viernes, 25 de febrero de 2022

La Colmena y los Panales

“Diligentes, afanosas, laboriosas y emprendedoras”

La abeja es un animal social, su vida grupal se desarrolla junto a muchos individuos de una misma familia, que viven en una colonia muy numerosa llamada colmena, está compuesta por alrededor de 50.000 abejas (en primavera pueden llegar hasta las 80.000), con una sola reina, madre y soberana de toda la clase social obrera y de varios miles de zánganos.

La colonia de abejas es una súper sociedad (un poco más adelantada que la nuestra), todas trabajan para todas, todas tienen su trabajo en cada momento, todas se ayudan, todas forman algo superior que las protege: la colonia o enjambre.


El enjambre constituye la forma natural de reproducción de la colmena y un medio para conseguir perpetuar la especie. Conforme avanza la primavera, la entrada creciente de néctar y polen, merced al trabajo incesante de las exploradoras, es el estímulo para que la reina ponga un número igualmente creciente de huevos, hasta 1.500 o más cada día.

El resultado de esta actividad frenética es una explosión demográfica que puede superar los 80.000 individuos. Empieza entonces a faltar el espacio en la colmena. A este problema se añade otro estrechamente relacionado: el control basado en feromonas que ejerce la reina, para que solo ella pueda depositar huevos, se debilita al aumentar la densidad de individuos.

Estos factores, y otros como la edad de la reina, son el incentivo para que algunas obreras comiencen el proceso reproductivo. Para ello toman huevos recién puestos por la reina, los sacan de la celdilla ordinaria y los depositan en celdas mucho más grandes, las “realeras”, donde la alimentación, exclusiva con “jalea real”, dará lugar a numerosas reinas vírgenes.

Estas reinas jóvenes, cuando aún se están desarrollando como larvas, ya emiten feromonas peculiares. Estas sustancias y otros factores de la colmena acaban “convenciendo” a la reina vieja de que sus días de monarca única están contados. ¡¡¡ Es la hora de enjambrar !!!  

La enjambrazón es una de las manifestaciones más hermosas de las abejas. Es el momento en que las abejas deciden fundar otro hogar.

No hay felicidad más grande que la llegada de un enjambre, un regalo alado que llega zumbando y se instala, sin permiso, en el lugar elegido. Alegría para todos, en especial para el apicultor.

Elegir el emplazamiento adecuado es toda una demostración de comportamiento social en cuanto al proceder  cooperativo y democrático. Las exploradoras que después de una inspección cuidadosa de lugares candidatos, regresan al enjambre.

Comienza entonces la información persuasiva: la exploradora que trae una valoración discreta de un lugar mediocre ejecutará una variante especial de la famosa “danza de las abejas”, y comunicará sus impresiones poco estimulantes. La que vuelve con una valoración elevada ejecutará la danza con gran vigor y a los pocos minutos emprende el vuelo nuevamente, pero ahora seguida por un número notable de abejas del enjambre, que quieren verificar si el lugar es tan bueno como dice la exploradora entusiasta.

De las decenas de exploradoras que salen la primera vez, solo un número muy inferior repite el vuelo arrastrando a varias de sus hermanas. Tras comprobar la bondad del lugar, el grupo vuelve y ejecuta nuevamente la danza informativa. Si el lugar merece mucho la pena, ahora las danzantes serán muchas.

Poco a poco el enjambre irá descartando sitios hasta quedar finalmente uno, que es elegido por ser el que despierta mayor interés para el mayor número de exploradoras. En el enjambre se ha generado una mayoría de abejas informadas y convencidas, y entonces todas emprenden el vuelo hacia el nuevo hogar.

La forma en la que las abejas exploradoras informan al resto de las abejas que componen el enjambre sobre la ubicación del alojamiento que han encontrado, es la misma que la utilizada para informar sobre la ubicación de una fuente de néctar: el llamado “baile del ocho”

¿Por qué bailan las abejas? Lo hacen para comunicar a sus compañeras información sobre la distancia, la dirección y la magnitud en la que se encuentran los alimentos o las flores, el polen, el néctar y las fuentes de agua.

¿Pero cómo lo hacen? Las abejas de exploración van en busca de alimento, una vez que se encuentra la fuente más cercana, regresan a la colmena para comunicarse con sus compañeras a través de un llamado baile de meneo debido a las vibraciones que se generan mientras se realiza.

En este punto, cada movimiento adquiere un significado preciso. Las abejas se reúnen alrededor de la abeja exploradora: si la fuente de alimento está cerca, como a 50 metros de su colmena, la abeja realiza un baile circular, si la distancia es mayor, el baile adquiere la apariencia de un "ocho”.

Danza en círculo,

Floración muy cercana.

Danza Octana,

Floración distante.

Y nuevamente, si se mueve desde el círculo hacia arriba, significa que la nueva fuente está en la dirección del sol, si por el contrario corta hacia abajo, las otras abejas entienden que es necesario ir en la dirección opuesta.

Si la abeja corta el círculo formando un ángulo, las demás entienden que deben volar hacia la derecha o hacia la izquierda con respecto al sol, dependiendo del ángulo que forme con respecto a una línea vertical imaginaria.

El número de repeticiones del baile parece estar relacionado con lo rentable que es la fuente de alimento, así como con la velocidad con la que se vuelve a repetir la "figura de ocho"

Pero estos insectos están llegando a un momento difícil  ya que se enfrentan a varias amenazas de patógenos misteriosos, plagas, pesticidas y el cambio climático que está cambiando los ecosistemas en todo el mundo.

Las abejas, tampoco se libran del Abejaruco.

En la primera enjambrazón, enjambre primario, suelen salir, aproximadamente, la mitad de abejas con las que cuenta la colonia. La calidad de éstos enjambres es altísima, puesto que se trata de una selección natural en la que se destinan a los mejores miembros de la colmena, y  cuándo éstas abejas parten ya no vuelven a la colmena inicial nunca.

Si la climatología es favorable, la vieja reina sale de la colmena con una selección de abejas, obreras, zánganos y exploradoras en busca de una nueva ubicación donde realizar la nueva colmena. Al estar la reina cargada de huevos va muy pesada, así que este enjambre se posa siempre muy pronto después de su salida y no vuelve a partir hasta que realiza un descanso largo.

Antes, estas ingieren rápidamente una buena cantidad de miel y polen, lo cual les proveerá no solo de alimento para su nueva casa, sino de material de construcción, ya que es esa miel la que les permitirá generar la cera necesaria para construir los nuevos panales.

Conviene recordar que, en términos generales, podría decirse que para generar un kilogramo de cera, las abejas necesitan consumir diez kilogramos de miel.

En un momento determinado, generalmente a primera hora de una mañana soleada, emprenden el vuelo formando un enjambre. Habrá unas 10.000 o 20.000 abejas, que siguen a la reina hasta un lugar generalmente cercano, donde se toman un descanso y comienzan la búsqueda del lugar idóneo para fundar una nueva colonia.

Se paran formando una especie de pelota enorme, que es inofensiva, si no se la molesta,  y se mantienen a la espera de que las abejas exploradoras, que han salido buscando un lugar óptimo dónde establecer el enjambre, vuelvan con la ubicación.

Uno de los puntos vitales de la enjambrazón es la protección de la reina, en ese momento nada es más importante que eso. Para ello, una nube de obreras la mantendrá protegida de cualquier ataque de depredadores.

Así, entre un zumbido inmenso llegan a su nuevo hogar. Es necesario destacar que un enjambre de abejas es, por naturaleza, sumamente pacífico.

De hecho, el enjambre es manso, es decir, se puede coger suavemente con las manos y depositar delicadamente en una colmena que se haya preparado al efecto.

Esta mansedumbre se debe a que en ese momento no tienen nada que defender: ni colmena, ni larvas, ni huevos, ni reservas. Están “de paso”. Solo días después de instalarse definitivamente, al poner cera en la nueva colmena, y la reina comenzar con su postura, reaccionarán de forma agresiva incrementando la defensa de toda la colonia.

En muchas ocasiones no se crea solo una nueva reina sino que nacen varias “princesas” las cuales o bien suelen pelear para quedarse con el control de la colmena o salen con parte de los efectivos a crear nuevos enjambres.

A estos enjambres se les llama “enjambres secundarios”, estos salen de una colonia que haya dado algunos días antes, generalmente entre 8 y 9 días, un enjambre primario, este va acompañado de una reina recién nacida, todavía no fecundada.  Estos enjambres son mucho más pequeños que el inicial y tienen menos probabilidades de convertirse en una colmena. Sus reinas ágiles y vírgenes hace que no se posen ni siquiera en la vecindad.

Pueden seguir otros enjambres secundarios, cada vez con un poco menos de fuerza debido a la reducción de la población de la colmena. A estos enjambres, secundarios y menores, se les llama “Jabardos”

Las abejas son animales muy importantes para nuestro planeta, para la preservación del ecosistema y para nuestra propia supervivencia en el tiempo.

El mundo de las abejas se rige por funciones y mecanismos verdaderamente ingeniosos que nos dejan realmente asombrados. Estos animales no solo son muy trabajadores sino también muy eficientes y precisos. En sus mecanismos de supervivencia, nada se deja al azar y el trabajo del enjambre produce resultados perfectos.

Organización de la colmena

Vayamos por partes, la colmena es el lugar donde viven y desarrollan la vida la colonia de abejas, es el hogar donde nacen, crecen, trabajan y se reproducen.

El panal por su parte, conforma el esqueleto o estructura rígida del organismo “colmena”. Es la estructura formada por celdillas hexagonales opuestas que comparten caras entre si y el fondo. Son utilizadas para incubar los huevos, albergar y proteger la cría, acopiar y pre-digerir el alimento (pan de abejas), dar rigidez al nido y cuando están llenos de miel y polen; tienen la función de depósito de alimentos de reserva y como aislamiento térmico del organismo. Las abejas, en la construcción de los panales, pueden tardar de 7 días a dos meses.

Estas celdillas están elaboradas con la propia cera que sale del cuerpo de las abejas, es decir, que las abejas son capaces de producir en su cuerpo el material necesario para la construcción del panal y darle esa forma tan característica.

Las abejas producen su cera a partir de unas glándulas que poseen y que salen por la parte baja del abdomen. Esta cera sale, se solidifica  en forma de pequeñas escamas y posteriormente pasan al aparato bucal donde es trabajada con las secreciones de las glándulas mandibulares hasta conseguir una textura adecuada para su uso.

La forma hexagonal de las celdillas de los panales es muy característica y no deja de ser llamativa. La razón de esta forma tan peculiar es pura optimización del espacio. Se trata de aprovechar al máximo el espacio dentro de la colmena y no dejar huecos ni espacios vacíos. Las abejas saben cómo fabricar y almacenar la miel optimizando sus propios recursos.

Las colmenas tienen varios panales yuxtapuestos que dejan entre sí galerías por donde transitan las abejas calentando el nido, alimentando la cría o depositando el alimento. Estos pasillos tienen dimensiones estables según la raza de abejas.

El tamaño de la celdilla, así como la distancia entre los panales varía según la raza. Esta varía de 4,7 a 5,4 mm.

La distancia entre los panales, también llamado “paso de abejas”, es un término que se le da al espacio que las abejas crean entre los panales para permitirles pasar libremente alrededor de su nido. Este paso oscila entre 5,3 y 8 mm.

En otras palabras, hay dos bandas distintas de paso de abejas posible y esto ocurre porque en algunas situaciones las abejas trabajarán individualmente, pero en otras situaciones necesitan poder trabajar juntas “espalda” con “espalda” (es decir, una capa de abejas en la cara de un panal y otra capa en la cara del panal adyacente).

Como ya sabemos, en una colmena pueden vivir hasta 80.000 abejas, por eso es tan importante tener una organización en cuanto a funciones, ubicación y trabajo.

En una colmena conviven tres tipos de individuos:

  • La Abeja Reina: hembra y madre de toda la colonia.
  • Las abejas obreras: hembras estériles que se encargan de la logística de la colmena.
  • Los Zánganos: machos encargados de la fecundación de las futuras abejas reinas.

Cada tipo de individuo se cría, en su etapa larval, en distinto tipo de celdillas y la miel, principal reserva de alimento y de aislamiento térmico, es depositada en un cuarto tipo de celdilla.

Así pues tenemos: 

  • Celdillas realeras, destinadas a criar la reina.
  • Celdillas para la cría de obreras.
  • Celdillas destinadas a la cría de zámganos.
  • Y las celdillas destinadas a contener la miel. 

Cada tipo de celdilla ocupa un lugar característico en la estructura formada  por los panales.

Por lo general la miel es depositada en la parte superior de los panales y llenando la totalidad de las celdillas de los panales periféricos del nido a fin de aislarlo térmicamente. Estas celdillas tienen un tamaño intermedio a las de cría de obrera y a las de cría de zánganos.

Las celdillas para cría de obrera son las más pequeñas y se ubican por debajo de la miel en los panales centrales del nido.

Las celdillas para criar zánganos son de mayores dimensiones y son labradas por las obreras en las esquinas inferiores de los panales que bordean el nido. Por lo general las obreras inducen a la reina a poner óvulos para criar zánganos después de haber criado gran cantidad de obreras.

La reina se cría en una celda muy especial, mucho más grande que las demás, que tiene la forma de una bellota, y sobresale del panal con la punta para abajo. Se la denomina “Celda Real” o “Realera”. Estas celdillas ocupan distinto lugar según cual fuere el impulso que indujo a su formación.

Las celdillas son cubiertas con una tapa u opérculo que es distinto para cada tipo de celdilla:

  • Las celdas de cría se operculan con un material poroso para que las crías puedan respirar, es de color ocre mate y su aspecto es inconfundible porque  tiene marcado los bordes de las celdas.
  • Si es de zángano parece un estampado de balines.
  • Si es de obrera, el trazado de las celdas le da un aspecto de un mosaico hexagonal.
  • El sellado de la miel es hermético y está hecho de cera pura, (aunque hay excepciones), es liso y las celdas pueden estar marcadas por pequeñas depresiones, pero sin el dibujo grabado de las de cría.
  • Por último tenemos la excepción, un quinto tipo de celdilla; hay una celda, que si bien tiene el tamaño de la celda de larva de obrera, su opérculo tiene la forma de la celda de zángano. Son las celdas de la postura de la "obrera ponedora". Son larvas de pequeños zanganitos. 

Como he dicho anteriormente, y como norma, la cría de obrera ocupa la parte inferior y media de los panales centrales del nido, digamos los seis centrales, y por lo general está rodeada de celdillas con polen ensilado.

La cría de zángano se ubica en los panales periféricos del nido en las esquinas inferiores de los mismos, el segundo y noveno, puede contener también algo de polen.

Por último la miel en el nido de cría se acumula en la parte superior de todos los panales y en los panales de los bordes formando una capa aislante, este puede también contener polen.

Cuando deseamos agregar panales o intercambiar panales en una colmena debemos recordar este orden estricto que ocupan los panales. No se debe colocar panales con celdillas de zángano en los lugares centrales, estos siempre van a ambos lados en los bordes del nido.

Dentro de cada colmena hay diferentes panales perfectamente organizados y estructurados. Entre cada panal, las abejas dejan un espacio por el que ellas pueden moverse dentro de la colmena para alimentar a los zánganos o guardar el alimento.

La reproducción de la abeja melífera.

Forma de determinación del sexo.

Por lo tanto la reina es la madre de toda la familia y la única hembra perfecta. Solo ella puede poner huevos fecundados o no fecundados. De los fecundados nacen abejas obreras, de los no fecundados salen zánganos.

Las obreras (hembras imperfectas), realizan todas las tareas domésticas, desde el cuidado de los huevos hasta la limpieza de la colmena.

Los zánganos (machos de la especie), tienen como misión principal fecundar a las futuras reinas, aunque también ayudan a las obreras, aunque sea de forma involuntaria.

Como curiosidad, saber que cada colmena posee un olor único y exclusivo que identifica a la colonia.

Destapar una colmena supone un estrés a las abejas (y un aumento de su consumo de miel) por lo que se debe elegir la situación en que menos agresividad muestran, es decir, días con un buen tiempo y en las horas centrales (aprovechando la ausencia de las pecoreadoras que son las más agresivas)

Por otra parte, evitaremos abrir las colmenas en los meses más fríos, pues destruiremos todas las juntas de propóleo que las abejas han instalado en las ranuras de la colmena, ya que no podrán volver a sellarlas (debido a que el propóleo a bajas temperaturas se endurece) y dejando por tanto espacios o rendijas entre los elementos de la colmena que hemos movido, por donde entrará el frío, lo cual puede propiciar un mayor consumo de reservas, paralización de la cría e incluso la muerte.

La miel es el producto más natural y saludable que se obtiene de las abejas, sin embargo existe una gran cantidad de mieles que son procesadas y sometidas a modificaciones. ¿Cómo podemos detectar si la miel ha sido procesada o modificada?

Una forma sería mediante el uso de agua, para este método necesitamos un plato o un recipiente en el que colocaremos una cucharada de miel, que extenderemos de forma somera por la base. A continuación, verteremos un poco de agua sobre ella y moveremos el recipiente escogido de forma circular. Si la miel es pura, como por arte de magia, aparecerá en ella el dibujo de celdas, como si de una colmena se tratara, mientras que si es procesada, no ocurrirá nada.

Otra forma de corroborar si se trata de miel pura o no es colocando un poco de miel en el pulgar y comprobando si se mantiene en su lugar o si se corre tal como un líquido menos espeso. Si se corre significará que la miel no es pura, ya que la miel verdadera, al ser espesa y viscosa, no se deslizará.

Así mismo, mezclando una cucharada de miel con un poco de agua y unas dos o tres gotas de vinagre, será una opción para comprobar la calidad de la miel. Si al realizar la mezcla se crea algún tipo de espuma, se tratará de miel adulterada, si esto no se produce será pura.

¿Sabías que…? 

  • Las abejas reinas viven un promedio de 3 años. Mientras que las obreras y los zánganos, alrededor de 3 meses, cuando mucho.
  • Por lo general, tras clavar el aguijón, la abeja obrera muere, ya que debido a su forma, el aguijón queda atrapado y desgarra parte de su abdomen.
  • Las abejas obreras, mediante “la danza de la abeja”, comunican a las demás que han encontrado una fuente de alimento, así como la dirección y la distancia desde la colmena.
  • Los ojos de los Zánganos son más grandes para poder localizar a las abejas reina en pleno vuelo.
  • Cinco días después de los vuelos de fecundación, la abeja reina comienza a poner huevos, en torno a 1.500 al día.
  • Las colmenas pueden llegar a albergar hasta 100.000 abejas. Normalmente tienen entre 30.000 y 80.000, de las cuales casi todas son obreras.
  • Las abejas obreras tienen el aparato bucal muy desarrollado con una lengua muy larga para obtener el néctar de las flores, que luego se transforma en miel.
  • Las abejas obreras tienen un "cepillo" de pelos donde quedan recogidos los granos de polen.
  • Una sola colonia de abejas puede elaborar alrededor de 30 kilos de miel al año. De hecho, es mucho más de lo que necesitan para alimentarse durante el invierno.

 

  • Para producir sólo medio kilo de miel, las abejas de una colmena deberán visitar más de dos millones de flores. 
  • Tienen sangre fría: sin embargo, pueden generar calor al hacer vibrar su cuerpo.
  • La temperatura en el interior de una colmena suele ser de 36°C.
  • Las abejas toman néctar de las flores y lo mezclan con enzimas de glándulas en su boca, ¿el resultado? la miel.
  • Cuando la colmena se vuelve demasiado poblada, la abeja reina puede elegir entre depositar nuevas larvas de abeja reina o abandonar la colonia para crear una nueva.
  • Si una abeja se encuentra bajo la lluvia o en un clima frío, rápidamente pierde su capacidad motora.

    Y recuerda: las que más saben de apicultura son las abejas.

    Frase del día:

    El trabajo más productivo es el que sale de las manos de una persona contenta.”

jueves, 10 de febrero de 2022

Febrero y el Huerto

Febrero es un mes en el que, en zonas frías, nuestro huerto todavía estará algo inactivo, pero en zonas cálidas, del sur y levante español, empezamos a arrancar la maquinaria” de muchos de los cultivos de primavera-verano.

Es un mes que combina días soleados y con mucha luz con otros en los que se rozarán las mínimas anuales. Aunque, por lo general, los meses más fríos suelen ser Diciembre y Enero, Febrero nos puede sorprender con temperaturas realmente bajas, debido a las temidas olas de frío procedentes de zonas polares. Generalmente suele ser un mes seco a la espera de las lluvias de Marzo y Abril.

Por estas fechas, en el huerto, únicamente quedarán los cultivos de invierno tales como habas, puerros, cebollas, berzas, coliflores… y, cómo no, los ajos que habremos plantado a finales de Diciembre y coincidiendo con la luna menguante.

Aunque estos cultivos de invierno son resistentes a temperaturas bajas, cuando la temperatura baja de 0º la cosa se puede poner fea. Un solo día de helada puede arruinarte la cosecha. Simplemente basta con prevenir un poco, estar atento a la predicción meteorológica y poner en práctica unas sencillas técnicas que harán tu huerto resistente a las últimas olas de frío de este año.

Algunas técnicas para proteger el huerto de las heladas pueden ser la colocación de mantas térmicas o la instalación de invernaderos de acordeón.

Nos encontramos a mediados del invierno, cada vez estamos más ansiosos de que comience la primavera y poder disfrutar al máximo de nuestro huerto. Por lo tanto, se hace imprescindible que para poder disponer de un huerto excelente, en la temporada de primavera y verano, deberemos de efectuar un mantenimiento continuo a nuestro huerto.

Cabe recordar aquí cuáles son las diferencias entre sembrar y plantar: plantar, como su propio nombre indica, es colocar una planta en el suelo, normalmente pequeñas o jóvenes; mientras que sembrar consiste en colocar directamente una semilla en la tierra.

Las tareas a realizar en el huerto en febrero son realmente sencillas, pero deben de realizarse a su debido tiempo, no dejéis que se amontone el trabajo del huerto y disfrutaréis de unos resultados ideales. Entre las tareas a realizar en el mes de febrero podemos destacar: 

Tratamientos para el suelo:

·      Abonar el terreno, esta será una de las principales tareas del huerto en febrero. Aportaremos materia orgánica para abonar a fondo nuestro huerto. Con ello conseguiréis un desarrollo perfecto de los cultivos y plantas más sanas y resistentes a las enfermedades. Así mismo no olvidaremos el abonado de árboles frutales del. 

·      Remover y airear la tierra de nuestro huerto. Si el huerto es de pequeñas dimensiones remover la tierra con una azada, horca o una pala.

Primeros planteles y semilleros:

·      Otra de las tareas a realizar, y no menos importante, es la realización de semilleros que posteriormente plantaremos en nuestro huerto. A la hora de realizar esta tarea deberemos de prestar especial atención por mantener  una humedad constante en nuestros semilleros para su adecuada germinación y enraizamiento.

A la hora de realizar el semillero hemos de tener en cuenta que en semillas de plantas como tomates, pimientos, pepinos, calabacín… podemos colocar dos semillas y si germinan las dos eliminar una de ellas, este método se llama “repicar”. Sin embargo semillas como la del puerro o las cebollas podemos sembrar tres o cuatro semillas por alveolo. Si germinan todas, no quitéis ninguna y cuando realicéis el trasplante al suelo del huerto, separarlas con cuidado y proceder a la plantación.

Sí sembramos diferentes variedades de semillas de hortalizas, es conveniente colocar el nombre de cada una de ellas con una etiqueta marcadora.

Los semilleros necesitan mucha luz para su perfecto desarrollo.

Hacer el trasplante cuando podáis sacar las plantas enraizadas completamente del cepellón sin que este se rompa.

Ojo con el riego de los semilleros, las semillas son muy delicadas y un chorro demasiado fuerte puede sacarlas a la superficie y evitar su correcta germinación. ¡A las semillas les gusta darse una ducha no un baño!

Poda de frutales:

·      En el supuesto de disponer en nuestro huerto de árboles frutales, febrero es un mes ideal para proceder con su poda, ya que los brotes comenzarán a salir con fuerza con la llegada de la primavera. En la realización de la poda deberemos de procurar que los árboles frutales no cojan mucha altura ya que nos resultará más difícil la recolección futura de los frutos.

Así mismo es un mes en el que podremos realizar las últimas plantaciones de árboles frutales a raíz desnuda.

Almendro en flor, 5 de Febrero.

Efectuar un tratamiento de invierno a los frutales de pepita y hueso:

·     En estos meses invernales es cuando debemos de aplicar unos tratamientos ecológicos para frutales, que puede marcar la diferencia en los meses de primavera y verano con la reducción y eliminación de posible plagas que dañen, en un futuro, los cultivos de nuestro huerto.

Realizando este tipo de tratamiento en los árboles frutales de pepita y hueso evitaremos muchos insectos como el pulgón, el piojo rojo de San José, la araña roja, y posibles hongos como la abolladura, oídio.

Este tratamiento se realiza cuando el árbol ha expulsado todas sus hojas y sus yemas comienzan a romper. Se puede aplicar a árboles de  cualquier edad y especialmente recomendado para los más viejos.

 Preparando el terreno para la próxima campaña.

Un producto muy útil sería la mezcla de aceite mineral y cobre, un tratamiento ecológico que actúa por asfixia en los insectos. Deberemos de mojar abundantemente el tronco y las ramas del árbol.

Es aconsejable realizar primero la poda y posteriormente realizar la pulverización de la mezcla, dejando el árbol limpio de hojas y ramas innecesarias.

Es un tratamiento que actúa por contacto y se aconseja no efectuarlo en días lluviosos, ventosos o con riesgo de heladas.

Repicado de semilleros:

·      A menudo las plantas que se germinan con mucha previsión, crecen tanto que es necesario trasplantarlas a una maceta de mayor tamaño. Ocurre lo mismo cuando se preparan semilleros en bandejas sin alveolos y obtenemos un buen número de plantas que luchan entre ellas por el espacio y los nutrientes del suelo.

Aún no es el momento idóneo para trasplantarlas al exterior y por ello nos vemos obligado a realizar este trasplante intermedio al que llamamos “repicado” Es una labor que se lleva a cabo cuando el lugar donde hemos sembrado las semillas empieza a quedarse pequeño, pero todavía es pronto para hacer el trasplante final. Por eso, en febrero es recomendable sacar a macetas las plantas que ya estén germinadas y se observe que el alveolo del semillero se queda pequeño. Este procedimiento se efectuará con sumo cuidado, pues las raíces todavía pueden estar muy tiernas.

Cuando las condiciones sean las más adecuadas, tanto las climatológicas como las de crecimiento propio de la planta, se podrá hacer el trasplante al que sea su lugar definitivo.

Antes de comenzar la plantación en nuestro huerto, es recomendable hacer una buena planificación del mismo, no solo para tener un huerto productivo y activo, sino también para conocer qué plantas no son compatibles unas con otras.

Las Habas, 5 de Febrero.

Los Ajos, 5 de Febrero.

Disfruta de tu huerto en el mes más corto del año y sácale el máximo partido. Seguro que febrero te brinda días espectaculares en los que agradezcas estar en compañía de la tierra bajo el calor de un sol que nos invita a olvidarnos del frío invierno.

Frase del día:

¿Dónde está la libertad si hay desigualdad? ”


miércoles, 26 de enero de 2022

Inflorescencia de la Platanera

La platanera, planta herbácea, vivaz y de gran porte, cuyo nombre científico es musa paradisiaca, pertenece a la familia de las musáceas (planta herbácea perenne, generalmente de gran tamaño, a veces parcialmente leñosa), esta variedad es la más común y comercializada. Su origen procede del sudeste de Asia, pero con el paso del tiempo se ha ido expandiendo a todos los países tropicales del mundo siendo, en la actualidad, su principal productor mundial India.

Es una planta tropical que constituye una fuente de alimentación muy importante a nivel mundial: sólo tres plantas son más cultivadas que los plátanos: el trigo, el arroz y el maíz. Además el plátano es la fruta tropical más cultivada y una de las cuatro más importantes en términos globales, sólo por detrás de los cítricos, la uva y la manzana. En todo caso, este grupo de vegetales, conforma la fruta intertropical más consumida del mundo.

En España, el cultivo masivo del plátano, se lleva a cabo, únicamente, en las Islas Canarias, fue introducido en el siglo XV, posteriormente se exportó a América.

Algunas plataneras son conocidas por sus ricos plátanos, y otras por su belleza ornamental dando un aspecto exótico a nuestros jardines, pero lo que todas tienen en común es que crecen muy rápido. En muy pocos años pueden llegar a alcanzar los seis metros.

El fruto, el plátano, es una falsa baya, de forma falcada o elongada de 7 a 30 cm de largo y hasta 5 cm de diámetro, que crece en racimos compactos de hasta 400 unidades y 50 kg de peso; de color amarillo cuando está maduro, es dulce y carnoso, rico en fibras, carbohidratos, potasio, vitamina A, vitamina C y triptófano, contiene un antiácido natural muy útil contra la pirosis (sensación de quemadura que sube desde el estomago hasta la faringe, producida por la regurgitación de  líquido estomacal cargado de ácido); además es bajo en sodio y grasas.

 

Como he dicho anteriormente, la platanera no es un árbol, sino una hierba perenne de gran tamaño. Como las demás especies de Musa, carece de verdadero tronco. En su lugar, posee vainas foliares que se desarrollan formando estructuras llamadas pseudotallos, similares a fustes verticales de hasta 30 cm de diámetro basal que no son leñosos, y alcanzan los 7 m de altura.

Resiste heladas muy débiles de hasta -2ºC una vez adulta y aclimatada, pero prefiere climas suaves y cálidos.

Las hojas del platanero se cuentan entre las más grandes del reino vegetal, son lisas, tiernas, oblongas, con el ápice trunco y la base redonda o ligeramente cordiforme, verdes por el haz y más claras y, normalmente, gris pálido por el envés, los márgenes son lisos y las nervaduras pinnadas, amarillentas o verdes y, normalmente, con peciolo.

Dispuestas en espiral, se despliegan hasta alcanzar 3 m de largo y 60 cm de ancho; el pecíolo tiene hasta 60 cm. Las hojas tienden a romperse espontáneamente a lo largo de las nervaduras, estas también son muy endebles y sus bordes se rompen fácilmente con el viento.

 Cada planta tiene normalmente entre 5 y 15 hojas, siendo 10 el mínimo para considerarla madura; las hojas viven no más de dos meses, y en los trópicos se renuevan a razón de una por semana en la temporada de crecimiento.

Las hojas son el principal órgano fotosintético de la planta. Cada hoja emerge desde el centro del pseudotallo como un cilindro enrollado, también llamado hoja cigarro, o candela. El extremo distal de la vaina foliar que se está alargando se contrae hasta formar un pecíolo, más o menos abierto.

El período en el cual la hoja se abre varía dependiendo de las condiciones climáticas. Si éstas son favorables, el proceso de desenrollado puede tardar unos 7 días; de lo contrario, puede durar de 15 a 20 días.

Rizoma natural.

 

 

Rizoma en maceta.

El elemento perenne es el rizoma, superficial o subterráneo, que posee meristemos a partir de los cuales nacen entre 200 y 500 raíces fibrosas, que pueden alcanzar una profundidad de 1,5 metros y cubrir 5 metros de superficie.

La platanera emite unos brotes o hijuelos cerca de su pie, que constituirán el futuro del cultivo (ya que el pie principal se cortará después de la cosecha) Pero no todos los hijuelos son aptos para fructificar y, por tanto, habrá que seleccionar los mejores y eliminar los más débiles, dañados o enfermos.

El hijo es un brote lateral que se desarrolla desde el rizoma, y generalmente surge muy cerca de la planta progenitora, también llamada planta madre. En castellano, se lo conoce como retoño, vástago, brote o colino.

Cuando el hijo apenas sale de la superficie del suelo se llama hijuelo. Cuando ya ha crecido y tiene hojas verdaderas se denomina hijo.

Morfológicamente hablando, existen dos tipos de hijo: el hijo espada, que tiene hojas estrechas y un rizoma grande, y el hijo de agua, que tiene hojas anchas y un rizoma pequeño. Los hijos de agua tienen una conexión débil con la planta madre y no se desarrollan como una planta fuerte.

El número de hijos producidos varía según la variedad que se cultiva. El hijo seleccionado para reemplazar a la planta madre después de la fructificación se llama sucesor.

Se suelen dejar al menos dos hijuelos, que suelen llamarse "hija" y "nieta". Cuando se cosechan los plátanos y se corta la planta "madre", la hija pasa a sustituirla, la nieta se convierte en hija y habrá que seleccionar una nueva nieta.

Para la multiplicación de plataneras, estos hijuelos, se pueden separar a finales de primavera, utilizando una pequeña sierra de mano y plantándolos luego en otras partes del huerto o en macetas con sustrato universal mezclado con perlita a partes iguales.

Pasados unos 10 o 15 meses después del nacimiento del pseudotallo, cuando éste ya ha dado entre 26 y 32 hojas, nace directamente, a partir del rizoma, y en la parte alta de la planta una inflorescencia que emerge del centro de los pseudotallos, en posición vertical, y es cuando sabremos que va a comenzar a sacar frutos; semeja un enorme capullo de color violáceo, constituido por brácteas, de color cárdeno, que protegen las flores.

Inflorescencia inicial.

Inflorescencia pasados 6 días.

El vástago emitido verticalmente por el rizoma se inclina enseguida por el gran peso del capullo y dará lugar a una larga espiga. Los ocho o diez grupos de flores que se liberan al caer las primeras brácteas son de flores femeninas, que darán lugar a frutos; posteriormente caen las brácteas de flores neutras y masculinas.  

Al abrirse, revela una estructura en forma de espiga, sobre cuyo tallo axial se disponen en espiral hileras dobles de flores, agrupadas en racimos de 10 a 20 que están protegidos por brácteas gruesas y carnosas de color purpúreo. A medida que las flores se desarrollan, las brácteas caen, un proceso que tarda entre 10 y 30 días para la primera hilera.

Estas flores son hermafroditas o unisexuales, y se agrupan en espigas o panículas con espata. Los frutos tienen forma de baya o cápsula, en cuyo interior podemos encontrar (pero no siempre) semillas de color oscuro. Cuando una platanera florece después de dar el fruto muere, motivo por el cual siempre se ha de dejar al menos un hijuelo, el cual brotará desde el rizoma.

Las brácteas se levantan, o se enroscan en la punta, exponiendo las flores femeninas que se desarrollarán en frutos. En condiciones ideales fructifican todas las flores femeninas, adoptando una apariencia dactiliforme que lleva a que se denomine mano a las hileras en las que se disponen.

Estos plátanos tardan en desarrollarse entre 80 y 180 días, dependiendo de la fecha de inflorescencia, a menores temperaturas ambientales en la inflorescencia más días de desarrollo. Y para que sea correcto su desarrollo en muchas zonas optan por embolsarlos.

Por lo general la planta tarde unos 2 años, en condiciones ideales, para crecer y es entonces cuando produce una flor, que tardará de 3 a 6 meses en madurar, como hemos dicho anteriormente.  Una vez que se completa este ciclo, la planta madre muere. Sin embargo, la planta madre, mientras produce plátanos, también produce cachorros, o pequeñas plantas bebés que crecen alrededor de la base de la planta principal y es entonces cuando vuelve a comenzar el ciclo.

En esta imagen se puede apreciar todo el ciclo de la planta platanera, en la que la flecha roja sería el hijo o retoño, la flecha marrón sería la madre, que acaba de dar su fruto y ya está cortada y la flecha rojo oscuro sería la abuela, cortada el año anterior.

Las brácteas, excepto en algunas especies peculiares de bananos, se dispersan y desaparecen: queda a la vista la espiga desnuda, acabada en el capullo que aún contiene y va liberando flores masculinas. Esa larga espiga puede llegar al suelo y en los cultivos de plátanos es conveniente cortarla cuando se acaban las flores femeninas.

Inflorescencia a los 15 días.

Inflorescencia a los 24 días.

Una vez abierta la bráctea aparecen los grupos de flores que liberan la caída de una bráctea. Son flores amarillentas, irregulares. Cada grupo de flores dará lugar a un grupo de frutos unidos, denominados "manos"

Posteriormente irá fructificando la planta, apareciendo los grupos de flores femeninas, de las que nacerán los frutos.

Las primeras 5 a 15 hileras son de flores femeninas, ricas en néctar; en ellas el tépalo compuesto alcanza los 5 cm de largo y los 1,2 cm de ancho, le siguen unas pocas hileras de flores hermafroditas o neutras, y las masculinas en la región apical.

Normalmente se trunca la misma parcialmente para evitar el desarrollo de frutos imperfectos y evitar que el capullo terminal insuma las energías de la planta. El punto de corte se fija normalmente en la “falsa mano”, en la que aparecen los frutos enanos.

El enorme peso de las flores hace que el tallo floral se incline hacia el suelo en poco tiempo; a su vez, el fototropismo de las flores hace que se dirijan en su crecimiento hacia arriba.

En la próxima entrada trataremos sobre los cuidados, plagas y enfermedades de la platanera.

Frase del día:

El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe aprender: a caer. ”

 

jueves, 30 de diciembre de 2021

Feliz Año Nuevo

¡Feliz Año Nuevo! Sí, Feliz Año Nuevo. Pese a todo; o precisamente por todo lo que ha ocurrido, ocurre y todavía ocurrirá. Si hemos llegado hasta aquí, lo que venga a continuación sólo puede ser un paso adelante.

Quizá esta haya sido una de las veces que, de forma más sincera, vamos a despedir un año que termina con el ánimo de no volver atrás. Lamentando la pérdida de muchos seres queridos, deseando que se recuperen pronto las personas que padecen los estragos de la pandemia, y esperando que, pronto, no volvamos a perder a nadie más por el camino. 

 

Hay años buenos y años malos, y de todos ellos se aprende. Siempre hay cosas buenas y también cosas malas, aunque a veces la balanza está muy desequilibrada. Y no por ello debemos rendirnos ni quedarnos solamente con las cosas malas.

Todo lo vivido nos ha de servir para ir a mejor, en primer lugar, porque ir a peor nos colocaría en una situación casi insoportable y en segundo lugar, porque de las adversidades tenemos la obligación vital de sobreponernos y aprender.

Las cosas malas o infortunios, que nos pasan en la vida, nos enseñan cosas, nos hacen fuertes, valientes y más sabios. Nos enseñan también quién está a nuestro lado y quién merece estar en los momentos buenos.

Cada tropiezo es una enseñanza. No es malo caer, ni tropezar siempre con las mismas piedras, pero hay que hacer una lectura de ello y poner todos nuestros recursos personales para que las caídas, cada vez, sean más leves y menos dolorosas, hasta que aprendamos a caminar por otros caminos.

Para estar arriba del todo y poder disfrutar de las cosas buenas que nos trae la vida, es preciso estar abajo en algún momento, para valorar lo bueno hemos de conocer lo malo.

Hemos de entender que no siempre conseguimos nuestras metas, y que los sueños se rompen, y que en eso consiste la vida: en renovar recuerdos, en soñar más alto, en no dejar nunca de ilusionarse con las pequeñas cosas.

Espero que todo lo malo de este año nos siga impulsando, y que todo lo bueno nos haga sonreír cuando nadie nos ve.

Os deseo un 2022 lleno de cosas inesperadas, de amor propio (que no ego), de brillo en los ojos y sobre todo: de ganas de más.

Es el momento de perdonar, sonreír, soñar, amar y ser feliz. Os deseo un maravilloso 2022 repleto de ilusión, alegría y esperanza.

Dejemos atrás las penas, el dolor y la tristeza y demos la bienvenida al nuevo año con una sonrisa.

Cierra los ojos, piensa en todo lo que te hizo sonreír en el año que termina y olvídate de lo demás. Ojalá esas sonrisas se multipliquen por mil.

¡¡¡ Feliz Año Nuevo !!!

Frase del día:

 Los sueños son reales mientras duran. ¿Podemos decir más de la vida?