre debe permanecer vertical con la parte del corte remojado en agua para limpiar el acíbar).

·      Corta el tercio superior de la hoja y quita los bordes con las espinas con cuidado.

·      Coloca la hoja sobre una tabla y corta la capa superior e inferior y coloca el gel en un recipiente limpio.

·      Si lo deseas, puedes utilizar una cuchara para raspar suavemente el gel de aloe vera que haya quedado en la parte interna de la hoja.

·      Colocamos todo el gel que hayamos obtenido en un vaso de batir y aplicaremos la batidora a baja velocidad para que la pulpa se homogenice hasta alcanzar la textura de un gel. Este paso es opcional, pero puede facilitar la aplicación del gel.

·      Transfiere el gel de aloe vera a un frasco de vidrio limpio y sécalo bien antes de cerrarlo con la tapa.

·      Guarda el frasco en el frigorífico para prolongar la vida útil del gel. Recuerda que al ser un producto natural, su duración puede ser limitada, por lo que es recomendable usarlo en unas semanas y prepararlo en pequeñas cantidades.

Comúnmente se conoce al aloe vera como la planta de los mil usos y las propiedades anteriormente mencionadas nos dan una pista de los beneficios que puede conllevar el consumo de esta planta.

El aloe vera actúa como desintoxicante, depurativo, digestivo, bactericida, regenerador celular, antiséptico, antiinflamatorio, analgésico, antiviral, inhibidor del dolor, anti-coagulante, estimulador del sistema inmune.

Y a nivel tópico tiene propiedades hidratantes, calmantes y regenerantes.

Además de todos estos usos, propiedades y beneficios, podemos destacar que:

·      La NASA lo utiliza porque absorbe el 90% de la toxicidad de la fibra de vidrio, los barnices, las pinturas, las radiaciones de los ordenadores, los televisores y demás aparatos electrónicos.

·      El aloe vera es uno de los mejores regeneradores celulares debido a la alantoína que posee. Por ello, su uso ayuda a curar una herida más rápido y a reducir las cicatrices.

·      En picaduras de insectos, el aloe es un gran aliado, ya que alivia de forma inmediata y ayuda a bajar la inflamación.

·      El aloe vera es ideal después del afeitado, ya que aporta frescura y regenera rápidamente. En la depilación, evita las erupciones, granitos o rojeces que salen como consecuencia de la cuchilla o la cera.

·      El aloe vera hace milagros con las quemaduras solares, gracias a sus propiedades refrescantes, antisépticas y antibacterianas.

·      El aloe vera no es solo una tendencia actual, ha ayudado a las personas a mejorar su salud y su apariencia durante siglos.

·      El uso más popular del aloe es para el tratamiento del acné, ya que permite regenerar los tejidos desde el interior hacia el exterior, absorbiendo el exceso de grasa.

·      Los expertos aconsejan que cuando hay presencia de acné se debe lavar bien la cara con jabón de aloe vera por la mañana y noche.

Para su uso cutáneo, lo ideal es utilizar plantas de entre 3 y 5 años, ya que sus hojas están más maduras y han desarrollado todas sus propiedades. Además, cuentan con una mayor capacidad de regeneración.

Una vez queremos utilizar las hojas, hay que tener en cuenta que antes de cortarlas se debe esperar unos 5 días tras haber regado el aloe, de esta manera el gel estará más concentrado. Se debe escoger las hojas más grandes de la parte interior de la planta y las más próximas a la tierra, pues son las más maduras.

El corte debe realizarse lo más cerca posible del tallo con un cuchillo o tijera bien afilada y procurando no dañar la planta. No es aconsejable retirar más del 10% de la planta y antes de volver a cortar de nuevo hojas hay que esperar a que hayan brotado nuevas. Una vez cortada, conviene utilizar el gel o la hoja inmediatamente, pues conserva sus propiedades durante muy poco tiempo.

Para mantener nuestra planta sana y libre de heridas expuestas, es muy importante retirar la hoja completa y no solo cortar una parte de la punta, de esta manera mantendremos la estética de nuestro huerto y la salud de nuestros cultivos.

Frase del día:

Con el conocimiento se acrecientan las dudas. ”

miércoles, 14 de junio de 2023

Comienza la recoleccion

Ya lo dice el refrán “el que siembra, recoge”

Llega el mes de Junio, son los días más largos del año, la luminosidad aumenta, y con ello aumentan los trabajos en el huerto. En este momento el huerto exige bastante atención y trabajo, cada día observaremos cambios por lo que es necesario estar muy pendientes.

Para la realización de estos trabajos en el huerto deberemos de conjugar la experiencia, los conocimientos y la tecnología disponible, respetando los ciclos naturales y aplicando los principios de la agricultura ecológica.

Las temperaturas aumentan y pueden ser elevadas, por lo que se hace recomendable la realización de estas labores a primera o últimas horas del día.

Entre estas labores que hemos de realizar se encuentra una de las más gratificantes: La recolección.

La recolección de los cultivos es una etapa emocionante y muy gratificante, además de fundamental, puesto que consiste en cosechar los cultivos que con tanto mimo y esmero hemos cultivado.

Antes de proceder con la recolección deberemos de tener en cuenta ciertas premisas para así garantizar la calidad y sabor de nuestros productos tales como la determinación del momento adecuado de efectuarla, puesto que cada tipo de cultivo tiene su propio tiempo de madurez y punto optimo de recolección, por lo que se hace necesario inspeccionar cuidadosamente nuestras plantas para identificar los cultivos que están listos para la cosecha. Prestaremos especial atención a las señales de madurez tales como el color, el tamaño y la textura de las frutas o verduras.

Primera recolección del año.

Ultima berza del año anterior.

Dependiendo de los cultivos que se estén recolectando, requeriremos diferentes tipos de herramientas, tijeras de podar para frutas, cuchillos para verduras o incluso maquinaria especializada para grandes huertos. Es importante utilizar herramientas limpias y afiladas para evitar dañar y contaminar los cultivos durante la recolección.

Recuerda que algunos cultivos, como los calabacines o las zanahorias, pueden volverse fibrosos o duros si se dejan crecer demasiado. Asegúrate de recolectarlos en el tamaño adecuado para obtener la mejor textura y sabor.

Durante la recolección, es esencial manipular los cultivos con cuidado para evitar daños. Los cultivos delicados, como las frutas, deben ser recolectados con suavidad para evitar magulladuras o roturas. Además, es recomendable no apilar cultivos pesados unos encima de otros para evitar dañar los inferiores.

Judías de enrame.

Manzano FUJI.

Después de la recolección, es común realizar una clasificación y selección de los cultivos. Separando los productos que no cumplen con los estándares de calidad o que presentan daños o enfermedades. Esto ayuda a garantizar que solo los productos de buena calidad lleguen a nuestra mesa.

Es muy importante, así como aconsejable, lavar y limpiar los cultivos antes de su consumo. Elimina cualquier suciedad o residuo que puedan tener. Si es necesario, retira las hojas externas dañadas o sucias.

Deberemos de tener en cuenta que si no vamos a consumir los cultivos de inmediato, es importante almacenarlos correctamente para mantener su frescura. Algunos se pueden refrigerar, mientras que otros deben almacenarse en un lugar fresco y seco. Investiga las necesidades específicas de cada cultivo para un almacenamiento óptimo. Algunos cultivos, como las verduras de hoja, se pueden lavar y guardar en bolsas de plástico perforadas en el frigorífico. Otros, como las frutas, pueden necesitar un almacenamiento a temperatura ambiente.

Construyendo la barraca para los tomates.

La pérgola con los bachocones.

Recuerda que la recolección o cosecha de cultivos es un proceso continuo a medida que los diferentes cultivos alcanzan su madurez en diferentes momentos. Mantén un registro de tus tiempos de cosecha y realiza un seguimiento regular de tu huerto para asegurarte de recolectar los cultivos en el momento adecuado y disfrutar de esta experiencia y de los sabores frescos que tu huerto tiene para ofrecerte.

Además de la recolección, existen otras tareas a realizar durante el mes de junio con el fin de tener en óptimas condiciones nuestro huerto, entre las que podemos destacar:

Con las lluvias de estos días ha aumentado el color verde, pero las hierbas también.

·      Mantener a raya las adventicias para que no se apoderen de él y no compitan por los nutrientes del suelo.

·      Revisión de los tutores, tanto de tomates como de judías, procediendo a reforzarlos, si procede, para evitar que caigan por el peso de los frutos.

·     Aclarar las plantas para que puedan disponer de un espacio óptimo para su desarrollo.

·  Mantener a raya las floraciones indeseadas (espigado de plantas), protegiéndolas del sol si fuese necesario.

·      Dar el último toque a los ajos antes de su recolección, para ello, cuando sus hojas comiencen a amarillear procederemos al anudado de los ajos con el fin de que todos los nutrientes vayan a reforzar el engrose del bulbo o cabeza.

·     Continuaremos con las podas y despinzado de brotes no deseados en tomates, pimientos y berenjenas.

¡¡¡ Ahora es el momento de disfrutar de los frutos de tu trabajo. !!!

Frase del día:

No es que no puedan ver la solución, es que no pueden ver el problema.

jueves, 25 de mayo de 2023

El Mini Kumato

El Mini-Kumato es una variante del Kumato tradicional, que como su nombre invita a imaginar, en comparación, son de menor tamaño. Sus características físicas, salvo el tamaño, son muy semejantes, así como sus propiedades organolépticas.

El kumato no se distingue de los tomates comunes únicamente por su tonalidad, que abarca desde el verde dorado al marrón oscuro, o por su pequeño tamaño. Tiene un sabor dulce, debido al contenido de fructosa que posee, con ligeras notas ácidas, una textura firme y es muy jugoso. Este conjunto de características le otorga un intenso sabor a tomate que muchos consumidores ya no distinguen en los comunes.

Es tolerante respecto a la temperatura de cultivo, estando su temperatura ideal entre los 20 y 30durante el día y sobre los 17 durante la noche.

La humedad necesaria, para una buena formación de la planta de kumato, se encuentra entre los porcentajes del 60 y 80 %. Si la humedad supera estos porcentajes pueden llegar a desarrollarse las enfermedades aéreas, así como la posible aparición de grietas en los frutos.

Requiere una exposición de luz total, lo que hace que sea una planta de exterior.

No es una planta demasiado exigente en cuanto a pobreza del suelo, necesitando, eso sí, unas condiciones mínimas de fertilidad, drenaje y profundidad, gustándole, especialmente, los suelos arcillosos-arenosos.

En cultivo de verano, hay una gran exigencia por aportar agua, ya que existe una gran evaporación y el crecimiento del tomate Kumato suele ser vertiginoso, con muchos frutos en producción. 

Ubicación de las variedades de tomate en el huerto.

El desarrollo de cualquier variedad de tomate es vertical, por lo que se exige un entutorado a base de cañas o bien mediante cuerdas colocadas de forma horizontal o vertical. 

La forma habitual es utilizando cañas para cruzarlas entre sí, con vástagos horizontales que ayudan a mantener firme la estructura y a ayudar que descanse los ramos con frutos engordando. 

Curiosamente, la producción de tomate Kumato se centra en Europa, especialmente de España, Italia, Francia, Bélgica y Suiza.

Los tomates Kumato deben madurar en la planta y por lo tanto recolectarse sólo cuando están listos para comer. El que su maduración sea de dentro a fuera les otorga un dulzor en la carne manteniendo su firmeza como fruto.

Una vez recolectados pueden ser consumidos y degustados inmediatamente, aunque también poseen una buena conservación, hasta 2 semanas sin cortarlos y a temperatura ambiente. Destacar que no es recomendable guardarlos en el frigorífico ya que reducen su fructosa y pierden algo de sabor.

Entre las propiedades que posee esta variedad de tomate podemos destacar:

·      Alto contenido en vitamina A y vitamina C.

·      Elevado contenido de magnesio y potasio.

·      No posee colesterol y tampoco grasas saturadas.

·      Ofrece a nuestro organismo solamente unas 30 calorías por cada 100 g.

·      Tiene la capacidad de fortalecer nuestro sistema inmunológico.

·      Es de gran ayuda para la buena salud del corazón.

·      Se recomienda para aquellas personas que sufren de hipertensión.

·      Posee propiedades diuréticas y desintoxicantes.

Frase del día:

Una persona que comete un error y no lo corrige está cometiendo otro error. ”

lunes, 22 de mayo de 2023

El Limon Meyer

También conocido como limón chino, es el resultado de un cruce entre una cidra (semejante al limón, pero irregular y de mayor tamaño, de pulpa agria y corteza gruesa y carnosa) y un híbrido de mandarina y pomelo. Por lo tanto, a pesar de su nombre, es muy diferente de un limón.

Debe su nombre a Frank Meyer, el hombre que importó este cítrico de China a Estados Unidos en 1908.

Tanto el tamaño del árbol como sus frutos, son de tamaño medio, inferior a otros limones, menos ovalado que los limones pero no tan redondo como las naranjas. Piel, fragante, suave y de poco espesor, color amarillo profundo, con un ligero tinte anaranjado brillante cuando está maduro.

Hubo un problema con los cultivos de limón Meyer en 1940, cuando este se cultivaba muchísimo en California. Cuentan que la mayoría de árboles estaban afectados por el virus de la tristeza, así que para evitar que éste virus afectara al resto de cultivos de cítricos tuvieron que destruirlos. En la década de los 50, científicos de la Universidad de California desarrollaron esta variedad de limón mejorada y más resistente al virus.

Tiene un sabor moderadamente ácido, más dulce y menos ácido que el de un limón tradicional. Su forma es redonda y ligeramente achatada, en comparación con otros limones. La pulpa es de color amarillo intenso y contiene hasta 10 semillas por fruto.

Limonero Meyer, en maceta.

Limonero Meyer, en tierra.

El árbol del limón Meyer puede alcanzar una altura de 2 a 3 metros, si lo plantamos en la tierra, a pesar de que se puede podar más pequeño. Si lo plantamos en maceta, la altura dependerá del tamaño de esta. Sus hojas son verde oscuro y brillantes. Las flores son blancas con una base de color púrpura.

Su aplicación en la cocina es muy amplia, tanto en platos salados como postres. Es apreciado por su sabor distintivo y su aroma cítrico, que es más suave y menos agresivo que el de otros limones. El limón Meyer se utiliza en la preparación de postres, aderezos para ensaladas, salsas, marinadas y bebidas. También se puede utilizar para hacer mermeladas y conservas, zumos, helados cremas y muchos otros postres.

Es una variedad de cuatro estaciones, que produce durante todo el año durante unos 8 meses de los 12, aunque, por lo general, hay dos floraciones al año.

Planta exterior, aunque también puede situarse en interior en una zona luminosa y bien ventilada. Resiste temperaturas de hasta -5 ºC. Dentro de los cítricos enanos, quizás esta es la variedad más resistente a las bajas temperaturas. 

Tu árbol  empezará a dar frutos a partir de la segunda temporada en adelante. A medida que crezca, el árbol dará más frutos.

Esta variedad de limones se adapta perfectamente a su cultivo en macetas, por lo que si nos decantamos por esta opción el tamaño del árbol resultante variará. El cultivo y cuidado de esta, y de cualquier otra, clase de árboles nos proporciona una experiencia muy gratificante, porque no solo son prolíficos productores de frutos, además sus flores son increíblemente fragantes y hermosas desprendiendo un agradable aroma a azahar.

Para el cultivo y cuidado de esta clase de limones es muy importante la ubicación del árbol, necesitan al menos 6 horas de luz solar directa al día. Su cultivo es más exitoso a partir de portainjertos (los árboles obtenidos a partir de semillas tienden a ser menos saludables e incluso puede que nunca produzcan frutos)

Requieren un suelo bien drenado y arenoso, una fertilización regular durante el crecimiento y suficiente agua para mantener el suelo húmedo pero no encharcado.

El limonero necesita un riego regular pero no excesivo, durante los meses de crecimiento y de más calor, especialmente durante su fructificación ya que como todos los cítricos tolera mal la sequía.

Semillero efectuado con pepitas de limón Meyer.

El riego adecuado es una de las claves para el cultivo de cualquier planta de cítricos, especialmente las que crecen en macetas. Como he dicho anteriormente, el objetivo es mantener la tierra húmeda pero no empapada. Meter el dedo en la tierra, al menos hasta el segundo nudillo, si se siente la humedad en la punta del dedo, pospondremos el riego. Por el contrario si se siente seco, regaremos la planta hasta ver que el agua sale por el fondo de la maceta.

Si la planta está en el interior, especialmente en invierno, cuando hace calor, rociaremos las hojas con agua para mantener hidratado a nuestro limonero.

En exteriores, generalmente, necesitará que lo reguemos una vez a la semana o a lo sumo cada dos semanas.

Los cítricos y el frío no son buenos aliados. La temperatura ideal para el mantenimiento de los limoneros Meyer oscila entre los 10 y 25ºC. Eso significa que, si lo tenemos en maceta, deberemos llevar nuestro limonero Meyer al interior cuando las temperaturas empiezan a bajar regularmente por debajo de los 10 grados.

Es una buena idea aclimatar lentamente cualquier planta a las condiciones exteriores para endurecerla. Una vez que se acostumbre a estar al aire libre, la colocaremos en un área soleada y protegida del viento.


Durante la temporada de crecimiento (primavera a otoño), abonaremos la planta de cítricos con regularidad, ya sea con un fertilizante de alto contenido de nitrógeno o con un fertilizante de liberación lenta para todo uso. Los árboles de cítricos también responden bien a la alimentación foliar adicional con un fertilizante líquido. Deberemos de proceder a la fertilización unas tres o cuatro veces al año.

Una vez en el comienzo de la primavera, otra a principios de verano, otra a finales del verano y por último en otoño. Espaciando la fertilización alrededor de cuatro a seis semanas. Evitaremos, en lo posible, la fertilización excesiva, ya que puede dañar el árbol.

Dependiendo de la situación, las hojas de los árboles pueden volverse amarillas cuando se necesita fertilizante, así que tendremos en cuenta estos cambios.

Una vez se abren las flores necesitan ser polinizadas. En el caso del limonero Meyer nos encontramos ante una planta autopolinizable. Lógicamente si tenemos más de un ejemplar aumentaremos la tasa de polinización. El limón Meyer puede florecer durante todo el año aunque tiene dos temporadas donde lo hace de manera más notoria. Se trata del otoño y principios de la primavera. También podemos colaborar en la polinización mediante abejas, por ejemplo.

Si la plantación la efectuamos en maceta utilizaremos una maceta de 20 litros o más grande que tenga al menos 30 a 40 cm de altura y que posea un buen drenaje. Llenaremos la maceta parcialmente con mezcla para macetas, colocaremos el arbolito en el centro esponjeando las raíces,  por la parte inferior, si están enmarañadas y llenaremos con tierra para macetas hasta donde la corona de las raíces aún sea visible. Posteriormente presionaremos firme pero suavemente la tierra y seguidamente procederemos a regarla.

La poda del limonero Meyer es importante tanto para estructurar la planta, de manera que encaje en su espacio, como para que las ramas puedan soportar el fruto cuando este emerja. Recortaremos las ramas largas a medida que se desarrollan, estas ramas normalmente no producen frutos, para que las ramas laterales puedan llenarse y fortalecerse para sostener el fruto.

Trataremos de evitar el excesivo crecimiento vertical, nos interesa que el árbol sea más bien ancho que alto y en vaciar el interior de la copa para permitir una buena circulación de aire y la entrada de luz. Los cortes deben hacerse a 45 grados y mirando hacia arriba para promover el crecimiento. No estará de más eliminar algunos frutos cuando son pequeños (purgado) para mejorar el tamaño de los restantes.

Si mantienes tu limonero en el interior durante el invierno, su fruto puede tardar hasta un año en madurar. Debido a que los cítricos sólo continuarán madurando mientras estén en el árbol, asegúrate de esperar hasta que estén maduros antes de recogerlos.

A menudo, los consumidores notan la excesiva acidez de la fruta. Probablemente, la opinión se formó precisamente a partir de la degustación de especímenes insuficientemente maduros. Un Meyer verdaderamente maduro es muy dulce. Podría decirse que es el más dulce de todos los limones y se puede comer de forma segura sin azúcar.

Tu limonero necesita tiempo para adaptarse a las nuevas circunstancias en las que ha de vivir una vez lo hayas colocado en su ubicación. Después cuando tenga sus primeros frutos necesitará unos 6 meses para que se maduren. La cosecha estará a punto cuando los limones cambien del verde al amarillo y sobre todo cuando tengan un color amarillo intenso, casi anaranjado.

Las plantas que se propagan a partir de semillas generalmente tardan más en producir frutos que las que se propagan a partir de esquejes.

Los árboles que crecen directamente de la semilla darán frutos en 4 a 7 años. Sin embargo, si se usan injertos/esquejes, se puede esperar la fruta en 2-3 años.

Teniendo en cuenta la rapidez con la que las plantas injertadas dan fruto, no es de extrañar que el injerto sea el método de propagación más común.

Por lo general este árbol plantea pocos problemas para su cuidado ya que es muy resistente a las enfermedades y a las plagas, además no tiene espinas.

La paciencia es la virtud más importante de todo hortelano. Todos la tenemos, sólo hay que ponerla en práctica.

Frase del día:

Puedes aprender, una línea de una victoria y un libro de una derrota. ”

domingo, 7 de mayo de 2023

Nueva Campaña 2023

¡Qué emocionante! La llegada de una nueva temporada en el huerto siempre es emocionante y motivo de entusiasmo y expectativa ya que nos ofrece la posibilidad de cultivar nuevos alimentos y plantas, así como aprender de los errores anteriores.

Todos hemos sido principiantes en nuestro huerto en algún momento de nuestra vida y, efectivamente, a muchos de nosotros, nos hubiera resultado realmente útil contar con ciertos consejos sobre los métodos de cómo proceder en el momento en el que comenzamos a sembrar o a trasplantar nuestras plantitas a su lugar definitivo.

Plantando las judías.

Las plantas y cualquier cultivo necesitan tres cosas fundamentales para crecer: agua, tierra y luz. Las dos primeras se las podemos proporcionar nosotros, la tercera, piedra angular, es fundamental que se la ofrezcamos escogiendo bien el lugar más adecuado para ubicar nuestro huerto.

Organizar un huerto es una tarea muy importante cuando queremos que produzca una buena cantidad de cosecha.

Preparando el terreno.

Es clave definir espacios, acceso a la luz, al agua, el control del viento, el comportamiento de las plantas a sembrar,…

Deberemos de prestar atención a la cantidad de cosas que plantamos y la separación entre las mismas. Cuando sembramos una verdura o una hortaliza por primera vez, es habitual no saber prever cuán cuantiosa será la cosecha, y por ello, es sencillo llevarse una sorpresa y contar, de repente, con muchas más hortalizas de las que podemos llegar a almacenar o consumir.

Como he dicho en anteriores ocasiones, para comenzar, es importante evaluar las condiciones del suelo y el clima en la zona donde está ubicado nuestro huerto, de esta forma sabremos qué cultivos son más adecuados para cada época del año.

Antes de ponernos a definir cada cosa, es indispensable saber qué tipo de siembra vamos a realizar, así como algunos datos más sobre ella. Procederemos a separar las verduras y frutas por temporadas, estableciendo el tiempo que tardará cada una en generar frutos.

Progreso de la plantación.

A esto se le conoce con el nombre de ciclos de vida y será clave para facilitar los tiempos de trasplante y recolección de cosechas. Así mismo definiremos el tipo de cuidados que requieren y las asociaciones más favorables entre ellos.

Un calendario o agenda, en papel, será el camino más seguro para que todo nos marche bien desde el primer día. Para esto tendremos que observar algunas de las características de las plantas a sembrar, como puede ser:

·      Si utilizan germinación en semilleros y cuánto tiempo tardarán.

·   El momento en que se deben pasar las plántulas a macetas más grandes o directamente al huerto, así como los cuidados que debemos prestarles.

·      El tiempo apropiado para realizar el trasplantado y cómo influirá su uso frente a otras especies.

Este paso es decisivo porque será el que asegure que una planta que está lista para trasplantar tenga el espacio que necesite en el huerto. El retrasar o adelantar algún proceso podría afectar la capacidad de producción de las plantas.

Construcción de barracas y encañados.

Debemos prestarle atención a un requerimiento importante sobre el cuidado del terreno y este es la rotación de cultivos. Esto quiere decir que las mismas especies que plantamos en un espacio no sean igual a las que plantemos el año siguiente.

Esto se debe a que cada tipo de especie vegetal necesita de cierta cantidad de nutrientes y, al rotar, nos aseguramos de que no se consuman en exceso los mismos.

Por otro lado, la rotación de cultivos ayuda a prevenir la aparición de plagas y enfermedades que puedan ocasionar daños en cada especie.

También es importante preparar adecuadamente el suelo antes de plantar asegurándonos que este está bien nutrido y aireado. Podemos enriquecerlo, si fuese necesario, con compost o abono orgánico para proporcionar a las plantas los nutrientes que necesitan.

Posteriormente, seleccionaremos las semillas o plantas que se van a cultivar y planificaremos la distribución del espacio en el huerto, teniendo en cuenta la cantidad de sol que necesita cada cultivo y la distancia que debe haber entre cada planta (marcos de plantación).

Bachocones y pérgola.

Cada tipo de planta cuenta con unas necesidades distintas de riego, y es igual de nocivo tanto el exceso como el defecto, aunque lo cierto es que los que comenzamos con el huerto por primera vez tendemos más a regar en exceso que por defecto.

Por ello lo ideal, al iniciarnos en las labores del cultivo de un huerto, es comenzar con pocas variedades de plantas, para ir conociendo poco a poco sus necesidades hídricas y poder darles justo la cantidad que demandan.

A veces, a la hora de aportar fertilizantes a nuestro huerto, se tiende a pensar que, cuanta más cantidad, mejor, algo totalmente incorrecto. Y es que, cuando se trata de abonar, es recomendable seguir las indicaciones del fabricante, y sobre todo, conocer si el sustrato con el que sembramos en el huerto ya cuenta con nutrientes incorporados.

Por lo tanto, es necesario prestar atención a las cantidades para garantizar una nutrición óptima y solo aportar abono a la planta durante los ciclos de vida en los que lo demanda.

Somos conocedores de que el policultivo favorece la generación de un ecosistema en los huertos que no se logra con monocultivos (el cultivo de tan solo un tipo de planta). Sin embargo, el policultivo implica mucho más, como una buena asociación y rotación de cultivos.

Es habitual que, cuando llega la temporada de siembra de esa hortaliza que hemos estado deseando plantar durante meses, nos emocionemos y sembremos todas nuestras semillas de una vez, ya sea en suelo o en semillero.

Esto puede llegar a ser un problema, pues luego llega toda la cosecha de golpe y, de repente, nos damos cuenta de que no damos abasto a consumirla. Lo ideal es ir sembrando poco a poco, de forma escalonada, tomando nota de la cantidad de semillas que sembramos y de cuándo lo hacemos, para contar después con cosechas graduales, mucho más provechosas y asequibles de manejar.

El pasado día 22 de abril, la colmena que tengo en el huerto para polinizar, desenjambró y el enjambre hizo su primera parada en el granado que hay próximo a la colmena. Permaneció durante dos días en esa ubicación y al final partió hacia su lugar definitivo. Realmente no me interesa mucho el aumentar la cantidad de colmenas en el huerto, únicamente las quiero para la polinización del huerto y con una, entiendo que, es suficiente.

Y lo dicho, con un poco de esfuerzo y dedicación, la nueva temporada en el huerto puede ser una experiencia gratificante y productiva.  

¡¡¡ Mucho éxito con tu huerto !!!

Frase del día:

Cada salida es una entrada a otro sitio. ”