viernes, 11 de julio de 2025

Tareas en el Huerto en Julio

Julio es uno de los meses más calurosos del año en muchos puntos de la geografía española, además de estar caracterizado, en muchas ocasiones, por ser el más seco. Esto deriva en un tipo de siembra de lo más particular, caracterizado por las siguientes verduras y hortalizas, entre otros: brócoli, cardos, coliflor, fresas del bosque, fresones y tomates cherry.

Es verano, momento en que el sol y las buenas temperaturas aceleran el crecimiento de las plantas y la producción de frutos de nuestro huerto. 

Estamos en un mes complicado sobre todo para nosotros. El calor aplastante de este mes nos impide llevar un ritmo normal en las tareas cotidianas así que las actividades del huerto quedan relegadas a los momentos del día en los que el sol no castiga en exceso.

En julio la producción de los huertos está en pleno apogeo y conviene estar atentos y realizar las recolecciones en el momento adecuado. Cada 2 o 3 días daremos un repaso a las tomateras, pimientos, judías y demás plantas que tengamos para recolectar los frutos. Para un mayor tamaño de los frutos, podemos realizar una poda de las tomateras, pepinos, melones, sandías, calabacines, berenjenas y pimientos.

El verano también es época en la que muchas plantas terminan su ciclo productivo, como las coliflores, habas, guisantes o alcachofas y muchas otras, como la acelga, la lechuga o las espinacas, tienden a montar en flor, por lo que estaremos atentos y recolectarlas al primer síntoma de espigado.

Ha llegado el momento de empezar con la recolección de verduras de verano, como tomates, pimientos, calabacines y pepinos.

También es el momento de realizar podas de formación y entutorado, así como comenzar a planificar la siembra de cultivos de otoño e invierno.

Deberemos de tener especial cuidado, como en meses anteriores, con las posibles plagas y enfermedades que puedan instalarse atraídas por la maduración de los frutos, justo antes de su recolección.

El principio del verano no es la mejor época para sembrar o plantar en zonas cálidas, es recomendable esperarse al final de la estación. Julio se considera como la época límite para poder utilizar planteles y poder disfrutar,  posteriormente, de una buena cosecha.

Por lo tanto las actividades de siembra y trasplante, durante este mes, se reducen bastante. Deberíamos tener la superficie del huerto cubierta con cultivos de todo tipo y de hecho, es muy posible que este mes sea un mes de numerosas recolecciones.

Si queda espacio en el huerto, hay ciertos cultivos, que eligiendo bien las variedades podemos cultivarlos todo el año. Según zonas se pueden empezar a trasplantar y/o sembrar coles, brócolis de otoño, coliflores.

El huerto nos da trabajo todo el año pero cada mes requiere de unos cuidados específicos. Por eso, cuando el huerto se ve sometido a los calores típicos de julio el riego regular es prioritario. Si regamos con mangueras o con aspersores, evitaremos las horas de pleno sol, pues las hojas se pueden quemar por el efecto lupa de las gotas de agua y los hongos proliferarán sin control.

Las plantas de fruto, como tomateras, berenjenas, calabacines o pimientos, comienzan a estar en plena producción y, al ser muy exigentes en nutrientes, conviene que no las descuidemos y vayamos aportándoles regularmente los abonos adecuados.

Durante esta época del año, podemos recolectar:

Ø Calabacines: Conviene cosecharlos más bien tiernos, y hacerlo cada día o cada dos días, para que no crezcan demasiado y desarrollen semillas. Si no, se impide que crezcan nuevos calabacines.

Ø Tomates: Es un momento de abundantes cosechas. Merece la pena dejarlas madurar plenamente en la mata, a fin de aprovechar al máximo su intenso sabor y sus propiedades terapéuticas.

Ø Berenjenas: Las berenjenas ya formadas están en su mejor punto de cosecha cuando la piel exhibe un lustroso brillo. Cuando empiezan a formar semillas la piel empieza a opacarse y la pulpa amarga.

Ø Pepinos: Su frescor es el que más se agradece para hacer frente al calor. La piel verde y brillante nos da indicios de la frescura y ternura interior que atesoran los crujientes y jugosos pepinos tiernos. 

TAREAS de Julio en el Huerto:

v Durante este mes seguiremos entutorando y atando los tallos principales de las tomateras así como despuntando de los brotes laterales.

v Es tiempo de preparar conservas, los excedentes de producción propios de la estación estival animan a adentrarse en el apasionante mundo de las conservas.

v El baño maría es una de las técnicas más fáciles a la hora de hacer tomate en conserva o elaborar salsas o pistos de verdura.

v Los excedentes de calabacines, pimientos, berenjenas, tomates o cebollas, bien estofados con un buen aceite de oliva, algunas especias y conservados al baño maría, nos proveerán de esas deliciosas hortalizas en los meses invernales.

Primeras cosechas.

v No dejes de recolectar: La cosecha es abundante, pero requiere constancia. Existe un truco muy básico para obtener más frutos de una misma planta: cosechar y cosechar. La cosecha regular estimula una mayor producción y evita que los frutos se pasen, ejemplo de esto son: calabacines, sandías, pepinos, pimientos, muchísimas variedades de tomates… 

v Cuidado con las plagas: El riesgo de plagas se multiplica en los meses de calor. Las altas temperaturas favorecen la aparición de plagas como pulgones, araña roja, mosca blanca y oídio. Es fundamental realizar revisiones periódicas y usar métodos ecológicos o integrados de control. Además, si has plantado tomates, te recomiendo mantengas vigilada y controlada a la tuta absoluta, una plaga muy habitual y bastante peleona.

v Control de hierbas adventicias: Aunque las mal llamadas “malas hierbas” también cumplen funciones ecológicas importantes en el agroecosistema, en estas fechas es bueno realizar escardas que cambien el equilibrio cultivo-hierba adventicia, de forma que las hierbas adventicias no compitan por el agua y los nutrientes con las plantas que cultivamos.

v Guardar semillas: es el momento de seleccionar algunos frutos si queremos guardar nuestras propias semillas para el año que viene o para intercambiarlas. Los criterios para seleccionar las semillas son el tamaño, el aspecto saludable, la resistencia a determinadas condiciones climáticas, el tiempo de maduración….

v El mantenimiento general no se debe descuidar: entutorar plantas trepadoras y airear el suelo siguen siendo importantes para la salud del huerto.

v La planificación anticipada mejora los resultados: Preparar el terreno para los cultivos de otoño e invierno desde este mes permite una transición más eficiente y una producción continua.

La temperatura aumenta y, en consecuencia, también debe de hacerlo el riego, para mantener la humedad del suelo, especialmente en climas cálidos, por eso una de las tareas fundamentales en el mes de Julio es el control de la humedad del suelo. El sol directo durante tantas horas evapora rápidamente el agua del suelo e incrementa la evapotranspiración de la planta (con lo que necesita más agua para mantenerse). Para esta situación existen varias soluciones posibles:

ü Incrementa la frecuencia de riego: Es irremediable que en verano gastemos más agua que en invierno, pero recuerda que durante este mes es fundamental no descuidar el riego y este ha de ser frecuente y eficiente. Es importante que éste sea regular, ya que así evitaremos que las plantas sufran «estrés hídrico» y tengan mayores posibilidades de enfermar o de un desarrollo deforme de los frutos.

ü Para el huerto en macetas: En este caso ocurre al revés, un riego profundo puede acabar lavando los nutrientes del sustrato y, debido a su pequeño volumen, el agua se evapora antes. En estos casos es mejor regar varias veces al día durante 1 o 2 minutos solamente.

ü Para el huerto en el suelo: A pesar de la creencia de que es preferible regar durante poco tiempo varias veces, es mejor regar menos veces pero de manera profunda, para que el agua no se quede en la capa superficial del suelo, donde corre mayor peligro de evaporarse, y penetre hacia zonas más profundas donde se conservará mejor y será más accesible para las raíces.

ü No riegues en horas de calor: La mejor hora para regar es antes de las 8 de la mañana o a partir de las 8 de la tarde, cuando las horas de sol directo hayan pasado, para evitar así que gran parte del agua se evapore. Regar por la mañana bien temprano, permite que el agua tenga tiempo de infiltrarse en las capas más profundas del suelo o de ser absorbida por las plantas antes de las horas de sol.

ü Acolcha: El acolchado no es más que una capa de unos 5-8 cm de materia orgánica (hojas secas, césped seco, compost, paja, etc.) cubriendo la capa superior del suelo, esto evita que los rayos del sol incidan directamente en el suelo evitando así la evaporación del agua. Además, también controla la aparición de malas hierbas y aporta nutrientes al suelo conforme se va descomponiendo. 

CONCLUSIONES:

Ø  El huerto exige constancia y dedicación: Julio pone a prueba el compromiso del hortelano: el calor y la rapidez de crecimiento de los cultivos requieren atención casi diaria.

Ø  Se refuerza la conexión con la naturaleza: Observar el desarrollo de los frutos y cómo responden al clima permite entender mejor los ritmos de la tierra.

Ø  El trabajo es recompensado con cosechas abundantes: Julio es uno de los meses más productivos del año. Tener un huerto en este mes permite disfrutar de alimentos frescos, locales y cultivados por uno mismo.

Ø  Se aprende sobre sostenibilidad y autosuficiencia: El huerto en julio enseña a aprovechar los recursos con eficiencia (agua, sombra, acolchados), promoviendo prácticas más sostenibles.

Ø  Fomenta la planificación y la organización: Gestionar siembras, cosechas, riegos y cuidados en un entorno exigente como el verano obliga a desarrollar habilidades de planificación.

Ø  Favorece el bienestar físico y mental: Trabajar al aire libre, en contacto con la tierra y viendo resultados concretos, mejora el ánimo, reduce el estrés y promueve hábitos saludables. 

Todo el trabajo y sudor que le hemos puesto al huerto durante los pasados meses, es ahora cuando lo vamos a ver en forma de pimientos, tomates, calabacines, rábanos, zanahorias, acelgas, escarolas, lechugas, judías, etc.

Esta época es sin duda, el momento de las recolecciones. 

¡¡¡ A disfrutarlo !!!

Frase del día:

La experiencia es algo que consigues justo después de necesitarlo. Anónimo

jueves, 26 de junio de 2025

El Aguaymanto

El Physalis comparte familia con otras solanáceas como el tomate, el pimiento, la berenjena, las patatas y el tabaco, también es conocido como aguaymanto, tomatillo o uchuva. En los países anglosajones los frutos del aguaymanto son conocidos como Golden Berries, nombre que se traduce como “Bayas doradas.” Sus frutos dulces y de color anaranjado crecen protegidos en el interior de un farolillo, que al secarse, nos indica su maduración. ¡Están riquísimos!

En el siglo XVIII, los colonos ya cultivaban la planta de aguaymanto en el Cabo de Buena Esperanza, así como en Inglaterra. Desde estos lugares, su uso se extendió por todo el mundo. 

La historia del aguaymanto se remonta a los tiempos pre-incas, cuando la uchuva se cultivó y se utilizó ampliamente a lo largo de toda América del Sur, aunque sigue sin confirmarse su origen en las tierras altas del Perú, dado que la región también encapsuló el territorio ecuatoriano actual. Los antiguos habitantes de América del Sur usaron las bayas de aguaymanto con propósitos principalmente medicinales.

El aguaymanto es una planta herbácea perenne que requiere climas subtropicales, es decir regiones cálidas y templadas que imitan condiciones nativas semi-húmedas. Estas temperaturas cálidas y mucha luz solar son esenciales para determinar sus niveles óptimos de nutrientes. Su forma es arbustiva y tiende a descontrolarse, con multitud de tallos que salen de todas partes.

Esta planta se convertirá en perenne si se cultiva en una zona con un invierno cálido. Si las temperaturas son muy bajas, nieva o hiela, es probable que no sobreviva al invierno y debamos cultivarla como anual. 

Plantero de Aguaymanto.

El aguaymanto se siembra, en semillero, a mediados de invierno para que la planta esté lista para trasplantar en primavera. Sigue estas pautas para obtener tus frutos de aguaymanto: 

Para la recolección y preparación de las semillas: 

·      Toma un fruto maduro y ábrelo.

·      Lava las semillas con agua limpia para quitarles la pulpa. 

·      Déjalas secar 2-3 días, sobre un papel a la sombra.

Germinación en semillero: 

·      Llena pequeños recipientes o bandejas con tierra suelta (mezcla de tierra + compost).

·      Coloca 2–3 semillas por hueco, a 0.5 cm de profundidad. 

·    Riega con un atomizador y mantenlo en un lugar cálido y con buena luz (pero sin sol directo). 

·      Tiempo de germinación: 7–15 días.

Trasplante: 

·    Cuando las plántulas tengan 4–6 hojas verdaderas y unos 10–15 cm de altura, trasplántalas.

·   Haz hoyos en el suelo o en macetas grandes (mínimo 30–40 cm de profundidad).

·      Deja 1 metro entre plantas.

·      Agrega compost al hoyo, coloca la planta y riega.

Cuidado y mantenimiento: 

  Riego: Cada 2–3 días, sin encharcar.

  Sol: 6–8 horas diarias. 

  Fertilización: Compost o humus cada 4–6 semanas.

  Poda: Retira ramas débiles o enfermas.

  Tutorado: Usa cañas si crece mucho.

Recolección:

·      Entre 5 y 8 meses después de sembrar.

·      Frutos maduros = color amarillo intenso + cáscara pajiza y seca.

·  No los dejes demasiado tiempo en la planta, pueden abrirse o atraer insectos.

Guarda los semilleros a cubierto para que puedan aprovechar el calor del interior de tu hogar.

Esta planta puede llega a medir del metro a metro y medio de altura. Sus flores son redondas, amarillas y rojas, en forma de cáliz que eventualmente sostendrá a una pequeña baya, de intenso color entre amarillo y naranja. Los pétalos se secarán, convirtiéndose en una delicada cáscara, de color marrón claro, que encierra al fruto como un capullo. De allí que en algunas regiones andinas a la uchuva se la conozca también con el nombre alternativo de “capulí”

El aguaymanto prospera en suelos arenosos y arcillosos bien drenados, típicos de su hábitat natural. Prefiere un rango de pH ligeramente ácido a ligeramente alcalino (5.5-7.0), lo que apoya la absorción óptima de nutrientes y la salud, aunque puede tolerar suelos pobres en nutrientes.

Para impulsar el crecimiento incorporaremos fertilizantes de liberación lenta y equilibrada durante la temporada de siembra.

Para el aguaymanto, una dieta equilibrada es clave. Utilizaremos fertilizantes de nutrición equilibrada inicialmente para fomentar un crecimiento robusto. A medida que la planta madure, cambiaremos a fórmulas altas en nitrógeno para maximizar el rendimiento de los frutos.

El exceso de fertilizante puede provocar daños en las hojas; por lo tanto, la moderación es vital. Aplicar por la mañana reduce los riesgos de quemaduras químicas. A tener en cuenta es que después de fertilizar nuestro aguaymanto procederemos a regar la planta, para una óptima absorción de los nutrientes.

Cuando veamos que se forman las primeras flores comenzaremos a suministrarle un fertilizante rico en fósforo y potasio para favorecer la floración.

Los farolillos irán creciendo conforme se forman las bayas en su interior y se mantendrán de color verde hasta que el fruto empieza a madurar. En ese momento, cambiarán de color, pasando del verde al amarillo para acabar secándose del todo.

Para prosperar en óptimas condiciones, esta planta subtropical requiere (600 – 800 mm) de lluvia (o su equivalente en regadío) al año. Por lo general requiere un riego constante, especialmente durante la cuajada y el crecimiento de los frutos. Procederemos a regarlo, en época de sequía cada 2-3 veces por semana y con un grado de humedad medio, aunque es moderadamente tolerante a la sequía prefiriendo un nivel constante de humedad sin encharcamiento.

El aguaymanto, como buena solanácea, prospera bajo pleno sol, donde puede recibir luz intensa sin filtrar la mayor parte del día. Este nivel de luminosidad es esencial para el proceso de fotosíntesis de la planta, la formación de flores y el desarrollo de frutos.

Bajo luz insuficiente, el aguaymanto podría exhibir un crecimiento esparcido o internodos alargados mientras busca más luz. Adaptándose a su exposición óptima a la luz, el aguaymanto puede desarrollar hojas anchas que maximizan la absorción de luz cuando la intensidad es menor.

El aguaymanto puede trasplantarse de mediados a finales de primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas. Seleccionaremos lugares donde haya bastante sol y que estén bien drenados para fomentar un crecimiento robusto.

Aunque sus tallos son más endebles que los de las tomateras, pimientos o berenjenas, es una planta resistente, que también puede trasplantarse en otoño en zonas de clima cálido. 

Comúnmente se propaga mediante la siembra de semillas, aunque puede hacerse también mediante esquejes. Para garantizar una germinación exitosa, como he dicho anteriormente, remojaremos las semillas durante un día para ablandar el revestimiento exterior. Posteriormente plantaremos las semillas en una mezcla de tierra húmeda y suelta bien drenada, cubriéndolas apenas 0,5 cm con tierra, ya que requieren luz para germinar. Deberemos de mantener el suelo constantemente húmedo pero no encharcado. Germinarán en un período de 7 a 15 días. Podremos proceder a su trasplante definitivo cuando hayan alcanzado una altura de entre 10 y 15 cm y tengan de 4 a 6 hojas verdaderas.

Cuando llegue el momento de su trasplante definitivo procederemos a plantarlas en un marco de plantación de 80x100.

A pesar de que sus hojas aterciopeladas la hacen parecer delicada, el aguaymanto es una planta que requiere pocos cuidados. Lo más destacable durante su cultivo es la necesidad de ir entutorando a medida que va creciendo, ya que debido al peso de sus hojas y frutos puede hacer que se incline hacia el suelo. 

La época de poda es primavera, verano y otoño. Con esta conseguimos un crecimiento vigoroso y mantener la planta en forma.

El aguaymanto es reconocido por sus pequeños frutos en forma de farolillo. Podaremos el aguaymanto a principios o finales de la primavera para fomentar un crecimiento más saludable y un mejor rendimiento de frutos. Primero, recortaremos las ramas muertas o dañadas, y luego aclararemos los tallos abarrotados para mejorar la circulación del aire. Intentaremos mantener una estructura equilibrada recortando las ramas que sobresalen. La poda regular ayuda a gestionar el crecimiento vigoroso de la planta y previene enfermedades debido al aumento del flujo de aire.

A medida que la planta vaya creciendo, aparecerán nuevos brotes de la base, que puede engrosar considerablemente. Es normal que las hojas más viejas (y que serán las más cercanas a la base), se pongan amarillas y se caigan.

Al efectuar podas ligeras estimularemos el crecimiento y la producción de frutos.

Como es normal, no está exenta del ataque de plagas y enfermedades. Los pulgones, pequeñas plagas chupadoras de savia, afectan significativamente al aguaymanto al detener su crecimiento y causar rizos en las hojas. Estas plagas también pueden transmitir virus que deterioran aún más la salud de la planta, afectando tanto el rendimiento como la calidad de los frutos.

Los trips son insectos de cuerpos finos y negros o de un color translúcido-amarillento, que tienen un tamaño de alrededor de 1 a 2 mm. Se mueven rápidamente y se alimentan de la savia de la planta.

Otras plagas que suelen atacar al aguaymanto son la araña roja, la cochinilla y la mosca blanca.

Su fruto es una fruta, una especie de baya, globulosa de color amarillo anaranjado de 1,5 a 2 cm. de diámetro, que crece cubierto por un cáliz de color verde, de ahí el manto de su nombre, que se torna marrón claro al alcanzar la madurez dejando el fruto al descubierto. La textura es jugosa y con pequeñas semillas en su interior. Su apariencia es muy similar a la de un tomate cherry pero de color amarillo anaranjado. Su sabor, sin embargo, es mucho más dulce y ligeramente ácido, parecido al de la piña y el mango. 

Por norma general, el fruto estará listo para recolectarlo transcurridos de 5 a 8 meses de su siembra en semilleros. El fruto deberá de estar amarillo-anaranjado y su cáscara seca y pajiza. Podremos recolectarlo cada semana y durante varios meses.

Esta pequeña fruta peruana, oriunda de los Andes que se cultiva desde el período precolombino, en la actualidad su principal productor es Colombia y está disponible durante la temporada de verano.

La razón de su expansión, más allá de su sabor, radica en sus múltiples propiedades nutricionales que lo convierten en un verdadero superalimento:

·   Además de un alto nivel proteico, tiene potasio, fósforo, hierro, zinc y vitaminas A, B y C. Esta combinación hacen del aguaymanto un aliento diurético.

·      Su alto contenido de vitamina C (refuerza el sistema inmunológico).

·   Contiene antioxidantes, flavonoides y beta carotenos, que ayudan a un envejecimiento sano fortaleciendo el sistema inmunológico.

·      Fuente de fibras, lo que favorece la digestión.

·      Tiene propiedades antiinflamatorias y diuréticas.

·      Bajo en calorías.

·      La vitamina A, además, contribuye a la relajación y la eliminación del estrés.

·      Contribuye a reducir el colesterol malo (LDL).

·      Apoya la salud del hígado y los riñones. 

CONCLUSIONES 

El aguaymanto es fácil de cultivar y se adapta bien a climas templados, no requiere cuidados complejos, lo que lo hace ideal para huertos caseros.

Es de rápido retorno, en 5 a 8 meses puedes comenzar a cosechar frutos nutritivos y sabrosos.

Como ya he dicho es rico en nutrientes, al cultivarlo tú mismo, accedes a un superalimento lleno de vitamina C, antioxidantes y fibra, sin químicos.

Es ecológico y sostenible ya que promueve prácticas agrícolas naturales y fomenta la biodiversidad si se cultiva junto a otras plantas.

Gran versatilidad de uso, podemos consumirlo fresco, seco, en jugos, postres o mermeladas, dándole valor añadido a tu cosecha.

Rentabilidad potencial, además de autoconsumo, tiene buena demanda en mercados saludables y gourmet, pudiendo convertirse en un ingreso adicional. 

Frase del día:

La victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana.” Aristóteles (384 a.c. - 322 a.c.) Filósofo griego. 

sábado, 14 de junio de 2025

Tareas en el Huerto en Junio

Junio. Este mes es el más laborioso y uno de los más gratificantes ya que, además de sembrar, trasplantar y plantar, podemos comenzar a ver  y recolectar la cosecha que en meses anteriores hemos cultivado. El huerto estará cuajado de flores y comenzará a ofrecer los primeros frutos de la temporada. ¡¡¡Todo un placer para nuestros sentidos!!!

Junio marca la llegada del verano en el Hemisferio Norte y, además, en nuestro país, es sinónimo de agradables temperaturas los días se hacen más largos y cálidos, las tardes suaves y apacibles. Los campos empiezan a dorarse de cereal maduro y el huerto entra en uno de sus momentos más activos y productivos del año, la naturaleza está en pleno apogeo de madurez.

Pero… ¡OjO!, la mayoría de los fracasos en el cultivo de los huertos están relacionados con la gestión del riego, en próximas entradas trataremos el tema del riego, y la fuerte deshidratación del suelo a partir de la llegada de los meses cálidos. Así, en junio, cuando ya se empieza a dar una fuerte evapotranspiración conviene empezar a regar con más frecuencia que hasta ahora.

Si nuestro huerto está expuesto al sol del mediodía lo ideal será instalar un programador de riego que se active unos cinco minutos cada seis u ocho horas.

Al igual que en meses anteriores hay unas tareas específicas a realizar en nuestro huerto enfocándose, principalmente, en la siembra de nuevas hortalizas, el trasplante de plántulas, el riego y el control de plagas. No debiéndonos de olvidar de la limpieza de malas hierbas y la poda de cultivos. 

Las labores de siembra y trasplante durante este mes dependerán de la ubicación geográfica, el clima, las precipitaciones y el tipo de suelo.

El buen tiempo da un acelerón a los cultivos increíble. Si hemos efectuado una siembra temprana, los tomates y los pimientos comenzarán ya a dar alguna cosecha. Aunque, todavía estamos a tiempo de poder recolectar tomates este verano si nos decidimos a plantar este mes.

Así pues durante este mes podremos seguir con la siembra y trasplantes en nuestro huerto, aunque algunos cultivos ya los hayamos trasplantado en meses anteriores:

Siembra y trasplante

·      Directamente en el suelo:

o  Judías verdes, zanahorias, remolachas, acelgas, calabazas, calabacines, pepinos, rábanos. 

·      Trasplantes: 

o  Tomates, pimientos, berenjenas, lechugas, cebollinos, repollo o coles, coliflores.  

o  Puerros. (El puerro es una hortaliza que al ser plantada necesita que las temperaturas oscilen alrededor de los 20ºC y que pueda disfrutar de largas horas de sol, razón por la que el mes de junio es el más adecuado para su siembra, dado que se trata del mes con los días más largos de todo el año) 

En cuanto a las tareas y cuidados de los cultivos de nuestro huerto, en Junio, destacaremos:

·      Riego: Deberemos de aumentar la frecuencia del riego, preferiblemente por la mañana temprano o al atardecer. Evitaremos mojar las hojas para prevenir la aparición de hongos.

·      Acolchado: Usaremos paja, corteza o compost para conservar la humedad y evitar, en lo posible, la aparición de malas hierbas.

·      Entutorado: Continuaremos con la preparación de tutores y cañas para los cultivos altos y otras trepadoras.

·    Poda: Eliminaremos los brotes laterales en tomates, así como las hojas enfermas.

·   Mantendremos una buena rutina de abonado: Una buena rutina de abonado es clave para mantener nuestro huerto sano en esta época de crecimientos rápidos y desarrollo de flores y frutos.

Plantero de tomates de Barbastro.

·     Vigilaremos el huerto de plagas: A los pulgones y otras plagas les encanta el solecito, así que es el momento de tener el huerto bien vigilado para aplicar el tratamiento a tiempo en caso de que sea necesario. Prestando especial atención al envés de las hojas, que es donde se suelen refugiar. En estos momentos las plagas y enfermedades que más proliferan son los Pulgones, Mosca blanca, Araña roja, Mildiu y Oídio (especialmente en tomates y calabacines.)

·   Plantas beneficiosas: plantaremos flores beneficiosas como caléndula o albahaca para atraer polinizadores y repeler insectos.

·      No nos olvidaremos de continuar aporcando y excavando nuestros cultivos. 

Si hemos ido cultivado algunos de los cultivos que mencioné, en meses anteriores, podremos comenzar a recolectar hojas de acelgas, ajos, calabacines, cebollas, cebollinos, puerros, coles, escarolas, espinacas, fresas, guisantes, lechugas, judías verdes tiernas….

Primera cosecha de Junio.

Todas estas actividades las realizaremos durante los momentos en el que el Sol y el calor respeten el trabajo.

Conclusiones sobre el huerto en Junio, recolección y tareas:

·      Crecimiento activo de cultivos: Junio es un mes de pleno crecimiento. Las temperaturas cálidas y los días largos favorecen el desarrollo de hortalizas como tomates, calabacines, pepinos, pimientos, y legumbres. Las plantas están en su etapa más activa. 

·      Necesidad de riego constante: Aumenta la demanda de agua por parte de las plantas. Es crucial mantener un riego regular, preferiblemente por la mañana o al atardecer para evitar la evaporación rápida y el estrés hídrico.

·  Primeras cosechas de verano: En muchos huertos ya se empieza a recolectar lechuga, rabanitos, espinacas, fresas y otras verduras de ciclo corto. Esto permite ir liberando espacio para nuevos cultivos.

·    Control de plagas y enfermedades: Con el calor, también aumentan las plagas (pulgones, araña roja, orugas, mosca blanca) y enfermedades como mildiu y oídio. Es importante hacer inspecciones frecuentes y aplicar métodos preventivos o ecológicos.

·     Entutorado y mantenimiento: Muchas plantas trepadoras o de tallo largo necesitan tutores (tomates, judías, pepinos). Junio es buen momento para entutorar y podar lo necesario para guiar el crecimiento.

·   Planificación de nuevas siembras: Aunque ya hay mucho plantado, también es un buen momento para sembrar cultivos de segunda cosecha como zanahorias, acelgas o coles, pensando en los meses siguientes.  

Hierbabuena. 

Enjambre en el Huerto. 

·      Alta actividad polinizadora: Es un mes con mucha actividad de abejas y otros polinizadores, cruciales para el éxito de muchas hortalizas. Tener flores cerca del huerto puede favorecer esta actividad. 

Frase del día:

Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante.” Ryszard Kapuscinski (1932 – 2007) Periodista, escritor e historiador polaco.