domingo, 15 de marzo de 2020

Plantacion adelantada

Las elevadas temperaturas que estamos teniendo durante estos días han motivado que la plantación en el huerto se adelante casi un mes, pero no en todas las verduras y hortalizas que compondrán nuestro huerto de verano, por eso ya he procedido a plantar cuatro variedades de tomates.
 
 
De todos los componentes climáticos, la temperatura es, sin duda, el más importante. De ella dependen todos los procesos de crecimiento de las plantas.
  
Las plantas tienen un punto óptimo de temperatura para su crecimiento. Por encima o por debajo de este punto y, a medida que las temperaturas van siendo más extremas, se llega a un punto de crecimiento cero. A partir de ahí, si continúa subiendo o bajando, se llega a un punto crítico en que cada planta tiene una temperatura límite de supervivencia.
  
El límite para el frío lo marca la congelación de la planta y para el calor la desnaturalización de sus proteínas.
 
Cebollas y berzas, a punto de ser recolectadas.
  
Así mismo, existen tipos de plantas más o menos exigentes en temperatura para su buen desarrollo que nos marcarán las producciones en función de la época del año en que nos encontremos.
  
Mención aparte merece un concepto climatológico como son las heladas. Cuando la temperatura del aire desciende de 0º C se produce una helada, tanto más severa cuanto mayor es el descenso térmico y su duración. La helada afectará a la planta según su temperatura mínima de supervivencia.
  
Es muy importante antes de comenzar un huerto, asesorarnos cuando es la mejor época para plantar o sembrar una especie concreta, para ello disponemos del calendario de siembra donde de manera orientativa nos va a dar las fechas más adecuadas para llevarlo a cabo.
 
Habas, en plena producción.   
  
El calendario es orientativo y dependiendo de la zona geográfica donde nos encontremos, las fechas se siembra se pueden adelantar o retrasar, por eso en el calendario existe cierta flexibilidad. En las zonas más cálidas las plantaciones de primavera  se pueden adelantar y por el contrario en las zonas con duros inviernos y temperaturas más frías las fechas de plantación se deben atrasar.
  
El siguiente calendario atendería a una zona tipo como el Levante de la península Ibérica, el cual se caracteriza por tener un clima suave en invierno y veranos no tan calurosos, aunque por lo general en la zona sur de la península suele ser parecido, y en el norte las fechas primaverales se suelen atrasar un poco.
  
De todos modos, este calendario nos da idea sobre los periodos y fechas aproximados de siembra y de cosecha, pero lo ideal y para ir más seguros a la hora de hacer una siembra, es preguntar a los agricultores y personas del lugar que ya tengan cierta experiencia, es una buena fuente de información en cuanto a fechas y periodos se refiere.
  
Las siembras tempranas presentan los máximos potenciales de producción. Cuando las limitantes hídricas, nutricionales y sanitarias son controladas, la radiación y la temperatura pasan a ser decisivas para el crecimiento a través de su incidencia en la producción fotosintética de asimilados en la planta. Durante la floración, las siembras tempranas le permiten al cultivo el aprovechamiento de los altos niveles de radiación incidente de primavera y principios del verano, con elevadas amplitudes térmicas, condiciones favorables para el crecimiento del cultivo.
Riego por goteo. 
  
Esto también condicionará los riegos, aunque podemos establecer unas pautas sencillas para regar:
  • Las plantas necesitan más agua a medida que van desarrollándose. Por tanto, al inicio de su crecimiento necesitarán riegos menos frecuentes que en pleno desarrollo.
  • En función de la época del año y a medida que va avanzando el año natural recibimos más horas de sol y más intensas, y posteriormente irá decreciendo. Así que, en verano tendremos que regar más frecuentemente que en invierno.
  • La meteorología influye también en la frecuencia de riego. No sólo si llueve, también si los días son nublados o las temperaturas son más bajas tendremos que disminuir la frecuencia del riego
  
Conociendo la época del año, la meteorología de los últimos días y el momento de crecimiento de las plantas deberemos establecer nuestra pauta de riego. Además la observación del terreno también nos dará unas valiosas pistas, tocando la tierra o el substrato somos capaces de determinar su nivel de humedad. El color del suelo también nos da información; cuanto más oscuro, la humedad del terreno será mayor, cuando el color del suelo sea más tenue será un indicativo de falta de humedad y deberemos de proceder a efectuar un riego.
  
La experiencia también nos aporta unas reglas que nos pueden servir de guía. Por ejemplo, en pleno verano, de máxima frecuencia de riego, en un huerto con una plantación de tomates en surcos con riego por inundación y en plena producción, difícilmente podremos alargar la frecuencia de riego más allá de dos o tres días sin que afecte al rendimiento.
 
 Preparando el terreno para la plantación.
  
Así mismo he procedido con la plantación de unas cuantas matas de Albahaca. Y, ¿por qué albahaca?
  
La albahaca es una planta excepcional. Y si tienes un huerto o jardín debes cultivarla. No sólo vas a poder usarla fresca en tus recetas de cocina y para elaborar remedios caseros que mejoren tu salud sino que además es una planta que cura plantas. Me explico, la albahaca es realmente buena para prevenir y combatir plagas como la mosca blanca, e incluso el pulgón o mosquitos. Pero así mismo nos ayuda a combatir algunos hongos como el mildiu o el oídio.
  
La albahaca tiene acción acaricida, insecticida y repelente. Es su fuerte olor que aunque muy agradable ahuyenta a los insectos, además, su gran floración atrae las abejas.
  
A la albahaca le gusta la exposición a pleno sol, aguanta muy bien la sequía pero los riegos copiosos le hacen crecer  en modo arbusto.
 
Las moreras comienzan a despertar.
  
Por lo tanto, si cultivas albahaca junto a las tomateras las estarás protegiendo de las plagas.
 
Frase del día:
" Cuando la alimentación es incorrecta la medicina no funciona. Cuando la alimentación es correcta, la medicina no es necesaria"
 

viernes, 14 de febrero de 2020

La poda del Almendro

El almendro es un árbol de hoja caduca, por lo tanto pierde sus hojas desde el otoño hasta la primavera. Es originario de las zonas montañosas del continente Asiático central.
   
En su estado adulto, es un árbol que puede llegar a adquirir de 3 a 5 metros de altura. El tronco, en sus inicios, es de textura lisa, y de un color verde, con el transcurso de los años se va tornado agrietado y áspero, siendo marrón grisáceo en su estado adulto.
 
 
El suelo óptimo para su desarrollo es uno arenoso, no muy compactado, que permita la profundización de sus raíces y el fácil drenaje del agua.
  
Una característica de este es que sus hojas son simples, finas, alargadas y puntiagudas, y de una intensa tonalidad verde, con bordes ondeados. 
  
La flor, por su parte, puede agruparse en conjuntos que van de 2 a 4 flores, pudiendo crecer, también, individualmente, consta de cinco sépalos que forman el cáliz de la flor, a demás, cinco pétalos que varían entre un tono blancuzco con sobrios destellos rosados en el centro y borde. Estos dos colores pueden variar, pero, por lo general, suelen presentarse de esta manera.
  
El proceso de floración del almendro es considerablemente extenso; la cosecha puede transcurrir hasta nueve meses después de la floración. La temperatura más recomendable es una soleada, facilitándole a las abejas el proceso de polinización.
  
Sus frutos poseen un tamaño medio de 3 a 6 cm,  la parte del pericarpio, que suele proteger al resto del fruto del exterior, es de textura solida, su pulpa es seca, de tonalidad verde y se abre de forma espontánea cuando llega el  momento de la maduración. 
   
Al ser un árbol caducifolio, el momento de la poda será cuando este haya perdido sus hojas, encontrándose en un estado de poco desarrollo.
  
Pero existe un inconveniente al realizar las podas en esta época, y son los fríos y las heladas. Por lo tanto, y dependiendo la zona en que nos encontremos, con inviernos más o menos crudos, siempre deberemos alejar la poda de las mayores heladas.
 
 
La poda es, probablemente, la labor más intuitiva. Es decir, no existen reglas únicas sobre como podar un almendro, y el éxito de la práctica, dependerá mayormente de la pericia del podador.
  
Sin embargo, si existen algunos criterios generales que se deben seguir al momento de podar almendros.
  
Es aconsejable esterilizar los instrumentos de corte previamente a la poda, esto contribuirá a no transferir enfermedades a los árboles a podar.
  
Cuando se realiza la poda del almendro de modo correcto se obtiene infinidad de beneficios, entre los que cabe destacar:
  • Contribuye a la iluminación, aireación y oxigenación del árbol.
  • Se obtiene una adecuada distribución de la cosecha, en los espacios más adecuados.
  • Aumenta el volumen y la tonalidad de los frutos.
  • Nivelar la correlación entre los órganos vegetales y productivos.
  • Deberemos eliminar la maleza, las plagas, las ramas secas o inservibles, previendo así la degeneración del frutal y la transmisión de enfermedades.
   
  
Es posible establecer diferentes tipos de poda dependiendo del ciclo vegetativo. Así, podemos realizar poda en verde, poda de invierno, poda de formación, poda de plantación, poda de producción, poda de rejuvenecimiento y poda mecánica.
  
Poda de plantación

  • Esta poda se practica únicamente al momento de la plantación. Dependiendo del plantón, se realiza poda de las raíces, recortando las que tengan mucha longitud y eliminando las dañadas. Es necesario despuntar a la altura a la que se quiere sacar la cruz, generalmente a una altura de 1m 10 cm, y eliminar todos los brotes laterales, por la segunda yema. 
  • Deberemos de poner especial atención de que el armazón de las ramas queden con una distancia paralela, bordeando el tronco y preferiblemente en diferentes alturas.
  
Poda de formación 

  • Esta es tal vez la poda más importante, ya que, definirá la estructura final del árbol. Se aplica desde el primer año de plantación, y cuando este ha alcanzado un metro de altura, hasta que el árbol alcanza unos niveles productivos y de desarrollo vegetativo cercano a los máximos, que en el almendro será a partir del cuarto año. Esta poda incluye la poda en verde y la poda de invierno, una vez al año.
  • Tiene como finalidad desarrollar una estructura o caparazón del árbol que sea suficientemente sólido.
  • Para el cuarto año el almendro tendrá que tener su estructura principal y secundaria bien definida. Con 3 a 4 ramas principales, madre, y entre 5-7 secundarias por cada principal. Mientras tanto el centro del árbol debe mantenerse abierto, permitiendo el desarrollo de la copa, y permitiendo un buen ingreso de luz y aire.
  • En la poda formativa se eliminan las ramas que pueden generar  un exceso de hojas que impediría que el árbol saque el máximo provecho del sol, dejando, así mismo, las que han de formar la estructura del árbol. El resultado ideal sería un árbol con una estructura fuerte, capaz de soportar los frutos y que no se haga sombra a sí mismo. 
  
Poda de formación del almendro.
  1. Poda de plantación, donde se define la altura de la copa y se podan las ramillas a 2 yemas. 
  2. Almendro al cumplir un año de plantado, al cual se le viene realizando una correcta poda de formación.
  3. Mismo árbol de la imagen 2. una vez podado. Donde se eligen 3 ó 4 ramas principales, madre, bien ubicadas.
Poda en verde 
  
  • Por lo general se realiza en mayo-junio, interviniendo únicamente los brotes del mismo año, realizando cortes de rebaje o aclareo. La poda en verde se hará cuando los brotes alcancen unos 30-45 cm de longitud, dejando 4-6 brotes en el primer año, y eliminando todos los brotes restantes. En años posteriores, se eliminarán los brotes que aparezcan por debajo de la cruz y los chupones. También, se realizará un clareo si fuera necesario para mantener la arquitectura deseada.
Poda de invierno 
    
  • Se realiza de noviembre-febrero, cuando el árbol ha detenido toda actividad. Se interviene cualquier tipo de rama, generalmente eliminando las ramas completamente, según la necesidad particular de cada árbol.
  • En la poda de invierno, se seleccionarán las ramas estructurales primarias (madre), secundarias y terciarias. El primer año, sólo se deben dejar 2 o 3 ramas principales, ya que un exceso de ramas, estorbará para la ramificación debajo de la copa.
Poda de producción 
    
  • Esta labor será menor, si la poda de formación se ha realizado debidamente. De todos modos, siempre es aconsejable que se realice la poda de producción anualmente. De esta manera, se mantendrá de forma permanente una buena disposición de la copa y evitaremos podas  de recuperación a destiempo, que desequilibran el árbol.
  • Lo primero que hay que entender antes de realizar la poda de producción del almendro es donde desarrolla sus frutos este árbol. De ello se puede apuntar que la mayor parte de la producción la genera unos elementos especiales llamados “dardos”, los cuales duran aproximadamente 5 años, y cuentan con crecimiento anual muy escaso.
  • Con esta poda se debe mantener una renovación de la quinta parte de los dardos. Reemplazando así aquellos que dejan de producir. Esta renovación se logrará podando año a año aquellas ramas de 4 o 5 años de edad (ramas de 2-3 cm de diámetro donde se generan los dardos).
  • Como en todo frutal, es pertinente eliminar chupones en esta poda. Así y todo no es bueno eliminarlos a todos, ya que algunos nos pueden servir como madera de reemplazo. En mejor momento para llevar a cabo esta poda es en verano, cuándo aún son suculentos (poda en verde del almendro).
  • Por último se debe señalar que al podar el almendro en su etapa productiva es un buen momento para eliminar todas ramas enfermas y/o dañadas.
Poda de rejuvenecimiento 
    
  • A medida que el árbol envejece, se produce una disminución de la producción. Entonces, con la finalidad de rejuvenecer o revigorizar el árbol, se planifica la poda de rejuvenecimiento del almendro. Se deben realizar intervenciones drásticas, eliminando ramas primarias, o madres, por completo. Sin embargo, esto debe realizarse de forma paulatina, eliminando una rama por año, comenzado con la que tenga mejor exposición a la luz solar. Así, se mantendrá cierto nivel productivo.
  • Hay que destacar que esta poda del almendro debe ser utilizada como último recurso, dado que el almendro muchas veces puede no responder bien a podas drásticas. Es más hay muchos expertos que no recomiendan esta poda en ramas con diámetro superior a 10 cm, optando por un reemplazo del árbol.
  • Finalmente, los cortes gruesos de poda deben ser pintados con pasta especial para poda. Previniendo así ataques de enfermedades y hongos. 
   
 
Las plagas más frecuentes que atacan al almendro son el pulgón, gusano del almendro, arácnido amarillo, mosco verde, entre otros. Es esencial realizar una evaluación recurrente de la presencia de estos insectos, esto permitiría adelantar la posibilidad de detectar la plaga y poder combatirla.
  
En cuanto al riego, la necesidad o no del mismo se irá considerando de acuerdo a la antigüedad del frutal. Cuando es tierno, y no ha madurado sus numerosas raíces, debe ser regado con bastante reiteración. El almendro maduro necesitara una proporción menor de riego, no obstante, es un frutal que necesita de suficiente hidratación.
  
Frase del día:
Quien sobrevive no es el más fuerte, ni el más inteligente, sino el que se adapta mejor al cambio.” Charles Darwin (1809 – 1882) Naturalista inglés.
  

lunes, 27 de enero de 2020

Los ajos y la Luna

La sabiduría popular, de todos aquellos agricultores que llevan toda su vida dedicándose a las labores del cultivo de la tierra, es muy extensa, y una vez oí comentar a uno de ellos que, “Cuando la luna mengua se siembra todo lo que va hacia abajo y cuando la luna crece se siembre todo lo que va hacia arriba.”
 
  
     Y es que, la Luna, el satélite del planeta en el que vivimos, tiene un importante efecto, no solo en las mareas, sino también en las plantas, (y hay quien dice que hasta en los humanos.) Pero además, dependiendo de la fase en la que se encuentre, veremos unos efectos u otros, así tendremos que en:
  • Cuarto creciente: La disponibilidad de luz lunar va en aumento y las plantas tienen un crecimiento equilibrado, en el que se favorece el crecimiento de follaje y raíz. En esta fase es buen momento para sembrar las semillas, ya que germinarán más rápido y de forma más homogénea.
  • Luna llena: en esta fase la savia se moviliza con más rapidez por toda la planta, desde las raíces hasta las hojas, flores y frutos. Esto es debido a que la luz se va incrementando, de modo que es buen momento para hacer trasplantes y abonar.
  • Cuarto menguante: en esta fase los rayos lunares van perdiendo intensidad, por lo que las hojas irán creciendo cada vez menos, pero se observará un gran crecimiento del sistema radicular. Si tenemos que trasplantar o realizar tratamientos anti-plagas, ahora es la ocasión ideal.
  • Luna nueva: en esta fase los rayos lunares pierden todavía más intensidad, y el crecimiento de las plantas se ralentiza más, llegándose a considerar un período de reposo en las plantas. ¿Qué tareas realizar? Básicamente, de mantenimiento: entutorados, aporques y eliminación de chupones y plantas que salgan de forma espontánea.
  
Ajo morado, cabeza, exterior e interior del diente.
 
Así mismo se recomienda que “Todas las plantas que nacen a ras de la tierra”, como lechugas, acelgas, espinacas, col, etc., cuyo producto para el consumo son las hojas frescas, se deberán sembrar en la fase de luna menguante, porque cuando se plantan en luna creciente, tienden a subir a flor prematuramente, fenómeno más destacado particularmente en las lechugas, (las plantas se van en vicio, argumentan los campesinos).”
  
Una vez conocidos los influjos que la luna tiene sobre las plantas, pasemos ahora al cuerpo de la entrada del día de hoy: El cultivo del ajo.
  
Dice el Abuelo, haciendo uso del refranero “los ajos por Navidad, ni nacidos ni por sembrar”… Pues eso, es tiempo de sembrar ajos. Yo, ya los tengo plantados.
  
Se trata de un producto muy utilizado en nuestra cocina y con múltiples propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Ya sean blancos o morados, plantar ajos es una buena manera de iniciarse en las tareas de la huerta y la siembra puesto que es una de las labores más sencillas que existen, y podremos obtener nuestros propios ajos fácilmente.
 
Interior y exterior de una “cabeza de ajo morado.”
 
Deberemos de tener en cuenta ciertas premisas a la hora de proceder a la plantación y cultivo de los ajos, a saber:  
  1. En primer lugar, se recomienda la plantación de semilla de ajo seleccionada, libre de enfermedades.
  2. Aprovecharemos para plantar solamente los dientes externos de la cabeza de ajo, descartando la parte interna, ya que los dientes interiores son más pequeños y menos productivos. Estos últimos podremos utilizarlos para consumo o plantarlos para obtener ajos tiernos. La siembra del ajo
  3.  El ajo prefiere las tierras ligeras, nada apelmazadas y bien drenadas, no sentándole bien las tierras pesadas y demasiado húmedas. No es bueno retrasar la siembra mas allá de enero, como nos recuerda el refrán castellano, "Cada día que pasa de enero, un ajo pierde el ajero". En este sentido, coincidiendo con la luna llena y menguante, y siempre que el tiempo lo permita, podremos realizar su plantación.
  4. En cuanto al abonado, es una planta que crece bien aprovechando los restos de cultivos precedentes, (no es aconsejable la plantación de ajos en el mismo lugar que estuvieron plantados el año anterior). Eso sí, mejoraremos el tamaño de la cosecha si añadimos un poco de abono o compost bien maduro. La ceniza de madera, por su alto contenido en potasio, también ayuda a que los ajos crezcan sanos y den una buena cosecha.
  5. En cuanto al marco de plantación, se recomienda plantarlo en filas dejando entre 10 y 15 centímetros entre ajo y ajo. La profundidad a la que los plantaremos oscilará entre 3 y 5 cm, y con la punta del diente de ajo hacia arriba. Entre fila y fila dejaremos un espacio de 25 a 30 cm, ya que la separación entre las mismas ayudará a que circule mejor el aire y a que no se propaguen las enfermedades. Sigue este enlace para conocer algo más sobre la plantación de los ajos.
  6. No conviene acolchar con paja los ajos. Se trata de un cultivo que resiste muy bien las heladas y el cultivo en tierra desnuda. El Ajo no es una planta muy exigente en clima, aunque adquiere un sabor más picante en climas fríos.
  7. Suele darse un riego, si no hay tempero, antes de plantar. Plantaremos con tempero y sólo se volverá regar si la tierra se seca. Si la primavera es lluviosa, se comportará como un cultivo de secano hasta abril, fechas en las que debido a las mayores temperaturas será necesario dar un segundo riego, y tal vez otro en mayo. En cualquier caso el último riego se debe aplicar a los 15 o 20 días antes de la cosecha, para dejar las cabezas de ajo lo más secas posibles en el momento de la recolección, lo que mejorará su conservación. El ajo se considera una planta de secano. Antes de la recolección de los ajos deberemos de proceder al atado de los ajos, esto consiste en efectuar un nudo a los tallos, con lo que conseguiremos que el bulbo aumente de tamaño.
  8. Si queremos favorecer que las plantas tengan más frutos, deberemos restringir los riegos durante la luna llena y el cuarto creciente, así mismo deberemos de aportarles azufre, para que puedan producir la alicina.
 
 
La recolección del ajo se suele llevar a cabo en el mes de Junio, yo concretamente los recolecto a finales de dicho mes, por San Pedro. Eso sí, deberemos recolectarlos antes de agosto, porque así como al ajo no le gusta nada la humedad, la planta tampoco soporta los meses secos y calurosos en exceso del verano.
  
Los expertos aconsejan que el mejor momento para cosechar los ajos es cuando las hojas exteriores se comienzan a secar y sólo se mantienen verdes 5-6 de las hojas centrales. Este punto de madurez es el ideal pues la cabeza de ajos se encuentra completamente formada y se mantiene todavía prieta y firme. 
  
Después de proceder con su arrancado es recomendable dejarlos, para su secado, unos días en la misma tierra donde se han criado.
  
Una vez secos se realiza el cortado del ajo, labor completamente manual que consiste en cortar los tallos de los ajos a 3 cm  de la cabeza y eliminar las raíces. Hay otra opción para su conservación y consiste en trenzar los tallos para confeccionar una ristra, para su conservación.
 
Ajos tiernos plantados escalonadamente.
  
Ahora bien, si lo que queremos cultivar son ajos tiernos, se puede plantar la cabeza entera, sin eliminar de ella las pieles protectoras de cada diente. Las plantaremos a un palmo de distancia unas de otras. La recolección se hace prematuramente, sin esperar a que se inicie la formación del bulbo. Es más, un ajo tierno que haya iniciado la bulbificación habrá perdido gran parte de su calidad como tal.
  
Pequeño truco para cuando hayas de pelar varios dientes de ajo y no desesperar en el intento.
  
Golpea la cabeza de ajos, por la parte superior, con la mano o con la base de una cacerola, para separar los dientes. Coloca estos en un bol de metal grande y pon otro, invertido, similar encima, creando una especie de esfera. Introduce los dientes de ajo, que antes has separado y agita con fuerza los boles, así tendrás todos los dientes pelados rápidamente.
 
Frase del día:
El auténtico amigo es el que sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.” Kurt Donald Cobain (1967 – 1994  Cantante, músico y compositor estadounidense, conocido por haber sido el cantante, guitarrista y principal compositor de la banda grunge Nirvana.
  

miércoles, 8 de enero de 2020

Semillero o Plantero

Seguramente alguna vez te habrás preguntado si existe alguna diferencia entre un huerto y una huerta y es que, comúnmente, ambos términos suelen utilizarse de manera indistinta. Pero, una huerta es un terreno de regadío de gran extensión que se destina al cultivo de legumbres, verduras y árboles frutales, mientras que un huerto es un terreno de regadío de poca extensión, normalmente cercado, destinado también al cultivo de legumbres, verduras y árboles frutales.
 
Como podemos observar la diferencia entre ambos términos únicamente radica en la extensión del terreno de cultivo. Existen diferentes tipos de huertos según su soporte de cultivo, el tipo de sustrato que usan, las técnicas utilizadas, el riego o su finalidad.
  
Tener un huerto en casa nos libera de tensiones y aporta un poco de verde a la vida gris de la ciudad. También tendremos la oportunidad de observar y aprender el ciclo de crecimiento de las plantas.
  
Teniendo claro estos conceptos, preparémonos para poner en marcha nuestro huerto de verano, con las verduras y hortalizas de temporada. Una gran variedad de plantas para dar color a nuestro huerto cebollas, tomates, pimientos, berenjenas, pepinos y muchas cosas más…
  
 
Muchos, por no decir todos, de los que se inician en el mundo de la agricultura urbana suelen empezar con plantones por resultar más cómodos y fáciles (yo también lo hice). Pero poco a poco las ventajas de sembrar en semillas, que son muchísimas, van pesando más que la comodidad de los plantones. 
  
Pero como lo que nos proponemos es conseguir nuestro fin: “Tener un huerto espléndido en primavera-verano”, disponemos de dos opciones para ello.
   
Utilizar nuestros propios plantones o comprarlos en viveros, llegada la fecha de la plantación de los mismos. Si nos decantamos por la primera opción es el momento adecuado para ir preparando los utensilios a utilizar, así como las semillas de que disponemos para la obtención de nuestros plantones.
  
Si nos decantamos por la segunda opción, llegado el momento, tendremos las plantas de temporada aptas para cultivar en cada zona en viveros, mercadillos y cooperativas. 
  
Como estos sitios son el paraíso, vamos a querer llevarnos de todo, (aunque no tengamos ni idea de dónde plantarlo), así que no está de más ceñirnos al croquis de lo que cabe en nuestro “trocito de tierra”. Aún así, es posible que compremos verduras u hortalizas que ni conocemos. 
  
Los precios son bastante asequibles y deberemos de tener en cuenta que en algunos plantones, como las cebollas, viene más de una planta y tendremos que separarlas.
 
A tener en cuenta es recordar e identificar que es cada una de las plantas que hemos comprado, para ello nos puede servir ir anotando el nombre de cada una de ellas en el mismo papel que las suelen envolver.
  
Si después de comprar “tus plantones”, no puedes ir directamente al huerto a plantarlos, no te agobies, porque estos resisten un par de días envueltos en papel, pulverizando agua y metidos en una bolsa abierta.
  
Es muy importante tener una idea aproximada de lo que vamos a plantar en nuestro huerto y nada mejor que utilizar los semilleros para ir cultivando escalonadamente y así evitar que crezca todo de golpe, es preferible ir sembrando según vayamos consumiendo.
  
Pero lo que nos ocupa actualmente, es la creación de nuestros propios plantones, partiendo de nuestras semillas recolectadas de la campaña anterior.
  
Antes de manipular las semillas, y para mejorar los resultados, humedeceremos el sustrato antes de rellenar los semilleros, así toda la mezcla estará húmeda y no quedarán zonas secas que puedan dificultar la germinación. Este trabajo lo realizaremos un par de horas antes de sembrar nuestras semillas.
 
 
Rellenaremos los semilleros con el sustrato humedecido, dejando 1-2 cm libre hasta el borde.
 
Presionaremos ligeramente con la yema de los dedos para que se asiente bien el sustrato, procurando que quede suelta, para que la semilla no encuentre dificultades a la hora de abrirse paso hacia la superficie. Dependiendo de lo que vayas a plantar, si no están efectuados en tu semillero,  tendrás que hacer agujeros en la parte inferior del mismo para que drene el agua. 
  
Coloca 2 o 3 semillas, depende del tamaño de nuestro semillero, si los agujeros del mismo son de 3 cm serán suficientes 2 semillas, pero si los agujeros son de 5 cm podremos depositar 3 ó 4 semillas en cada uno de los agujeros del semillero, sobre el sustrato.
  
Utiliza un poco de sustrato humedecido para enterrar las semillas. Las semillas muy pequeñas, basta con presionarlas sobre la superficie, sin tapar.
  
Etiqueta los cultivos y vuelve a regar con un pulverizador o situando los semilleros en una bandeja con agua, (retíralos al cabo de un rato para que eliminen el agua sobrante). ¡No uses regadera, puedes arrastrar las semillas!
 
 
Puedes confeccionarte tu propio invernadero, con unos palos y plásticos, e introducir tus plantones en el mismo, con lo que aumentará la estabilidad térmica y el ritmo de germinación de las semillas. Si te decantas por esta opción, introduce tus semilleros en el mismo y si observas que hay un exceso de condensación tendrás que dejar una parte del invernadero destapada para evitar que se pudran o que sean atacadas por los hongos.
 
 
Pasados unos días verás aparecer unos pequeños brotes, y el trasplante de la plántula del semillero a su lugar definitivo se realiza cuando ésta ya tiene 4 hojas o alcanza una altura aproximada de 15 cm.
  
Ahora únicamente queda regar sin excesos y, !!! Dejar que la naturaleza siga su curso. !!!
 
 
No quisiera cerrar esta entrada sin mencionar algunas reflexiones que nos pueden ayudar a la hora de tener en cuenta la planificación y algunos consejos para ayudarte y animarte a la creación de tu propio huerto.
  
Todo el mundo sabe que las plantas necesitan agua, pero algunas tienen más sed que otras. Por ejemplo, los tomates necesitan mucha agua, pero les gusta sentir un poco la sequedad entre trago y trago, esto favorece la floración y cuajado de las flores.
  
Sí, sí. La palabra “fertilizante” o “abono” a menudo genera miedos entre los hortelanos primerizos, pero no hay por qué temerla. No quiero promocionar, ni hacer publicidad del producto, pero este es el que uso, habitualmente, en mi huerto.
 
Si estás buscando un abono para tu jardín, lo primero que habrás descubierto es que existe una amplia oferta en el mercado. ¿Por dónde empezar? Bueno, los abonos orgánicos “equilibrados” suelen ir bien para la mayoría de las flores, verduras y hortalizas.
  
Es un abono universal granulado de liberación lenta.
Nitrógeno, Fósforo, Potasio y Magnesio.

Si un abono es equilibrado quiere decir que sus tres ingredientes principales, nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), están al mismo nivel. En general, el nitrógeno es bueno para las hojas y los tallos, el fósforo es para las raíces y el potasio para las flores y los frutos. Por tanto, un abono equilibrado alimenta a la planta en su totalidad. No obstante, lee bien las instrucciones del envase para saber con cuánta frecuencia tienes que alimentar a tus pequeñas, y cumple los horarios. 
  
Aprende a llevarte bien con los insectos. Algunos, como los pulgones, serán tu peor enemigo. Pero otros, como las mariquitas y las abejas, serán tus mejores y más fervientes aliados y amigos. Si te das cuenta de que las hojas han empezado a arrugarse y a marchitarse, mírales el envés. Probablemente encuentres alguna población de pulgón en tu querida planta.
  
No hay nada más emocionante que plantar un montón de semillas en un huequito y ver cómo empiezan a brotar. No obstante, no conviene dormirse en los laureles; no puedes dejar que todas crezcan. Sí, ya sé que es duro eliminar una de las plantas, que con tanto mimo y cariño has ido criando, pero las plantas no pueden crecer unas encima de otras. Competirán por los recursos, la luz y el espacio… no podrán desarrollarse de forma adecuada y acabarán muriendo. Así que, es mejor que arranques los tallos más débiles…
 
  
Lo importante es planificar bien, es cierto que nadie nace enseñado, pero, por experiencia, sabemos que los “agricultores primerizos" se suelen dar cuenta de este detalle al final del proceso. Aunque solo siembres unas poquitas cosas, organízate bien, ten en cuenta tus horarios y piensa cuándo tendrás un rato al día para atender a tus plantas, regarlas y cuándo podrás podarlas, echarles abono, etc. Piensa en lo que te gustaría ver, oler o comer, y si todo esto encaja bien con tu tiempo y con la luz que llega a tu huerto. Investiga un poco, y sobre todo, los primeros años, trata de plantar algo que sea sencillo de cultivar. 
   
Concluyendo, los primeros años, lo más importante, es que te plantees qué es lo que te motiva y lo que más capta tu interés.
  
Porque, al final, los huertos urbanos, son para valientes. Con un poco de planificación y de documentación, pasarás la prueba y obtendrás una buena cosecha, !!! Seguro. !!!.
 
Frase del día:
El desapego no quiere decir que no debes poseer nada, el desapego quiere decir que nada te debe poseer a ti.